Quiero que mi niño vuelva a estar bien, que vuelva a ser él. Quiero que vuelva a recuperar la tranquilidad, que pueda quitarse todos esos agobios de la cabeza, que cuando no son unos son otros. Que vuelva a reirse como antes, que vuelva a decir sus tonterías y que vuelva a abrazarme y a mimarme como antes.
Este mes ha sido bastante malo. Hemos tenido momentos buenos, pero en general él ha estado tan preocupado que entre lo poco que nos hemos visto y sus agobios la cosa ha estado bastante fría.
Desde luego que él me ha agradecido mi ayuda, dice que le he ayudado mucho, y he sido un apoyo importante.
El viernes vino del trabajo peor que otras veces, ya no aguantaba más. No entraré en detalles, pero se han pasado y al final lo ha dejado. Por una parte está tranquilo, aliviado por haber terminado con esa gente, pero claro, ahora empieza el otro agobio, el de buscar trabajo otra vez, y vuelta a la misma rueda.
Está cansado, física y mentalmente y pensando en encontrar algo pronto, y por fin poder estar bien.
El viernes estuvimos en casa, el sábado al final no salimos más que al cine por la noche. Todo el día de relax, de ver películas y hablar y hablar.
En una de las conversaciones que tuvimos por la noche dijo que quería encontrar algo que le hiciese sentirse bien, que se siente vacío porque no hay nada que le llene completamente. De todo se aburre, se cansa, nada le llena lo suficiente. No tiene nada que le anime a hacer cosas.
Yo me quedé bastante mal por el comentario, pero no dije nada. Al fin y al cabo no es más que otra confirmación de que no siente por mí lo mismo que yo por él.
Quise pasar de eso y animarle, y cuando salió de ducharse yo le estaba esperando en la cama con el famoso picardías. Cuando me vio se quedó sorprendido, se metió a la cama, me dijo que estaba muy guapa. Se tumbó en su sitio y se tapó, le dije, qué, ya estás tomando posiciones para dejarte hacer.
- Es que tengo frío.
- Ya, yo también pero esperaba que me dieses calor tú.
- Ven, échate conmigo.
Me tumbé a su lado y me abrazó, pero ya sabía que no iba a pasar nada más. Estaba cansado. Me dijo que perdonara que no es que no quisiera hacerlo conmigo pero no se encontraba con ganas.
Me preguntó cuánto tiempo llevábamos juntos.
- Dos años y tres meses, va para cuatro.
- Dos años, qué pasada. Es mucho tiempo eh?
- Sí, eres el que más me ha aguantado.
- Yo creo que en el fondo nos necesitamos, por eso seguimos.
- No lo sé. Lo que sí sé es por qué estoy contigo, y es porque te quiero. Solo por eso, porque te quiero y punto, con todo lo bueno y malo que tienes. Y tú sí que haces que mi vida tenga sentido, y no me siento vacía. Llegaste un día, pusiste mi vida patas arriba y aquí estamos.
El no dijo nada, como siempre, solo me abrazó más fuerte. Y nos quedamos así. Entonces me levanté a quitarme el picardías, me puse la camiseta de dormir, y apagué la luz. Me dio un beso y nos dormimos.
Esta mañana hemos estado abrazados un rato, otra vez mi imagen perfecta, recordáis? Pero tampoco hemos hecho el amor.
Yo ya estaba bastante rallada, porque aunque sé que él no está bien del todo ya no sé si es que se cansa de mí, si ya no le gusto o cada vez quiere alejarse un poco de mí porque no está enamorado. Como siempre, no he dicho nada, ya sé lo que viene después, discutir y darle la vuelta para que yo sea la que me pongo histérica y no estoy contenta ni valoro nada. Lo he dejado pasar. Pero él sabía que no estaba bien porque yo apenas hablaba, no tenía ganas.
