Ha pasado un mes desde mi último post, y muchas cosas. Ojalá pudiera decir que estoy mejor, que las cosas han cambiado a mi favor, pero no.
Para resumir diré que he tenido que tomar la decisión más difícil de toda mi vida, y ha sido dejar de verle, perder el contacto con él definitivamente.
Empezamos a quedar porque alargaba el día para ir a la playa, y aunque hubo días que lo pasamos muy bien, otros me rayaba mucho, o veía alguna cosa que me hacía daño. Lo he intentado por todos los medios, con todas mis fuerzas. He querido estar bien y no perderle al menos como amigo. He querido aprovechar cualquier momento a su lado aunque fuera mínimo. Pero no he tenido fuerzas.
Esta vez no he podido soportar saber que siente por otra chica algo que no siente por mí, saber que comparte muchos más momentos con ella que conmigo.
Hace un par de semanas le dije que mejor dejábamos de vernos, intentó convencerme de que no, que no quería perderme, que él podía y quería ayudarme a estar bien. Que me echa de menos y que si quedaba conmigo era porque le apetecía estar conmigo, no porque le faltara nada, simplemente porque está a gusto conmigo.
Le dije que no, que lo sentía mucho, pero que me dolía estar a su lado.
Aún así seguimos hablando por teléfono, y a los cuatro días no pude resistir y le puse un sms para ir a la playa. Se puso contentísimo, y lo pasamos muy bien.
Llevaba una buena semana, estaba animada y creía que podría salir bien por fin. No era verdad.
Al día siguiente no quedamos porque iba a salir tarde, y cuando le llamé por la noche me enteré de que estaba con ella. Lo mismo que la semana anterior, cuando quedamos y ví que venía con la maleta en el coche de pasar la noche fuera.
Parece que se va a su casa cada miércoles. Todo esto son suposiciones mías, él no ha querido decirme nada, yo lo he visto y sé que ha estado fuera. Dos semanas seguidas. Quizá no puedan esperar a verse el finde y quedan a mitad de semana ya. Quizá ha sido casualidad.
Me estoy volviendo loca con todo esto. Intento no pensar, pero es superior a mí. No me doy cuenta y ya lo tengo en la cabeza.
Siempre hay un recuerdo, un deseo, una sospecha o una pregunta sobre qué hará, dónde estará, se acordará de mí?.
Ese último día lo pasé fatal y fue cuando decidí que no podía seguir así. Quedamos al día siguiente y ya le dije que esta vez si que tenía que ser definitivo, que ni nos veíamos ni nos llamábamos. Que por favor me ayudara, que no me llamara ni nada.
El también estaba triste, no quería perder el contacto conmigo, porque como siempre me ha dicho soy una de las personas más importantes de su vida, le aporto muchas cosas buenas, mucha tranquilidad, y quiere que estemos los dos bien. Dice que hasta que yo no esté bien él no estará del todo bien. Dijo que me echaría mucho de menos, que también le iba a costar mucho no coger el teléfono y llamarme, o ponerme un mail, y que por favor cuente con él para lo que sea.
Se fue muy serio, hecho polvo, diciendo que no quería que pareciese una despedida definitiva porque confiaba en que podríamos volver a vernos y estar los dos bien.
Hoy hace cinco días que ni hablamos ni nos vemos. No son muchos, pero a mí me parecen una eternidad.
Me siento tan vacía, tan desilusionada, tan mal. Es como si no pudiera salir de este agujero que cada vez veo más negro. Un agujero negro por el que me gustaría tirarme y desaparecer.
Han pasado cuatro meses y medio desde que cortamos oficialmente, y yo sigo mal, sigo llorando cada día, o casi. Sigo sintiéndome sola aunque no lo esté, sigo sin poder dormir de un tirón y sin soñar cosas raras. Sigo deseando que vuelva a mí, sin perder esa esperanza inútil que me dice que se dará cuenta de que me quiere y volverá. Mentira, no cambiará lo que no ha cambiado hasta ahora.
Me aterra ir a los mismos sitios que iba con él, por si le veo, por si los veo juntos. Porque no está conmigo ya. Este año no me ilusiona el verano, ni el buen tiempo, ni las vacaciones, ni que llegue un puente o un simple fin de semana. Lo que me ilusionaba no eran todas esas cosas, era él, y todo lo que hacíamos juntos.
