Tan solo hace unas horas que se ha ido y ya le estoy echando de menos. Creo que desde el mismo momento que ha salido por la puerta estoy haciéndolo.
No me habría separado de él en todo el día. Estoy tan a gusto pegada a él.
Me encanta abrazarle y apoyar mi cabeza en su pecho, besarle el cuello y luego los labios.
Me siento a salvo entre sus brazos, cuando estoy tan cerca que puedo escuchar su corazón, cuando su olor se queda pegado en mi piel.
Le miro y cada día me gusta más. Tengo suerte de estar con alguien que es mi ideal físicamente, que me hace reir, que me hace sentir lo bueno y lo malo con tanta intensidad.
Sé que sus sentimientos son diferentes a los míos, y eso me hace sentir tristeza, y miedo de perderle algún día. O mejor dicho, tengo miedo de cuándo llegará ese día.
Estos dos días me he sentido en una nube con él, no quería que se fuera, no quería separarme de él, sé que a veces resulto muy lapa, pero no puedo evitarlo. Necesito tocarle, sentirle cerca, acariciar su piel tan suave.
Parece mentira que después de todo aún me haga sentir tanto, aún me tenga tan loca como el primer día.
domingo, 18 de octubre de 2009
miércoles, 14 de octubre de 2009
De fiestas
Parece que haya pasado una eternidad desde el sábado, pero es que ya estamos a miércoles! Se me ha pasado volando, lo cual es buena señal.
El viernes quedamos para ir a andar un rato a la playa, luego en casa preparé cena romántica y estuvo genial, porque hacía mucho que no preparaba yo la cena y tenía ya ganas. Como siempre fue un éxito, volvió a decirme que cocino muy bien y a disfrutar de la cena sin agobios. Estaba cansado y se fue a la cama pronto, pero yo le seguí y no se me escapó. Los dos teníamos muchas ganas, dijo que no podía estar tanto tiempo sin hacerlo conmigo, y habían pasado seis días desde la última vez! Así me gusta que me eche de menos, jajaja.
El sábado fue genial. Fue el primer día en mucho tiempo que desconecté de verdad, que disfruté y no pensé en nada. Simplemente me dejé llevar por lo bien que me sentía, por estar a su lado, por el sol y el buen día.
Fuimos a Peñíscola, y allí siempre lo pasamos bien. Es como una cura de relax para los dos. No sé qué tiene ese pueblo que hace que me sienta bien siempre. A mí me encanta desde siempre, y a él también, desde que lo conoció gracias a mí, como él dice.
Ya el domingo me fui a Zaragoza para las fiestas. Yo iba con muchas ganas, porque además llegaba justo a la noche víspera del Pilar que es cuando más gente hay, y la típica que estás hasta que no puedes más. Tenía ganas de salir, de bailar y beber, de divertirme, de ver gente.
Fuimos a cenar una bocata donde pudimos entrar, porque estaba todo a tope, los bares de bocatas de calamares tenían hasta fila en la calle, el resto de sitios no se podía ni entrar, en fin, que al final encontramos uno que abría en ese momento y nos metimos allí.
Después nos subimos hasta las ferias. Me encanta el ambientillo que hay allí por la noche, pero hacía un frío que no veas. Así que después de dar una vuelta cogimos el bus otra vez y nos bajamos. Era la una de la mañana, y preguntaron, nos vamos a casa o tomamos algo? Yo conteste, hombre, vamos a tomar algo no? que es la noche del Pilar.
Inocente de mí, es que no conozco a esta gente todavía?
Yo pensaba que se animarían y nos iríamos a donde está la marcha, no sé. Pero fuimos a un garito de los suyos, a la zona gay, como si no hubiera más opciones ni nada más que hacer esa noche.
Total que el sitio estaba aburridísimo, con las canciones más petardas que te puedas imaginar, y yo me desanimé por completo. Tanto que hasta me empezó a entrar sueño, aburrimiento y mala leche de estar metida ahí mientras podíamos estar pasándolo bien.
Pero esta gente cada vez es más sosa, se han acostumbrado a salir lo justo, van de terrazas o a garitos gays, y ya está. Siempre están cansados y tienen más ganas de estar en casa que de salir de marcha.
