viernes, 11 de diciembre de 2009

Boca Paila



Esta es la playa de Boca Paila, en ella desemboca la laguna de Muyil, en la Reserva de la Biosfera de Sian Kaan, en Riviera Maya.

A primera vista parece una playa perfecta con su arena blanca y su agua azul, pero no es así. El agua era verdosa por la desembocadura de la laguna, y en la orilla se acumulaba tal cantidad de espuma que parecía que estuviera sucia.
Sin embargo fue la playa que más me gustó, porque no había casi nadie, estuvimos solos, y estuvimos haciendo fotos muy divertidas. Nos hicimos fotos en las palmeras debajo de los cocos, entre la espuma, tumbados en la orilla mientras iban llegando las olas.

Aunque las cosas no sean perfectas hay otros detalles que hacen que lo sean.

martes, 8 de diciembre de 2009

La última tarde que pasé contigo

Fue triste. Muy triste. Los dos metidos en la cama bajo el edredón para no pasar frío, y aún así no sentía nada de calor.
Tú me decías que te sentías fatal, pero que era lo mejor, que tengo que encontrar a alguien que me corresponda, que me dé lo que tú no puedes darme. Yo quería decirte muchas cosas, y no podía porque se me saltaban las lágrimas. Y tú seguías hablando, y abrazándome, y diciéndome que me ibas a echar mucho de menos, que te quedabas solo y no tendrías a nadie con quien hablar porque con nadie tienes la confianza que tienes conmigo, que no hacías todo esto para estar con nadie, que lo hacías por mí, por los dos, porque no quieres seguir viéndome sufrir por tí. Decías que no me vas a olvidar nunca, que no esté triste que seguro que todo sale bien, que un día te lo agradeceré.

Y yo me sentía fatal, tan triste, aún sabiendo que lo haces por mí, que quieres verme feliz, que no eres tan egoísta como todo el mundo ha dicho. Quizá la egoísta he sido yo por no ver que tú te sentías mal al verme así y seguir con esto adelante porque quería estar contigo. Me dices que yo no tengo que culparme de nada, que nada de esto ha sido por mi culpa, que no he hecho nada mal, al contrario, solo te he dado todo, hasta lo que nadie habría hecho por tí lo he hecho yo. Me dices que nadie te ha obligado a nada y que si has seguido conmigo es porque estabas genial, porque te lo pasabas muy bien, te reías mucho conmigo y te sentías muy a gusto. Que es muy difícil para tí también terminar con esto. Que sabes que el día que conozcas a alguien no podrás evitar las comparaciones, y dirás Sally hacía esto, Sally hacía lo otro, porque no todas las chicas hacen las cosas que he hecho yo contigo. Me dices que aunque hagas las mismas cosas o vayas a los mismos sitios no será igual, nunca será igual.

Y yo no dejo de llorar, y tú tampoco puedes evitarlo. Y nos abrazamos, y me das un beso y yo te abrazo más fuerte.
Llega el momento de irte, vamos a tu casa y no podemos despedirnos. Qué nos decimos? No sé qué decirte. Cuídate, no corras tanto por la carretera, no me olvides... Cualquier cosa ya está fuera de lugar. Dices, si cuando pasa el tiempo no has conseguido ser feliz esto no habrá servido para nada. Quiero que sirva para que los dos consigamos estar bien. Un último beso, hazme una perdida cuando llegues a casa, intenta conducir tranquila por favor.
Lo intento, miro hacia tu portal y veo que estás mirándome, que no te metes hasta que no me vaya. Sabes que es la última vez que me ves. Igual que lo sé yo, y no quiero irme. Pero al final arranco el coche y giro la calle. Y me saltan las lágrimas.

Había sido un finde como otro cualquiera, lo pasamos genial, tuvimos nuestra cena romántica, hablamos, fuimos de compras a Lérida. Curiosamente el mismo sitio al que fuimos la primera vez que salimos. Te miraba en el coche y te dije, cuánto has cambiado desde la primera vez que fuimos. Todo ha cambiado tanto.

Esta vez sabía que era la última vez que hacía el amor contigo. Y sentía tanto amor, tantas ganas de tí, tanta pena de perderte. No quería que te fueras, no quiero perder tu tacto, tus caricias. No quiero perderte.

Cuando estaba en la cocina preparando la comida, los espaguetis, mis espaguetis que tanto te gustan y que nadie hace como yo, viniste y me abrazaste por detrás. Rodeaste mi cintura y dijiste lo más bonito que he oído en tiempo: Al menos piensa que ya siempre formarás parte de mí, porque me has enseñado tantas cosas y me has cambiado tanto que ahora mi carácter es gracias a tí.

