lunes, 17 de noviembre de 2008

Mensajes

El jueves me llamó desde el aeropuerto antes de irse, solo para decirme que ya le quedaba poco para subir al avión y despedirse de mí.

El viernes a mediodía me llegó un mensaje suyo. Yo flipando, porque casi nunca escribe sms, así que me hizo mucha ilusión. Decía: " Sally, disfrutarías aquí madre mía".
Yo toda contenta porque se estaba acordando de mí. Pensé, seguro que está en la zona de tiendas, jajaja.

Yo no dejaba de pensar en él, lo he pasado genial en Zaragoza, pero solo pensaba en lo que haría si estuviese conmigo allí.

El sábado por la noche recibo otro mensaje. " Hola qué tal cómo va Sally? Me lo estoy pasando bien pero la verdad es que me hubiese encantado que estuvieses aquí conmigo. Pronto nos veremos. Besos"

Me quedé con la boca abierta y con una alegría infinita, me daban ganas de saltar y no podía dejar de sonreir. Sábado por la noche y quería que estuviese con él!!

El domingo volvió a enviar otro sms porque necesitaba que le diera una cosa urgente para el lunes. Así que quedamos que cuando yo llegara de viaje se la pasaría. Así que aunque fue poco rato, porque tenía que levantarse hoy muy pronto, pudimos vernos. Pude darle un beso, unos cuantos, y abrazarle. Me contó cosas del viaje, aunque muy por encima porque estaba cansado, me dio un par de cosas que me había traído de allí, y aunque parece ser que tuvieron mucho éxito con las alemanas porque les encantaba el acento español y todas iban locas detrás de ellos, me dijo que no había pasado nada, algún baile con alguna, no lo negaba, pero nada más. Tampoco me lo diría si hubiese pasado algo, pero me lo creo.
Tengo que aprender a confiar en él, por mucho que me cueste. Pero también se lo merece.

El finde cuando nos veamos me contará más cosas, podremos hablar más tranquilamente, y le tendré para mí sola, para abrazarle, achucharle y hacer el amor con él todo lo que quiera. Qué ganas de que llegue el sábado!!

jueves, 13 de noviembre de 2008

Riiinnng

- Hola guapa, qué haces?

- Nada aquí, viendo la tele

- Qué te pasa Sally?

- Nada, que estoy tristona porque te vas

- Pero si me voy cuatro días, que tampoco me voy a la guerra.

- Ya, pero te voy a echar de menos, además no podré hablar contigo ni nada.

- Yo no, no me acordaré de tí nada

- Ya lo sé. Te portarás bien?

- Ya sabes que sí. Pero estos dos miedo me dan, porque se pondrán pesados y me querrán liar.

- Pues que no te líen. Si te dicen que te enrrolles con alguna tú piensan en mí diciéndote no me hagas esto por favor, no me hagas daño.

- Eso, me acordaré de esa carita de cordero degollado que me pones

- Sí, te acuerdas de mi foto de aquella excursión. (Una que estoy que parezco borracha) Bueno, de esa mejor no, jajaja.

- No mejor no, que si no me lío con cinco a la vez, jajaja.

- Mejor acuérdate de la foto de la cena de gala del crucero, que estaba bien guapa.

- Sí, o me acordaré de tu cara esta mañana, de los gestos que hacías.

- Tú piensa en mí y pórtate bien.

- Mañana en cuanto los vea les voy a decir que a mí me dejen en paz, que ellos como si se quieren tirar a 8o tías, pero a mí que no me digan nada y me dejen a mi bola. Aunque ya se lo dejé claro a uno de ellos la última noche que salimos, pero se lo volveré a repetir.

- Bueno, pasátelo muy bien

- Quieres que te traiga algo?

- Síi, lo quieras, lo que veas que creas que me gustará.

- Bueno, cuídate mucho vale? No hagas tonterías de las tuyas

- Vale, un beso muy grande. Llámame antes de irte vale?