Cuando ibamos paseando por el bosque y la playa, él seguía dándole vueltas a lo suyo. Una de las veces mientras hablaba, yo estaba sentada partiendo ramas de pino que cogía del suelo en trozos más pequeños. El ha dicho que sabía que estaba mal por lo de los cariños y por no hacer el amor, pero que comprendiera que ahora no estaba bien, que no tenía ganas de nada, estaba apático, y que no le apetecía hacer nada conmigo ni con nadie. Que si le apeteciese irse con alguien pues vale, pero que no es el caso, que no me preocupe, que a ver si se pasa todo y podemos hacer nuestros viajes, y salidas el finde y todo lo que nos apetezca.
Ojalá encuentre algo pronto, ojalá se vayan sus preocupaciones y vuelva a estar bien. Ojalá vuelva a ser él.
domingo, 2 de marzo de 2008
miércoles, 27 de febrero de 2008
Sorpresas te da la vida
Vaya semana tan rara y tan inesperada. Dicen que las mejores cosas llegan sin avisar, cuando menos te lo esperas. Y así está siendo.
Yo pensaba que esta semana sería como estas últimas, esperando desesperadamente que llegase el viernes para poder verle. Y todo lo contrario, nos estamos viendo todos los días.
El lunes porque quería hacer algo antes de volver a casa. No pudimos ir al cine y nos fuimos a cenar. Ayer como se había quedado con ganas de cine me llamó, me cambié en tiempo récord, (más que el día anterior) y nos fuimos al cine.
Hoy me ha llamado a mediodía, más tarde de lo normal, yo estaba preocupada pensando si le habría pasado algo en el trabajo, o por la carretera, pero me ha llamado para decirme que estaba cerca de mi trabajo, que si podía salir un momento. Estaba cerca porque había ido a hacer unas cosas y ha pasado a verme. Solo han sido diez minutos porque tenía que volver a trabajar, pero me ha hecho mucha ilusión que me esperara en la puerta del trabajo. Nunca se había acercado tanto.
Le he dicho que a partir de hoy estaría sola hasta el domingo, porque mi amiga y su novia se han marchado. Que si quería viniera a cenar o a estar un rato en casa. Y ha venido. Hemos ido a cenar al chino y se ha marchado, pero mañana vendrá a dormir.
Me ha preguntado cuándo me iba yo a ver a mis padres porque no se acordaba, le he dicho que el próximo finde. Le he preguntado por qué lo decía, y es que había recibido un sms de su amigo para salir el viernes, pero le ha dicho que lo dejan para el siguiente. Dice que prefiere quedar conmigo.
Está un poco frío conmigo, entiendo que es por el agobio del trabajo, el cansancio, que tiene muchas cosas en la cabeza. Pero si hace todo esto es que realmente le apetece verme, aunque sea para hablar.
No estaré confundiendo amor con amistad no? Supongo que no, aunque es todo tan raro en esta relación que ya no sé qué pensar.
Yo pensaba que esta semana sería como estas últimas, esperando desesperadamente que llegase el viernes para poder verle. Y todo lo contrario, nos estamos viendo todos los días.
El lunes porque quería hacer algo antes de volver a casa. No pudimos ir al cine y nos fuimos a cenar. Ayer como se había quedado con ganas de cine me llamó, me cambié en tiempo récord, (más que el día anterior) y nos fuimos al cine.
Hoy me ha llamado a mediodía, más tarde de lo normal, yo estaba preocupada pensando si le habría pasado algo en el trabajo, o por la carretera, pero me ha llamado para decirme que estaba cerca de mi trabajo, que si podía salir un momento. Estaba cerca porque había ido a hacer unas cosas y ha pasado a verme. Solo han sido diez minutos porque tenía que volver a trabajar, pero me ha hecho mucha ilusión que me esperara en la puerta del trabajo. Nunca se había acercado tanto.
Le he dicho que a partir de hoy estaría sola hasta el domingo, porque mi amiga y su novia se han marchado. Que si quería viniera a cenar o a estar un rato en casa. Y ha venido. Hemos ido a cenar al chino y se ha marchado, pero mañana vendrá a dormir.
