viernes, 9 de enero de 2009

Más vale tarde....

Pues eso, que más vale tarde que nunca, y aquí estoy de nuevo. He estado un poco desaparecida porque con este rollo de las Navidades no he parado mucho en casa. Entre ir y venir a casa, los días que estaba aquí no me quedaba tiempo para nada, y que los días que podía no me apetecía escribir, pues desconexión total.

He tenido algunos días malos, de dudas, de discusiones, de no saber qué hacer ni conmigo, ni con mi vida ni con nada.
Y he tenido días buenos, y días mejores.

El fin de año lo pasé genial, estuve con mis amigos y sin mi niño, pero nos llamamos varias veces para desearnos feliz año.

Los Reyes fueron genial, no puedo quejarme, tuve un montón de regalos, y fue un día que lo pasé bastante bien.

Lo demás como siempre, en el trabajo mal, y fuera de él bien.

Mañana me voy con mi niño a un hotel con SPA para relajarnos y desconectar un poco. Solo espero que no haga muy mal tiempo que está todo bastante mal. Y si llueve, pues a hacer de cangrejos ermitaños en el hotel, jajaja.

Feliz año a tod@s!!

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Detalles

Muchas veces me quejo de que mi niño no es detallista, no me hace regalos o no se acuerda de fechas especiales.

El sábado del puente nos fuimos a pasar el día a Barcelona. El estaba todo el rato diciéndome que entrara en las tiendas, que me probara lo que me gustaba, que me comprara algo.
Yo no quería entrar a todas porque sé que a él no le gusta mucho, si no va a comprarse algo para él se aburre. Pero todo el rato me animaba y me iba diciendo, quieres entrar aquí?, no entras en esta? Venga va.
Y eso que había muchísima gente.

Me compré un vestido para Nochevieja, muy mono. Yo estaba encantada probándome, y mirándome en el espejo lo bien que me quedaba. Estaba supercontenta, claro, para algo soy adicta a las compras, jajaja.

Pero lo mejor es que él estaba encantado de verme tan contenta, me preguntaba si me lo estaba pasando bien, me decía que me brillaban los ojos y se me veía muy sonriente y muy bien.

Para mí era genial, pasar el día allí que me encanta, de tiendas, buscando sitios nuevos para comer, y sobre todo en su compañía. Cómo no iba a estar feliz.

Supongo que me he acostumbrado a las cosas materiales como casi todo el mundo, y por supuesto que valoro lo que no es material, pero parece que a veces se me olvida que no todos los regalos tienen que venir en una caja con lazo.
Para mí, el simple hecho de que estuviera contento viéndome contenta, de que me animara a entrar en todas las tiendas que quería, que tuviera la paciencia de esperar colas y aguantar la marabunta de gente que había, ya es un regalazo.

Si lo pienso bien, tiene muchos detalles conmigo, aunque no coincidan con mi cumpleaños o con el día que nos conocimos. Lo bueno es que no haya que esperar a un día especial, sino que cualquier día sea especial.

No podré esperar que me compre algo, que venga el día de Reyes con un regalo, pero sé que en cualquier momento hará algo solo para que yo me sienta bien, para verme contenta.

domingo, 14 de diciembre de 2008

No quiero ir a trabajar

De vuelta de las minivacaciones y de vuelta casi al trabajo. No quiero ir mañana!

Entre la baja y la semana de vacaciones hace un mes que no voy, y además de la pereza que normalmente ya te da después de un finde, imaginaos después de un mes, no tengo ninguna gana de ver a nadie de allí.

Vuelvo cabreada, indignada, porque han cuestionado que realmente me encuentre mal. Una compañera le dijo a mi amiga que había oído cómo el director decía a mi jefa que lo mío había sido una pataleta. Es por una putada que me hizo, a mí y a cinco personas más, y le pusimos una denuncia. Ahora cree que pillé la baja por rabia. Justo al día siguiente de pedir el alta me llamaron para pasar una revisión de la Inspección médica, ordenada por él, claro, para que me diesen el alta.

