La verdad que no tengo mucho que contar, por eso no he escrito nada, pero mis fans me reclaman, jajajaja.
Desde mitad de agosto nos hemos visto poco, parece que todo se hubiese enfriado porque él está entre agobiado por el trabajo y aburrido, como dice. Llevamos todo este tiempo sin hacer el amor, dormimos separados cuando viene porque hace mucho calor y está poco mimoso.
Pero eso sí, con muchas ganas de ir al crucero. Parece que allí todo se vaya a arreglar.
Yo he tenido días de bajón, días buenos y días malos, como siempre. Y también tengo ganas de irme de vacaciones a ver si es verdad que todo será tan perfecto.
Ahora él lleva unos días más agobiado todavía con el trabajo, para colmo estuvo malo el finde pasado y estaba bastante hecho polvo.
En fin, que nada de especial. Pero ya se sabe, la vida tiene temporadas mejores y otras peores.
Yo estoy bien, tranquila, al menos hoy :P y ya estoy empezando a pensar en las excursiones del viaje, en el equipaje y todo eso.
Solo queda una semana y cuatro días!!
miércoles, 10 de septiembre de 2008
lunes, 1 de septiembre de 2008
Y qué...
Y qué si estoy loca por amar a alguien más intensamente de lo que me ama.
Y qué si me muero por verle aunque solo haga cuatro días que no le veo. Para mí son una eternidad.
Y qué si mi forma de querer a alguien es sin concesiones. Soy de blanco o negro, qué le vamos a hacer. Las escorpiones somos así.
Y qué si me quejo cuando estoy mal. No lo hace todo el mundo?
Y qué si dependo de él? Yo dependo de toda la gente que quiero, lo que no significa que mi vida se pare cuando no están, pero desde luego no está completa.
Así que este finde aunque le haya echado de menos una barbaridad, tengo que decir que me lo he pasado genial, porque afortunadamente tengo más gente, sé hacer más cosas y me apetece hacerlas. Claro que me hubiese gustado estar con él, pero si no está yo sigo. Claro que él es mi prioridad siempre, pero por eso le quiero más que a nada en el mundo.
Y qué si me muero por verle aunque solo haga cuatro días que no le veo. Para mí son una eternidad.
Y qué si mi forma de querer a alguien es sin concesiones. Soy de blanco o negro, qué le vamos a hacer. Las escorpiones somos así.
Y qué si me quejo cuando estoy mal. No lo hace todo el mundo?
Y qué si dependo de él? Yo dependo de toda la gente que quiero, lo que no significa que mi vida se pare cuando no están, pero desde luego no está completa.
Así que este finde aunque le haya echado de menos una barbaridad, tengo que decir que me lo he pasado genial, porque afortunadamente tengo más gente, sé hacer más cosas y me apetece hacerlas. Claro que me hubiese gustado estar con él, pero si no está yo sigo. Claro que él es mi prioridad siempre, pero por eso le quiero más que a nada en el mundo.
miércoles, 27 de agosto de 2008
Qué me pasa?
Cuando estoy sin verle le echo de menos muchísimo.
Espero que me llame, que llegue el momento de verle.
Y cuando lo hace y a veces dice algo que me fastidia acabamos discutiendo y me dan ganas de mandarle allí donde sabéis.
Cuando pasa un rato, estoy deseando que me llame otra vez para poder hablar tranquilamente, porque no soporto esta sensación de no saber si se ha enfadado mucho o no está pensando en nada.
A veces me desquicia, pero siempre tengo ganas de correr a abrazarle.
Espero que me llame, que llegue el momento de verle.
Y cuando lo hace y a veces dice algo que me fastidia acabamos discutiendo y me dan ganas de mandarle allí donde sabéis.
Cuando pasa un rato, estoy deseando que me llame otra vez para poder hablar tranquilamente, porque no soporto esta sensación de no saber si se ha enfadado mucho o no está pensando en nada.
A veces me desquicia, pero siempre tengo ganas de correr a abrazarle.
martes, 26 de agosto de 2008
Nada especial
Aquí estoy después de muchos días, no es que haya hecho nada especial, más bien al contrario. Desde que volvimos de Roma han sido los días más sosos, los que menos hemos salido y los que menos hemos hecho nada.