Me ha preguntado cuándo me iba yo a ver a mis padres porque no se acordaba, le he dicho que el próximo finde. Le he preguntado por qué lo decía, y es que había recibido un sms de su amigo para salir el viernes, pero le ha dicho que lo dejan para el siguiente. Dice que prefiere quedar conmigo.
Está un poco frío conmigo, entiendo que es por el agobio del trabajo, el cansancio, que tiene muchas cosas en la cabeza. Pero si hace todo esto es que realmente le apetece verme, aunque sea para hablar.
No estaré confundiendo amor con amistad no? Supongo que no, aunque es todo tan raro en esta relación que ya no sé qué pensar.
martes, 26 de febrero de 2008
La vida es imprevisible
Así es. Nunca sabemos con qué nos va a sorprender, puedes hacer todos los planes que quieras que pueden cambiar en un segundo. Podemos hacer planes pero nunca podemos asegurar que los llevaremos a cabo.
Este finde pensaba que no ibamos a salir de casa, que estaríamos encerrados todo el sábado preparando lo que quería hacer de su trabajo. Compré para hacer la cena el viernes en casa y para el sábado.
Pero nada salió como pensaba. A última hora del viernes su compañero no le dejó llevarse los apuntes a casa, dijo que se olvidara y desconectara, así que tuvimos todo el sábado libre, nos fuimos a comer a un pueblo por aquí cerca, y a pasear por una zona de playas que nos encantan.
El viernes fui a buscarle a casa y nos quedamos a cenar por ahí.
Y no pude estrenar el picardías, lástima, quedará para este finde. Resulta que él está tan agobiado, tan cansado, que por la noche no ha tenido cuerpo para nada, caía rendido en la cama. Todos los nervios que está haciendo, la ansiedad que lleva encima hace que esté pensando en otras cosas, no está muy centrado. No tiene ganas de nada, y aunque tiene algún momento bueno y quiere olvidarse lo cierto es que no es tan fácil y no está muy centrado.
Ayer salió tan agobiado de trabajar, tan harto de no poder hacer nada porque no le quedan horas que me llamó y me dijo que si nos íbamos a cenar. Vamos, no tardé ni cinco minutos en arreglarme.
Fue un lunes con sorpresa, no pensaba verle y fuimos a cenar juntos. Por un par de horas pudimos estar hablando tranquilamente, reirnos y decir tonterías.
Y es que mi niño es como la vida. Totalmente imprevisible.
Este finde pensaba que no ibamos a salir de casa, que estaríamos encerrados todo el sábado preparando lo que quería hacer de su trabajo. Compré para hacer la cena el viernes en casa y para el sábado.
Pero nada salió como pensaba. A última hora del viernes su compañero no le dejó llevarse los apuntes a casa, dijo que se olvidara y desconectara, así que tuvimos todo el sábado libre, nos fuimos a comer a un pueblo por aquí cerca, y a pasear por una zona de playas que nos encantan.
El viernes fui a buscarle a casa y nos quedamos a cenar por ahí.
Y no pude estrenar el picardías, lástima, quedará para este finde. Resulta que él está tan agobiado, tan cansado, que por la noche no ha tenido cuerpo para nada, caía rendido en la cama. Todos los nervios que está haciendo, la ansiedad que lleva encima hace que esté pensando en otras cosas, no está muy centrado. No tiene ganas de nada, y aunque tiene algún momento bueno y quiere olvidarse lo cierto es que no es tan fácil y no está muy centrado.
Ayer salió tan agobiado de trabajar, tan harto de no poder hacer nada porque no le quedan horas que me llamó y me dijo que si nos íbamos a cenar. Vamos, no tardé ni cinco minutos en arreglarme.
Fue un lunes con sorpresa, no pensaba verle y fuimos a cenar juntos. Por un par de horas pudimos estar hablando tranquilamente, reirnos y decir tonterías.
