El comentario que me ha hecho mi germaneta, me ha hecho pensar en cómo siempre deseamos lo que no tenemos, sin darnos cuenta de lo que disfrutamos, y aunque nos creamos que no tenemos nada siempre hay alguien que nos envidia.
Ella me dice al final del coment que le doy envidia, porque estoy de aquí para allá, yendo a sitios diferentes, a la playa.
Y yo la envidio a ella porque creo que es una tía valiente que ha hecho siempre lo que ha querido, por ese cuerpazo que tiene, por lo bien que escribe y porque tiene una mente abierta, tolerante y respetuosa como no la tiene mucha gente.
Y envidio a mi niña Carn porque tiene una relación genial con su Andrés, de esas que me gustan a mí, llenas de mimos, de palabras bonitas, de un amor incondicional.
Envidio a Candy porque comparte una casa genial con su chico.
O a Mini que consiguió estar con él de una vez por todas y se dedica a la fotografía, que a mí también me encanta, y va a hacer una exposición!
Y por supuesto envidio a mucha más gente, lo que no significa que no esté feliz con lo tengo, que tengo muchas cosas que desde luego no le envidio a nadie, y disfruto de mis momentos, de mis cosas y de todo lo que me gusta.
Esto viene a ser como lo de la rubia que quiere ser morena y la morena que quiere ser rubia, pues algo así. Pensé que tiñéndome de pelirroja no envidiaría a nadie pero no ha salido bien :P
Así que es bueno saber lo que la gente envidia de tí para darnos cuenta que todos somos afortunados por algo, que todos tenemos algo que los demás desean, y que desde luego no somos tan infelices como a veces nos creemos.
jueves, 19 de marzo de 2009
martes, 17 de marzo de 2009
Peñiscola
Siempre que vamos a Peñiscola es un día especial. Siempre lo pasamos bien, nos relajamos y disfrutamos.
El sábado fuimos otra vez, hacía que no ibamos desde junio, y tuvimos la suerte de que hizo un día precioso, ya lo véis.
Hicimos lo de siempre, pasear por el pueblo, comer una buena paella, y luego nos fuimos a caminar por toda la playa, que no te la acabas de lo larga que es. Después tomamos un cocktail en un sitio que descubrimos en verano y ya nos volvimos para casa.
Nada especial, si no fuera por la compañía.
miércoles, 11 de marzo de 2009
Ganas de finde
Solo vengo a deciros que ya no estoy tan ñoña. Que el domingo cuando hablamos por la noche estuvo cariñoso, y el lunes también.
Tengo ganas de que llegue el finde, disfrutar del sol, del buen tiempo que parece que tendremos y salir a que me de el aire. De disfrutar de mi niño y de sus abrazos, que tanto estoy echando de menos esta semana.
Gracias por vuestro apoyo, como siempre.
Tengo ganas de que llegue el finde, disfrutar del sol, del buen tiempo que parece que tendremos y salir a que me de el aire. De disfrutar de mi niño y de sus abrazos, que tanto estoy echando de menos esta semana.
Gracias por vuestro apoyo, como siempre.
domingo, 8 de marzo de 2009
Ñoñerías
Hoy estoy un poco ñoña, no sé. Es de esos días en los que echo de menos a mi niño muchísimo, y eso que hoy hemos estado juntos.
A veces me pongo así, unas porque hemos estado tan bien que me gustaría que fuera siempre igual. Otras porque me da la impresión de que no me queda mucho tiempo con él.
Yo veo cosas y detalles que si los viese en otra relación diría, algo falla. Y supongo que sí, que falla, que él no está enamorada, que tiene sus cosas en la cabeza, su miedos y sus historias, y que a veces le dan los agobios, y parece que quiera escapar.
Todo es contradictorio con él.
Esta semana me fui el martes por la tarde a Zaragoza, era el cumpleaños de mi hermana y quería darle una sorpresa. Estuve allí hasta el sábado por la mañana que quedé que vendría para pasar el finde con él.
El domingo pasado cuando nos despedimos me dijo él: Siempre te vas cuando más te necesito.
