martes, 24 de noviembre de 2009

Depresión postvacacional

Ya he vuelto de mis maravillosas vacaciones. Deprimida, morenísima, sin un duro (literalmente) y con un enfriamiento de no te menees. Pero en general, bien :)

Si normalmente cuesta volver de vacaciones, esta vez casi me echo a llorar el último día. No quería dejar el sol, el buen tiempo que hacía allí, la playa, qué playas madre mía! No quería dejar de estar todos los días con mi niño, ni dejar de ver sitios nuevos, ni de tomar margaritas y comer como una cerda todo el día sin tener que hacer nada.

Estuvimos en un hotel impresionantemente grande, como todos los típicos de allí del todo incluido. Vas con tu pulsera y te pones de comer y beber hasta las orejas, sin parar. Podría acostumbrarme a que me dieran todo hecho todos los días. Qué maravilla, ni limpiar, ni hacer comida, ni nada de nada.
La playa del hotel espectacular, arena blanca, agua azul cristalina, palmeras y hamacas por donde mirases.



El primer día lo pasamos en el hotel para descansar del viaje. Además nos apetecía un montón la playa, hacer snorkel, y como allí amanece tan pronto, y además llevábamos el sueño cambiado a las siete de la mañana ya estábamos en pie. Fuimos a desayunar y directamente a la playa. Cuando la vimos nos quedamos los dos con la boca abierta. No sé, suponía que como siempre lo que ves en las fotos es una cosa y luego lo que te encuentras parecido, pero no igual.
Fue ver toda esa arena blanca, esa playa espectacular y nos pusimos como locos. Enseguida nos fuimos a bañar, cogimos el tubo y las gafas de snorkel y a investigar debajo del agua. No tenías que apartarte mucho de la orilla para empezar a ver un montón de peces grandes, de colores, totalmente diferentes a los que estás acostumbrada a ver.



Salimos y fuimos a andar por el resto de la playa , y nos encontramos la zona de deportes acuáticos. Así que nos cogimos un kayak, y estuvimos remando un rato por el mar, fue muy divertido.
Seguimos caminando, ya os digo que era enorme el hotel y la playa, y llegamos casi hasta el final, y volvimos a bañarnos, empezaba ya a hacer mucho calor y el sol quemaba muchísimo. Y lo mejor, nos metemos a bucear y vemos tortugas marinas por el fondo del mar.! Solo con esa mañana ya estábamos encantados de las vacaciones. Había merecido la pena por todo lo que vimos. Y eso que yo no me meto muy adentro y vi menos, pero mi niño que se mete más, vio peces cofre, que luego vimos en un acuario, y rayas bastante grandes. Vio muchos más peces que yo.

Después de tomar un poco el sol, fuimos a comer a un grill que teníamos cerca de las piscinas, y después de tanto ejercicio me puse morada de comer, claro. Nos tumbamos un rato en las hamacas, y ya nos fuimos a duchar y a cambiarnos para ir al pueblo que estaba cerca, Playa del Carmen. Nos dimos una vuelta por allí para contratar un par de excursiones que nos faltaban, pero al final las cogimos en el hotel, así que para que nos diera tiempo no nos pudimos quedar a cenar por allí, ni a tomar nada. El pueblo está lleno de sitios chulos para cenar, de discotecas, bares y tiendas. Antes de irnos nos tomamos un mojito en un garito de la playa que había con sillas en la arena y velas. Como a las cinco y media de la tarde ya era de noche, pues se estaba bien.

Ese día cenamos y nos fuimos pronto a dormir, porque estábamos reventados.

Y como hay mucho que contar, os iré contando cada día una cosa, para no agobiaros y para no perder detalle.
Esta semana aún tengo vacaciones, así que aprovecharé para irme a Zaragoza, así que si estoy desaparecida unos días es por eso.