Y es que mi niño es como la vida. Totalmente imprevisible.
jueves, 21 de febrero de 2008
Viernes
Hoy estoy muy animada. Ha salido el sol, por fin, y mañana es viernes!!
Ya he empezado a prepararme para estar guapísima para mañana.
Hoy después de la sauna me he duchado con un gel exfoliante para tener la piel bien suave. Aunque normalmente ya la tengo :P
He ido a la pelu a alisarme el pelo, que si no me queda horrible. Mañana depilación a fondo y pensar lo que me pongo, porque aunque no salgamos de casa me gusta que me vea arreglada, o por lo menos que no me vea en chandal, jajaja.
Luego me maquillaré para no parecer tan cansada, para estar resplandeciente.
Tengo para estrenar un conjunto de picardías para la noche que no pude estrenar el sábado pasado.
Y por supuesto mañana tengo que pensar en lo que hago para cenar, bajar a comprar y preparar una cena bien especial.
Siempre me han gustado los viernes, pero este mes, me gustan más todavía.
Ya he empezado a prepararme para estar guapísima para mañana.
Hoy después de la sauna me he duchado con un gel exfoliante para tener la piel bien suave. Aunque normalmente ya la tengo :P
He ido a la pelu a alisarme el pelo, que si no me queda horrible. Mañana depilación a fondo y pensar lo que me pongo, porque aunque no salgamos de casa me gusta que me vea arreglada, o por lo menos que no me vea en chandal, jajaja.
Luego me maquillaré para no parecer tan cansada, para estar resplandeciente.
Tengo para estrenar un conjunto de picardías para la noche que no pude estrenar el sábado pasado.
Y por supuesto mañana tengo que pensar en lo que hago para cenar, bajar a comprar y preparar una cena bien especial.
Siempre me han gustado los viernes, pero este mes, me gustan más todavía.
martes, 19 de febrero de 2008
Ya es martes
Vale. Quizá me estoy quejando de vicio. Quizá tengo más de lo que veo o creo y sigo exigiendo.
Pero creo que todo forma parte del mismo bajón.
Odio el invierno, los días grises y nublados, y los lluviosos más todavía. Aunque me encante ver las luces reflejadas en el suelo mojado. Es una de mis contradicciones. Qué le vamos a hacer soy así de rara. De extremos. De blanco o negro.
Entre semana no nos vemos, aunque hablemos dos veces al día mínimo. Bueno, más bien habla él porque me cuenta lo agobiado que está en el trabajo, y así al menos se desahoga.
Y yo le echo mucho de menos, no me gusta verle así, tan preocupado, agobiado, y con tantas cosas en la cabeza que le van a volver loco. Eso hace que yo esté mal, que me preocupe, que me agobie. No le cuento mis cosas hasta el finde que es cuando pactamos no hablar del trabajo para desconectar.
Echo de menos ir a la playa, al cine, a jugar. Y hablar de todo lo que nos ocurre o nos pasa por la cabeza porque pasamos toda la tarde juntos, porque tenemos todo el tiempo del mundo.
Este finde tiene que prepararse cosas del trabajo, pero ha dicho que vendrá el sábado a casa y lo hará aquí. Al menos aunque esté ocupado podremos vernos y estar juntos. Y de paso sale de casa y desconecta un poco.
Me siento sola, me abrazo a la almohada en la que él durmió y aspiro su olor. Cuento las horas que faltan para el viernes.
Las horas que faltan para abrazarle, para cubrirle de besos.
Porque si antes estaba lapa ahora ni os imagináis.
Se me hace la semana eterna, la misma que antes se pasaba volando, ahora parece que no termina. Las tardes me cunden mucho, tengo tiempo para todo, hasta para aburrirme, y antes me faltaban horas para hacer cosas con él.
No sé por qué el tiempo funciona al revés. Cuando estás bien vuela, cuando quieres que pase, no corre.
En fin, ya es martes.
Pero creo que todo forma parte del mismo bajón.