- Vale, venga un besote enorme.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Tres años

Hoy hace tres años que nos conocimos, y aprovechando que él tenía fiesta hoy, yo también la he cogido y nos hemos ido por ahí.

No es que hayamos hecho nada de especial, hemos ido de compras, porque necesitaba algo de ropa para el viaje, y luego a comer a un sitio que nos gusta mucho, en un pueblo aquí cerca, y nos hemos puesto hasta las cejas.

Luego hemos ido a jugar un rato, para bajar la comilona, pero cómo se nota que ahora no vamos todos los días y hemos perdido la forma. No hemos aguantado casi nada. Vaya paliza!

Después le he acompañado a pasar la ITV, y ahí ha empezado a hacerse raro el día. Hasta entonces todo había ido muy bien, pero una vez allí se ha puesto nervioso porque le ha parecido ver a su ex, y ya estaba muy incómodo. No hacía más que decir que quería irse de allí cuanto antes, y luego seguía hablando de lo mal que lo había pasado.
Se ha tranquilizado un poco ya y me ha acompañado a recoger mi coche que estaba en el mecánico. Y no nos hemos podido despedir muy bien porque la calle donde está es muy mala para aparcar y estábamos los dos en doble fila y mal.

Mañana se va a Alemania hasta el domingo con sus amigos, así que este finde no nos vemos. Hasta el próximo nada. Se me va a hacer eterno, y eso que sé que el finde también yo lo pasaré muy bien porque me voy a Zaragoza y celebraré mi cumpleaños en casa, veré a mi sobrino, que tengo ya muchas ganas y no pararé de hacer cosas.

Voy a echarle mucho de menos, sobre todo se me va a hacer raro no hablar todos los días con él. Porque aunque no nos veamos hablamos dos o tres veces al día, y ahora estaré por lo menos tres días sin oir su voz, sin poder contarle nada. Os parecerá exagerado, pero me va a parecer que está más lejos de lo que estará realmente.

Así que en este día ha habido un poco de todo. Me ha gustado porque lo hemos pasado juntos, hemos estado muy bien, pero también me he puesto triste porque se va.
Ojalá me eche de menos cuando esté allí, aunque no sé por qué me da que se lo pasará tan bien que no tendrá tiempo ni de pensar en mí, jajaja.

Seguro que se acuerda en algún momento.

domingo, 9 de noviembre de 2008

Como siempre

Mi querida Tam, que por fin ha vuelto por este mundo bloggeril, me decía en su comentario que no actualizaba hace mucho, que contara cosas.

Pero es que no sé qué contar porque no hay ninguna novedad. Todo sigue igual, lo bueno y lo malo.

Los momentos que pasamos juntos van muy bien, son geniales, seguimos haciendo planes para viajar, para hacer escapadas cuando podamos, etc.

Y él sigue diciendo cosas como que no cree en el amor, que no quiere vivir con nadie, que en el fondo me envidia por sentir que quiero verle cada día, que se siente halagado, pero que a él no le entra en la cabeza querer ver a alguien cada día, que eso le agobia. Yo le digo, pero si muchas temporadas nos hemos visto todos los días. Sí, pero no las 24 horas, en plan vivir juntos y eso.

Sigo sin entender algunas cosas, otras lo intento, pero siguen haciendo que me coma la cabeza.

Por ejemplo, en verano empezamos a dormir separados porque hacía mucho calor y era más cómodo, pero ahora que ya no hace calor tampoco quiere dormir conmigo. Dice que si no se agobia, que necesita espacio y en la cama los dos no podemos ni movernos. Y realmente es así, es muy incómodo cuando estás durmiendo, pero a mí me gusta despertarme y ver que le tengo al lado.
Por la mañana me levanto y me meto rápidamente en la cama, le abrazo, y ya nos quedamos ahí el rato que sea abrazados, hablando, riéndonos, mimándonos o haciendo el amor. El me dice que le gusta cuando me meto en la cama y le abrazo.
Mi amiga dice que no le dé tanta importancia, que cuántas parejas que duermen juntas no tendrán ganas ni de verse la cara después. Que eso no significa nada.
Entonces por qué me siento tan mal cuando salgo de la cama para irme a la otra? Es como si quisiera apartarme de él, aunque lo que realmente vale es lo que pasa cuando estás fuera.