Tenía que haberme ido con mi amiga y con mi hermana, pero bueno, al final la noche salió así y ya está.
El resto de días, pues bien, con mi hermana, mi sobrino que estaba para comérselo vestido de baturro, guapísimo, pero siempre lo está.
El caso es que cuando voy me doy cuenta que con mis amigos cada vez tengo menos que ver. Ya empecé a ir menos allí porque me aburría con ellos, no siempre, a veces me lo paso genial, pero en general veía que no acababa de encajar. Y desde que conocí a mi niño que cada vez iba menos, pues peor. Ahora me siento como si estuviese fuera de lugar, hay uno con el que me siento algo incómoda la mayoría del tiempo, porque creo que él está mal conmigo por algo. No sé si le sabe mal que no vaya, o que esté tanto con mi niño o no sé. Igual son imaginaciones mías, porque nunca me ha dicho nada, pero lo conozco y sé que no está bien conmigo.
Mi espalda va mejor siempre y cuando esté relajada. Ayer que volví a casa y volví a pensar en todo el rollo del trabajo y que tengo que ir al médico mañana, me dio otro tirón y ahora estoy un poco tocada otra vez. Pero bueno, el caso es que se debe a los nervios y no sé si me seguirán dando baja o qué. Ahora empezaba a relajarme y estar mejor, quizá necesitaba este tiempo de intentar desconectar, porque la verdad es que no dejo de darle vueltas al tema y me es bastante imposible.
Ahora espero que llegue el viernes para volver a disfrutar del finde con mi niño, cenar con él, salir a pasear a la playa o a la montaña o donde sea e intentar olvidarme de todo.
El viernes quedamos para ir a andar un rato a la playa, luego en casa preparé cena romántica y estuvo genial, porque hacía mucho que no preparaba yo la cena y tenía ya ganas. Como siempre fue un éxito, volvió a decirme que cocino muy bien y a disfrutar de la cena sin agobios. Estaba cansado y se fue a la cama pronto, pero yo le seguí y no se me escapó. Los dos teníamos muchas ganas, dijo que no podía estar tanto tiempo sin hacerlo conmigo, y habían pasado seis días desde la última vez! Así me gusta que me eche de menos, jajaja.
El sábado fue genial. Fue el primer día en mucho tiempo que desconecté de verdad, que disfruté y no pensé en nada. Simplemente me dejé llevar por lo bien que me sentía, por estar a su lado, por el sol y el buen día.
Fuimos a Peñíscola, y allí siempre lo pasamos bien. Es como una cura de relax para los dos. No sé qué tiene ese pueblo que hace que me sienta bien siempre. A mí me encanta desde siempre, y a él también, desde que lo conoció gracias a mí, como él dice.
Ya el domingo me fui a Zaragoza para las fiestas. Yo iba con muchas ganas, porque además llegaba justo a la noche víspera del Pilar que es cuando más gente hay, y la típica que estás hasta que no puedes más. Tenía ganas de salir, de bailar y beber, de divertirme, de ver gente.
Fuimos a cenar una bocata donde pudimos entrar, porque estaba todo a tope, los bares de bocatas de calamares tenían hasta fila en la calle, el resto de sitios no se podía ni entrar, en fin, que al final encontramos uno que abría en ese momento y nos metimos allí.
Después nos subimos hasta las ferias. Me encanta el ambientillo que hay allí por la noche, pero hacía un frío que no veas. Así que después de dar una vuelta cogimos el bus otra vez y nos bajamos. Era la una de la mañana, y preguntaron, nos vamos a casa o tomamos algo? Yo conteste, hombre, vamos a tomar algo no? que es la noche del Pilar.
Inocente de mí, es que no conozco a esta gente todavía?
Yo pensaba que se animarían y nos iríamos a donde está la marcha, no sé. Pero fuimos a un garito de los suyos, a la zona gay, como si no hubiera más opciones ni nada más que hacer esa noche.
Total que el sitio estaba aburridísimo, con las canciones más petardas que te puedas imaginar, y yo me desanimé por completo. Tanto que hasta me empezó a entrar sueño, aburrimiento y mala leche de estar metida ahí mientras podíamos estar pasándolo bien.