Odio el invierno, los días grises y nublados, y los lluviosos más todavía. Aunque me encante ver las luces reflejadas en el suelo mojado. Es una de mis contradicciones. Qué le vamos a hacer soy así de rara. De extremos. De blanco o negro.
Entre semana no nos vemos, aunque hablemos dos veces al día mínimo. Bueno, más bien habla él porque me cuenta lo agobiado que está en el trabajo, y así al menos se desahoga.
Y yo le echo mucho de menos, no me gusta verle así, tan preocupado, agobiado, y con tantas cosas en la cabeza que le van a volver loco. Eso hace que yo esté mal, que me preocupe, que me agobie. No le cuento mis cosas hasta el finde que es cuando pactamos no hablar del trabajo para desconectar.
Echo de menos ir a la playa, al cine, a jugar. Y hablar de todo lo que nos ocurre o nos pasa por la cabeza porque pasamos toda la tarde juntos, porque tenemos todo el tiempo del mundo.
Este finde tiene que prepararse cosas del trabajo, pero ha dicho que vendrá el sábado a casa y lo hará aquí. Al menos aunque esté ocupado podremos vernos y estar juntos. Y de paso sale de casa y desconecta un poco.
Me siento sola, me abrazo a la almohada en la que él durmió y aspiro su olor. Cuento las horas que faltan para el viernes.
Las horas que faltan para abrazarle, para cubrirle de besos.
Porque si antes estaba lapa ahora ni os imagináis.
Se me hace la semana eterna, la misma que antes se pasaba volando, ahora parece que no termina. Las tardes me cunden mucho, tengo tiempo para todo, hasta para aburrirme, y antes me faltaban horas para hacer cosas con él.
No sé por qué el tiempo funciona al revés. Cuando estás bien vuela, cuando quieres que pase, no corre.
En fin, ya es martes.
domingo, 17 de febrero de 2008
Qué me pasa?
Qué rápido pasa el fin de semana, sobre todo cuando el domingo tiene que irse pronto a casa.
Odio estos domingos que se va tan pronto.
Me queda una sensación de vacío, de fragilidad cuando no está. Le echo de menos tanto que me duele. Y sé que hasta el próximo viernes no podré verle.
Quiero volver a ayer por la noche mientras me abrazaba en el sofá y no dejaba de sonreir. Mientras cerraba los ojos y se quedaba apoyado en mi pecho, medio tumbado encima de mí.
Y si recuerdo esto por qué no puedo ser feliz tan solo con esos momentos?
Sigo esperando palabras que no llegarán, gestos que no hará conmigo.
La inseguridad me come, siempre estoy pensando en que no está enamorado de mí, en lo que no hace. En vez de pensar en que estamos bien juntos, en que cada persona es de una forma , que no todo el mundo actúa igual, que no todos los chicos dicen te quiero o quieren darte la mano para pasear. No todos te regalan cosas o se acuerdan de tu cumpleaños.
Me quiere menos por eso? No lo sé. Esta historia fue rara desde el principio, asumí ciertas cosas desde el principio y tal vez ahora ya no tendré lo que hubiese podido tener de haber empezado como pareja. Quizá es lo mejor, porque nada es falso, todo es real, como se siente, sin mentiras. Cada vez que me llama es porque quiere, porque le apetece. Cada beso es porque lo siente, cada abrazo es porque tiene ganas de hacerlo. Nada es por quedar bien, o porque tiene que hacerlo porque así lo mandan esas reglas no escritas de una relación más o menos seria.
Entonces por qué me dan estos bajones? Por qué hoy me hace llorar cualquier cosa que veo en la tele?
Me siento tan sola cuando no está. Y no verle cada día como estos meses atrás se me hace tan cuesta arriba.
No sé por qué hoy no puedo parar de llorar.
Odio estos domingos que se va tan pronto.
Me queda una sensación de vacío, de fragilidad cuando no está. Le echo de menos tanto que me duele. Y sé que hasta el próximo viernes no podré verle.