Estuvimos hablando de Nochevieja, si nos íbamos a algún sitio para pasarla juntos. El problema es que no tenemos mucha pasta y para esas fechas es todo más caro. Yo le dije que si no, me iba con él y sus amigos a la casa rural, pero ya empezó a decir que no, que sería incómodo, que mejor cada uno con los suyos. Le repito que no entiendo esa negativa a que me conozcan, que me siento como si se avergonzara de mí, como si no quisiera que me viera nadie. El dice que si se avergonzara no saldría de casa conmigo, pero que él es así, que nunca ha llevado a ninguna chica a su grupo, que lo de ella fue algo diferente porque las circunstancias también lo fueron, y ya la conocían todos, pero que si no nunca ha llevado a nadie. Yo sigo insistiendo en que no lo entiendo, y él sigue insistiendo en que estoy obsesionada con que me presente a sus amigos.

Este finde ha sido raro, hemos tenido momentos de estar bien, y otros de discutir, o al menos de enfadarme yo. Y es que entre que yo estaba más sensible de lo normal, y él estaba más agobiado de lo normal, pues de vez en cuando saltaban chispas. Parece que cuántas menos cosas quiero oir, más me dice él, es tan tocapelotas que le encanta llevarte al extremo para hacerte saltar, y seguir con la broma. Como le digo siempre a él le parecerá gracioso, pero tiene que saber cuando parar. Luego dice que si soy blanda que me creo cualquier cosa que me dice. El es una persona muy segura de sí misma y se cree que todo el mundo es igual, a él le da igual lo que le digan, pasa de todo, pero yo no soy así.

Esta semana se va cuatro días con sus amigos, yo le digo que se porte bien, que me fio menos de ellos que de él, porque ellos le animaran a que se líe con alguna y al final caerá. El dice que no, que las cosas han cambiado mucho, que ni quiere liarse con nadie, y que aunque lo quiera hacer entonces piensa en mí y se le van las ganas, porque no quiere hacerme daño ni arriesgarse a perderme. El último día que salió con un amigo suyo parece ser que le animaba a que se liara con una que le estaba rondando, y él decía que no. Conociendo su pasado el otro se extrañaba, pero él decía bueno ya sé que soy gilipollas pero no quiero. Sabe que tiene que decir eso para que le dejen en paz, que prefiere decir que es tonto por no irse con una tía que hacerlo.
Así funcionan las cosas entre "machos". Qué le vamos a hacer.

El está genial conmigo, se le nota, se lo pasa genial, si no, no me llamaría después de haber pasado el finde juntos sólo para decírmelo.
Pero aún así, yo estoy al 100% por él y él al 70. Más o menos. El caso es que yo estoy superenamorada de él, y él está conmigo. No digo que no sienta nada por mí, no digo que no me quiera, pero es cierto que no está enamorado, que no sé si algún día lo estará. Que hay cosas que no creo que lleguen a cambiar, si acaso tendrá que pasar mucho tiempo. Y yo a veces me siento como si esto no fuera a ninguna parte, y me pregunto qué hago con un tío como él, tan escéptico, tan poco detallista, nada romántico, poco apasionado y tan rarito.

Esta semana no ha sido muy buena, he tenido algún problemilla en el trabajo, llevo arrastrando ya tiempo ciertas cosas y estoy muy desmotivada y quemada. Pero tampoco soy la única que está en esa situación, muchos compañer@s míos están igual. Mal de muchos...

Y a pesar de todo lo malo que he contado, mi niño es lo único que salva la semana.

martes, 28 de octubre de 2008

Un día casi como cualquiera

Hoy es mi cumpleaños. Y casi que está siendo como otro día cualquiera, excepto por el regalo que me ha hecho mi amiga y la tarta de chocolate que me ha comprado para celebrarlo.