No tengo ninguna gana de que venga a preguntarme nada, sé que es tan cobarde que no me dará la cara, pero mi jefa sí me preguntará, y no pienso callarme nada.
Me da asco tener que volver a verles la cara, a ellos y a los demás, porque ya no me fío de nadie.
El día anterior a cogerme la baja también tuve una movida con una compañera por las vacaciones, y me fastidió porque no me esperaba de ella esa reacción, se puso muy borde. Así que como véis no me hace ninguna ilusión volver.

Por otra parte y contando algo mejor las vacaciones han estado genial. Como siempre me sirven para salir de aquí y desconectar, para hacer cosas diferentes.
Mi sobrino está hecho un gamberro, es una monada, y también el más borrico cuando le da el punto. No tengo paciencia para los críos, pero es muy mono.

El viernes volví a mi casa, para pasar el finde con mi niño, aunque ya sabía que el viernes no quedaríamos porque tenía cena del trabajo. Pero me encantó volver a casa, estar yo sola y a mis anchas, volver a dormir en mi cama grande, tener a mi gato pegado al lado en el sofá y poder ver lo que quisiera en la tele.

El sábado quedamos para ir a comer, y luego nos pasamos la tarde en la cama, durmiendo y sin dormir, y cuando nos levantamos estuvimos viendo la tele. Hoy se ha ido a la hora de comer, pero tenía tantas ganas de verle y de estar con él. Estaba muy contenta de volver para verle. He estado muy bien aunque haya sido poco tiempo, y me gustaría tanto que mañana pudiese despertarme a su lado para que me diese ánimos para pasar el día.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Adicta a las compras

Hola, me llamo Sally y soy adicta a las compras.

Lo reconozco, es superior a mí, no lo puedo evitar. Me encanta salir, mirar las tiendas, pensar qué tal me quedaría esa camisa o ese vestido, con qué me pegarían esos zapatos, etc.
Es superior a mí, salgo a la calle y no soy capaz de no entrar en una tienda aunque sea a mirar, pero ya no solo ropa, sino maquillaje, colonias, cremas, lo que sea. Y los libros. Me encantan los libros. Yo disfruto hasta comprando en el Carrefour.

Desde luego no voy bien de pasta, gasto bastante, para qué negarlo, y cada vez la Visa es más grande y llevo el mes peor.
Ayer fui a la caja y ví que ya tenía que empezar a tirar de Visa, y me deprimí. Y empecé a pensar, vale no te compres nada más, hasta enero ya nada, que aún tienes que comprar los Reyes y todo.
Y lo repetía y lo repetía. Y mientras iba autoconvenciéndome de que ya no podía usar la tarjeta para nada más, pasé por una tienda y dije, ostras cuánta ropa de fiesta, a ver.

Y el ángel me decia, no entres no entres. Y el demonio por encima del otro hombro me decía, por mirar no pasa nada, mira cuántas cosas nuevas.

Y nada más entrar veo el vestido que me gustaba y ya no encontraba. Lo cogí, me metí al probador y me quedaba tan mono, que no puede remediarlo. Treinta euros más para la Visa.

Pero ya he parado, ahora sí que ya no puedo ni entrar a mirar. Tendré que esperar y empezar a escribir la carta a los Reyes Magos :P

lunes, 1 de diciembre de 2008

Deshojando la margarita

Me quiere. No me quiere. Parece que sí. Parece que no.

Y así estoy todos los días. Unos pienso que si no me quisiera no estaría conmigo, no haría planes, no pasaríamos tanto rato juntos y no me estaría llamando a todas horas. Otros pienso que si me quisiera los planes no serían solo de vacaciones, que no tendría ningún reparo en que me fuera con él y sus amigos alguna vez, en que le hablaría de mí a sus padres.

Pero siempre volvemos a lo mismo, hacer todo esto para él representa ser una pareja y es algo que le agobia, mientras que yo pienso que si estás muy bien con alguien por qué tiene que agobiarte saber que estarás siempre con esa persona.

Y ya sé que siempre estoy con lo mismo de las presentaciones, quizá le doy más importancia de la que debería, y encima no soy de las que me gusta estar siempre metida en familias y demás.