También tengo mis momentos buenos, momentos de reirme mucho con gente con la que he empezado a salir, mis gallegos, que me cuidan y me hacen salir. Y también me emborrachan y cojo unos pedales que luego ni me acuerdo lo que he hecho, jajaja. Lo paso muy bien con ellos, pero no es lo mismo que con mi niño.
Me duele tanto su ausencia.
martes, 20 de abril de 2010
miércoles, 17 de marzo de 2010
Nada es lo mismo
Siempre le echo de menos, pero en días como hoy muchísimo más.
Ha sido un día de esos que todo te sale mal o al revés, que estaba harta por nada en particular y todo en general.
Antes sabía que podía quedar con él o al menos como tarde el viernes le veía y podía abrazarle, y ahí entre sus brazos se me pasaba todo, me olvidaba de todo.
Por eso hoy echo de menos sus abrazos, igual que muchas otras cosas.
Sí que me animo a ratos y estoy bien, tampoco diré que me paso el día llorando, aunque hay días que han sido así y de vez en cuando alguno lo sigue siendo. Estoy bastante depre a pesar de que tenga momentos de risas, de borracheras y de diversión.
Si pienso en las vacaciones me entristezco porque sé que no las haré con él. Todos los sitios que veo románticos me hacen pensar que no los disfrutaremos juntos, y peor, que quizá los disfrute con ella.
Llega Semana Santa y no tengo ningún plan como el año pasado junto a él.
Se me acaba el gel de la piscina y pienso que tendré que coger el que tengo a medias en el neceser de todos los viajes y escapadas que hacíamos. Ya no lo necesitaré.
Hace sol, llega el buen tiempo, y no me animo, casi al contrario, porque se acabaron las excursiones con él, ahora si acaso las hará con ella.
Voy a comprar, veo los aguacates, y ya no los compro para hacer el guacamole que le encantaba, ya no tengo que preparar cenas para los dos.
Voy al chino y ya no es lo mismo sin él, ni el cine, ni Barcelona, ni Zaragoza, ni mi sofá, ni mi cama. Nada es lo mismo sin él.
Este finde necesito salir de aquí, me iré a Zaragoza y estaré tres días que he cogido de vacaciones para desconectar un poco. Estoy agobiada de todo esto. Pero seguro que no dejo de entristecerme por su ausencia.
Ha sido un día de esos que todo te sale mal o al revés, que estaba harta por nada en particular y todo en general.
Antes sabía que podía quedar con él o al menos como tarde el viernes le veía y podía abrazarle, y ahí entre sus brazos se me pasaba todo, me olvidaba de todo.
Por eso hoy echo de menos sus abrazos, igual que muchas otras cosas.
Sí que me animo a ratos y estoy bien, tampoco diré que me paso el día llorando, aunque hay días que han sido así y de vez en cuando alguno lo sigue siendo. Estoy bastante depre a pesar de que tenga momentos de risas, de borracheras y de diversión.
Si pienso en las vacaciones me entristezco porque sé que no las haré con él. Todos los sitios que veo románticos me hacen pensar que no los disfrutaremos juntos, y peor, que quizá los disfrute con ella.
Llega Semana Santa y no tengo ningún plan como el año pasado junto a él.
Se me acaba el gel de la piscina y pienso que tendré que coger el que tengo a medias en el neceser de todos los viajes y escapadas que hacíamos. Ya no lo necesitaré.
Hace sol, llega el buen tiempo, y no me animo, casi al contrario, porque se acabaron las excursiones con él, ahora si acaso las hará con ella.
Voy a comprar, veo los aguacates, y ya no los compro para hacer el guacamole que le encantaba, ya no tengo que preparar cenas para los dos.
Voy al chino y ya no es lo mismo sin él, ni el cine, ni Barcelona, ni Zaragoza, ni mi sofá, ni mi cama. Nada es lo mismo sin él.
Este finde necesito salir de aquí, me iré a Zaragoza y estaré tres días que he cogido de vacaciones para desconectar un poco. Estoy agobiada de todo esto. Pero seguro que no dejo de entristecerme por su ausencia.
domingo, 14 de marzo de 2010
Duele
Jamás pensé que sería tan duro estar separada de tí.
No creía tener tantas lágrimas acumuladas, me parece imposible que se pueda llorar tanto.
Cada día es más duro que el anterior cuando debería ser al contrario. Los findes son largos y vacíos sin tí.