Este año no me ha llamado mucha gente, no sé, es raro. A veces pasa que recibes llamadas que ni esperabas y otras que no recibes ni las que esperas. A estas horas aún hay gente que no me ha llamado, está claro que se han olvidado.

Le dije a mi niño para quedar esta tarde, ir a cenar o algo. Pero esta mañana me ha dicho que a lo mejor salía tarde de trabajar, que si no me importaba lo dejábamos para el viernes. Yo le he dicho que si no podía vale, pero que la cosa era quedar hoy que es mi cumple. Ha dicho que bueno, que saldría a la hora y ya nos veríamos. Pero a esta hora no me ha dicho nada, así que no sé si se le ha liado la cosa en el trabajo o qué.

Encima está lloviendo, ha hecho un día asqueroso y eso me deprime. Será que estoy acostumbrada a celebrar mi cumpleaños, recibir regalos y que sea un día especial. Pero hoy no me estoy sintiendo como otras veces, no siento nada especial. Ni siquiera me siento más vieja, jajaja.

martes, 21 de octubre de 2008

Las fotos

Las madres no son tontas. Y la mía no iba a ser menos. Hace un tiempo que se olía que tenía alguien por ahí, pero como yo no soy de contar nada en casa no sabían nada.

El año pasado, cuando fuimos a Menorca, tuve que decir que me iba con un amigo, porque siempre me había ido de viaje con mi amiga y claro, esta vez ya no colaba. Entonces empezó a interrogar a mi hermana, porque conmigo no se atreve :P

Mi hermana le dijo que sí que estaba con alguien, pero que sí quería saber algo que hablase conmigo.

Ya poco a poco me iban preguntando cosas, pero como enseguida corto el tema, pues con mucha tranquilidad.

Luego vino el viaje a Roma, y salió el tema de ya enseñarás las fotos. Con la excusa de que las tengo en el ordenador y todo eso al final no las enseñé. Yo sabía que era por cotillear a ver cómo era él y todo eso.

Tampoco podía decir que no había hecho fotos porque de sobras saben que a mí me encanta hacer fotos y álbumes y además me encanta enseñarlas, igual que me gusta ver la de los demás.

Y llegó el crucero. Y claro, ese tipo de viaje si vas con un tío parece que ya son palabras mayores.
Y otra vez, a ver las fotos, a ver las fotos.

Hice una limpieza de fotos tremenda, porque además tenía casi 500 y no era plan. Mi madre enseguida me dijo que seguro que había quitado todas las que salía él para que no lo vieran. Jajaja, cómo me conoce. La verdad que quité bastantes, dejé alguna para que no cantara, pero bueno.
La vergüenza que pasé fue brutal. Ya sé que es una tontería, pero a mí estas cosas con mis padres siempre me han dado mucho corte, no me han conocido ni una pareja en toda mi vida. Desde que salí con un chico cuando iba al instituto y de eso hace ya la tira de años, no habían vuelto a saber nada. Algo se imaginarían, supongo, pero nada oficial.

Cuando le enseñé la foto de la cena de gala, que esa sí que estaba en papel, lo típico. Ay pues es muy alto, muy majo, bla bla bla. Y vale que me encanta que diga eso, pero se me comía la vergüenza. Por qué? Pues no lo sé. Porque soy así de gilipollas.

Y mira que me digo, hija, a tus años y aún estás así? Pues sí, y creo que con mis padres seré así toda mi vida. Es algo superior a mí.

Pero bueno, ahora ya han visto las fotos, y ya está. Es normal que quieran verlas para saber con quién va su hija, y no es normal que yo no cuente nada, porque al fin y al cabo no es nada malo y me sabe mal que sientan que no tengo confianza en ellos para contar estas cosas. Pero así soy yo, y no creo que pueda cambiar a estas alturas. Es algo superior a mí.

domingo, 19 de octubre de 2008

Paintball

Y otra vez volvemos a la rutina de la semana. Otra vez mañana lunes, a trabajar y a esperar que llegue el viernes para poder verle.
Cuando quedábamos por las tardes no se me hacía tan pesada la semana, tenía el aliciente de que nos íbamos a ver, y las mañanas en el trabajo se hacían menos pesadas, incluso aguantar a la estúpida de mi jefa era más llevadero. Pero ahora los días se me hacen tan largos y tan pesados.