Nos vemos todos los días, quedamos para ir a jugar a fútbol un rato y para ir a la playa. Pero los findes nada de especial, entre que ha hecho mal tiempo, o que un día salió y luego se pasó el día durmiendo y este último que vino mi hermana a verme con el chiquitín, pues la verdad, que poco hemos hecho. Pero estamos muy bien. Me llama todos los días desde el trabajo, nos vemos por la tarde y me vuelve a llamar por la noche. Ayer me llamó un poco antes de salir de trabajar porque le había pasado una cosa en el trabajo y se había puesto nervioso. Llamó para contármelo, para desahogarse. A mí estas cosas me hacen ilusión, ya véis que tontería.
Los dos tenemos muchas ganas de ir de crucero, él está muy ilusionado por él y por mí, dice que ya veré que me va a encantar, que además es superromántico, y eso que él no lo es, pero que cuando estás allí en cubierta, mirando las estrellas, es algo especial. Lo que me hace pensar que el año pasado mientras yo lo pasaba tan mal, él estaba en plan tierno con ella. Pero luego pienso que ahora está conmigo, que nos vamos a ir juntos.
La verdad que cada día estoy más colgada, cada día siento más cosas si es posible. Y creo que él también. Aunque decir colgado en su caso es un poco exagerado. No creo que lo esté. Siente muchas cosas por mí, está muy bien conmigo, pero de ahí a enamorarse, en fin, que volvemos al cuento de siempre.
Hoy mismo discutía con él porque llevo diciéndole hace mucho que a ver si alguna noche salimos de fiesta, y él dice que no le gusta salir por aqui. Le digo que sale con sus amigos, y dice que es diferente, que conmigo no es lo mismo. Pero también lo pasamos bien, le contesto.
Es verdad que a veces le llaman para salir y no quiere, pero me molesta que no quiera ir nunca conmigo. Dice que ya saldremos en el crucero. Tengo que esperar a las vacaciones o a alguna escapada para ir de fiesta con él? Dice que soy una acaparadora, que lo quiero todo, que no me conformo con todo lo que hacemos. A mí me encanta, pero también quiero salir porque me apetece y me apetece hacerlo con él. También quiero que me vea guapa a mí, que me vea arreglada más a menudo, y no siempre sudada y con las zapatillas de deporte, o con los pelos de playa.
El lleva una temporada mala, de desgana, y solo piensa en el viaje para desconectar de todo. No le apetece hacer nada más que ir a jugar para sudar y ponerse en forma. Siempre habla del crucero , parece que entonces va a cambiar todo. Pero luego habla de la depre que le entró el año pasado cuando volvió, y que fue el principio del fin con ella. Lo ha repetido tanto que hace dos días le dije que se me estaban pasando las ganas de ir, porque parece que cuando volvamos se va a ir todo a la mierda, y para que todo se estropee prefiero quedarme en casa. Me dijo que no fuera tonta, que eso pasó porque con ella ya estaba regular y tenía muchas dudas, que conmigo está muy bien, no tiene ningún problema y que seguro que se deprimirá por volver a la rutina pero nada más.
Como este finde él ha quedado para salir con su mejor amigo y el sábado tiene un cumpleaños, yo aprovecho y me voy a Zaragoza. No sé si lo dice de verdad o para picarme, pero cada vez que le digo que le echaré de menos me dice que nos vendrá bien un finde separados, que nos vemos todos los días. Yo no necesito separarme de él, sobre todo siendo que el finde pasado tampoco nos vimos, y que la próxima semana empieza el horario normal y ya no podremos quedar cada tarde como hasta ahora.
Yo solo quiero que entienda, que sea capaz de ver todo lo que hago por él, todo lo que siento por él. Que no quiero acapararle, solo hacer millones de cosas con él, porque estoy bien a su lado y me lo paso genial. Que es la persona que más me importa en el mundo, que soy capaz de dejar lo que sea por estar con él, que si me pide algo no me lo pienso y lo hago, que muevo cielo y tierra por complacerle y no porque esté sola y quiera salir con alguien.
