lunes, 7 de junio de 2010

Es fácil

Es fácil decir que podré vivir sin él, pero me está costando media vida.

Es fácil decir que encontraré a otra persona que me merezca, pero no sé quién dice quién merece a quién.

Es fácil decir que tengo que quererme, pero yo me quiero mucho, mi único fallo es amar a alguien más que a mi vida y no ser correspondida. Por eso no me quiero y pierdo la dignidad?

Es fácil decirlo cuando no se está dentro, cuando se ha salido de algo y ya se tiene otra estabilidad, otra persona, cuando te sientes querida e importante.

Pero la realidad es que yo he perdido a la persona que más quiero en mi vida, que me siento una mierda porque hay otra que le ha enamorado y yo no he podido hacer saltar esa chispa. Que me siento imbécil a veces por ir detrás de él aún con todo. Y no puedo evitarlo.

Y me duele saber que no haré ya muchas cosas con él, que no va a formar parte de mi vida, que no sé qué será de la mía, si tendré a alguien me merezca o no. Me duele ver como la gente que me quiere lo pasa mal por mí y yo ser incapaz de salir de esto, y encima me duele cualquier cosa que le digan a él, y son muchas, y muy fuertes, las que tengo que oir.

Me duele estar tan mal que necesito hablar, sacar mis dudas y mis miedos, mis penas, y a veces no hacerlo porque sé que voy a recibir críticas contra él, que la persona a la que se lo cuento se va a enfadar por verme mal y no poder hacer nada.

Tengo que dejarlo porque él está bien con la otra chica, porque ya no tengo nada que hacer con él, porque no puedo estar esperándole eternamente. Porque si no me quiere, pues me voy.
Pero llevarlo a la práctica es muy difícil, y se me hace imposible, y no quiero sacarlo de mi vida.

Para compensar este sábado me voy de crucero con una amiga del trabajo. Tengo muchas ganas, me apetece un montón, y quiero desconectar y divertirme. No es muy largo, son solo 6 días, pero
al menos saldré que hace siete meses, desde que lo dejé con él, que no he hecho ni excursiones ni escapadas ni nada.

Espero poder olvidarme de todo, aunque no creo que pueda olvidar cuatro años y tanto amor en unos días por alta mar.

miércoles, 2 de junio de 2010

No puedo apartar la oscuridad de mi camino

El dolor es una casa donde las sillas han olvidado cómo sostenernos.
los espejos cómo reflejarnos,
las paredes cómo contenernos.
El dolor es una casa que desaparece cada vez que alguien llama a la puerta o al timbre
una casa que vuela por los aires con la mínima brisa
que se entierra hondo en la tierra mientras todos duermen.
El dolor es una casa donde nadie puede potegerte
donde la hermana menor se hará mayor que la mayor
donde las puertas ya no te dejan entrar ni salir.


Tanto el título como esto, lo he sacado del último libro que he leído y me ha encantado. Trata de una chica que pierde a su hermana mayor, y habla del sentimiento de pérdida, del dolor, y la verdad que me he sentido muy identificada. También habla de encontrar el amor, pero con eso todavía no puedo decir que me haya sentido identificada, si acaso, recordando lo que tenía con mi niño.

No concibo la vida sin él, me da miedo un futuro en el que no esté. Tenía tantos planes, me sentía tan protegida a su lado que ahora me siento abandonada, insegura, vulnerable y totalmente sensible a todo.
Sé que no ha muerto, pero me duele saber que quizá, lo más seguro, no vuelva a ver su maleta en mi salón, que no volveré a tener su olor en mis sábanas, que ya no brindaremos con esas copas que están en el armario. El sofá no volverá a tenernos a los dos encima, abrazados, besándonos o haciendo el amor. Que este teclado no volverá a sentir sus dedos por encima, ni oiré las risas cuando vemos los videos que me quiere enseñar.