Este finde ha hecho mal tiempo otra vez, así que no hemos salido de casa. Entramos el viernes por la tarde y hasta que se ha ido no hemos vuelto a salir. Y aunque me había pasado la semana encerrada porque he estado mal de la garganta y muy enfriada, no me ha importado quedarme también el finde, porque si él está conmigo es mejor. Hablamos, nos reímos, comemos y bebemos, y puedo estar pegada a él mientras vemos pelis en la tele.

El viernes fue a jugar a paintball con los de su empresa, y le gustó tanto que me dijo que teníamos que ir. Yo le dije que solo somos dos, que seguramente habría un mínimo de gente para ir. Cuando llegó a casa envió un mail a sus amigos para ver si querían ir algún día. Yo le dije que si fallaba alguien que me apuntara, que también me apetecía probarlo. Pensé que caería en saco roto, como siempre, y que no me diría nada o me diría que no, que sería incómodo, en fin, lo de siempre.
Pero esta vez dijo, en serio te apuntarías?

- Pues claro, ya te he dicho que sí que me apetece.
- Pues vale, ya te diré, si vienen chicas te digo para venir, pero si solo vamos a ir tios, pues no sé.
- Hombre si solo vais tios no voy, que tampoco pinto nada allí.

Me alegré porque por una vez, parece que dijo que sí. Claro que ya se verá si llega el momento. Es como un trauma que tengo, porque ninguno de los tíos con los que he estado me ha mezclado en su mundo, y me pregunto por qué.
El no quiere ni conocer a nadie de mi entorno ni me lleva al suyo. Ayer salió un tema y me contaba que hace varios años conoció a una chica que vivía por el norte y se iba todos los findes a verla, porque le gustaba mucho la zona donde vivia también, y que hasta llegó a conocer a sus padres, que su madre le hacía unas comilonas que no veas.
Yo le dije que vaya morro, que conmigo ni siquiera quería venir a casa. Que mi madre también le daría de comer muy bien.

- Ya estamos con lo de siempre. Hace mucho tiempo de esto y no sé, ahora soy diferente, paso de estas cosas, no me gustan ya lo sabes.

Dejé el tema porque no quería amargarme la noche. Pero siempre me quedo con la cosa de que no quiera venir a casa de mis padres, o de mi hermana, ni me presente a nadie de su entorno.
Yo no digo que organice una comida familiar o algo así, que además no quiero, que me muero de la vergüenza, solo querría sentir que si alguien me ve no pasa nada, que diga quién soy y ya está. Igual en el caso contrario. Tampoco estoy loca por presentarlo en mi casa porque me da mucho corte, bastante vergüenza pasé cuando enseñé las fotos del crucero, pero esa es otra historia que os cuento mañana. Pero simplemente me gustaría que si le digo de pasar el finde en Zaragoza no me diga que vayamos a un hotel, que solo me faltaría teniendo tantos sitios para quedarme tener que pagar.

No sé, puede que haya algo en mí que a la gente le avergüenza cuando me conoce en persona, y por eso nadie me ha presentado a nadie. O he conocido a los más raros, o la rara soy yo.

Intento no darle importancia a esto, pero es que hace tres años que estamos más o menos juntos, y uno de ellos ha sido ya libres completamente. Cuando estaba con ella lo podía entender, pero ahora no me entran en la cabeza estas tonterías. Pero como él dice, cada uno es como es, y lo aceptas o lo dejas. El también aguanta cosas de mí que no le gustan y que no aguantaría a otra gente.
Así que mejor me dedico a pensar en lo bien que lo pasamos juntos e intento olvidarme de mis traumas, y mis paranoias.