Pero esta gente cada vez es más sosa, se han acostumbrado a salir lo justo, van de terrazas o a garitos gays, y ya está. Siempre están cansados y tienen más ganas de estar en casa que de salir de marcha.
Tenía que haberme ido con mi amiga y con mi hermana, pero bueno, al final la noche salió así y ya está.
El resto de días, pues bien, con mi hermana, mi sobrino que estaba para comérselo vestido de baturro, guapísimo, pero siempre lo está.
El caso es que cuando voy me doy cuenta que con mis amigos cada vez tengo menos que ver. Ya empecé a ir menos allí porque me aburría con ellos, no siempre, a veces me lo paso genial, pero en general veía que no acababa de encajar. Y desde que conocí a mi niño que cada vez iba menos, pues peor. Ahora me siento como si estuviese fuera de lugar, hay uno con el que me siento algo incómoda la mayoría del tiempo, porque creo que él está mal conmigo por algo. No sé si le sabe mal que no vaya, o que esté tanto con mi niño o no sé. Igual son imaginaciones mías, porque nunca me ha dicho nada, pero lo conozco y sé que no está bien conmigo.
Mi espalda va mejor siempre y cuando esté relajada. Ayer que volví a casa y volví a pensar en todo el rollo del trabajo y que tengo que ir al médico mañana, me dio otro tirón y ahora estoy un poco tocada otra vez. Pero bueno, el caso es que se debe a los nervios y no sé si me seguirán dando baja o qué. Ahora empezaba a relajarme y estar mejor, quizá necesitaba este tiempo de intentar desconectar, porque la verdad es que no dejo de darle vueltas al tema y me es bastante imposible.
Ahora espero que llegue el viernes para volver a disfrutar del finde con mi niño, cenar con él, salir a pasear a la playa o a la montaña o donde sea e intentar olvidarme de todo.
martes, 6 de octubre de 2009
De los nervios
Aquí sigo con mi espalda a la virulé, mejor dicho las lumbares, porque es lo que más me molesta, pero ya algo mejor.
De lo que no estoy mejor es de los nervios, estoy todo el día tensa, nerviosa, deprimida...
A mí me da vergüenza decírselo a la médica, pero me dicen que no sea tonta que se lo diga porque no estoy bien y me está afectando en todo lo que hago y lo que no hago.
Este finde como estaba otra vez así de mal otra vez discusiones y peleas con mi niño. Reconozco que está teniendo una paciencia de santo, la que no la tengo soy yo, que no aguanto ni media y salto por todo.
El viernes cenamos en casa, pedimos comida china y bien, con alguna peleílla en medio, pero terminó bien la noche.
El sábado como salió tan buen día nos íbamos a ir a la playa, luego pensamos en ir a caminar por la montaña, a un sitio que es bastante plano y así no me cansaba demasiado. Total, que entre que lo pensamos y no y discutimos, que si decide tú, que si a ver si te aclaras etc, nos fuimos a la una de la tarde.
El paseo nos vino genial, aunque nos dimos buena paliza, más de lo que pensábamos hacer, y yo volví hecha polvo, pero tenía ganas de que me diera el sol y el aire, de la tranquilidad del monte.
Nos sentamos al lado del río, y estábamos en silencio, tranquilamente comiendo pipas. No era un silencio incómodo, creo que ya ninguno lo es entre nosotros, pero se notaba que yo no estaba disfrutando del relax.
De repente me dice, pase lo que pase con nosotros siempre te echaré de menos.
- Y eso a qué viene ahora?
- Viene de otra conversación en otro momento pero te lo digo ahora, que no sé qué pasará entre nosotros, pero sé que si no estás te echaré de menos.
- Yo también
- Yo quiero independizarme, me gustaría cambiar algo mi vida y no sé puede que cambien las cosas, o no, igual terminamos viviendo juntos o igual terminamos y no nos vemos más, nunca se sabe qué es lo que puede pasar, pero tú eres muy importante y no te voy a olvidar nunca.
Nos abrazamos, y seguimos caminando porque quería llegar a un sitio muy bonito que habíamos estado la primera vez que hicimos esa caminata.
Cuando llegamos le dije, te acuerdas que la primera vez que vinimos aquí quisiste hacerte una foto dándome un beso?