No debería de darme un pequeño ataque de ansiedad cuando creo que voy a encontrarte en el pub de siempre, porque quizás estés con ella.
No debería de dolerme tanto tu ausencia.
Quiero que estés bien, y probablemente lo estás, seguramente muchísimo mejor que yo, pero te echo tanto de menos que me falta el aire.
No creía tener tantas lágrimas acumuladas, me parece imposible que se pueda llorar tanto.
Cada día es más duro que el anterior cuando debería ser al contrario. Los findes son largos y vacíos sin tí.
No debería de darme un pequeño ataque de ansiedad cuando creo que voy a encontrarte en el pub de siempre, porque quizás estés con ella.
No debería de dolerme tanto tu ausencia.
Quiero que estés bien, y probablemente lo estás, seguramente muchísimo mejor que yo, pero te echo tanto de menos que me falta el aire.
viernes, 12 de marzo de 2010
San Viernes?
Le cojo la frase a mi niña porque últimamente para mí ya no es lo mismo.
Cuanto más se acerca el finde más empiezo a agobiarme. Y es que llega el viernes y todo el mundo tiene sus planes, ganas de estar con la gente que quiere. Y yo solo puedo pensar en lo que estará haciendo él con ella, en que sus caricias son para ella, que las cenas y el vino los comparte con ella, que hará el amor con ella. Me siento tremendamente sola aunque esté rodeada de gente.
Sé que no debo pensarlo, pero no sé cómo hacerlo.
Hace un par de semanas he empezado a quedar con gente del trabajo, todo fue de rebote, salimos un viernes a tomar vermut y acabamos por la noche. A la semana siguiente les dije, hay que repetir, y vaya si repetimos, terminamos a las dos de la mañana con un pedal que ni os cuento. Más que nada porque hubo unas horas que he olvidado por completo, jajaja.
El finde pasado estuve bastante entretenida, lo que no quiere decir que disfrutara al máximo, porque siempre por mi cabeza se cruza algún recuerdo o algún pensamiento.
Hoy estaba ya agobiada, y eso que mañana salgo con esta gente a cenar y de marcha, pero pensaba en esta noche y me da pena, me duele y me cabrea.
Me he puesto a hablar con una compañera por el Facebook y al final iré esta noche a su casa a cenar, así que tal vez, sí que sea Saaaaan Vierneeeeesss.
Cuanto más se acerca el finde más empiezo a agobiarme. Y es que llega el viernes y todo el mundo tiene sus planes, ganas de estar con la gente que quiere. Y yo solo puedo pensar en lo que estará haciendo él con ella, en que sus caricias son para ella, que las cenas y el vino los comparte con ella, que hará el amor con ella. Me siento tremendamente sola aunque esté rodeada de gente.
Sé que no debo pensarlo, pero no sé cómo hacerlo.
Hace un par de semanas he empezado a quedar con gente del trabajo, todo fue de rebote, salimos un viernes a tomar vermut y acabamos por la noche. A la semana siguiente les dije, hay que repetir, y vaya si repetimos, terminamos a las dos de la mañana con un pedal que ni os cuento. Más que nada porque hubo unas horas que he olvidado por completo, jajaja.
El finde pasado estuve bastante entretenida, lo que no quiere decir que disfrutara al máximo, porque siempre por mi cabeza se cruza algún recuerdo o algún pensamiento.
Hoy estaba ya agobiada, y eso que mañana salgo con esta gente a cenar y de marcha, pero pensaba en esta noche y me da pena, me duele y me cabrea.
Me he puesto a hablar con una compañera por el Facebook y al final iré esta noche a su casa a cenar, así que tal vez, sí que sea Saaaaan Vierneeeeesss.
miércoles, 3 de marzo de 2010
Así estoy sin tí
Hoy ha sido un día de esos en los que solo te apetece estar en la cama, y si es abrazada a alguien especial, mejor que mejor.
Hoy quería haberme quedado en la cama abrazando a mi niño. Pero no puede ser.
Estoy tan mal que no he podido ni escribir, la verdad es que casi no puedo comer, duermo fatal y lloro mucho. Aunque empiezo a tener algún momento bueno tengo bastantes bajones.
Lo peor fue hace tres semanas exactamente, cuando por fin quedamos para darle el ordenador que me tenía que arreglar. Entonces fue cuando me confesó por qué no quería venir a casa en fin de semana. Está saliendo con otra.
