lunes, 30 de noviembre de 2009

Lo inevitable

Se veía venir hace tiempo. Lo habíamos discutido y hablado, pero hasta este finde no se hará realidad.

Durante el viaje le veía raro a veces, como tristón, y me preguntaba cosas del tipo qué has ganado y qué has perdido conociéndome? Me decía que este año tenía que replantearse muchas cosas.

El jueves estuvimos hablando por teléfono, como todos los días, yo sabía que algo le pasaba, y le pregunté, me decía que nada, pero insistí porque soy muy pesada cuando me pongo. Dijo que era algo que no quería hablar por teléfono sino cara a cara.

- Quieres dejarlo verdad?

Me dijo que no quería pero teníamos que hacerlo, que ya llevábamos mucho tiempo igual, y a él se le parte el corazón de no poder corresponderme, de ver las caras de felicidad que pongo estando a su lado y él no poder sentir lo mismo.
Dice que no quiere verme mal, que me está haciendo más daño que otra cosa, porque además podemos seguir así años, porque él está genial conmigo, pero así no conoceré a nadie que me merezca, a alguien que sienta lo mismo por mí.
Dice que me quiere mucho, que soy alguien muy especial para él, que yo le he aportado y enseñado un montón de cosas, que le he dado toda la tranquilidad que le faltaba, que ha cambiado mucho a mi lado, para mejor, y que soy una tía que vale mucho la pena. Que está genial conmigo, que le gusta todo lo que hacemos, viajes, excursiones, hasta estar en casa viendo la tele.
Y entonces se echó a llorar. Yo no me lo creía, me sentía mal, porque entonces me dí cuenta que quizá yo también le estaba haciendo daño con mi actitud de seguir con esto a toda costa.

Esa noche me derrumbé, no pude evitar las lágrimas aunque estaba en casa de mis amigos viendo gran hermano y no quería decir nada todavía. No lo pude evitar. El viernes lo pasé más o menos normal, pensé que igual solo había sido un bajón y se pasaba como siempre. El sábado otra vez estuve nerviosa y pensando. Y el domingo por la noche volvimos a hablar, y aunque no quería sacar el tema porque habíamos quedado que lo hablaremos este finde tranquilamente al final salió.
Le dije que tal vez todo eso que me dijo el jueves, que por otra parte era la declaración de amor más sincera y puede que la única que he tenido, que a lo mejor era amor por su parte. Que igual estaba enamorado y no se daba cuenta porque creía que tenía que sentir otras cosas. Enseguida me cortó y me dijo que no, que no me empeñara, que de sobra sabía lo que sentía. Que ojalá en estas cosas mandara la razón, porque entonces lo tendría claro, pero no manda la razón.
Dice que lo está pasando fatal, que se siente mal, pero que a la larga será lo mejor para los dos. Que no es porque tenga a nadie ni porque quiera conocer a nadie, solo que se va haciendo mayor, se va dando cuenta de que me hace daño estando a mi lado sin sentir lo mismo, que no avanzamos, estamos metidos en una telaraña de la que no salimos ninguno de los dos, yo por estar con él esperando a que algo cambie, y él porque está conmigo y no quiere hacerme daño. Dice que no quiere estar conmigo hasta que llegue el día que me tenga que decir que hay otra y entonces dejarme tirada. Prefiere que nos demos un tiempo, o cada uno siga con su vida, y a ver qué pasa. Pero que no quiere perderme, que cuente con él para lo que sea, que no me va a olvidar nunca, y que le gustaría saber cómo estoy siempre.

Yo le dije que no puedo ser solo su amiga, ni quedar una vez al mes y no acercarme a darle un beso, o hacer el amor con él, o acurrucarme en el sofá mientras vemos la tele.
Dice que él igual tampoco.

Yo no paraba de llorar, y él volvió a llorar otra vez. He pasado toda la noche llorando hasta que me dormí que debían ser las tres de la mañana o algo así. Esta mañana tenía que volver al trabajo, y estaba fatal, he ido con los ojos hinchados y con ninguna gana de que me preguntaran por el viaje y las vacaciones.
Nada más entrar ha salido una de mis amigas y cuando me ha preguntado me he tenido que ir al baño porque ya me entraba la llorera otra vez.