Tu también formarás parte de mí siempre mi niño.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Miércoles

El domingo cuando hablamos le dije que no me llamara hasta el viernes, que si quería ya le llamaría yo.

El lunes lo pasé fatal, no paraba de llorar y le echaba tanto de menos. No podía pasar un día sin hablar con él, sin saber cómo estaba y sin contarle lo que había hecho. Así que le llamé, total, para una semana que nos queda por qué desaprovechar un día?

Estaba hecho polvo, dijo que no había estado tan triste nunca, intenté evitar hablar del tema y estuvimos hablando de las fotos, del viaje y de otras cosas del trabajo y del día en general.

Esa noche pude dormir al menos, estuve más tranquila, y el martes lo pasé mejor, pensando en el finde. Ya sé que es raro, pero pensaba que nos veríamos y tenía muchas ganas.

Por la noche al ver que no me llamaba empecé a deprimirme otra vez. No me gusta pasar un día sin saber nada de él. Esta mañana le he escrito un correo al trabajo y no me ha contestado, pero tampoco es raro, normalmente está muy liado y no lo hace. No sé si me llamará o no esta noche, de todas formas tendré que acostumbrarme a estar sin saber nada de él, sin contarle mis cosas. Pero qué mal se lleva.
Tampoco sé por qué de repente ha pasado de querer hablar conmigo a no llamarme. Igual también se está acostumbrando.

Voy a echarle mucho de menos, sus llamadas, escribirle correos al trabajo cuando estoy aburrida o agobiada, o cuando estoy bien para decirle hola, tengo ganas de verte. Voy a echar de menos sus bromas, su voz, su piel tan suave, sus ojos que me vuelven loca. Echaré de menos las comidas, las sangrías de cava, nuestras cenas románticas, ir al cine e hincharnos de palomitas, ver el canal Buzz con él, o las pelis malas de miedo.
Echaré de menos hasta su ropa tirada por el baño cuando sale de la ducha.

lunes, 30 de noviembre de 2009

Lo inevitable

Se veía venir hace tiempo. Lo habíamos discutido y hablado, pero hasta este finde no se hará realidad.

Durante el viaje le veía raro a veces, como tristón, y me preguntaba cosas del tipo qué has ganado y qué has perdido conociéndome? Me decía que este año tenía que replantearse muchas cosas.

El jueves estuvimos hablando por teléfono, como todos los días, yo sabía que algo le pasaba, y le pregunté, me decía que nada, pero insistí porque soy muy pesada cuando me pongo. Dijo que era algo que no quería hablar por teléfono sino cara a cara.

- Quieres dejarlo verdad?

Me dijo que no quería pero teníamos que hacerlo, que ya llevábamos mucho tiempo igual, y a él se le parte el corazón de no poder corresponderme, de ver las caras de felicidad que pongo estando a su lado y él no poder sentir lo mismo.
Dice que no quiere verme mal, que me está haciendo más daño que otra cosa, porque además podemos seguir así años, porque él está genial conmigo, pero así no conoceré a nadie que me merezca, a alguien que sienta lo mismo por mí.
Dice que me quiere mucho, que soy alguien muy especial para él, que yo le he aportado y enseñado un montón de cosas, que le he dado toda la tranquilidad que le faltaba, que ha cambiado mucho a mi lado, para mejor, y que soy una tía que vale mucho la pena. Que está genial conmigo, que le gusta todo lo que hacemos, viajes, excursiones, hasta estar en casa viendo la tele.
Y entonces se echó a llorar. Yo no me lo creía, me sentía mal, porque entonces me dí cuenta que quizá yo también le estaba haciendo daño con mi actitud de seguir con esto a toda costa.