Mis dudas fueron obvias. Estaba ya con ella mientras estaba conmigo? En realidad lo ha dejado por irse con ella?
Me dijo que no, que la decisión estaba tomada, que nunca me ha engañado. A esta chica se la presentaron sus amigos hace año y medio o más, y a veces si salía con ellos coincidían, pero nunca paso nada porque le dijo que estaba con alguien de una forma especial. Cuando lo dejamos y volvió a salir con sus amigos más a menudo y empezaron a verse se animaron a salir juntos.
Dice que no está bien del todo porque sabe que yo estoy mal, que me echa de menos, que todas las chicas no hacen las mismas cosas que yo, y que no es igual.
Pero lo que está claro es que él tiene una ilusión, alguien con quien estar, y yo solo tengo mucho dolor. Y lo peor es que no sé cómo quitármelo de encima. Lo intento, igual que intento no pensar, que no me invadan todos esos recuerdos y todas las conjeturas sobre lo que hará con ella o dejará de hacer.
Hablamos de vez en cuando, incluso hemos quedado por el tema del ordenador. Lo pasamos bien, incluso se quedó a dormir en mi casa un día con todas las consecuencias.
Pero las cosas han cambiado, él ha cambiado, y aunque le apetece quedar conmigo porque me quiere mucho, porque soy muy especial, porque se lo pasa bien conmigo, ya me ha dicho que intentará quedar pero que tampoco quiere mentir como otras veces. Que aunque le encantaría hacer excursiones o todo lo que hacíamos que eso ya no podrá ser.
Todos me dicen que no piense, y yo contesto, dónde está el botón de no pensar?
Me dicen que sería mejor no vernos, ni hablar, pero a mí hablar con él me da fuerzas para seguir, me anima, aunque parezca raro. Y si nos vemos estoy genial, me lo paso bien y aprovecho a robarle un abrazo, unos besos o unas caricias.
No es la solución, lo sé, pero es lo que tengo, es lo que no quiero perder, y mientras tanto sigo adelante, intento no hundirme, quedar con gente y no estar solo con una sonrisa pintada en la cara.
Es muy difícil, no lo he pasado tan mal por nadie nunca en mi vida. Pero tampoco me había enamorado de esta manera nunca en la vida. Lo que he sentido por él desde el primer momento ha sido muy fuerte, y se ha hecho más fuerte con todo lo que hemos pasado.
El no ha sentido todo eso por mí, pero sí que ha sentido mucho, cosas, como me ha dicho hoy, que no ha sentido por otra gente nunca. Me ha ayudado, me ha animado, me ha hecho reir y enfadar, me ha hecho daño y me ha dado las alegrías más grandes de mi vida. Me ha hecho ver la vida diferente, sin miedo cuando estaba a su lado, y totalmente vulnerable ahora que no está. Me ha dado lo mejor y lo peor. Y todo es inolvidable, para él y para mí.
A ella le ha hablado de mí durante mucho tiempo, tanto que hasta le dijo un día que si tanto sentimiento tenía conmigo que volviera conmigo. Le dijo que sí que habíamos sido una pareja.
A mí no me quiere contar nada de ella, no sé ni cómo se llama, y dice que no me contará nada porque no viene al caso.
Le pregunto si está bien, pero lo único que me dice es que no puede estar bien del todo si me ve tan mal a mí.
Yo quiero que esté bien, pero no puedo ni mentirle para decirle que estoy mejor. Estoy mal, y lo comparto con él, quiero que sepa si lloro o todo lo que siento desde que esto terminó.
Y ni siquiera puedo odiarle.
Hoy quería haberme quedado en la cama abrazando a mi niño. Pero no puede ser.
Estoy tan mal que no he podido ni escribir, la verdad es que casi no puedo comer, duermo fatal y lloro mucho. Aunque empiezo a tener algún momento bueno tengo bastantes bajones.
Lo peor fue hace tres semanas exactamente, cuando por fin quedamos para darle el ordenador que me tenía que arreglar. Entonces fue cuando me confesó por qué no quería venir a casa en fin de semana. Está saliendo con otra.
Mis dudas fueron obvias. Estaba ya con ella mientras estaba conmigo? En realidad lo ha dejado por irse con ella?