Estoy muy chunga, por todo lo que voy a perder, a mi niño lo primero, y todos los momentos con él.
Así que comprenderéis que de momento no me apetezca seguir contando el viaje, solo diré que lo pasé genial, que vimos muchas cosas interesantes, fuimos a Chichén Itzá y aluciné con todo lo que me contaron, otro día fuimos a bañarnos con delfines y fue impresionante. Que no me arrepiento de nada de lo que he vivido a su lado, lo bueno y lo malo. Y que justo cuando creía que las cosas empezaban a cambiar para bien, resulta que se acaba.

Este finde quedaremos, aún tengo que darle las fotos del viaje, y hablaremos tranquilamente, y nos despediremos, supongo. Será muy raro, porque sabré que es la última vez que nos vemos, porque desde luego no podré seguir viéndole o no saldremos de esta situación.
Ya sabéis que he pensado mucha veces en terminar con esto, por eso mismo, porque no avanzamos, porque él no está enamorado de mí, pero nunca he podido.
Ahora no me va a quedar más remedio. Me recuerda cuando hace unos años él estaba a punto de irse a vivir con ella y ya pasamos por esto, la despedida, el no me llames, y él no dejaba de llamarme aunque yo no le contestara. Esta vez no hay marcha atrás, no hay nada a lo que aferrarse. Se terminará y ya está.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Segundo día de vacaciones

Lo prometido es deuda, y como hasta mañana no me voy a Zaragoza aprovecho y os cuento mi segundo día de vacaciones. Ah, y antes de nada gracias por lo de tipazo pero visto de cerca no es oro todo lo que reluce jajaja.

Bueno, el segundo día nos fuimos a un parque de aventura que han abierto hace cuatro meses que se llama Xplor. Lo descubrimos estando allí porque al ser tan nuevo en casi ningún sitio se habla de él, ni guías ni foros, nada. Nos llamó la atención y decidimos ir.

Está todo excavado bajo la roca, en medio de la selva, porque allí mires donde mires todo es selva, y tiene cuatro actividades de aventura: Conducir un jeep por la selva, un paseo en una balsa que vas remando tú con tus manos por entre las grutas, nadar en el río subterráneo y lanzarte en tirolinas.

Primero cogimos el jeep, y nos dimos el paseo. Era espectacular conducir por en medio de la selva, aunque tampoco es que vieras ningún animal salvaje ni nada, la verdad que era la atracción más light, lo único que atravesabas un puente colgante y te metías por alguna cueva, pero nada más.



Las balsas. Madre mía con las balsas. Yo que me monté y dije qué guay, que chulo esto de ir por las grutas. Dijo la chica que estaba en la atracción, hay tres rutas, la primera que dura 20 min. , la segunda que dura media hora, y la tercera que dura una hora. Y yo toda chula e ilusionada digo, nosotros la tercera eh? más guay.

En cuanto empezamos a remar, a intentar mover la barca, eso era un desastre. Nos quedábamos encallados, nos íbamos hacia un lado,no había manera de mover la dichosa balsa. Era más complicado de lo que parecía o nosotros más tontos de lo que creíamos, una de dos. A lo que llevábamos dos minutos en las balsas de las narices, digo, hacemos la ruta de los 20 min. que me estoy poniendo cardiaca ya. No había manera de moverse, hasta hubo un rato que fuimos de espalda porque no podíamos dar la vuelta en el río. Hacíamos atasco y nos pasaban el resto de balsas, qué nervios y qué vergüenza, pero bueno, al final nos reímos de la experiencia.



Después nos fuimos a nadar por el río subterráneo, una pasada. Todas las grutas son naturales, excepto algún trozo que han modificado para adecuarlo al parque claro, pero es que por allí todo está lleno de ríos subterráneos, cenotes y grutas. Así que era impresionante ir por el río entre estalactitas y estalagmitas, unas cuevas realmente impresionantes.