Supongo que lo ve, si no, no estaría conmigo, pero a veces me da rabia que no me devuelva lo mismo que le doy.
Nos vemos todos los días, quedamos para ir a jugar a fútbol un rato y para ir a la playa. Pero los findes nada de especial, entre que ha hecho mal tiempo, o que un día salió y luego se pasó el día durmiendo y este último que vino mi hermana a verme con el chiquitín, pues la verdad, que poco hemos hecho. Pero estamos muy bien. Me llama todos los días desde el trabajo, nos vemos por la tarde y me vuelve a llamar por la noche. Ayer me llamó un poco antes de salir de trabajar porque le había pasado una cosa en el trabajo y se había puesto nervioso. Llamó para contármelo, para desahogarse. A mí estas cosas me hacen ilusión, ya véis que tontería.
Los dos tenemos muchas ganas de ir de crucero, él está muy ilusionado por él y por mí, dice que ya veré que me va a encantar, que además es superromántico, y eso que él no lo es, pero que cuando estás allí en cubierta, mirando las estrellas, es algo especial. Lo que me hace pensar que el año pasado mientras yo lo pasaba tan mal, él estaba en plan tierno con ella. Pero luego pienso que ahora está conmigo, que nos vamos a ir juntos.
La verdad que cada día estoy más colgada, cada día siento más cosas si es posible. Y creo que él también. Aunque decir colgado en su caso es un poco exagerado. No creo que lo esté. Siente muchas cosas por mí, está muy bien conmigo, pero de ahí a enamorarse, en fin, que volvemos al cuento de siempre.
Hoy mismo discutía con él porque llevo diciéndole hace mucho que a ver si alguna noche salimos de fiesta, y él dice que no le gusta salir por aqui. Le digo que sale con sus amigos, y dice que es diferente, que conmigo no es lo mismo. Pero también lo pasamos bien, le contesto.
Es verdad que a veces le llaman para salir y no quiere, pero me molesta que no quiera ir nunca conmigo. Dice que ya saldremos en el crucero. Tengo que esperar a las vacaciones o a alguna escapada para ir de fiesta con él? Dice que soy una acaparadora, que lo quiero todo, que no me conformo con todo lo que hacemos. A mí me encanta, pero también quiero salir porque me apetece y me apetece hacerlo con él. También quiero que me vea guapa a mí, que me vea arreglada más a menudo, y no siempre sudada y con las zapatillas de deporte, o con los pelos de playa.
El lleva una temporada mala, de desgana, y solo piensa en el viaje para desconectar de todo. No le apetece hacer nada más que ir a jugar para sudar y ponerse en forma. Siempre habla del crucero , parece que entonces va a cambiar todo. Pero luego habla de la depre que le entró el año pasado cuando volvió, y que fue el principio del fin con ella. Lo ha repetido tanto que hace dos días le dije que se me estaban pasando las ganas de ir, porque parece que cuando volvamos se va a ir todo a la mierda, y para que todo se estropee prefiero quedarme en casa. Me dijo que no fuera tonta, que eso pasó porque con ella ya estaba regular y tenía muchas dudas, que conmigo está muy bien, no tiene ningún problema y que seguro que se deprimirá por volver a la rutina pero nada más.
Como este finde él ha quedado para salir con su mejor amigo y el sábado tiene un cumpleaños, yo aprovecho y me voy a Zaragoza. No sé si lo dice de verdad o para picarme, pero cada vez que le digo que le echaré de menos me dice que nos vendrá bien un finde separados, que nos vemos todos los días. Yo no necesito separarme de él, sobre todo siendo que el finde pasado tampoco nos vimos, y que la próxima semana empieza el horario normal y ya no podremos quedar cada tarde como hasta ahora.
Yo solo quiero que entienda, que sea capaz de ver todo lo que hago por él, todo lo que siento por él. Que no quiero acapararle, solo hacer millones de cosas con él, porque estoy bien a su lado y me lo paso genial. Que es la persona que más me importa en el mundo, que soy capaz de dejar lo que sea por estar con él, que si me pide algo no me lo pienso y lo hago, que muevo cielo y tierra por complacerle y no porque esté sola y quiera salir con alguien.