Esa noche me derrumbé, no pude evitar las lágrimas aunque estaba en casa de mis amigos viendo gran hermano y no quería decir nada todavía. No lo pude evitar. El viernes lo pasé más o menos normal, pensé que igual solo había sido un bajón y se pasaba como siempre. El sábado otra vez estuve nerviosa y pensando. Y el domingo por la noche volvimos a hablar, y aunque no quería sacar el tema porque habíamos quedado que lo hablaremos este finde tranquilamente al final salió.
Le dije que tal vez todo eso que me dijo el jueves, que por otra parte era la declaración de amor más sincera y puede que la única que he tenido, que a lo mejor era amor por su parte. Que igual estaba enamorado y no se daba cuenta porque creía que tenía que sentir otras cosas. Enseguida me cortó y me dijo que no, que no me empeñara, que de sobra sabía lo que sentía. Que ojalá en estas cosas mandara la razón, porque entonces lo tendría claro, pero no manda la razón.
Dice que lo está pasando fatal, que se siente mal, pero que a la larga será lo mejor para los dos. Que no es porque tenga a nadie ni porque quiera conocer a nadie, solo que se va haciendo mayor, se va dando cuenta de que me hace daño estando a mi lado sin sentir lo mismo, que no avanzamos, estamos metidos en una telaraña de la que no salimos ninguno de los dos, yo por estar con él esperando a que algo cambie, y él porque está conmigo y no quiere hacerme daño. Dice que no quiere estar conmigo hasta que llegue el día que me tenga que decir que hay otra y entonces dejarme tirada. Prefiere que nos demos un tiempo, o cada uno siga con su vida, y a ver qué pasa. Pero que no quiere perderme, que cuente con él para lo que sea, que no me va a olvidar nunca, y que le gustaría saber cómo estoy siempre.

Yo le dije que no puedo ser solo su amiga, ni quedar una vez al mes y no acercarme a darle un beso, o hacer el amor con él, o acurrucarme en el sofá mientras vemos la tele.
Dice que él igual tampoco.

Yo no paraba de llorar, y él volvió a llorar otra vez. He pasado toda la noche llorando hasta que me dormí que debían ser las tres de la mañana o algo así. Esta mañana tenía que volver al trabajo, y estaba fatal, he ido con los ojos hinchados y con ninguna gana de que me preguntaran por el viaje y las vacaciones.
Nada más entrar ha salido una de mis amigas y cuando me ha preguntado me he tenido que ir al baño porque ya me entraba la llorera otra vez.

Estoy muy chunga, por todo lo que voy a perder, a mi niño lo primero, y todos los momentos con él.
Así que comprenderéis que de momento no me apetezca seguir contando el viaje, solo diré que lo pasé genial, que vimos muchas cosas interesantes, fuimos a Chichén Itzá y aluciné con todo lo que me contaron, otro día fuimos a bañarnos con delfines y fue impresionante. Que no me arrepiento de nada de lo que he vivido a su lado, lo bueno y lo malo. Y que justo cuando creía que las cosas empezaban a cambiar para bien, resulta que se acaba.

Este finde quedaremos, aún tengo que darle las fotos del viaje, y hablaremos tranquilamente, y nos despediremos, supongo. Será muy raro, porque sabré que es la última vez que nos vemos, porque desde luego no podré seguir viéndole o no saldremos de esta situación.
Ya sabéis que he pensado mucha veces en terminar con esto, por eso mismo, porque no avanzamos, porque él no está enamorado de mí, pero nunca he podido.
Ahora no me va a quedar más remedio. Me recuerda cuando hace unos años él estaba a punto de irse a vivir con ella y ya pasamos por esto, la despedida, el no me llames, y él no dejaba de llamarme aunque yo no le contestara. Esta vez no hay marcha atrás, no hay nada a lo que aferrarse. Se terminará y ya está.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Segundo día de vacaciones

Lo prometido es deuda, y como hasta mañana no me voy a Zaragoza aprovecho y os cuento mi segundo día de vacaciones. Ah, y antes de nada gracias por lo de tipazo pero visto de cerca no es oro todo lo que reluce jajaja.

Bueno, el segundo día nos fuimos a un parque de aventura que han abierto hace cuatro meses que se llama Xplor. Lo descubrimos estando allí porque al ser tan nuevo en casi ningún sitio se habla de él, ni guías ni foros, nada. Nos llamó la atención y decidimos ir.

Está todo excavado bajo la roca, en medio de la selva, porque allí mires donde mires todo es selva, y tiene cuatro actividades de aventura: Conducir un jeep por la selva, un paseo en una balsa que vas remando tú con tus manos por entre las grutas, nadar en el río subterráneo y lanzarte en tirolinas.

Primero cogimos el jeep, y nos dimos el paseo. Era espectacular conducir por en medio de la selva, aunque tampoco es que vieras ningún animal salvaje ni nada, la verdad que era la atracción más light, lo único que atravesabas un puente colgante y te metías por alguna cueva, pero nada más.



Las balsas. Madre mía con las balsas. Yo que me monté y dije qué guay, que chulo esto de ir por las grutas. Dijo la chica que estaba en la atracción, hay tres rutas, la primera que dura 20 min. , la segunda que dura media hora, y la tercera que dura una hora. Y yo toda chula e ilusionada digo, nosotros la tercera eh? más guay.