- Pero hoy no has traído cámara
- Ya pero lo digo porque han cambiado muchas cosas en estos dos años. Entonces sí que estaba loca por tí, ahora me vuelves loca y no de la mejor manera.
Entonces volvió a abrazarme y yo me sentí genial entre sus brazos en ese sitio después de tanto tiempo. Otra vez. Más desilusionada, o más realista, pero muy bien.
Por la noche tuvimos otra discusión gorda, porque yo le estaba preguntando unas cosas y él estaba pendiente de la tele y no me hacía ni caso. Esta vez yo le chillé y él me chilló, se fue al baño y cerró la puerta. Me quedé fatal.
Al momento salió y me empezó a hablar normal, a preguntarme qué le decía antes. Yo le contesté normal y entonces me dijo que lo sentía que se había pasado, que no tenía que haberme hablado así. Le dije que yo también que no pasaba nada.
Entonces dijo que volvíamos a pedir comida china para que yo no tuviese que hacer cena ni nada que estaba cansada y volvimos a preparar la mesa con velas y música suave.
Creo que después de estallar los dos todo se calmó y estuvimos mejor. La noche también acabó muy bien, y al día siguiente tenía que irse pronto, y ya estuve todo el día relajada.
Ahora tengo ganas de que llegue el finde para volver a tener una cena romántica, pero esta vez la prepararé yo, y el domingo me iré a Zaragoza que tengo ganas de ver a mi sobrino vestido de baturro. Estoy tan arruinada que no puedo irme todo el finde de fiestas para no gastar tanto.
Tengo que pagar todo lo que he gastado este año que ha sido mucho.
De lo que no estoy mejor es de los nervios, estoy todo el día tensa, nerviosa, deprimida...
A mí me da vergüenza decírselo a la médica, pero me dicen que no sea tonta que se lo diga porque no estoy bien y me está afectando en todo lo que hago y lo que no hago.
Este finde como estaba otra vez así de mal otra vez discusiones y peleas con mi niño. Reconozco que está teniendo una paciencia de santo, la que no la tengo soy yo, que no aguanto ni media y salto por todo.
El viernes cenamos en casa, pedimos comida china y bien, con alguna peleílla en medio, pero terminó bien la noche.
El sábado como salió tan buen día nos íbamos a ir a la playa, luego pensamos en ir a caminar por la montaña, a un sitio que es bastante plano y así no me cansaba demasiado. Total, que entre que lo pensamos y no y discutimos, que si decide tú, que si a ver si te aclaras etc, nos fuimos a la una de la tarde.
El paseo nos vino genial, aunque nos dimos buena paliza, más de lo que pensábamos hacer, y yo volví hecha polvo, pero tenía ganas de que me diera el sol y el aire, de la tranquilidad del monte.
Nos sentamos al lado del río, y estábamos en silencio, tranquilamente comiendo pipas. No era un silencio incómodo, creo que ya ninguno lo es entre nosotros, pero se notaba que yo no estaba disfrutando del relax.
De repente me dice, pase lo que pase con nosotros siempre te echaré de menos.
- Y eso a qué viene ahora?
- Viene de otra conversación en otro momento pero te lo digo ahora, que no sé qué pasará entre nosotros, pero sé que si no estás te echaré de menos.
- Yo también
- Yo quiero independizarme, me gustaría cambiar algo mi vida y no sé puede que cambien las cosas, o no, igual terminamos viviendo juntos o igual terminamos y no nos vemos más, nunca se sabe qué es lo que puede pasar, pero tú eres muy importante y no te voy a olvidar nunca.
Nos abrazamos, y seguimos caminando porque quería llegar a un sitio muy bonito que habíamos estado la primera vez que hicimos esa caminata.
Cuando llegamos le dije, te acuerdas que la primera vez que vinimos aquí quisiste hacerte una foto dándome un beso?
- Pero hoy no has traído cámara
- Ya pero lo digo porque han cambiado muchas cosas en estos dos años. Entonces sí que estaba loca por tí, ahora me vuelves loca y no de la mejor manera.
Entonces volvió a abrazarme y yo me sentí genial entre sus brazos en ese sitio después de tanto tiempo. Otra vez. Más desilusionada, o más realista, pero muy bien.