Luego nos fuimos a cambiar la ropa mojada. Yo ya estaba empezando a notar que mi enfriamiento cada vez era peor, así que decidí ponerme la ropa seca que llevaba para las tirolinas, porque había visto en alguna foto que pasabas por encima del agua pero no creía que te mojabas. Empezamos el trayecto, eran 14 bajadas en tirolina, era la primera vez que montaba. La primera pegué un grito que no veas cuando me soltaron, pero a mitad de camino ya iba con la boca abierta de lo impresionante que era mirar para abajo y ver toda la selva y la sensación de volar. Genial. En una de ellas vi una especie de charca grande con bastantes cocodrilos, pero como había gente haciendo obras cerca pensé que igual estaban montando alguna atracción nueva o algo así, y cuando llegué a la torre le pregunté al chico si eran de verdad o de mentira. Me dijo que sí, que eran de verdad, que por esa zona abundan mucho. Menos mal que ya me había metido al río, si no, no sé si entro, jajaja.



Lo peor fue cuando ya llegando al final del recorrido de las tirolinas me encuentro con un tobogán de agua para bajar. Digo, no, que me voy a poner como una sopa y no quiero mojarme. Me dice el chico, es igual, te vas a mojar de todas formas. Total, que me meto con mi pantalón y mi camiseta y chipiada que quedé. Y aún me quedaba aterrizar en dos ríos que acababas hasta las orejas de agua literalmente. Total, que el pasmo que acabé de coger fue considerable. Tuve que irme al hotel con una camiseta que me compré allí y la toalla atada a la cintura como si fuese un pareo. Vaya pintas! Menos mal que no fuí la única, porque la gente no sabía tampoco esto y algunas iban solo con la toalla encima del bikini. Así que era todo un espectáculo ver cómo salíamos la gente de allí, jajaja.

Fue un día bastante divertido, algo diferente. Cuando llegamos al hotel, por si habíamos hecho poco ejercicio nos fuimos a jugar a tenis un rato, luego cenamos, y a dormir pronto que al día siguiente nos tocaba madrugar mucho, venían a buscarnos a las seis de la mañana para ir a Chichén Itzá. Eso para la próxima entrega :)

martes, 24 de noviembre de 2009

Depresión postvacacional

Ya he vuelto de mis maravillosas vacaciones. Deprimida, morenísima, sin un duro (literalmente) y con un enfriamiento de no te menees. Pero en general, bien :)

Si normalmente cuesta volver de vacaciones, esta vez casi me echo a llorar el último día. No quería dejar el sol, el buen tiempo que hacía allí, la playa, qué playas madre mía! No quería dejar de estar todos los días con mi niño, ni dejar de ver sitios nuevos, ni de tomar margaritas y comer como una cerda todo el día sin tener que hacer nada.

Estuvimos en un hotel impresionantemente grande, como todos los típicos de allí del todo incluido. Vas con tu pulsera y te pones de comer y beber hasta las orejas, sin parar. Podría acostumbrarme a que me dieran todo hecho todos los días. Qué maravilla, ni limpiar, ni hacer comida, ni nada de nada.
La playa del hotel espectacular, arena blanca, agua azul cristalina, palmeras y hamacas por donde mirases.



El primer día lo pasamos en el hotel para descansar del viaje. Además nos apetecía un montón la playa, hacer snorkel, y como allí amanece tan pronto, y además llevábamos el sueño cambiado a las siete de la mañana ya estábamos en pie. Fuimos a desayunar y directamente a la playa. Cuando la vimos nos quedamos los dos con la boca abierta. No sé, suponía que como siempre lo que ves en las fotos es una cosa y luego lo que te encuentras parecido, pero no igual.
Fue ver toda esa arena blanca, esa playa espectacular y nos pusimos como locos. Enseguida nos fuimos a bañar, cogimos el tubo y las gafas de snorkel y a investigar debajo del agua. No tenías que apartarte mucho de la orilla para empezar a ver un montón de peces grandes, de colores, totalmente diferentes a los que estás acostumbrada a ver.