- Es que siempre que me voy me necesitas. Si total vamos a hablar todos los días, lo mismo que si estuviera aquí.
Esta semana era semana de cambios en el trabajo y estaba un poco agobiadillo. Me dijo que el viernes aprovechando que yo no estaba igual quedaba para salir, pero luego dijo que no, que mejor si yo venía se quedaría en casa para que el sábado pudiésemos hacer algo.
Estuvimos hablando todos los días, yo le dije que si al final salía me avisara para no volver tan pronto, total estaría durmiendo hasta tarde, así que no hacía falta correr.
Resulta que el viernes al final tenía que quedarse hasta tarde por un asunto de trabajo, que de vez en cuando le toca hacer. Le llamé sobre las nueve porque no sabía nada de él en todo el día, y no me contestó. Creí que estaría liado y no insistí. Le puse un sms sobre las doce, preguntándole si todavía estaba trabajando, y ninguna contestación. Ya me extrañó, porque era raro que en todo el día me hubiese dicho nada. Ya pensaba si le habría pasado algo, no sé.
Cuando encendí el móvil por la mañana tenía un sms diciendo que al final había salido, que ya hablaríamos.
Me sentó mal porque tanto decir que me necesitaba y todo el rollo y cuando le sale el plan para salir ni siquiera me avisa. El a su rollo, y pasando de mí.
Al día siguiente me dijo que lo sentía, que había hecho mal, pero que salió tan agobiado que justo le llamaron y se decidió a quedar. Y ya se le pasó llamarme o decirme algo.
Encima por la noche me dice que a lo mejor en Semana Santa se va con los colegas, cuando me había dicho que al final no se irían de viaje. Otra vez se lo ofrecen, otra vez pasa de mí, que ya estábamos pensando qué hacer. Luego dijo que era broma, que no iba a ir, pero bueno, yo que sé.
Este finde ha sido raro, pq ayer yo estaba medio enfadada, y encima él estaba tocapelotas, así que lo que me faltaba, por la noche ya la cosa estuvo algo mejor, y hoy ha sido mejor todavía, quizá también es que ha hecho un día estupendo y eso me anima.
Pero no ha estado excesivamente cariñoso, incluso me ha dicho que eso de estar juntos mucho tiempo agobia un poco. Ya no sé si lo dice de coña o en serio, no sé qué pensar, será que hoy estoy blanda y le doy vueltas a todo.
A veces me pongo así, unas porque hemos estado tan bien que me gustaría que fuera siempre igual. Otras porque me da la impresión de que no me queda mucho tiempo con él.
Yo veo cosas y detalles que si los viese en otra relación diría, algo falla. Y supongo que sí, que falla, que él no está enamorada, que tiene sus cosas en la cabeza, su miedos y sus historias, y que a veces le dan los agobios, y parece que quiera escapar.
Todo es contradictorio con él.
Esta semana me fui el martes por la tarde a Zaragoza, era el cumpleaños de mi hermana y quería darle una sorpresa. Estuve allí hasta el sábado por la mañana que quedé que vendría para pasar el finde con él.
El domingo pasado cuando nos despedimos me dijo él: Siempre te vas cuando más te necesito.
- Es que siempre que me voy me necesitas. Si total vamos a hablar todos los días, lo mismo que si estuviera aquí.
Esta semana era semana de cambios en el trabajo y estaba un poco agobiadillo. Me dijo que el viernes aprovechando que yo no estaba igual quedaba para salir, pero luego dijo que no, que mejor si yo venía se quedaría en casa para que el sábado pudiésemos hacer algo.
Estuvimos hablando todos los días, yo le dije que si al final salía me avisara para no volver tan pronto, total estaría durmiendo hasta tarde, así que no hacía falta correr.
Resulta que el viernes al final tenía que quedarse hasta tarde por un asunto de trabajo, que de vez en cuando le toca hacer. Le llamé sobre las nueve porque no sabía nada de él en todo el día, y no me contestó. Creí que estaría liado y no insistí. Le puse un sms sobre las doce, preguntándole si todavía estaba trabajando, y ninguna contestación. Ya me extrañó, porque era raro que en todo el día me hubiese dicho nada. Ya pensaba si le habría pasado algo, no sé.