En resumen han sido las mejores vacaciones que he tenido nunca. Un viaje soñado y deseado hace tiempo que desde luego me ha dejado con más ganas de volver y sin ninguna desilusión. Todo era tal y como me esperaba, o mejor. Hemos tenido suerte con el tiempo, no ha llovido, ha hecho muy bueno y sin calor agobiante. Lo único malo fue que como iba un poco mal de la garganta allí entre cambio de tiempo, remojones, aire acondicionado y tal, pues terminé de pillar el catarro bien, y hubo un par de días o tres que estuve bastante fastidiada, y cuando empezaba a estar mejor lo pilló él, así que hemos estado tirando a base de frenadoles y pastillas para la garganta, pero sin perdernos nada.

viernes, 13 de noviembre de 2009

Sally se va al Caribe

Ya tengo preparado el pasaporte, los billetes de avión, la cámara de fotos, los bikinis, el antimosquitos, el aftersun, las gafas y el tubo de snorkel, la crema del sol, y casi la maleta.

Es lo único que me falta, sacar y planchar toda la ropa de verano otra vez, y ya estaré preparada para marchar.

Mañana por la tarde cogemos un tren a Madrid, dormimos en un hotel cerca del aeropuerto y el domingo ya por fin cogemos el avión a Cancún.

De allí nos llevarán al hotel que está cerca de Playa del Carmen, y supongo que llegaremos tarde y reventados del cambio de hora. Pero seguro que cae el primer cocktail, el primer tequila o la primera margarita. O los tres.

Tengo ya contratadas dos excursiones con un taxista de allí, iremos a Chichén Itzá, a Tulum, y un montón de sitios más.

Pero todo eso lo cuento a la vuelta mejor no?

Tengo muchísimas ganas, aunque vaya con poca pasta porque este año me estoy arruinando, pero es que es normal, no he parado. Así que veré lo que puedo hacer. Y si no, a hincharme a mojitos en el hotel, jajaja.


Os cuento a la vuelta, muchos besotes. Chaooooooooo

lunes, 2 de noviembre de 2009

Doble celebración de cumple

El día de mi cumple pasó muy bien, tranquilo, me llamó un montón de gente, cosa que siempre se agradece, y me fui a comer con mi amiga y luego al cine. Fuimos a ver Si la cosa funciona, la nueva de Woody Allen, y me gustó mucho.

Mi niño no pudo quedar ese día, salió muy tarde de trabajar y lo dejamos para el finde.
El viernes salimos a cenar, él quería venir a casa, me costó un poco convencerle porque estaba cansado, pero al final nos fuimos a cenar a una pizzería, y luego a tomar un mojito.
No hicimos mucho más, porque aquí es un aburrimiento para salir, y además al día siguiente queríamos levantarnos pronto para ir a Barcelona a pasar el día.
Tampoco me importó venir pronto a casa, porque tenía muchas ganas de tenerle para mí sola, así que no le dejé ni tiempo de ducharse, lo primero es lo primero, jajaja.

El día siguiente lo pasamos en Barcelona, paseando y de compras. Nos compramos las gafas y los tubos de snorkel que ya nos queda poquísimo para irnos, comimos en un italiano otra vez, y se nos pasó el día volando.
Por la noche preparé alguna cosa para picar, sangría de cava, y tuvimos nuestra minicena romántica, estuvimos hablando del viaje, de muchas cosas, tranquilamente y acabamos en el sofá haciendo de todo.

El domingo tenía que irse pronto para preparar cosas del trabajo, pero entre que nos despertamos y estuvimos un rato en la cama ya no era tan pronto. Hacía buen día, así que fuimos a la playa y al bosque a pasear un rato. Después le dejé en su casa y yo me vine a la mía, me hice una pizza para comer y me puse una peli antigua que me había regalado él el día anterior. Me encanta el cine clásico, algún día os contaré mis pelis favoritas.

Así que pasé la tarde relajada y bien, y por la noche me empecé a poner nerviosa porque hoy volvía al trabajo.

Ha sido como mi primer día de colegio, he vuelto supernerviosa, pero bueno, me he ido calmando conforme hablaba con la gente y me preguntaban qué tal y todo eso.