Salimos y fuimos a andar por el resto de la playa , y nos encontramos la zona de deportes acuáticos. Así que nos cogimos un kayak, y estuvimos remando un rato por el mar, fue muy divertido.
Seguimos caminando, ya os digo que era enorme el hotel y la playa, y llegamos casi hasta el final, y volvimos a bañarnos, empezaba ya a hacer mucho calor y el sol quemaba muchísimo. Y lo mejor, nos metemos a bucear y vemos tortugas marinas por el fondo del mar.! Solo con esa mañana ya estábamos encantados de las vacaciones. Había merecido la pena por todo lo que vimos. Y eso que yo no me meto muy adentro y vi menos, pero mi niño que se mete más, vio peces cofre, que luego vimos en un acuario, y rayas bastante grandes. Vio muchos más peces que yo.

Después de tomar un poco el sol, fuimos a comer a un grill que teníamos cerca de las piscinas, y después de tanto ejercicio me puse morada de comer, claro. Nos tumbamos un rato en las hamacas, y ya nos fuimos a duchar y a cambiarnos para ir al pueblo que estaba cerca, Playa del Carmen. Nos dimos una vuelta por allí para contratar un par de excursiones que nos faltaban, pero al final las cogimos en el hotel, así que para que nos diera tiempo no nos pudimos quedar a cenar por allí, ni a tomar nada. El pueblo está lleno de sitios chulos para cenar, de discotecas, bares y tiendas. Antes de irnos nos tomamos un mojito en un garito de la playa que había con sillas en la arena y velas. Como a las cinco y media de la tarde ya era de noche, pues se estaba bien.

Ese día cenamos y nos fuimos pronto a dormir, porque estábamos reventados.

Y como hay mucho que contar, os iré contando cada día una cosa, para no agobiaros y para no perder detalle.
Esta semana aún tengo vacaciones, así que aprovecharé para irme a Zaragoza, así que si estoy desaparecida unos días es por eso.

En resumen han sido las mejores vacaciones que he tenido nunca. Un viaje soñado y deseado hace tiempo que desde luego me ha dejado con más ganas de volver y sin ninguna desilusión. Todo era tal y como me esperaba, o mejor. Hemos tenido suerte con el tiempo, no ha llovido, ha hecho muy bueno y sin calor agobiante. Lo único malo fue que como iba un poco mal de la garganta allí entre cambio de tiempo, remojones, aire acondicionado y tal, pues terminé de pillar el catarro bien, y hubo un par de días o tres que estuve bastante fastidiada, y cuando empezaba a estar mejor lo pilló él, así que hemos estado tirando a base de frenadoles y pastillas para la garganta, pero sin perdernos nada.

viernes, 13 de noviembre de 2009

Sally se va al Caribe

Ya tengo preparado el pasaporte, los billetes de avión, la cámara de fotos, los bikinis, el antimosquitos, el aftersun, las gafas y el tubo de snorkel, la crema del sol, y casi la maleta.

Es lo único que me falta, sacar y planchar toda la ropa de verano otra vez, y ya estaré preparada para marchar.

Mañana por la tarde cogemos un tren a Madrid, dormimos en un hotel cerca del aeropuerto y el domingo ya por fin cogemos el avión a Cancún.

De allí nos llevarán al hotel que está cerca de Playa del Carmen, y supongo que llegaremos tarde y reventados del cambio de hora. Pero seguro que cae el primer cocktail, el primer tequila o la primera margarita. O los tres.

Tengo ya contratadas dos excursiones con un taxista de allí, iremos a Chichén Itzá, a Tulum, y un montón de sitios más.

Pero todo eso lo cuento a la vuelta mejor no?

Tengo muchísimas ganas, aunque vaya con poca pasta porque este año me estoy arruinando, pero es que es normal, no he parado. Así que veré lo que puedo hacer. Y si no, a hincharme a mojitos en el hotel, jajaja.