Cuando encendí el móvil por la mañana tenía un sms diciendo que al final había salido, que ya hablaríamos.
Me sentó mal porque tanto decir que me necesitaba y todo el rollo y cuando le sale el plan para salir ni siquiera me avisa. El a su rollo, y pasando de mí.
Al día siguiente me dijo que lo sentía, que había hecho mal, pero que salió tan agobiado que justo le llamaron y se decidió a quedar. Y ya se le pasó llamarme o decirme algo.
Encima por la noche me dice que a lo mejor en Semana Santa se va con los colegas, cuando me había dicho que al final no se irían de viaje. Otra vez se lo ofrecen, otra vez pasa de mí, que ya estábamos pensando qué hacer. Luego dijo que era broma, que no iba a ir, pero bueno, yo que sé.
Este finde ha sido raro, pq ayer yo estaba medio enfadada, y encima él estaba tocapelotas, así que lo que me faltaba, por la noche ya la cosa estuvo algo mejor, y hoy ha sido mejor todavía, quizá también es que ha hecho un día estupendo y eso me anima.
Pero no ha estado excesivamente cariñoso, incluso me ha dicho que eso de estar juntos mucho tiempo agobia un poco. Ya no sé si lo dice de coña o en serio, no sé qué pensar, será que hoy estoy blanda y le doy vueltas a todo.
domingo, 1 de marzo de 2009
Cambio radical
El domingo pasado a estas horas estaba mal, deprimida por la discusión que habíamos tenido. Estuve pensando muy seriamente en lo nuestro. Y sabéis cómo acabó.
Pero la semana estuvo rara, el jueves volvimos a discutir y estaba mal.
Teníamos un hotel reservado para este finde, para salir y desconectar, y si no hubiese sido por eso, creo que no hubiese quedado con él de lo rayada que estaba.
Pero el viernes estuvimos hablando normal, me dijo que tenía ganas de quedar conmigo y desconectar. Así que me relajé, decidí que el finde tendría que salir bien, que ya estaba harta de discutir.
Y no podía haber salido mejor.
Hemos hecho la escapada, hemos estado paseando por sitios diferentes, el sexo ha vuelto a ser genial, diferente, hemos reído, he escuchado palabras bonitas, palabras que me han gustado más que las de hace unos días, y que son igual de sinceras.
Y me ha regalado el colgante de Swaroski que me gustaba desde hace tiempo!
Me dijo que ya tenía pensado regalármelo hace días, pero por una cosa o por otra no llegaba. Y ayer entramos en la tienda y me dijo que eligiera el que me gustara más.
Hoy estoy tristona, pero porque falta mucho para verle otra vez, porque he estado tan a gusto con él que ya estoy depre por no poder abrazarle.
Esta mañana me decía, ves? si hubieses decidido que no querías seguir no habrías pasado este finde, y no tendrías colgante ni nada.
- Pero es que pensabas que te iba a decir que lo dejábamos?
- No sé, como a veces te dan esas locuras.
- Qué tonto
Así que en el fondo no estaba muy seguro, y sí que se preocupó.
Este finde todo ha vuelto a ser igual, o mejor.
Pero la semana estuvo rara, el jueves volvimos a discutir y estaba mal.
Teníamos un hotel reservado para este finde, para salir y desconectar, y si no hubiese sido por eso, creo que no hubiese quedado con él de lo rayada que estaba.
Pero el viernes estuvimos hablando normal, me dijo que tenía ganas de quedar conmigo y desconectar. Así que me relajé, decidí que el finde tendría que salir bien, que ya estaba harta de discutir.
Y no podía haber salido mejor.
Hemos hecho la escapada, hemos estado paseando por sitios diferentes, el sexo ha vuelto a ser genial, diferente, hemos reído, he escuchado palabras bonitas, palabras que me han gustado más que las de hace unos días, y que son igual de sinceras.
Y me ha regalado el colgante de Swaroski que me gustaba desde hace tiempo!