Por la noche tuvimos otra discusión gorda, porque yo le estaba preguntando unas cosas y él estaba pendiente de la tele y no me hacía ni caso. Esta vez yo le chillé y él me chilló, se fue al baño y cerró la puerta. Me quedé fatal.
Al momento salió y me empezó a hablar normal, a preguntarme qué le decía antes. Yo le contesté normal y entonces me dijo que lo sentía que se había pasado, que no tenía que haberme hablado así. Le dije que yo también que no pasaba nada.
Entonces dijo que volvíamos a pedir comida china para que yo no tuviese que hacer cena ni nada que estaba cansada y volvimos a preparar la mesa con velas y música suave.
Creo que después de estallar los dos todo se calmó y estuvimos mejor. La noche también acabó muy bien, y al día siguiente tenía que irse pronto, y ya estuve todo el día relajada.
Ahora tengo ganas de que llegue el finde para volver a tener una cena romántica, pero esta vez la prepararé yo, y el domingo me iré a Zaragoza que tengo ganas de ver a mi sobrino vestido de baturro. Estoy tan arruinada que no puedo irme todo el finde de fiestas para no gastar tanto.
Tengo que pagar todo lo que he gastado este año que ha sido mucho.
miércoles, 30 de septiembre de 2009
Pipas y chocolate
Por qué no dejan de anunciar chocolate por la tele? Y por qué te lo ponen tan apetitoso, enfocándolo de cerca, a cámara lenta? Se me hace la boca agua solo de verlo y claro, logran el objetivo que es que me entren unas ganas locas de comer chocolate.
Esta semana estoy de baja porque llevo la espalda mal otra vez, y claro, veo la tele y venga salir anuncios de chocolate, por Dios!, no puedo comer tanto que me voy a poner como una tocina!
Así que me he enganchado a las pipas, que te duran mucho rato y no te llenan tanto. Como hasta que tengo los labios arrugados ya de tanta sal. Es lo que tiene el aburrimiento, que encima cada vez te apetece hacer menos cosas.
El finde fue genial, desconecté un montón, aproveché los días y no paré un momento, supongo que entre eso, estar con mi sobrino de arriba a abajo, y el viaje en coche pues mi espalda se resintió. Una que es así de delicada, qué le vamos a hacer.
Pero al menos esta semana estoy tranquila, aunque me canse de estar mucho rato en la misma posición tanto si me muevo como si no, y me quede atontada por las pastillas.
Dios! ahora sale una apetitosa pizza en una película, mmmm. No puedo estar viendo la tele tanto rato, me comería todo lo que sale, jajaja.
Esta semana estoy de baja porque llevo la espalda mal otra vez, y claro, veo la tele y venga salir anuncios de chocolate, por Dios!, no puedo comer tanto que me voy a poner como una tocina!
Así que me he enganchado a las pipas, que te duran mucho rato y no te llenan tanto. Como hasta que tengo los labios arrugados ya de tanta sal. Es lo que tiene el aburrimiento, que encima cada vez te apetece hacer menos cosas.
El finde fue genial, desconecté un montón, aproveché los días y no paré un momento, supongo que entre eso, estar con mi sobrino de arriba a abajo, y el viaje en coche pues mi espalda se resintió. Una que es así de delicada, qué le vamos a hacer.
Pero al menos esta semana estoy tranquila, aunque me canse de estar mucho rato en la misma posición tanto si me muevo como si no, y me quede atontada por las pastillas.
Dios! ahora sale una apetitosa pizza en una película, mmmm. No puedo estar viendo la tele tanto rato, me comería todo lo que sale, jajaja.
lunes, 21 de septiembre de 2009
Esta semana será mejor
Pues sí. Porque estoy harta de pasarlo mal por cosas que no me interesan. Porque no puedo amargarme la vida de esta manera.
Hoy he vuelto al trabajo y una compañera me ha dado una charla cuando le he comentado que no había desconectado. No era nada nuevo, lo que me dice todo el mundo, pero mira, será que era el momento o que estaba ya harta y me ha hecho más efecto.
Esta semana estamos en fiestas aquí, así que tengo horario reducido y no está mal para volver sin agobiarse, además el miércoles es la fiesta mayor y me iré a pasar el día a Barcelona con mi amiga. Qué ganas!