Dos semanas de trabajo, y me voy a la Riviera Maya!!!!! Yujuuuu!!!

martes, 27 de octubre de 2009

Sorpresa

Este finde me fui a Zaragoza porque mi niño tenía trabajo y no podía quedar, así que para no estar sola dándole vueltas a la cabeza decidí irme para allá.

Después de los días que pasé con él y con las ganas que tenía de volver a abrazarle el finde se me hizo larguísimo, además coincidió que mi amiga estaba enfriada y no pudo salir mucho, mi hermana tenía cosas que hacer, en fin que no fue uno de los mejores findes. Y claro, yo el sábado estaba que me moría por hablar con mi niño, estaba algo depre y necesitaba oir su voz, que me hiciera reir y me contara cualquier cosa.

Le llamé cuatro veces a lo largo del día, pero ni me contestaba ni me devolvía la llamada. Así que por la noche estaba más depre todavía. Por qué no quería hablar conmigo? Por qué pasaba de mí de esa manera?
Pensé que al día siguiente no le llamaría, que me dijera él algo si quería y si no nada.

El domingo por la tarde recibí un sms diciéndome que esperaba que estuviera bien, me estuviera divirtiendo y enviándome un beso.

Al rato le llamé, y le dije que por qué no me había contestado el día anterior. Dijo que no lo había oído en ese momento, y le contesté que entonces podía haberme llamado él.

- Bueno, es que pensaba que querías desconectar y estar tranquila.
- Yo quiero desconectar de los malos rollos pero no de tí, si no no te llamaría.
- Bueno, lo siento, como hablamos todos los días no pensaba que fuera tan importante para tí.
- Es que si te llamo una vez y no insisto puedes pensar eso, pero si te llamo cuatro veces, en fin, igual es que sí que quiero hablar no?
- Perdona, no pensaba que te iba a sentar tan mal, y no sabía que estabas tan sensible.
- Pues sí, y me apetecía mucho contarte cosas y hablar contigo.
- Bueno perdona, en serio, me sabe mal.

El estaba con un programa de estos que una voz lee lo que escribes, y me dice, mira escucha, y sale la voz tipo robot diciendo, tranquilízate Sally, no estés mal, que el sábado iremos de compras a Barcelona que es lo que más te gusta.

Entonces me hizo reir. Porque se le veía arrepentido, y porque es así de despistado para estas cosas, como a él le dan igual pues no las tiene en cuenta. Pero enseguida que me vió mal intentó que estuviera bien.

Ayer volví de viaje y le pregunté si podía pasar a buscarme a la estación, y me dijo que tenía que quedarse un rato terminando unas cosas y no saldría a la hora, así que yo me vine para casa.

Al rato de llegar me llama y me dice que si quiere que nos vayamos a cenar.
Vaya sorpresa! Eso sí que no me lo esperaba, un día entre semana saliendo a cenar. Pasó a buscarme y nos fuimos a una terraza a tomar una cerveza para hacer tiempo hasta que abriesen los restaurantes y después a comer una pizza.

Fue genial, porque no me lo esperaba, me moría por verle, nos reímos un montón y estuvimos hablando del viaje que ya nos queda poco para irnos.

Me dijo que se había sentido mal por lo que pasó el domingo de las llamadas, que no pensó que me afectara tanto, y le había apetecido quedar.

Esta semana pensaba que quedaríamos el miércoles porque es mi cumple y quería salir a celebrarlo con él, y mira por donde el lunes tuve la sorpresa. No sé si mañana querrá o podrá volver a quedar, espero que sí. Pero conociéndolo ya me espero que igual ni se acuerde de felicitarme, jajaja.

Por si acaso yo ya lo celebré ayer.