Me dijo que ya tenía pensado regalármelo hace días, pero por una cosa o por otra no llegaba. Y ayer entramos en la tienda y me dijo que eligiera el que me gustara más.
Hoy estoy tristona, pero porque falta mucho para verle otra vez, porque he estado tan a gusto con él que ya estoy depre por no poder abrazarle.
Esta mañana me decía, ves? si hubieses decidido que no querías seguir no habrías pasado este finde, y no tendrías colgante ni nada.
- Pero es que pensabas que te iba a decir que lo dejábamos?
- No sé, como a veces te dan esas locuras.
- Qué tonto
Así que en el fondo no estaba muy seguro, y sí que se preocupó.
Este finde todo ha vuelto a ser igual, o mejor.
martes, 24 de febrero de 2009
Te lo has pensado?
Lo que no te mata te hace más fuerte. De la misma manera si lo nuestro no se acaba con una discusión o una pequeña crisis, nos hace sentirnos más unidos. Nos damos cuenta de que quizá es más fuerte de lo que pensábamos.
A mí me encanta el sexo, y sobre todo el sexo con él. El es más frío que yo, yo soy muy lapa.
Cuando yo estoy mal lo primero que quiero hacer es meterme entre sus brazos, es ahí donde me siento a salvo de todo. Cuando él está mal a veces quiere desaparecer y estar solo.
A mí los nervios y las preocupaciones no me afectan con él, sigo deseando abrazarle, hacer el amor con él. A él le hacen comerse la cabeza y no está para nada ni para nadie.
Por todo esto el domingo tuvimos una discusión, otra, la misma que últimamente.
El no tiene tantas ganas de hacerlo y yo me muero por estar con él, le digo que si ya no le gusto, si no está a gusto conmigo, que yo no puedo estar haciéndolo una vez en todo el finde.
Al final dice que cada uno es como es, que no puedo cambiar su forma de ser, que a veces le encanta que le toque, pero otras veces no le gusta que le toque ni yo ni nadie.
Me dice que si no estoy bien que me lo piense, que tengo que valorar otras cosas, que si solo quisiera sexo ahora tiene a la asturiana y podría irse con ella, y quizá lo hiciera, pero estoy yo y no quiere hacerlo. Dice que ahora no quiere ser pareja ni mía ni de nadie, que no está enamorado de mí, pero no sabe si cuando pase el tiempo querrá dar otro paso más conmigo, o no, o aparecerá alguien. Nunca se sabe nada.
Dice que no le da igual lo que yo decida, que no quiere perderme, que lo pasaría muy mal y le costaría mucho, pero cuando pasara un tiempo cortaría radicalmente y seguiría adelante.
Y yo pienso, y me siento mal, y valoro.
Pienso en el día anterior, que estuvimos pasando el día en Barcelona, que me invitó a comer, que paseamos de la mano, que comimos helado y fuimos al Imax en 3D, que hablamos, reímos y me sentía realmente feliz.
Y me siento mal porque no quiero discutir con él, ni quiero oir ciertas cosas, pero prefiero saberlas que vivir una mentira. Y no quiero perder a alguien tan importante para mí, a alguien que cada vez me demuestra que le importo.
Y sobre todo valoro cada detalle, cada cambio que ha tenido por mí, cada momento que me demuestra que se preocupa por mí, que soy importante también para él.
El me llama por la noche para preguntar que tal estoy, si ya se me ha pasado.
Me llama al día siguiente y me pregunta qué tal estoy. Le digo que estoy pensando.
Me llama por la noche y me pregunta si ya he pensado, que qué quiero hacer.
Le digo que ni él ni yo somos perfectos, que tendré que aprender que no todo el mundo es como yo ni como me gustaría que fuera. Que igual que él acepta lo que no le gusta de mí, yo acepto lo suyo, y que valoro lo que él cree que no, que me importa más de lo que piensa, que no tengo que disculparme porque me guste hacer el amor con él a todas horas, y que intentaré adaptarme, pero que también él tiene que poner de su parte.