Me dijo que no, que la decisión estaba tomada, que nunca me ha engañado. A esta chica se la presentaron sus amigos hace año y medio o más, y a veces si salía con ellos coincidían, pero nunca paso nada porque le dijo que estaba con alguien de una forma especial. Cuando lo dejamos y volvió a salir con sus amigos más a menudo y empezaron a verse se animaron a salir juntos.
Dice que no está bien del todo porque sabe que yo estoy mal, que me echa de menos, que todas las chicas no hacen las mismas cosas que yo, y que no es igual.
Pero lo que está claro es que él tiene una ilusión, alguien con quien estar, y yo solo tengo mucho dolor. Y lo peor es que no sé cómo quitármelo de encima. Lo intento, igual que intento no pensar, que no me invadan todos esos recuerdos y todas las conjeturas sobre lo que hará con ella o dejará de hacer.
Hablamos de vez en cuando, incluso hemos quedado por el tema del ordenador. Lo pasamos bien, incluso se quedó a dormir en mi casa un día con todas las consecuencias.
Pero las cosas han cambiado, él ha cambiado, y aunque le apetece quedar conmigo porque me quiere mucho, porque soy muy especial, porque se lo pasa bien conmigo, ya me ha dicho que intentará quedar pero que tampoco quiere mentir como otras veces. Que aunque le encantaría hacer excursiones o todo lo que hacíamos que eso ya no podrá ser.
Todos me dicen que no piense, y yo contesto, dónde está el botón de no pensar?
Me dicen que sería mejor no vernos, ni hablar, pero a mí hablar con él me da fuerzas para seguir, me anima, aunque parezca raro. Y si nos vemos estoy genial, me lo paso bien y aprovecho a robarle un abrazo, unos besos o unas caricias.
No es la solución, lo sé, pero es lo que tengo, es lo que no quiero perder, y mientras tanto sigo adelante, intento no hundirme, quedar con gente y no estar solo con una sonrisa pintada en la cara.
Es muy difícil, no lo he pasado tan mal por nadie nunca en mi vida. Pero tampoco me había enamorado de esta manera nunca en la vida. Lo que he sentido por él desde el primer momento ha sido muy fuerte, y se ha hecho más fuerte con todo lo que hemos pasado.
El no ha sentido todo eso por mí, pero sí que ha sentido mucho, cosas, como me ha dicho hoy, que no ha sentido por otra gente nunca. Me ha ayudado, me ha animado, me ha hecho reir y enfadar, me ha hecho daño y me ha dado las alegrías más grandes de mi vida. Me ha hecho ver la vida diferente, sin miedo cuando estaba a su lado, y totalmente vulnerable ahora que no está. Me ha dado lo mejor y lo peor. Y todo es inolvidable, para él y para mí.
A ella le ha hablado de mí durante mucho tiempo, tanto que hasta le dijo un día que si tanto sentimiento tenía conmigo que volviera conmigo. Le dijo que sí que habíamos sido una pareja.
A mí no me quiere contar nada de ella, no sé ni cómo se llama, y dice que no me contará nada porque no viene al caso.
Le pregunto si está bien, pero lo único que me dice es que no puede estar bien del todo si me ve tan mal a mí.
Yo quiero que esté bien, pero no puedo ni mentirle para decirle que estoy mejor. Estoy mal, y lo comparto con él, quiero que sepa si lloro o todo lo que siento desde que esto terminó.
Y ni siquiera puedo odiarle.
martes, 9 de febrero de 2010
No es la primera vez
Sé que pasará. Sé que vendrán tiempos mejores. O quizá no, pero ya no dolerá tanto.
Sé que no le voy a olvidar aunque pasen mil años, y tampoco quiero porque ha sido, y es, muy importante en mi vida.
Para bien o para mal no es la primera vez que paso por esto, no es la primera vez que se rompe algo en lo que había puesto muchas ilusiones y que duele tanto.
Para bien o para mal mi niño siempre será mi niño. Porque tampoco las cosas han terminado mal, no ha habido engaños, solo se ha terminado una situación que no hacía felices a las dos personas a la vez.
Sé que todo pasará, pero mientras pasa necesito llorar, los recuerdos me invaden cada día a cada minuto.
Lo que no sé es por qué se echan de menos hasta las cosas que no te esperas, por qué sigo teniendo la esperanza de que algún día cambien las cosas aun sabiendo que no lo harán, y por qué se idealiza tanto una relación que no era perfecta. Pero acaso alguna lo es?
Sé que no le voy a olvidar aunque pasen mil años, y tampoco quiero porque ha sido, y es, muy importante en mi vida.