Es algo así como cuando te rompes una pierna y de repente ves a un montón de gente con la pierna escayolada. Será que te fijas más porque tú estás igual, pero pasa. Pues a mí me está pasando eso, últimamente solo oigo y veo gente que acaba de empezar una relación con alguien y ya les han presentado a los amigos, a la familia, a quien sea. Sin ningún reparo, con ilusión, porque les apetece que conozcan a esa persona especial. Y no dejo de preguntarme, qué pasa conmigo? O qué pasa con él?

Sé que tengo que respetar esa decisión suya, que si no quiere decir que es mi pareja y hacer todo esto en el fondo es porque sabe que se agobiaría y todo terminaría. Y no quiere perderme. Pero si tan claro lo tiene por qué no quiere gritar a los cuatro vientos que me quiere, como a mí me apetecería hacer?

Entonces vuelvo a deshojar la margarita, a darle vueltas, a preguntarme qué pasa aquí? Quién es más raro de los dos o quién de los dos se está obsesionando más con sus ideas.

jueves, 27 de noviembre de 2008

Sin novedades

Estos días no he actualizado porque la verdad no sé qué contar. No hay grandes cambios, y además llevo dos semanas de baja con lo que apenas salgo de casa. Así que aparte de engancharme a Gran Hermano, no he hecho mucha cosa.

La baja es porque llevo la espalda bastante fastidiada, me duele desde las cervicales hasta la ciática, depende del día, así que nunca sé dónde me va a tocar. La médica me dijo que podrían ser nervios, y seguramente será eso, porque en el trabajo llevo como un año bastante malo. Aún así, me mandó análisis y una radiografía, que no sé cuándo llegará, porque funciona tan bien, que no me pueden dar cita desde hace dos semanas porque están cambiando la forma de dar citaciones y está todo parado. Y de momento no parece que esté arreglado, así que con un poco de suerte igual coincide la radiografía con el día de mi jubilación. Mira que detesto ir de médicos, pero claro, llega un momento que no te libra nadie.
La semana que viene tengo que ir a que me den hora también para empezar la rehabilitación, así que como véis estoy hecha una octogenaria. Seguro que hay muchas que están mejor que yo, jajaja.

Esta tarde tengo que ir otra vez a la médica a ver si me alarga la baja o me da ya el alta. Yo la verdad que ojalá siga, porque además que no estoy bien del todo, el solo hecho de pensar en volver a aquel sitio me pone más de los nervios. No entraré en detalles porque sería una historia larga y aburrida. Y difícil de explicar.

Y con mi niño pues como siempre. Como dice la canción de Amaral, a veces lo mataría y otras en cambio me lo quiero comer.
A veces dice cosas que me encanta oir y otras cosas que preferiría que no pensara. Como por ejemplo el otro día que me dijo que así como estamos podemos durar toda la vida, pero que el solo hecho de pensar que seamos pareja y tener unas obligaciones le agobia, y seguro que no duraríamos nada, y sería por él, porque le entrarían los agobios y se terminaría. Que a veces lo piensa y le sabe mal por mí, pero que tampoco quiere terminar y sabe que con el hecho de decir que soy su novia todo saldría mal. Que ya sabe que es algo raro, una relación diferente, pero bueno.

El domingo tuve que ir a buscar a mi amiga a la estación y desde su casa hay un camino más directo, pero que está muy oscuro y es un poco malo. Así que le dejé allí y me fui, como siempre insistió en que le hiciera perdida cuando llegara a casa. Y le dije que iría por el camino que conozco, que aunque es más largo iba más tranquila. Al día siguiente me dijo que había empezado a pensar que a ver si me había ido por el otro camino, que si me pasaba algo, que se puso nervioso pensando que se sentiría tan mal como si le pasara algo a sus padres. Que no sabía qué haría si de repente un día a mí me pasaba algo, o me moría.
Pues supongo que es una forma de decir te quiero mucho. Por qué tiene que ser tan poco tradicional para alguna cosas? jajaja.

A veces me pregunto qué hago con él, si realmente me compensa, si realmente estoy bien, y otras me pregunto qué haría yo sin él. Solo pensar que pueda faltarme me entra un no sé qué en el estómago.

Así que esto es todo amigos, de momento no hay nada nuevo por aquí.

lunes, 24 de noviembre de 2008

Aprenderé?