Os cuento a la vuelta, muchos besotes. Chaooooooooo

lunes, 2 de noviembre de 2009

Doble celebración de cumple

El día de mi cumple pasó muy bien, tranquilo, me llamó un montón de gente, cosa que siempre se agradece, y me fui a comer con mi amiga y luego al cine. Fuimos a ver Si la cosa funciona, la nueva de Woody Allen, y me gustó mucho.

Mi niño no pudo quedar ese día, salió muy tarde de trabajar y lo dejamos para el finde.
El viernes salimos a cenar, él quería venir a casa, me costó un poco convencerle porque estaba cansado, pero al final nos fuimos a cenar a una pizzería, y luego a tomar un mojito.
No hicimos mucho más, porque aquí es un aburrimiento para salir, y además al día siguiente queríamos levantarnos pronto para ir a Barcelona a pasar el día.
Tampoco me importó venir pronto a casa, porque tenía muchas ganas de tenerle para mí sola, así que no le dejé ni tiempo de ducharse, lo primero es lo primero, jajaja.

El día siguiente lo pasamos en Barcelona, paseando y de compras. Nos compramos las gafas y los tubos de snorkel que ya nos queda poquísimo para irnos, comimos en un italiano otra vez, y se nos pasó el día volando.
Por la noche preparé alguna cosa para picar, sangría de cava, y tuvimos nuestra minicena romántica, estuvimos hablando del viaje, de muchas cosas, tranquilamente y acabamos en el sofá haciendo de todo.

El domingo tenía que irse pronto para preparar cosas del trabajo, pero entre que nos despertamos y estuvimos un rato en la cama ya no era tan pronto. Hacía buen día, así que fuimos a la playa y al bosque a pasear un rato. Después le dejé en su casa y yo me vine a la mía, me hice una pizza para comer y me puse una peli antigua que me había regalado él el día anterior. Me encanta el cine clásico, algún día os contaré mis pelis favoritas.

Así que pasé la tarde relajada y bien, y por la noche me empecé a poner nerviosa porque hoy volvía al trabajo.

Ha sido como mi primer día de colegio, he vuelto supernerviosa, pero bueno, me he ido calmando conforme hablaba con la gente y me preguntaban qué tal y todo eso.

Dos semanas de trabajo, y me voy a la Riviera Maya!!!!! Yujuuuu!!!

martes, 27 de octubre de 2009

Sorpresa

Este finde me fui a Zaragoza porque mi niño tenía trabajo y no podía quedar, así que para no estar sola dándole vueltas a la cabeza decidí irme para allá.

Después de los días que pasé con él y con las ganas que tenía de volver a abrazarle el finde se me hizo larguísimo, además coincidió que mi amiga estaba enfriada y no pudo salir mucho, mi hermana tenía cosas que hacer, en fin que no fue uno de los mejores findes. Y claro, yo el sábado estaba que me moría por hablar con mi niño, estaba algo depre y necesitaba oir su voz, que me hiciera reir y me contara cualquier cosa.

Le llamé cuatro veces a lo largo del día, pero ni me contestaba ni me devolvía la llamada. Así que por la noche estaba más depre todavía. Por qué no quería hablar conmigo? Por qué pasaba de mí de esa manera?
Pensé que al día siguiente no le llamaría, que me dijera él algo si quería y si no nada.

El domingo por la tarde recibí un sms diciéndome que esperaba que estuviera bien, me estuviera divirtiendo y enviándome un beso.

Al rato le llamé, y le dije que por qué no me había contestado el día anterior. Dijo que no lo había oído en ese momento, y le contesté que entonces podía haberme llamado él.

- Bueno, es que pensaba que querías desconectar y estar tranquila.
- Yo quiero desconectar de los malos rollos pero no de tí, si no no te llamaría.
- Bueno, lo siento, como hablamos todos los días no pensaba que fuera tan importante para tí.
- Es que si te llamo una vez y no insisto puedes pensar eso, pero si te llamo cuatro veces, en fin, igual es que sí que quiero hablar no?
- Perdona, no pensaba que te iba a sentar tan mal, y no sabía que estabas tan sensible.
- Pues sí, y me apetecía mucho contarte cosas y hablar contigo.
- Bueno perdona, en serio, me sabe mal.