Y lo mejor, esta tarde he ido a reservar por fin mi viaje a Riviera Maya. Me iré el día 15 de noviembre y estoy como loca por que llegue ya!!! Ahí si que voy a desconectar y no me lo va a amargar nadie.
Ah, y es verdad, estoy estupenda :D
Gracias a todas
Hoy he vuelto al trabajo y una compañera me ha dado una charla cuando le he comentado que no había desconectado. No era nada nuevo, lo que me dice todo el mundo, pero mira, será que era el momento o que estaba ya harta y me ha hecho más efecto.
Esta semana estamos en fiestas aquí, así que tengo horario reducido y no está mal para volver sin agobiarse, además el miércoles es la fiesta mayor y me iré a pasar el día a Barcelona con mi amiga. Qué ganas!
Y lo mejor, esta tarde he ido a reservar por fin mi viaje a Riviera Maya. Me iré el día 15 de noviembre y estoy como loca por que llegue ya!!! Ahí si que voy a desconectar y no me lo va a amargar nadie.
Ah, y es verdad, estoy estupenda :D
Gracias a todas
domingo, 20 de septiembre de 2009
Vaya semanita!
No sé muy bien explicar cómo me siento. Ha sido una semana rara, en la que no he sido capaz de desconectar y he llorado más que he reído. Y aún así, puedo decir que me lo he pasado bien en las vacaciones.
Supongo que me ha influido las pocas ganas de volver al trabajo, de ver a la innombrable, y que estuviera a punto de que me vieniese la regla. He estado bastante deprimida. No he dejado de darle vueltas a mi relación, de pensar que está estancada y no pasará de aquí, que he llegado hasta donde podía llegar y ya está. Y para colmo no he dejado de pensar en mi ex.
Ya sabéis que iba a irme el finde pasado de viaje, pero mi niño se puso malo y tuvimos que cancelar los primeros días de hotel. Pasé el finde en casa sola, algún rato iba a la suya para estar con él ya que no estaban sus padres, pero no me quedé a dormir ni nada. Tanto tiempo sola me dio para pensar mucho. Para pensar lo de siempre.
Por fin el martes pudimos irnos, pero yo no estaba bien, estaba deprimida y a la vez con ganas de salir de aquí. Discutía con él y a la vez quería estar bien, quería que todo fuese perfecto. Entre mis pensamientos y mis sentimientos se formó un cóctel explosivo.
No podía disfrutar pensando en que una semana se pasa volando y tenía que volver al trabajo en el que estoy mal, que tendría que volver a las mismas hipocresías y a aguantar a mi jefa. Pero a la vez me enfadaba conmigo misma por estar pensando en eso en vez de disfrutando. Me fastidaba tener a esa gentuza en la cabeza, hasta nombrarla en vez de divertirme y pasar de todo.
Pensaba que mi niño no me quiere, que ésta situación seguirá así hasta que yo me canse o él se vaya . Me sentía mal porque cada vez lo noto más distante, o más acomodado, o yo que sé. Y recordaba a mi ex, lo romántico que era, las cosas que me decía, que era la pieza que encajaba en mi vida perfectamente. Pero yo no en la suya por lo visto.
Y a la vez pensaba que mi niño también tiene momentos buenos, detalles, que se preocupa por mí y me quiere, pero son personas diferentes, y quizá estoy idealizando algo que duró unos meses y que al fin y al cabo terminó.
Como era de esperar no estaba bien, me sentía triste y casi no podía disfrutar, él me preguntaba qué me pasaba hasta que al final empecé a hablar. Hablamos del trabajo, y me desahogué, y podía haberlo dejado ahí, pero tuve que seguir hablando y volviendo a sacar el tema de lo nuestro. Al final como siempre nada nuevo. El no está enamorado de mí, y aunque a la vista de todos los que lo saben parezca que seamos una pareja, no lo somos.
Pasé la noche mal, ni enfadada, ni pensando, ni nada. Simplemente dolida. Sabiendo que estoy metida en algo de donde no puedo salir, o simplemente no quiero. Por otras razones. Por otros momentos.
A la mañana siguiente no dejaba de abrazarme diciendo que no quería verme así, que no le gustaba verme mal, y que por favor estuviera bien. Que me olvidara de todo y disfrutara de las vacaciones, que no pensara en nada más, que lo importante es ahora.