P.D: Para las que me preguntáis si me gustó Agora, no sé qué deciros, porque como fui a la sesión golfa, entre que estaba cansada y con las pastillas que me duermen me quedé sopa a los diez minutos. Así que lo que ví fue con suerte media hora de peli. No estaba mal lo que ví, pero tendré que bajarla y verla más despejada, jajaja.

martes, 20 de octubre de 2009

Ven

Ha sido una sensación extraña salir al balcón y sentir el frío, el viento y la lluvia mientras quitaba del tendedor el bikini que usé hace dos días.

Parece que el invierno haya llegado de repente, y quizá por eso me apetece todavía más abrazarme a tí.

O será que te echo de menos, sin más. Y no sé por qué. Tampoco tiene que haber razones, simplemente añoro tus brazos protegiéndome. Y la suavidad de tu piel.

Me gustaría meterme en la cama, abrazarme a tí y darnos calor mutuamente. Sin movernos, o moviéndonos mucho, de las dos maneras.

Y ayer me dices que este finde igual no quedamos porque tienes que preparar el curso que tienes que dar dentro de poco. No se puede retrasar más. Y yo te digo que qué pena, que no te veré en muchos días entonces. Y me dices que no es para tanto, que todos los findes quedamos y para uno que no puedes me enfado.

Cómo hacerte entender que no me enfado, que solo me da tristeza por no poder verte, por no poder estar contigo. Dices que entonces es peor, que no quieres que esté triste.
Y esas son las cosas que te hacen sentir atado, como cuando te dije que si no me voy de esta ciudad es porque estás tú. Y me dices que piense en mí, que te sientes halagado pero te pongo en un compromiso, porque si un día quieres irte tú te sentirás mal.

Cómo te explico que mi vida está junto a tí, aunque a veces me hagas enfadar, me saques de quicio o me hagas sentir tan inútil, tan tonta que no pueda dejar de llorar.
Cómo voy a conseguir que comprendas que te quiero más que a nada, que te echo de menos en todo lo que hago, que pienso en tí cuando no estás, que yo sí que quiero una vida junto a tí, que siempre pienso en mi futuro y siempre estás tú.

Pero no consigo hacer que cambien tus sentimientos, por mucho que te explique, por mucho que te diga y que sepas. Aunque te lo repita cada día. Aunque me lo repita cada día, tampoco cambian los míos.

domingo, 18 de octubre de 2009

Tan cerca

Tan solo hace unas horas que se ha ido y ya le estoy echando de menos. Creo que desde el mismo momento que ha salido por la puerta estoy haciéndolo.

No me habría separado de él en todo el día. Estoy tan a gusto pegada a él.
Me encanta abrazarle y apoyar mi cabeza en su pecho, besarle el cuello y luego los labios.
Me siento a salvo entre sus brazos, cuando estoy tan cerca que puedo escuchar su corazón, cuando su olor se queda pegado en mi piel.

Le miro y cada día me gusta más. Tengo suerte de estar con alguien que es mi ideal físicamente, que me hace reir, que me hace sentir lo bueno y lo malo con tanta intensidad.

Sé que sus sentimientos son diferentes a los míos, y eso me hace sentir tristeza, y miedo de perderle algún día. O mejor dicho, tengo miedo de cuándo llegará ese día.

Estos dos días me he sentido en una nube con él, no quería que se fuera, no quería separarme de él, sé que a veces resulto muy lapa, pero no puedo evitarlo. Necesito tocarle, sentirle cerca, acariciar su piel tan suave.

Parece mentira que después de todo aún me haga sentir tanto, aún me tenga tan loca como el primer día.


miércoles, 14 de octubre de 2009

De fiestas

Parece que haya pasado una eternidad desde el sábado, pero es que ya estamos a miércoles! Se me ha pasado volando, lo cual es buena señal.

El viernes quedamos para ir a andar un rato a la playa, luego en casa preparé cena romántica y estuvo genial, porque hacía mucho que no preparaba yo la cena y tenía ya ganas. Como siempre fue un éxito, volvió a decirme que cocino muy bien y a disfrutar de la cena sin agobios. Estaba cansado y se fue a la cama pronto, pero yo le seguí y no se me escapó. Los dos teníamos muchas ganas, dijo que no podía estar tanto tiempo sin hacerlo conmigo, y habían pasado seis días desde la última vez! Así me gusta que me eche de menos, jajaja.