Un día de estos que estuvo en casa, cuando terminamos de hacer el amor, aún no se había separado de mí y se fijó en el libro, leyó el título: El cielo está en cualquier lugar, y añadió, y yo acabo de estar allí.

lunes, 31 de mayo de 2010

De vuelta

Cerré temporalmente el blog porque hubo comentarios en el último post que me molestaron mucho. Me dolieron incluso.
Algunas, y alguno, sois asiduas y me seguís hace tiempo, y respeto vuestras opiniones, al fin y al cabo yo cuento una historia que no todo el mundo ve como yo la veo. Porque yo además la vivo y la siento.
Pero hubo comentarios anónimos, que no sé quienes son, ni si han seguido la historia o simplemente han leído cuatro cosas y se creen en el derecho de opinar e insultar. A mí me parece normal que no me entendáis ni a mí ni a él, que os parezca una mala persona y todo lo que queráis, pero como siempre he dicho, en una pareja la culpa siempre es de los dos, hagan lo que hagan. Uno más y otro menos, a partes iguales o como sea, pero si uno hace y el otro deja, cada uno tiene una parte de culpa.
Así que respeto las opiniones, pero no los insultos, porque a mí me duelen, y eso no va a hacer que cambien mis sentimientos ni vea las cosas de otra manera.

Me gustaría contaros que en este tiempo he estado mejor, pero sigo igual de mal o peor. Hace casi 7 meses que lo dejamos oficialmente y sigo deprimida a más no poder.
Me gustaría haber puesto una foto de los dos alguna vez, para que vierais la buena pareja que hacíamos, pero a él no le gustan estas cosas y lo respeto. Ahora hace mucho que no me hago fotos, y mejor, pq la cara de felicidad que tenía en las miles de fotos que tengo junto a él ha desaparecido.
Me gustaría contar que he hecho cosas interesantes, pero lo único que hago es salir y me emborracho, así no pienso, y luego duermo más rato. Más rato que no pienso.
Un día me fui con unos amigos a caminar, pero era un sitio de los que solía ir con él, y lo pasé fatal, todo me recordaba a él, los buenos ratos que pasamos y lo diferente y divertido que era a su lado.

Estuvimos un tiempo sin vernos ni hablarnos, me pareció una eternidad, y un día nos encontramos en la playa. Fuimos juntos a pasear y volvimos a quedar por las tardes.
Estas tres últimas semanas mi amiga ha estado fuera, así que tenía la casa sola, y él ha venido a dormir algunos días entre semana. Lo hemos pasado muy bien, pero sabía que era una nube que se iba a deshacer.
También ha habido conversaciones en las que me dice que no sabe qué hacer, ni qué siente realmente, porque con ella discute mucho, por mí y por otras cosas. Sigue diciendo que no quiere perderme, que no le gusta verme tan mal. Que con ella se lo pasa bien, diferente pero bien, porque si no no sería tan tonto de estar con ella, pero que a veces piensa que conmigo era mejor.
Parece que lo único que tiene claro es que no siente esa química conmigo, sin embargo asegura que con nadie nunca ha tenido la compenetración que tiene conmigo, el hecho de que nos miremos a la cara y sepamos qué nos pasa. Pero con ella sí que tiene esa chispa, siente esas cosas que conmigo no siente, que necesita sentir para estar con alguien.
Son muchas cosas que no acabaría de contar aquí, muchas sensaciones, muchos sentimientos que ni nosotros mismos comprendemos a veces. Cómo explicarlo? Cómo lograr que nadie lo entienda?

Y al fin me confesó quién es la chica con la que está. Os acordáis de su compañera de trabajo, la asturiana? Pues ella.
Le pregunté si entonces me dejó por ella, ya que le iba tanto detrás. Me aseguró que no, que lo dejó conmigo por las razones que me dijo, que ni siquiera ella le gustaba,me lo había dicho mil veces. Pero pasaron unos dos meses, quedaron un día, y empezó la cosa.
Ella sabía bien la historia que teníamos, que él no estaba enamorado de mí, y que yo sí de él. Sabe que siempre me ha querido como alguien especial.
Ahora le monta pollos porque no quiere que me vea, incluso le ha dicho que elija, o ella o yo, y que ahora soy yo la que quiero quitárselo, que por eso no le dejo.
Lo que no he conseguido en cuatro años no lo voy a conseguir ahora, está claro. Debería saber que si está con ella es porque siente algo. Y entiendo sus celos, pero no que se ponga a malmeter contra mí.