Poco a poco fui estando mejor, pero ya era jueves, y el viernes volvíamos a casa. Se vino conmigo porque no quería dejarme llegar sola tan tarde, no quería que fuese sola por el parking a esas horas. Pero el sábado a mediodía se fue a su casa, porque tenía que preparar unas cosas para una reunión que tiene el martes y porque quería ver a sus padres.
He visto sitios preciosos, he tenido momentos muy buenos, lo he pasado bien en general, pero desde luego no han sido las vacaciones de mi vida. He pasado más tiempo dándole vueltas a la cabeza por todos los temas que simplemente disfrutando.
Desde ayer vuelvo a estar sola, y vuelvo a pensar sobre todo en que no quiero volver al trabajo, que tengo que pedir un cambio pero no me atrevo porque no sé si será para peor. Que no tengo ganas de volver a ver la imbécil y aguantar sus chorradas. Lo malo es que no me queda más remedio, y aún así lo he pasado mal. Me he agobiado, he llorado, me he enfadado con quien no tiene culpa, he tenido dolores de cabeza, nervios y un dolor en la boca del estómago que no había sentido nunca.
Quiero recordar los lugares tan bonitos que he visto, los pueblos, las playas, el paseo en barco hasta las Islas Medas en el que no dejaba de abrazarme y me daba besos. Las comilonas junto al mar en las que me daba la mano por encima de la mesa. El hotelazo en el que estuvimos una noche, alejados del mundo, literalmente, y disfrutando del spa los dos solos porque no había nadie. La cena que nos pegamos allí porque estábamos lejos para salir a otro sitio y que nos costó 91 €!!, pero que la disfrutamos y nos reímos pensando que podríamos acostumbrarnos rápido a esa vidorra, y que en lo que queda de mes y el siguiente tendría que estar a base de sopa de sobre y patatas porque no me iba a llegar para nada más, jajaja. El paseo en barco por los canales de Empuria Brava viendo las casas de la gente podrida de dinero. El momento de relax tomando el sol en una cala perdida que parecía cualquier sitio del Caribe, o las Seychelles o algún sitio exótico.
En fin, que no todo ha sido tan malo, que ha habido cosas buenísimas, pero aún así sigo estando un poco depre, encima me siento gorda y fea. Y para colmo la cámara de fotos que era nueva ha resultado ser una mierdecilla, porque las fotos han quedado bastante regular.
Supongo que me ha influido las pocas ganas de volver al trabajo, de ver a la innombrable, y que estuviera a punto de que me vieniese la regla. He estado bastante deprimida. No he dejado de darle vueltas a mi relación, de pensar que está estancada y no pasará de aquí, que he llegado hasta donde podía llegar y ya está. Y para colmo no he dejado de pensar en mi ex.
Ya sabéis que iba a irme el finde pasado de viaje, pero mi niño se puso malo y tuvimos que cancelar los primeros días de hotel. Pasé el finde en casa sola, algún rato iba a la suya para estar con él ya que no estaban sus padres, pero no me quedé a dormir ni nada. Tanto tiempo sola me dio para pensar mucho. Para pensar lo de siempre.
Por fin el martes pudimos irnos, pero yo no estaba bien, estaba deprimida y a la vez con ganas de salir de aquí. Discutía con él y a la vez quería estar bien, quería que todo fuese perfecto. Entre mis pensamientos y mis sentimientos se formó un cóctel explosivo.
No podía disfrutar pensando en que una semana se pasa volando y tenía que volver al trabajo en el que estoy mal, que tendría que volver a las mismas hipocresías y a aguantar a mi jefa. Pero a la vez me enfadaba conmigo misma por estar pensando en eso en vez de disfrutando. Me fastidaba tener a esa gentuza en la cabeza, hasta nombrarla en vez de divertirme y pasar de todo.
Pensaba que mi niño no me quiere, que ésta situación seguirá así hasta que yo me canse o él se vaya . Me sentía mal porque cada vez lo noto más distante, o más acomodado, o yo que sé. Y recordaba a mi ex, lo romántico que era, las cosas que me decía, que era la pieza que encajaba en mi vida perfectamente. Pero yo no en la suya por lo visto.