El sábado fue genial. Fue el primer día en mucho tiempo que desconecté de verdad, que disfruté y no pensé en nada. Simplemente me dejé llevar por lo bien que me sentía, por estar a su lado, por el sol y el buen día.
Fuimos a Peñíscola, y allí siempre lo pasamos bien. Es como una cura de relax para los dos. No sé qué tiene ese pueblo que hace que me sienta bien siempre. A mí me encanta desde siempre, y a él también, desde que lo conoció gracias a mí, como él dice.

Ya el domingo me fui a Zaragoza para las fiestas. Yo iba con muchas ganas, porque además llegaba justo a la noche víspera del Pilar que es cuando más gente hay, y la típica que estás hasta que no puedes más. Tenía ganas de salir, de bailar y beber, de divertirme, de ver gente.
Fuimos a cenar una bocata donde pudimos entrar, porque estaba todo a tope, los bares de bocatas de calamares tenían hasta fila en la calle, el resto de sitios no se podía ni entrar, en fin, que al final encontramos uno que abría en ese momento y nos metimos allí.
Después nos subimos hasta las ferias. Me encanta el ambientillo que hay allí por la noche, pero hacía un frío que no veas. Así que después de dar una vuelta cogimos el bus otra vez y nos bajamos. Era la una de la mañana, y preguntaron, nos vamos a casa o tomamos algo? Yo conteste, hombre, vamos a tomar algo no? que es la noche del Pilar.
Inocente de mí, es que no conozco a esta gente todavía?
Yo pensaba que se animarían y nos iríamos a donde está la marcha, no sé. Pero fuimos a un garito de los suyos, a la zona gay, como si no hubiera más opciones ni nada más que hacer esa noche.
Total que el sitio estaba aburridísimo, con las canciones más petardas que te puedas imaginar, y yo me desanimé por completo. Tanto que hasta me empezó a entrar sueño, aburrimiento y mala leche de estar metida ahí mientras podíamos estar pasándolo bien.
Pero esta gente cada vez es más sosa, se han acostumbrado a salir lo justo, van de terrazas o a garitos gays, y ya está. Siempre están cansados y tienen más ganas de estar en casa que de salir de marcha.
Tenía que haberme ido con mi amiga y con mi hermana, pero bueno, al final la noche salió así y ya está.

El resto de días, pues bien, con mi hermana, mi sobrino que estaba para comérselo vestido de baturro, guapísimo, pero siempre lo está.

El caso es que cuando voy me doy cuenta que con mis amigos cada vez tengo menos que ver. Ya empecé a ir menos allí porque me aburría con ellos, no siempre, a veces me lo paso genial, pero en general veía que no acababa de encajar. Y desde que conocí a mi niño que cada vez iba menos, pues peor. Ahora me siento como si estuviese fuera de lugar, hay uno con el que me siento algo incómoda la mayoría del tiempo, porque creo que él está mal conmigo por algo. No sé si le sabe mal que no vaya, o que esté tanto con mi niño o no sé. Igual son imaginaciones mías, porque nunca me ha dicho nada, pero lo conozco y sé que no está bien conmigo.

Mi espalda va mejor siempre y cuando esté relajada. Ayer que volví a casa y volví a pensar en todo el rollo del trabajo y que tengo que ir al médico mañana, me dio otro tirón y ahora estoy un poco tocada otra vez. Pero bueno, el caso es que se debe a los nervios y no sé si me seguirán dando baja o qué. Ahora empezaba a relajarme y estar mejor, quizá necesitaba este tiempo de intentar desconectar, porque la verdad es que no dejo de darle vueltas al tema y me es bastante imposible.

Ahora espero que llegue el viernes para volver a disfrutar del finde con mi niño, cenar con él, salir a pasear a la playa o a la montaña o donde sea e intentar olvidarme de todo.