Hoy se han ido de viaje, estarán toda la semana fuera, hasta el próximo martes ya no volveré a hablar con él. Y eso me hace estar más triste todavía.
Quedaremos cuando vuelva, para pasar un día que tiene libre de vacaciones los dos juntos. Y ahí será cuando seguramente hablaremos de dejarlo ya.
Le he visto estar fatal por las broncas que tiene, quiere estar conmigo, pero se juega su relación. Nadie le obliga a venir, está claro, lo hace porque quiere. Y yo no quiero verle mal, quiero que esté bien, que pruebe si esa relación con chispa le va bien.

En julio los dos harán horario intensivo de verano, así que después de tantos veranos geniales con él, éste será deprimente, como lo es cada día sin estar con él.
No me ilusionan mis vacaciones, no me ilusiona nada. A veces solo tengo ganas de quedarme sola para llorar, no quiero hacer nada más. Y salgo, y voy con gente que me anima, pero a veces es superior a mí.
Después de verano quiere independizarse por fin, solo que quizá se vaya con ella, por compartir gastos, y por probar qué tal les va. Ya veremos, porque no veo esto muy consolidado, pero quién sabe, así es el amor.

sábado, 8 de mayo de 2010

Sábado noche

Y aquí estoy, en casa escribiendo un post. No me importa mucho, tampoco hoy tenía ganas de salir porque estoy reventada.

Ayer fui a cenar y a tomar algo con mis gallegos, solo dos de ellos ayer, y como siempre acabamos bastante pedos, pero me divertí.
Hoy he ido a comer a casa de ellos, otro compañero del trabajo venía también a hacer una fideuá, y allí he estado hasta casi las ocho de la tarde, así que cuando he llegado a casa solo me apetecía tirarme en el sofá y dormir.

Últimamente mis findes son así, salgo con esta gente, bebo bastante, hay días que me emborracho y otros que no, me lo paso bien, pero ya no hago las cosas que me gustaban.

Yo llevaba una vida sana y ahora parece que me esté haciendo alcohólica. Echo de menos ir a hacer excursiones, caminar por la montaña y disfrutar del sol, de la naturaleza, del silencio o los sonidos de los pájaros, del río, del viento entre los árboles...

Echo de menos pasear por el bosque con él y hacer picnic en la playa, o irnos a algún sitio a comer paella y pasar la tarde por allí. Echo de menos ir de compras, a pasar el día a Barcelona y pateárnosla entera.

Con esta gente me lo paso muy bien, pero no les gusta eso de ir a caminar, son más bien de ir a terrazas a beber cañas, o tumbarte en la playa vuelta y vuelta. A mí también me gusta eso, pero supongo que estaba tan acostumbrada a hacer las cosas de otra manera, a pasarlo tan bien con él, que ahora tendré que acostumbrarme a hacer otras.

Volvimos a vernos, un día nos encontramos en la playa y estuvimos hablando y paseando por allí. Le había echado tanto de menos esos días sin vernos ni saber nada de él, se me hicieron eternos y estaba tan mal, que después de esa tarde decidí que ya nos iríamos viendo, porque lo pasé bien estando con él.

Ya sé que esto es el cuento de nunca acabar, que siempre vuelvo a caer, que digo que no lo veré más y siempre caigo. O siempre caemos. Estas últimas veces que hemos quedado ha ido todo bien. Intento que no sea mi prioridad, desde luego, pero si puedo ir con él a pasar la tarde, e incluso algún día a cenar, pues aprovecho y voy.

Ayer fue su cumpleaños. Tenía mucha ilusión por celebrarlo con él este año, ya que cumple 30 y no sé, creía que tenía que ser una celebración especial. Había pensado ya desde el año pasado lo que haría para celebrarlo. No ha podido ser, pero al menos el jueves fuimos a cenar y volvimos a caer. Menos mal que tengo un trastero para estos momentos íntimos :P
Cuando acabamos me dijo, esto si que es celebrar el cumpleaños por todo lo alto.