Supongo que lo ve, si no, no estaría conmigo, pero a veces me da rabia que no me devuelva lo mismo que le doy.
lunes, 11 de agosto de 2008
Contenta
Hoy estoy muy contenta. Por fin hemos podido reservar el crucero, ya hemos dado la mitad de la reserva y si no pasa nada, el día 22 de septiembre nos vamos!!
No he estado tan contenta el finde o el resto de semana. Como siempre en mi montaña rusa, con mis altibajos, mis dudas. Parece que me guste agobiarme. Pero no es así, la verdad que me gustaría estar siempre como hoy, que no hay casi nada que pueda hacerme dejar de sonreir y de ilusionarme.
Ultimamente mi niño está más distante, casi no me abraza, no hacemos el amor, siempre está cansado y muerto de sueño. Dice que es el calor, que le agota. Pero yo también paso calor y no dejo de sentir esas ganas de abrazarle, de estar con él, de besarle cada vez que le miro y veo lo guapo que está.
Como siempre voy a la par que mi germaneta, y llevo unos días planteándome si esto es lo que quiero, si no sería mejor dejarlo, porque a veces me canso de sus contestaciones, de que no sienta lo mismo que yo, en definitiva.
No sé qué futuro tengo con él, ni con nadie, pero no me gusta oirle repetir que no quiere pareja, que está muy bien así, que no quiere estar con nadie.
A veces habla de nosotros en un futuro, pero como que todo sigue igual que ahora. Otras veces dice que qué será de nosotros en un tiempo.
Sé que me quiere a su manera, que soy muy especial para él. Hasta me dijo el otro día que si alguna vez tuviera una hija le pondría mi nombre. No sé si alegrarme o no, porque eso significa que estará con otra persona. Aunque ni él ni yo queramos tener hijos. Mejor me lo tomo como un detalle y no le hago caso no?
En fin, que como siempre no dejo de pensar estas cosas, que a veces estoy harta, y a veces siento que mi corazón explota solo de mirarle. (Mira, parezco la Carrá :P)
Lo importante que hoy estoy contenta por el viaje, y los dos tenemos muchas ganas de que llegue.
No he estado tan contenta el finde o el resto de semana. Como siempre en mi montaña rusa, con mis altibajos, mis dudas. Parece que me guste agobiarme. Pero no es así, la verdad que me gustaría estar siempre como hoy, que no hay casi nada que pueda hacerme dejar de sonreir y de ilusionarme.
Ultimamente mi niño está más distante, casi no me abraza, no hacemos el amor, siempre está cansado y muerto de sueño. Dice que es el calor, que le agota. Pero yo también paso calor y no dejo de sentir esas ganas de abrazarle, de estar con él, de besarle cada vez que le miro y veo lo guapo que está.
Como siempre voy a la par que mi germaneta, y llevo unos días planteándome si esto es lo que quiero, si no sería mejor dejarlo, porque a veces me canso de sus contestaciones, de que no sienta lo mismo que yo, en definitiva.
No sé qué futuro tengo con él, ni con nadie, pero no me gusta oirle repetir que no quiere pareja, que está muy bien así, que no quiere estar con nadie.
A veces habla de nosotros en un futuro, pero como que todo sigue igual que ahora. Otras veces dice que qué será de nosotros en un tiempo.
Sé que me quiere a su manera, que soy muy especial para él. Hasta me dijo el otro día que si alguna vez tuviera una hija le pondría mi nombre. No sé si alegrarme o no, porque eso significa que estará con otra persona. Aunque ni él ni yo queramos tener hijos. Mejor me lo tomo como un detalle y no le hago caso no?
En fin, que como siempre no dejo de pensar estas cosas, que a veces estoy harta, y a veces siento que mi corazón explota solo de mirarle. (Mira, parezco la Carrá :P)
Lo importante que hoy estoy contenta por el viaje, y los dos tenemos muchas ganas de que llegue.
domingo, 3 de agosto de 2008
Vacaciones en Roma
Hace una semana estaba en Roma, paseando por sus calles, con los pies un pelín destrozados ya, para qué mentir, y buscando un sitio para cenar que fuese romántico, pero casi es misión imposible en una ciudad que está abarrotada y mucho más en el mes de julio.