Y a la vez pensaba que mi niño también tiene momentos buenos, detalles, que se preocupa por mí y me quiere, pero son personas diferentes, y quizá estoy idealizando algo que duró unos meses y que al fin y al cabo terminó.
Como era de esperar no estaba bien, me sentía triste y casi no podía disfrutar, él me preguntaba qué me pasaba hasta que al final empecé a hablar. Hablamos del trabajo, y me desahogué, y podía haberlo dejado ahí, pero tuve que seguir hablando y volviendo a sacar el tema de lo nuestro. Al final como siempre nada nuevo. El no está enamorado de mí, y aunque a la vista de todos los que lo saben parezca que seamos una pareja, no lo somos.
Pasé la noche mal, ni enfadada, ni pensando, ni nada. Simplemente dolida. Sabiendo que estoy metida en algo de donde no puedo salir, o simplemente no quiero. Por otras razones. Por otros momentos.
A la mañana siguiente no dejaba de abrazarme diciendo que no quería verme así, que no le gustaba verme mal, y que por favor estuviera bien. Que me olvidara de todo y disfrutara de las vacaciones, que no pensara en nada más, que lo importante es ahora.
Poco a poco fui estando mejor, pero ya era jueves, y el viernes volvíamos a casa. Se vino conmigo porque no quería dejarme llegar sola tan tarde, no quería que fuese sola por el parking a esas horas. Pero el sábado a mediodía se fue a su casa, porque tenía que preparar unas cosas para una reunión que tiene el martes y porque quería ver a sus padres.
He visto sitios preciosos, he tenido momentos muy buenos, lo he pasado bien en general, pero desde luego no han sido las vacaciones de mi vida. He pasado más tiempo dándole vueltas a la cabeza por todos los temas que simplemente disfrutando.
Desde ayer vuelvo a estar sola, y vuelvo a pensar sobre todo en que no quiero volver al trabajo, que tengo que pedir un cambio pero no me atrevo porque no sé si será para peor. Que no tengo ganas de volver a ver la imbécil y aguantar sus chorradas. Lo malo es que no me queda más remedio, y aún así lo he pasado mal. Me he agobiado, he llorado, me he enfadado con quien no tiene culpa, he tenido dolores de cabeza, nervios y un dolor en la boca del estómago que no había sentido nunca.
Quiero recordar los lugares tan bonitos que he visto, los pueblos, las playas, el paseo en barco hasta las Islas Medas en el que no dejaba de abrazarme y me daba besos. Las comilonas junto al mar en las que me daba la mano por encima de la mesa. El hotelazo en el que estuvimos una noche, alejados del mundo, literalmente, y disfrutando del spa los dos solos porque no había nadie. La cena que nos pegamos allí porque estábamos lejos para salir a otro sitio y que nos costó 91 €!!, pero que la disfrutamos y nos reímos pensando que podríamos acostumbrarnos rápido a esa vidorra, y que en lo que queda de mes y el siguiente tendría que estar a base de sopa de sobre y patatas porque no me iba a llegar para nada más, jajaja. El paseo en barco por los canales de Empuria Brava viendo las casas de la gente podrida de dinero. El momento de relax tomando el sol en una cala perdida que parecía cualquier sitio del Caribe, o las Seychelles o algún sitio exótico.
En fin, que no todo ha sido tan malo, que ha habido cosas buenísimas, pero aún así sigo estando un poco depre, encima me siento gorda y fea. Y para colmo la cámara de fotos que era nueva ha resultado ser una mierdecilla, porque las fotos han quedado bastante regular.
jueves, 10 de septiembre de 2009
:(
Mi niño está malico, lleva un catarrazo de aquí te espero, así que no nos podremos ir hasta el lunes o el martes. He tenido que anular el hotel que teníamos reservado para el sábado, domingo y lunes.
Así que este finde me tocará hacer de enfermera, pero no con el disfraz, que es como a mí me gusta, :P sino la de hacer sopas, zumos y cuidarle.
Que tampoco está mal.
Así que este finde me tocará hacer de enfermera, pero no con el disfraz, que es como a mí me gusta, :P sino la de hacer sopas, zumos y cuidarle.
Que tampoco está mal.
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