Ya sé que estará con ella todo el finde, que le dirá cosas mejores, cosas que a mí nunca me ha dicho, pero qué le voy a hacer. Yo sigo amándole con toda mi alma y cualquier cosa que me dé, me gusta. Si es su amistad, pues no la voy a despreciar, la amistad es lo más grande y lo más duradero. Más que el amor.

miércoles, 21 de abril de 2010

Infinito




Me calaste hondo y ahora me dueles
si todo lo que nace perece del mismo modo
un momento se va y no vuelve a pasar.

Y decian que bonito era vernos pasear
queriendonos infinito
pensaban siempre sera igual
¿como lo permitimos?
¿que es lo que hicimos tan mal?
fue este orgullo desgraciado
que no supimos tragar.

Y engañame un poco al menos
di que me quieres aun mas
que durante todo este tiempo
lo has pasado fatal
que ninguno de esos idiotas
te supieron hacer reir
y que el unico que te importa
es este pobre infeliz

Me calaste hondo y ahora me dueles
si todo lo que nace perece del mismo modo
un momento se va y no vuelve a pasar

Y el dia que yo me muera
y morire mucho antes que tu
solo quiero que una pena
se llore frente a mi ataud
que esta herida en mi alma
no llego a cicatrizar
y estara desesperada
hasta que te vea llegar

Me calaste hondo y ahora me dueles
si todo lo que nace perece del mismo modo
un momento se va y no vuelve a pasar
un momento se va y no vuelve a pasar
un momento se va.

martes, 20 de abril de 2010

La decisión más difícil de mi vida

Ha pasado un mes desde mi último post, y muchas cosas. Ojalá pudiera decir que estoy mejor, que las cosas han cambiado a mi favor, pero no.

Para resumir diré que he tenido que tomar la decisión más difícil de toda mi vida, y ha sido dejar de verle, perder el contacto con él definitivamente.

Empezamos a quedar porque alargaba el día para ir a la playa, y aunque hubo días que lo pasamos muy bien, otros me rayaba mucho, o veía alguna cosa que me hacía daño. Lo he intentado por todos los medios, con todas mis fuerzas. He querido estar bien y no perderle al menos como amigo. He querido aprovechar cualquier momento a su lado aunque fuera mínimo. Pero no he tenido fuerzas.
Esta vez no he podido soportar saber que siente por otra chica algo que no siente por mí, saber que comparte muchos más momentos con ella que conmigo.

Hace un par de semanas le dije que mejor dejábamos de vernos, intentó convencerme de que no, que no quería perderme, que él podía y quería ayudarme a estar bien. Que me echa de menos y que si quedaba conmigo era porque le apetecía estar conmigo, no porque le faltara nada, simplemente porque está a gusto conmigo.
Le dije que no, que lo sentía mucho, pero que me dolía estar a su lado.
Aún así seguimos hablando por teléfono, y a los cuatro días no pude resistir y le puse un sms para ir a la playa. Se puso contentísimo, y lo pasamos muy bien.

Llevaba una buena semana, estaba animada y creía que podría salir bien por fin. No era verdad.
Al día siguiente no quedamos porque iba a salir tarde, y cuando le llamé por la noche me enteré de que estaba con ella. Lo mismo que la semana anterior, cuando quedamos y ví que venía con la maleta en el coche de pasar la noche fuera.
Parece que se va a su casa cada miércoles. Todo esto son suposiciones mías, él no ha querido decirme nada, yo lo he visto y sé que ha estado fuera. Dos semanas seguidas. Quizá no puedan esperar a verse el finde y quedan a mitad de semana ya. Quizá ha sido casualidad.
Me estoy volviendo loca con todo esto. Intento no pensar, pero es superior a mí. No me doy cuenta y ya lo tengo en la cabeza.
Siempre hay un recuerdo, un deseo, una sospecha o una pregunta sobre qué hará, dónde estará, se acordará de mí?.