Después de todo lo que hemos pasado no podemos terminar ahora por una diferencia de personalidad, por no hablar las cosas.
Y me doy cuenta de que estamos más unidos de lo que creía, de que siente algo más que hace un tiempo.
A mí me encanta el sexo, y sobre todo el sexo con él. El es más frío que yo, yo soy muy lapa.
Cuando yo estoy mal lo primero que quiero hacer es meterme entre sus brazos, es ahí donde me siento a salvo de todo. Cuando él está mal a veces quiere desaparecer y estar solo.
A mí los nervios y las preocupaciones no me afectan con él, sigo deseando abrazarle, hacer el amor con él. A él le hacen comerse la cabeza y no está para nada ni para nadie.
Por todo esto el domingo tuvimos una discusión, otra, la misma que últimamente.
El no tiene tantas ganas de hacerlo y yo me muero por estar con él, le digo que si ya no le gusto, si no está a gusto conmigo, que yo no puedo estar haciéndolo una vez en todo el finde.
Al final dice que cada uno es como es, que no puedo cambiar su forma de ser, que a veces le encanta que le toque, pero otras veces no le gusta que le toque ni yo ni nadie.
Me dice que si no estoy bien que me lo piense, que tengo que valorar otras cosas, que si solo quisiera sexo ahora tiene a la asturiana y podría irse con ella, y quizá lo hiciera, pero estoy yo y no quiere hacerlo. Dice que ahora no quiere ser pareja ni mía ni de nadie, que no está enamorado de mí, pero no sabe si cuando pase el tiempo querrá dar otro paso más conmigo, o no, o aparecerá alguien. Nunca se sabe nada.
Dice que no le da igual lo que yo decida, que no quiere perderme, que lo pasaría muy mal y le costaría mucho, pero cuando pasara un tiempo cortaría radicalmente y seguiría adelante.
Y yo pienso, y me siento mal, y valoro.
Pienso en el día anterior, que estuvimos pasando el día en Barcelona, que me invitó a comer, que paseamos de la mano, que comimos helado y fuimos al Imax en 3D, que hablamos, reímos y me sentía realmente feliz.
Y me siento mal porque no quiero discutir con él, ni quiero oir ciertas cosas, pero prefiero saberlas que vivir una mentira. Y no quiero perder a alguien tan importante para mí, a alguien que cada vez me demuestra que le importo.
Y sobre todo valoro cada detalle, cada cambio que ha tenido por mí, cada momento que me demuestra que se preocupa por mí, que soy importante también para él.
El me llama por la noche para preguntar que tal estoy, si ya se me ha pasado.
Me llama al día siguiente y me pregunta qué tal estoy. Le digo que estoy pensando.
Me llama por la noche y me pregunta si ya he pensado, que qué quiero hacer.
Le digo que ni él ni yo somos perfectos, que tendré que aprender que no todo el mundo es como yo ni como me gustaría que fuera. Que igual que él acepta lo que no le gusta de mí, yo acepto lo suyo, y que valoro lo que él cree que no, que me importa más de lo que piensa, que no tengo que disculparme porque me guste hacer el amor con él a todas horas, y que intentaré adaptarme, pero que también él tiene que poner de su parte.
Después de todo lo que hemos pasado no podemos terminar ahora por una diferencia de personalidad, por no hablar las cosas.
Y me doy cuenta de que estamos más unidos de lo que creía, de que siente algo más que hace un tiempo.
viernes, 20 de febrero de 2009
La asturiana
Hace ya un tiempo mi niño me contó que una compañera suya creía que le iba detrás. Siempre hacíamos la broma de si le gustaba o no.
Para Navidad, supongo que entre copa y copa de tanta celebración, la chica se soltó y le dijo que le gustaba mucho, que no le importaría tener algo con él. El le dijo que no quería ningún rollo, que estaba con alguien aunque no era su pareja, pero que era una relación especial.
El siempre me ha dicho que a esta chica la ve como su hermana, que aunque es guapilla y le cae muy bien, no le ve nada más.
El caso es que siempre bromeando con la asturiana. Me mosqueé un poco cuando me dijo esto en Navidad, pero bueno, se me pasó pronto.