El estaba con un programa de estos que una voz lee lo que escribes, y me dice, mira escucha, y sale la voz tipo robot diciendo, tranquilízate Sally, no estés mal, que el sábado iremos de compras a Barcelona que es lo que más te gusta.

Entonces me hizo reir. Porque se le veía arrepentido, y porque es así de despistado para estas cosas, como a él le dan igual pues no las tiene en cuenta. Pero enseguida que me vió mal intentó que estuviera bien.

Ayer volví de viaje y le pregunté si podía pasar a buscarme a la estación, y me dijo que tenía que quedarse un rato terminando unas cosas y no saldría a la hora, así que yo me vine para casa.

Al rato de llegar me llama y me dice que si quiere que nos vayamos a cenar.
Vaya sorpresa! Eso sí que no me lo esperaba, un día entre semana saliendo a cenar. Pasó a buscarme y nos fuimos a una terraza a tomar una cerveza para hacer tiempo hasta que abriesen los restaurantes y después a comer una pizza.

Fue genial, porque no me lo esperaba, me moría por verle, nos reímos un montón y estuvimos hablando del viaje que ya nos queda poco para irnos.

Me dijo que se había sentido mal por lo que pasó el domingo de las llamadas, que no pensó que me afectara tanto, y le había apetecido quedar.

Esta semana pensaba que quedaríamos el miércoles porque es mi cumple y quería salir a celebrarlo con él, y mira por donde el lunes tuve la sorpresa. No sé si mañana querrá o podrá volver a quedar, espero que sí. Pero conociéndolo ya me espero que igual ni se acuerde de felicitarme, jajaja.

Por si acaso yo ya lo celebré ayer.

P.D: Para las que me preguntáis si me gustó Agora, no sé qué deciros, porque como fui a la sesión golfa, entre que estaba cansada y con las pastillas que me duermen me quedé sopa a los diez minutos. Así que lo que ví fue con suerte media hora de peli. No estaba mal lo que ví, pero tendré que bajarla y verla más despejada, jajaja.

martes, 20 de octubre de 2009

Ven

Ha sido una sensación extraña salir al balcón y sentir el frío, el viento y la lluvia mientras quitaba del tendedor el bikini que usé hace dos días.

Parece que el invierno haya llegado de repente, y quizá por eso me apetece todavía más abrazarme a tí.

O será que te echo de menos, sin más. Y no sé por qué. Tampoco tiene que haber razones, simplemente añoro tus brazos protegiéndome. Y la suavidad de tu piel.

Me gustaría meterme en la cama, abrazarme a tí y darnos calor mutuamente. Sin movernos, o moviéndonos mucho, de las dos maneras.

Y ayer me dices que este finde igual no quedamos porque tienes que preparar el curso que tienes que dar dentro de poco. No se puede retrasar más. Y yo te digo que qué pena, que no te veré en muchos días entonces. Y me dices que no es para tanto, que todos los findes quedamos y para uno que no puedes me enfado.

Cómo hacerte entender que no me enfado, que solo me da tristeza por no poder verte, por no poder estar contigo. Dices que entonces es peor, que no quieres que esté triste.
Y esas son las cosas que te hacen sentir atado, como cuando te dije que si no me voy de esta ciudad es porque estás tú. Y me dices que piense en mí, que te sientes halagado pero te pongo en un compromiso, porque si un día quieres irte tú te sentirás mal.

Cómo te explico que mi vida está junto a tí, aunque a veces me hagas enfadar, me saques de quicio o me hagas sentir tan inútil, tan tonta que no pueda dejar de llorar.
Cómo voy a conseguir que comprendas que te quiero más que a nada, que te echo de menos en todo lo que hago, que pienso en tí cuando no estás, que yo sí que quiero una vida junto a tí, que siempre pienso en mi futuro y siempre estás tú.

Pero no consigo hacer que cambien tus sentimientos, por mucho que te explique, por mucho que te diga y que sepas. Aunque te lo repita cada día. Aunque me lo repita cada día, tampoco cambian los míos.