En cuanto empezamos a remar, a intentar mover la barca, eso era un desastre. Nos quedábamos encallados, nos íbamos hacia un lado,no había manera de mover la dichosa balsa. Era más complicado de lo que parecía o nosotros más tontos de lo que creíamos, una de dos. A lo que llevábamos dos minutos en las balsas de las narices, digo, hacemos la ruta de los 20 min. que me estoy poniendo cardiaca ya. No había manera de moverse, hasta hubo un rato que fuimos de espalda porque no podíamos dar la vuelta en el río. Hacíamos atasco y nos pasaban el resto de balsas, qué nervios y qué vergüenza, pero bueno, al final nos reímos de la experiencia.



Después nos fuimos a nadar por el río subterráneo, una pasada. Todas las grutas son naturales, excepto algún trozo que han modificado para adecuarlo al parque claro, pero es que por allí todo está lleno de ríos subterráneos, cenotes y grutas. Así que era impresionante ir por el río entre estalactitas y estalagmitas, unas cuevas realmente impresionantes.



Luego nos fuimos a cambiar la ropa mojada. Yo ya estaba empezando a notar que mi enfriamiento cada vez era peor, así que decidí ponerme la ropa seca que llevaba para las tirolinas, porque había visto en alguna foto que pasabas por encima del agua pero no creía que te mojabas. Empezamos el trayecto, eran 14 bajadas en tirolina, era la primera vez que montaba. La primera pegué un grito que no veas cuando me soltaron, pero a mitad de camino ya iba con la boca abierta de lo impresionante que era mirar para abajo y ver toda la selva y la sensación de volar. Genial. En una de ellas vi una especie de charca grande con bastantes cocodrilos, pero como había gente haciendo obras cerca pensé que igual estaban montando alguna atracción nueva o algo así, y cuando llegué a la torre le pregunté al chico si eran de verdad o de mentira. Me dijo que sí, que eran de verdad, que por esa zona abundan mucho. Menos mal que ya me había metido al río, si no, no sé si entro, jajaja.



Lo peor fue cuando ya llegando al final del recorrido de las tirolinas me encuentro con un tobogán de agua para bajar. Digo, no, que me voy a poner como una sopa y no quiero mojarme. Me dice el chico, es igual, te vas a mojar de todas formas. Total, que me meto con mi pantalón y mi camiseta y chipiada que quedé. Y aún me quedaba aterrizar en dos ríos que acababas hasta las orejas de agua literalmente. Total, que el pasmo que acabé de coger fue considerable. Tuve que irme al hotel con una camiseta que me compré allí y la toalla atada a la cintura como si fuese un pareo. Vaya pintas! Menos mal que no fuí la única, porque la gente no sabía tampoco esto y algunas iban solo con la toalla encima del bikini. Así que era todo un espectáculo ver cómo salíamos la gente de allí, jajaja.

Fue un día bastante divertido, algo diferente. Cuando llegamos al hotel, por si habíamos hecho poco ejercicio nos fuimos a jugar a tenis un rato, luego cenamos, y a dormir pronto que al día siguiente nos tocaba madrugar mucho, venían a buscarnos a las seis de la mañana para ir a Chichén Itzá. Eso para la próxima entrega :)

martes, 24 de noviembre de 2009

Depresión postvacacional

Ya he vuelto de mis maravillosas vacaciones. Deprimida, morenísima, sin un duro (literalmente) y con un enfriamiento de no te menees. Pero en general, bien :)

Si normalmente cuesta volver de vacaciones, esta vez casi me echo a llorar el último día. No quería dejar el sol, el buen tiempo que hacía allí, la playa, qué playas madre mía! No quería dejar de estar todos los días con mi niño, ni dejar de ver sitios nuevos, ni de tomar margaritas y comer como una cerda todo el día sin tener que hacer nada.

Estuvimos en un hotel impresionantemente grande, como todos los típicos de allí del todo incluido. Vas con tu pulsera y te pones de comer y beber hasta las orejas, sin parar. Podría acostumbrarme a que me dieran todo hecho todos los días. Qué maravilla, ni limpiar, ni hacer comida, ni nada de nada.
La playa del hotel espectacular, arena blanca, agua azul cristalina, palmeras y hamacas por donde mirases.