Para bien o para mal no es la primera vez que paso por esto, no es la primera vez que se rompe algo en lo que había puesto muchas ilusiones y que duele tanto.
Para bien o para mal mi niño siempre será mi niño. Porque tampoco las cosas han terminado mal, no ha habido engaños, solo se ha terminado una situación que no hacía felices a las dos personas a la vez.
Sé que todo pasará, pero mientras pasa necesito llorar, los recuerdos me invaden cada día a cada minuto.
Lo que no sé es por qué se echan de menos hasta las cosas que no te esperas, por qué sigo teniendo la esperanza de que algún día cambien las cosas aun sabiendo que no lo harán, y por qué se idealiza tanto una relación que no era perfecta. Pero acaso alguna lo es?
domingo, 7 de febrero de 2010
Como sentirse desgraciada en el lugar que tan feliz fui
Hoy era un día de sol, playa y picnic.
Pero me he levantado sola y me he ido yo sola a caminar por donde íbamos siempre. Me ha faltado la tortilla, el guacamole y las shandys. Pero sobre todo me han faltado las risas, los abrazos y ver todo ese paisaje, que siempre me ha parecido el paraíso, menos triste.
Hoy nada era igual, me han invadido millones de recuerdos y cientos de lágrimas.
- Por qué has ido allí a pasear? Me ha preguntado mi hermana.
- Porque es el mejor sitio aquí cerca para venir a caminar, es tranquilo y se está muy bien. Además si es por los recuerdos no me hace falta ni salir de casa.
No quiere que nos veamos, dice que todavía hay muchos sentimientos y es mejor dejarlo para más adelante, cuando ya esté todo más calmado.
Supongo que es lo mejor y que es él quien está poniendo el punto sensato en este final, pero para mí es imposible. Creo que estaría mejor si pudiésemos vernos alguna vez.
Pensaba que cuantos más días pasaran más fácil sería. Pero cada día que pasa estoy peor, más triste, siendo más consciente de que todo ha terminado.
Cada día me siento más lejos de todo lo que tuvimos, de todo lo que nos ha unido, en vez de más cerca de otra posible felicidad.
Siento que se está alejando, que todo lo que dijo de no olvidarme, de llámame para lo que necesites cada vez es más irreal.
Me siento sola, vacía, no tengo ganas de nada. Yo me veía envejeciendo junto a él, aunque era consciente muchas veces de que no podría ser, pero aún así tenía la ilusión y la esperanza de que todo saldría bien. Me sentía segura junto a él, ya nada me daba miedo y me sentía capaz de casi todo si estaba a su lado.
Ahora todo es al contrario.
Pero me he levantado sola y me he ido yo sola a caminar por donde íbamos siempre. Me ha faltado la tortilla, el guacamole y las shandys. Pero sobre todo me han faltado las risas, los abrazos y ver todo ese paisaje, que siempre me ha parecido el paraíso, menos triste.
Hoy nada era igual, me han invadido millones de recuerdos y cientos de lágrimas.
- Por qué has ido allí a pasear? Me ha preguntado mi hermana.
- Porque es el mejor sitio aquí cerca para venir a caminar, es tranquilo y se está muy bien. Además si es por los recuerdos no me hace falta ni salir de casa.
No quiere que nos veamos, dice que todavía hay muchos sentimientos y es mejor dejarlo para más adelante, cuando ya esté todo más calmado.
Supongo que es lo mejor y que es él quien está poniendo el punto sensato en este final, pero para mí es imposible. Creo que estaría mejor si pudiésemos vernos alguna vez.
Pensaba que cuantos más días pasaran más fácil sería. Pero cada día que pasa estoy peor, más triste, siendo más consciente de que todo ha terminado.
Cada día me siento más lejos de todo lo que tuvimos, de todo lo que nos ha unido, en vez de más cerca de otra posible felicidad.
Siento que se está alejando, que todo lo que dijo de no olvidarme, de llámame para lo que necesites cada vez es más irreal.
Me siento sola, vacía, no tengo ganas de nada. Yo me veía envejeciendo junto a él, aunque era consciente muchas veces de que no podría ser, pero aún así tenía la ilusión y la esperanza de que todo saldría bien. Me sentía segura junto a él, ya nada me daba miedo y me sentía capaz de casi todo si estaba a su lado.
Ahora todo es al contrario.
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