Aunque dicho así suene fatal, la verdad es que fueron unos días maravillosos.
Lo mejor, pasar cinco días enteros con mi niño, compartir con él todos esos momentos y estar en los sitios que más ilusión me hacía con él. Yo sabía que esta vez iba a ver una Roma diferente a la que vió el año pasado con ella.
A mí siempre me ha atraído mucho todo lo de romanos, las ruinas, su forma de vivir, en fin, estas cosas. Y el Coliseo para mí ha sido siempre una obra impresionante por su tamaño para la época, por su construcción, por todo lo que representaba. Siempre le hablaba a él de esto, y me dijo que tampoco le había gustado mucho, que le había dejado bastante indiferente cuando estuvo. Pero esta vez, no le ha dejado indiferente, desde luego lo ha visto de otra manera, y estando dentro, que la otra vez no entró, desde luego sí que le impresionó. Solo con eso me siento satisfecha.

Y no es porque haya estado conmigo y lo vea todo más romántico, más de color de rosa, pues ya se ha encargado de repetirme que para quien crea en el amor desde luego Roma está llena de sitios románticos, pero que él cada vez está más convencido de que eso no existe. Vimos unos novios haciendo el reportaje de boda y decía, otros que han caído y meten la pata.
Pero bueno, ahí estaba él abrazándome cuando paseábamos, disfrutando conmigo y alegrándose de verme tan bien. El viernes cuando hablamos nada más salir de trabajar ya me dijo que me había cambiado la voz, que se me notaba más alegre. Lo mismo que el siguiente viernes, cuando ya estábamos en casa. Dijo que volvía a ser la Sally de siempre, más tristona y apagada. Y es que con la vuelta volvieron todas las preocupaciones, las vueltas a mi cabeza, la vuelta a la rutina en definitiva.
El salió con los amigos el viernes por la noche y yo me quedé en casa, con muchas ganas de salir de fiesta y dándole vueltas a lo que haría o dejaría de hacer. Al día siguiente me preguntó cómo estaba, si había pensado en él.
- Pues claro, no he hecho otra cosa
- Pero para bien o para mal?
- Pues de todo, la verdad que me he rayado mucho, pero bueno
- Ay, es que tú siempre igual. Si ya sabes que no busco nada, y además no me apetece liarme con nadie.
- Ya, pero tus colegas igual te insisten y no sé, que me es muy dificil confiar en tí.
- Pero ellos ya saben que estoy con alguien, y ya les dije que ni me busquen pareja porque estoy muy bien así y no quiero tenerla ni me digan nada porque no quiero meter la pata.
No me ha gustado volver, llevo otra vez mal desde entonces por eso, por tener que volver al trabajo, por sentirme tan encerrada.
Parece que no me haga ilusión ni los días que he estado fuera, ni el crucero que hemos prereservado hoy ni nada. Pero sí que me lo hace, en serio, simplemente tengo la depre postvacacional.
Y volviendo al tema del post, que debería ser alegre y no lo que está saliendo, Roma estuvo genial. Sí que discutimos y había veces que no lo aguantaba, pero es normal cuando estás todo el día en la calle pasando calor, cansada y con ganas de beber o comer.
No me olvido de las risas, ni de sus abrazos, ni de las veces que hicimos el amor en la habitación, ni de su paciencia conmigo, ni de la noche en el Coliseo.
No me olvido de su deseo de ser un emperador en esos tiempos, o de cómo nos imaginábamos a la gente paseando por los foros o gritando a los gladiadores.
No me olvido de esas cenas en las callejuelas estrechas adornadas con plantas y esa luz tenue y amarillenta.
No me olvido de cómo me miraba mientras yo disfrutaba de algo y me decía, Ay la Sally, qué bien se lo pasa, y me abrazaba o me daba un beso.