El primer día lo pasamos en el hotel para descansar del viaje. Además nos apetecía un montón la playa, hacer snorkel, y como allí amanece tan pronto, y además llevábamos el sueño cambiado a las siete de la mañana ya estábamos en pie. Fuimos a desayunar y directamente a la playa. Cuando la vimos nos quedamos los dos con la boca abierta. No sé, suponía que como siempre lo que ves en las fotos es una cosa y luego lo que te encuentras parecido, pero no igual.
Fue ver toda esa arena blanca, esa playa espectacular y nos pusimos como locos. Enseguida nos fuimos a bañar, cogimos el tubo y las gafas de snorkel y a investigar debajo del agua. No tenías que apartarte mucho de la orilla para empezar a ver un montón de peces grandes, de colores, totalmente diferentes a los que estás acostumbrada a ver.



Salimos y fuimos a andar por el resto de la playa , y nos encontramos la zona de deportes acuáticos. Así que nos cogimos un kayak, y estuvimos remando un rato por el mar, fue muy divertido.
Seguimos caminando, ya os digo que era enorme el hotel y la playa, y llegamos casi hasta el final, y volvimos a bañarnos, empezaba ya a hacer mucho calor y el sol quemaba muchísimo. Y lo mejor, nos metemos a bucear y vemos tortugas marinas por el fondo del mar.! Solo con esa mañana ya estábamos encantados de las vacaciones. Había merecido la pena por todo lo que vimos. Y eso que yo no me meto muy adentro y vi menos, pero mi niño que se mete más, vio peces cofre, que luego vimos en un acuario, y rayas bastante grandes. Vio muchos más peces que yo.

Después de tomar un poco el sol, fuimos a comer a un grill que teníamos cerca de las piscinas, y después de tanto ejercicio me puse morada de comer, claro. Nos tumbamos un rato en las hamacas, y ya nos fuimos a duchar y a cambiarnos para ir al pueblo que estaba cerca, Playa del Carmen. Nos dimos una vuelta por allí para contratar un par de excursiones que nos faltaban, pero al final las cogimos en el hotel, así que para que nos diera tiempo no nos pudimos quedar a cenar por allí, ni a tomar nada. El pueblo está lleno de sitios chulos para cenar, de discotecas, bares y tiendas. Antes de irnos nos tomamos un mojito en un garito de la playa que había con sillas en la arena y velas. Como a las cinco y media de la tarde ya era de noche, pues se estaba bien.

Ese día cenamos y nos fuimos pronto a dormir, porque estábamos reventados.

Y como hay mucho que contar, os iré contando cada día una cosa, para no agobiaros y para no perder detalle.
Esta semana aún tengo vacaciones, así que aprovecharé para irme a Zaragoza, así que si estoy desaparecida unos días es por eso.

En resumen han sido las mejores vacaciones que he tenido nunca. Un viaje soñado y deseado hace tiempo que desde luego me ha dejado con más ganas de volver y sin ninguna desilusión. Todo era tal y como me esperaba, o mejor. Hemos tenido suerte con el tiempo, no ha llovido, ha hecho muy bueno y sin calor agobiante. Lo único malo fue que como iba un poco mal de la garganta allí entre cambio de tiempo, remojones, aire acondicionado y tal, pues terminé de pillar el catarro bien, y hubo un par de días o tres que estuve bastante fastidiada, y cuando empezaba a estar mejor lo pilló él, así que hemos estado tirando a base de frenadoles y pastillas para la garganta, pero sin perdernos nada.

viernes, 13 de noviembre de 2009

Sally se va al Caribe

Ya tengo preparado el pasaporte, los billetes de avión, la cámara de fotos, los bikinis, el antimosquitos, el aftersun, las gafas y el tubo de snorkel, la crema del sol, y casi la maleta.

Es lo único que me falta, sacar y planchar toda la ropa de verano otra vez, y ya estaré preparada para marchar.

Mañana por la tarde cogemos un tren a Madrid, dormimos en un hotel cerca del aeropuerto y el domingo ya por fin cogemos el avión a Cancún.

De allí nos llevarán al hotel que está cerca de Playa del Carmen, y supongo que llegaremos tarde y reventados del cambio de hora. Pero seguro que cae el primer cocktail, el primer tequila o la primera margarita. O los tres.

Tengo ya contratadas dos excursiones con un taxista de allí, iremos a Chichén Itzá, a Tulum, y un montón de sitios más.

Pero todo eso lo cuento a la vuelta mejor no?

Tengo muchísimas ganas, aunque vaya con poca pasta porque este año me estoy arruinando, pero es que es normal, no he parado. Así que veré lo que puedo hacer. Y si no, a hincharme a mojitos en el hotel, jajaja.


Os cuento a la vuelta, muchos besotes. Chaooooooooo