Pero esta semana la tía le ha vuelto a decir que le gusta mucho, y él ha vuelto a decirle que se siente muy halagado pero que no quiere nada.
Ella tiene novio, pero vive en Asturias, y parece ser que no está enamorada de él, pero llevan muchos años y le quiere mucho. Eso sí, si mi niño se dejara no le dejaba escapar, está claro.
Esta vez yo me he agobiado un poco, porque he empezado a pensar que como ella insista mucho a ver qué pasará.
Yo he estado en ese lado, sé lo que se siente, incluso estuve detrás de un tío casado en el trabajo, así que sé perfectamente lo que puede pasar. (Hay que decir que este tío nunca quiso tener nada conmigo, así que aún tengo esperanzas de que no pase nada).
Tengo miedo de que ella le diga todas esas cosas que a cualquiera apetece oir, y luego intente darle celos o empiece a pasar de él y entonces él vaya detrás de ella. No sé, ya por pensar pienso tantas cosas.
El me dice que no va a pasar nada, que con esta chica no hay chispa ni nada, que esté tranquila. Pero es que se llevan muy bien, hablan mucho, incluso de temas personales o íntimos, y mi niño no es de los que se abre a la gente.
Dice que le ha contado que está conmigo, que sabe mi existencia, incluso sabe mi nombre y me ha sacado en la conversación. Esto lo sé por todo lo que va contándome de las conversaciones que tienen y demás.
Quiero creerle, además siempre me cuenta lo que ha pasado, incluso hace bromas para ponerme celosilla, pero yo no puedo dejar de pensar y de estar intranquila cada vez que la nombra.
No quiero perderle después de todo lo que hemos pasado y tampoco soportaría que me dejaran por otra una vez más.
Para Navidad, supongo que entre copa y copa de tanta celebración, la chica se soltó y le dijo que le gustaba mucho, que no le importaría tener algo con él. El le dijo que no quería ningún rollo, que estaba con alguien aunque no era su pareja, pero que era una relación especial.
El siempre me ha dicho que a esta chica la ve como su hermana, que aunque es guapilla y le cae muy bien, no le ve nada más.
El caso es que siempre bromeando con la asturiana. Me mosqueé un poco cuando me dijo esto en Navidad, pero bueno, se me pasó pronto.
Pero esta semana la tía le ha vuelto a decir que le gusta mucho, y él ha vuelto a decirle que se siente muy halagado pero que no quiere nada.
Ella tiene novio, pero vive en Asturias, y parece ser que no está enamorada de él, pero llevan muchos años y le quiere mucho. Eso sí, si mi niño se dejara no le dejaba escapar, está claro.
Esta vez yo me he agobiado un poco, porque he empezado a pensar que como ella insista mucho a ver qué pasará.
Yo he estado en ese lado, sé lo que se siente, incluso estuve detrás de un tío casado en el trabajo, así que sé perfectamente lo que puede pasar. (Hay que decir que este tío nunca quiso tener nada conmigo, así que aún tengo esperanzas de que no pase nada).
Tengo miedo de que ella le diga todas esas cosas que a cualquiera apetece oir, y luego intente darle celos o empiece a pasar de él y entonces él vaya detrás de ella. No sé, ya por pensar pienso tantas cosas.
El me dice que no va a pasar nada, que con esta chica no hay chispa ni nada, que esté tranquila. Pero es que se llevan muy bien, hablan mucho, incluso de temas personales o íntimos, y mi niño no es de los que se abre a la gente.
Dice que le ha contado que está conmigo, que sabe mi existencia, incluso sabe mi nombre y me ha sacado en la conversación. Esto lo sé por todo lo que va contándome de las conversaciones que tienen y demás.
Quiero creerle, además siempre me cuenta lo que ha pasado, incluso hace bromas para ponerme celosilla, pero yo no puedo dejar de pensar y de estar intranquila cada vez que la nombra.
No quiero perderle después de todo lo que hemos pasado y tampoco soportaría que me dejaran por otra una vez más.
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