Vimos un montón de sitos, remamos en el lago de Villa Borghese, comimos helados y granizados por todos los rincones, escuchamos ópera y música clásica en la Piazza Spagna por la noche, descubrimos Ostia Antica una ciudad casi intacta. Se quedó extasiado en la capilla Sixtina y reconoció que el Coliseo sí que impresionaba.
Hicimos tantas cosas que no cabrían en un solo post, pero os pongo unas fotos para que veais algunos de los sitios que estuvimos.

En Ostia Antica, en los restos de una taberna.

En el paseo del Gianicolo, para sentir que tienes Roma a tus pies.
En la Piazza de Santa María in Trastévere, unos de los rincones más típicos de Roma.

En Villa Borghese, otra vista impresionante de Roma desde las alturas.

En la plaza del Panteón, aunque haya tanta gente yo soy la de amarillo :P
Aunque dicho así suene fatal, la verdad es que fueron unos días maravillosos.
Lo mejor, pasar cinco días enteros con mi niño, compartir con él todos esos momentos y estar en los sitios que más ilusión me hacía con él. Yo sabía que esta vez iba a ver una Roma diferente a la que vió el año pasado con ella.
A mí siempre me ha atraído mucho todo lo de romanos, las ruinas, su forma de vivir, en fin, estas cosas. Y el Coliseo para mí ha sido siempre una obra impresionante por su tamaño para la época, por su construcción, por todo lo que representaba. Siempre le hablaba a él de esto, y me dijo que tampoco le había gustado mucho, que le había dejado bastante indiferente cuando estuvo. Pero esta vez, no le ha dejado indiferente, desde luego lo ha visto de otra manera, y estando dentro, que la otra vez no entró, desde luego sí que le impresionó. Solo con eso me siento satisfecha.
Y no es porque haya estado conmigo y lo vea todo más romántico, más de color de rosa, pues ya se ha encargado de repetirme que para quien crea en el amor desde luego Roma está llena de sitios románticos, pero que él cada vez está más convencido de que eso no existe. Vimos unos novios haciendo el reportaje de boda y decía, otros que han caído y meten la pata.
Pero bueno, ahí estaba él abrazándome cuando paseábamos, disfrutando conmigo y alegrándose de verme tan bien. El viernes cuando hablamos nada más salir de trabajar ya me dijo que me había cambiado la voz, que se me notaba más alegre. Lo mismo que el siguiente viernes, cuando ya estábamos en casa. Dijo que volvía a ser la Sally de siempre, más tristona y apagada. Y es que con la vuelta volvieron todas las preocupaciones, las vueltas a mi cabeza, la vuelta a la rutina en definitiva.
El salió con los amigos el viernes por la noche y yo me quedé en casa, con muchas ganas de salir de fiesta y dándole vueltas a lo que haría o dejaría de hacer. Al día siguiente me preguntó cómo estaba, si había pensado en él.
- Pues claro, no he hecho otra cosa
- Pero para bien o para mal?
- Pues de todo, la verdad que me he rayado mucho, pero bueno
- Ay, es que tú siempre igual. Si ya sabes que no busco nada, y además no me apetece liarme con nadie.
- Ya, pero tus colegas igual te insisten y no sé, que me es muy dificil confiar en tí.
- Pero ellos ya saben que estoy con alguien, y ya les dije que ni me busquen pareja porque estoy muy bien así y no quiero tenerla ni me digan nada porque no quiero meter la pata.
No me ha gustado volver, llevo otra vez mal desde entonces por eso, por tener que volver al trabajo, por sentirme tan encerrada.
Parece que no me haga ilusión ni los días que he estado fuera, ni el crucero que hemos prereservado hoy ni nada. Pero sí que me lo hace, en serio, simplemente tengo la depre postvacacional.
Y volviendo al tema del post, que debería ser alegre y no lo que está saliendo, Roma estuvo genial. Sí que discutimos y había veces que no lo aguantaba, pero es normal cuando estás todo el día en la calle pasando calor, cansada y con ganas de beber o comer.
No me olvido de las risas, ni de sus abrazos, ni de las veces que hicimos el amor en la habitación, ni de su paciencia conmigo, ni de la noche en el Coliseo.