El viernes fui a buscarle como siempre, y nos quedamos a cenar en casa. Nos apetecía tener una de esas cenas románticas, como él dice, tranquilos, con la música suave de fondo y a la luz de las velas.

Mientras yo preparaba la cena, él se duchaba, y cuando salió vino a la cocina, me abrazó y me dijo, tenía ganas de estar contigo. No dejaba de abrazarme muy fuerte, y de darme besos, igual que yo a él.

La cena fue genial, me contó cosas del viaje ya más detalladamente y después estuvimos en el sofá bebiendo, riendo, y haciendo las típicas tonterías hasta que terminas en lo que tienes que terminar :P

Qué ganas tenía! Los dos teníamos ganas, y es que dos semanas se hacen tan largas...

El sábado salió un día precioso, de sol, muy buena temperatura. Perfecto. Así que nos fuimos a caminar un poco por un pueblo de playa que hay no muy lejos de aquí. Estuvimos por la playa, mojándonos los pies, y cuando se hizo la hora de comer nos fuimos a nuestro sitio preferido del pueblo de al lado. Hacen unas paellas buenísimas, pero cómo estaba cerrado tuvimos que cambiar el plan.
Después nos fuimos a jugar un rato, muchas risas. Y ya nos fuimos a casa, a descansar un rato y cenar pronto, porque el domingo él tenía que ir a trabajar y entraba a las seis de la mañana. Así que la noche no pudo alargarse mucho.

Pero fue un día genial. El domingo tenía que venir a traerme el coche y recoger sus cosas y ya se quedó hasta la noche.

La verdad que no sé por qué me rayé tanto el día anterior con lo que me dijo, porque todo ha ido tan bien como siempre.
Lo que pasa que él es muy radical diciendo las cosas, y a veces puede sonar más fuerte de lo que realmente quiere decir. Me ha repetido cientos de veces que si no hace nada por ahí es porque piensa en mí y no quiere hacerlo, pero entre que él habla de esa manera y yo enseguida le empiezo a dar vueltas a todo, pues me monto unos dramas que no veas. Si yo aprendiera a no darle tanta importancia o tantas vueltas a las cosas estaría más tranquila. Pero parece que eso es misión imposible en mí.

Aunque aquí siempre muestro mi lado más débil, el más miedoso o el más romántico, también tengo mi carácter, el fuerte, el que no aguanta ciertas cosas. Pero las discusiones que tenemos muchas veces no las cuento aquí, porque enseguida se pasan y ya no merece la pena nombrarlas. Pero también las hay, también yo tengo reacciones que a él no le gustan nada, digo o hago cosas que él no soporta, y al final también me las perdona. Hablamos de lo que no nos gusta del otro, pero los dos llegamos a la conclusión de que no podemos cambiarlo, así que tenemos que aguantarnos tal y como somos.

Así que aunque a veces aquí lo pueda parecer, por las cosas que cuento, ni soy el corderito de Norit ni él es el malo de la película. A cada uno lo suyo, hay que ser justos, y de la misma manera que yo cuento cosas que me han molestado de él, si él contara su punto de vista en otro blog la mala o la rara sería yo. Pero supongo que es lo normal, cada uno habla de lo que siente, y que cada persona siente diferente.
Así que el que no sea una borde constante con la gente que quiero, o que el orgullo me parezca la forma más tonta de perder a alguien, no quiere decir que no me valore o no me quiera.

Si aprendiera a quedarme con lo que hay realmente, con que llevamos tres años juntos de la forma que sea, como pareja, o como amantes o como lo que sea. Que hemos hecho un millón de cosas juntos y tenemos ganas de otro millón. Que cuando estamos juntos lo pasamos muy bien, discutimos, pero siempre nos arreglamos.

Pero debe ser verdad que me gusta comerme la olla, que parece que no puedo ser feliz o algo así y siempre tengo que darle vueltas a lo que sea.

Así que lo dicho, me quedo con este finde que ha sido muy bonito, y con que estamos preparando una escapada para el próximo o para el puente, ya veremos.

Ya veremos cuánto dura esta decisión, seguro que dentro de dos días estoy lloriqueando otra vez por algo que ha dicho jajaja. Aprenderé alguna vez?