Ese último día lo pasé fatal y fue cuando decidí que no podía seguir así. Quedamos al día siguiente y ya le dije que esta vez si que tenía que ser definitivo, que ni nos veíamos ni nos llamábamos. Que por favor me ayudara, que no me llamara ni nada.
El también estaba triste, no quería perder el contacto conmigo, porque como siempre me ha dicho soy una de las personas más importantes de su vida, le aporto muchas cosas buenas, mucha tranquilidad, y quiere que estemos los dos bien. Dice que hasta que yo no esté bien él no estará del todo bien. Dijo que me echaría mucho de menos, que también le iba a costar mucho no coger el teléfono y llamarme, o ponerme un mail, y que por favor cuente con él para lo que sea.
Se fue muy serio, hecho polvo, diciendo que no quería que pareciese una despedida definitiva porque confiaba en que podríamos volver a vernos y estar los dos bien.

Hoy hace cinco días que ni hablamos ni nos vemos. No son muchos, pero a mí me parecen una eternidad.
Me siento tan vacía, tan desilusionada, tan mal. Es como si no pudiera salir de este agujero que cada vez veo más negro. Un agujero negro por el que me gustaría tirarme y desaparecer.
Han pasado cuatro meses y medio desde que cortamos oficialmente, y yo sigo mal, sigo llorando cada día, o casi. Sigo sintiéndome sola aunque no lo esté, sigo sin poder dormir de un tirón y sin soñar cosas raras. Sigo deseando que vuelva a mí, sin perder esa esperanza inútil que me dice que se dará cuenta de que me quiere y volverá. Mentira, no cambiará lo que no ha cambiado hasta ahora.

Me aterra ir a los mismos sitios que iba con él, por si le veo, por si los veo juntos. Porque no está conmigo ya. Este año no me ilusiona el verano, ni el buen tiempo, ni las vacaciones, ni que llegue un puente o un simple fin de semana. Lo que me ilusionaba no eran todas esas cosas, era él, y todo lo que hacíamos juntos.

También tengo mis momentos buenos, momentos de reirme mucho con gente con la que he empezado a salir, mis gallegos, que me cuidan y me hacen salir. Y también me emborrachan y cojo unos pedales que luego ni me acuerdo lo que he hecho, jajaja. Lo paso muy bien con ellos, pero no es lo mismo que con mi niño.
Me duele tanto su ausencia.

miércoles, 17 de marzo de 2010

Nada es lo mismo

Siempre le echo de menos, pero en días como hoy muchísimo más.

Ha sido un día de esos que todo te sale mal o al revés, que estaba harta por nada en particular y todo en general.

Antes sabía que podía quedar con él o al menos como tarde el viernes le veía y podía abrazarle, y ahí entre sus brazos se me pasaba todo, me olvidaba de todo.

Por eso hoy echo de menos sus abrazos, igual que muchas otras cosas.

Sí que me animo a ratos y estoy bien, tampoco diré que me paso el día llorando, aunque hay días que han sido así y de vez en cuando alguno lo sigue siendo. Estoy bastante depre a pesar de que tenga momentos de risas, de borracheras y de diversión.

Si pienso en las vacaciones me entristezco porque sé que no las haré con él. Todos los sitios que veo románticos me hacen pensar que no los disfrutaremos juntos, y peor, que quizá los disfrute con ella.

Llega Semana Santa y no tengo ningún plan como el año pasado junto a él.

Se me acaba el gel de la piscina y pienso que tendré que coger el que tengo a medias en el neceser de todos los viajes y escapadas que hacíamos. Ya no lo necesitaré.

Hace sol, llega el buen tiempo, y no me animo, casi al contrario, porque se acabaron las excursiones con él, ahora si acaso las hará con ella.

Voy a comprar, veo los aguacates, y ya no los compro para hacer el guacamole que le encantaba, ya no tengo que preparar cenas para los dos.

Voy al chino y ya no es lo mismo sin él, ni el cine, ni Barcelona, ni Zaragoza, ni mi sofá, ni mi cama. Nada es lo mismo sin él.

Este finde necesito salir de aquí, me iré a Zaragoza y estaré tres días que he cogido de vacaciones para desconectar un poco. Estoy agobiada de todo esto. Pero seguro que no dejo de entristecerme por su ausencia.