No me olvido de su deseo de ser un emperador en esos tiempos, o de cómo nos imaginábamos a la gente paseando por los foros o gritando a los gladiadores.
No me olvido de esas cenas en las callejuelas estrechas adornadas con plantas y esa luz tenue y amarillenta.
No me olvido de cómo me miraba mientras yo disfrutaba de algo y me decía, Ay la Sally, qué bien se lo pasa, y me abrazaba o me daba un beso.
Vimos un montón de sitos, remamos en el lago de Villa Borghese, comimos helados y granizados por todos los rincones, escuchamos ópera y música clásica en la Piazza Spagna por la noche, descubrimos Ostia Antica una ciudad casi intacta. Se quedó extasiado en la capilla Sixtina y reconoció que el Coliseo sí que impresionaba.
Hicimos tantas cosas que no cabrían en un solo post, pero os pongo unas fotos para que veais algunos de los sitios que estuvimos.
En Ostia Antica, en los restos de una taberna.
En el paseo del Gianicolo, para sentir que tienes Roma a tus pies.
En Villa Borghese, otra vista impresionante de Roma desde las alturas.
En la plaza del Panteón, aunque haya tanta gente yo soy la de amarillo :P
jueves, 24 de julio de 2008
Dónde están?
A veces me quejo de que mi niño no me dice cosas bonitas, que me mete mucha caña. Me quejo de lo poco cariñoso que es en general, de lo poco apasionado que se muestra.
Pero está aquí, conmigo.
Dónde está D, que tantas ganas tenía siempre de hacerlo conmigo? Que me decía siempre lo guapa que era?
Dónde está J, que siempre tenía palabras bonitas, detalles conmovedores, que siempre cogía mi mano para pasear?
Los dos se fueron, tampoco quisieron ser mi pareja, tampoco dijeron nunca te quiero ni me presentaron a su gente. También me hicieron llorar.
Dos años y medio hace que mi niño está ahí. Con su carácter a veces imposible, con sus rarezas, con su novia, sin ella. El quiere pasar sus vacaciones conmigo, quiere hacer cenas especiales conmigo, él se queda mirándome y me dice que tengo los ojos bonitos. Eso si me suena sincero, porque si me tiene que decir que me he engordado o que llevo el pelo fatal me lo dice. No es de halago continuo, que es lo que nos gusta a todas. Por eso cuando te dice alguna cosa sabes que lo dice de verdad.
Ahí está diciéndole a sus amigos que no quiere enrrollarse con la tía que se le está insinuando porque está con alguien especial y no quiere liarla. (Eso me contó que pasó la noche de la boda).
Y por qué entonces hoy me siento tan melancólica, tan insegura, tan perdida?
Acaso no es mejor valorar las acciones y no las palabras?
Pero está aquí, conmigo.
Dónde está D, que tantas ganas tenía siempre de hacerlo conmigo? Que me decía siempre lo guapa que era?
Dónde está J, que siempre tenía palabras bonitas, detalles conmovedores, que siempre cogía mi mano para pasear?
Los dos se fueron, tampoco quisieron ser mi pareja, tampoco dijeron nunca te quiero ni me presentaron a su gente. También me hicieron llorar.
Dos años y medio hace que mi niño está ahí. Con su carácter a veces imposible, con sus rarezas, con su novia, sin ella. El quiere pasar sus vacaciones conmigo, quiere hacer cenas especiales conmigo, él se queda mirándome y me dice que tengo los ojos bonitos. Eso si me suena sincero, porque si me tiene que decir que me he engordado o que llevo el pelo fatal me lo dice. No es de halago continuo, que es lo que nos gusta a todas. Por eso cuando te dice alguna cosa sabes que lo dice de verdad.
Ahí está diciéndole a sus amigos que no quiere enrrollarse con la tía que se le está insinuando porque está con alguien especial y no quiere liarla. (Eso me contó que pasó la noche de la boda).
Y por qué entonces hoy me siento tan melancólica, tan insegura, tan perdida?
Acaso no es mejor valorar las acciones y no las palabras?
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