Quiero volver a ayer por la noche mientras me abrazaba en el sofá y no dejaba de sonreir. Mientras cerraba los ojos y se quedaba apoyado en mi pecho, medio tumbado encima de mí.
Y si recuerdo esto por qué no puedo ser feliz tan solo con esos momentos?
Sigo esperando palabras que no llegarán, gestos que no hará conmigo.
La inseguridad me come, siempre estoy pensando en que no está enamorado de mí, en lo que no hace. En vez de pensar en que estamos bien juntos, en que cada persona es de una forma , que no todo el mundo actúa igual, que no todos los chicos dicen te quiero o quieren darte la mano para pasear. No todos te regalan cosas o se acuerdan de tu cumpleaños.
Me quiere menos por eso? No lo sé. Esta historia fue rara desde el principio, asumí ciertas cosas desde el principio y tal vez ahora ya no tendré lo que hubiese podido tener de haber empezado como pareja. Quizá es lo mejor, porque nada es falso, todo es real, como se siente, sin mentiras. Cada vez que me llama es porque quiere, porque le apetece. Cada beso es porque lo siente, cada abrazo es porque tiene ganas de hacerlo. Nada es por quedar bien, o porque tiene que hacerlo porque así lo mandan esas reglas no escritas de una relación más o menos seria.
Entonces por qué me dan estos bajones? Por qué hoy me hace llorar cualquier cosa que veo en la tele?
Me siento tan sola cuando no está. Y no verle cada día como estos meses atrás se me hace tan cuesta arriba.
No sé por qué hoy no puedo parar de llorar.
jueves, 14 de febrero de 2008
San Valentín
- Qué te ha regalado hoy?
Es lo que me ha preguntado mi hermana esta tarde, como dando tiempo a que pasara el día a ver qué caía.
Pues nada, porque principalmente para San Valentín nunca me regalan nada. Para no mentir, cuando estaba con mi primera pareja algo nos regalábamos o hacíamos algo especial, pero no siempre.
Y es que yo soy de las románticas, de las que le hace ilusión este día, de las que siempre esperan que les regalen una rosa, o un osito de peluche con un corazón o alguna cursilería semejante.
Pero no siempre me sale bien este día. Hace mucho que no me sale como me gustaría.
La primera vez que lo pude celebrar porque tenía pareja nos dimos los regalos por la noche. Había estado esperando todo el día, ilusionada, pero habíamos tenido una comida de trabajo de esas que se alargan y estuvimos de marcha hasta tarde. Yo había estado con un compañero que me llevaba muy bien hablando un montón y riéndonos y ella se puso celosa y me montó un pollo en casa que no veas. Así que mi primer San Valentín fue bastante mal.
Los siguientes mejoraron, pero cuando he tenido otras relaciones nunca lo he celebrado. O han pasado del día, o no sentían nada como para celebrarlo.
Así que hoy no he tenido regalo, ni un sms cariñoso ni nada, porque como le he dicho a mi hermana, entre que trabaja todo el día y no es mi novio, pues no hay celebración.
Me conformo con oirle decir que tiene muchas ganas de que llegue mañana, por desconectar, por estar conmigo y por todo. Y porque hemos estado haciendo planes para un viaje en vacaciones que espero que esta vez no se arruinen.
Aunque en el fondo siga esperando que me lleguen las flores algún día.
Es lo que me ha preguntado mi hermana esta tarde, como dando tiempo a que pasara el día a ver qué caía.
Pues nada, porque principalmente para San Valentín nunca me regalan nada. Para no mentir, cuando estaba con mi primera pareja algo nos regalábamos o hacíamos algo especial, pero no siempre.
Y es que yo soy de las románticas, de las que le hace ilusión este día, de las que siempre esperan que les regalen una rosa, o un osito de peluche con un corazón o alguna cursilería semejante.
Pero no siempre me sale bien este día. Hace mucho que no me sale como me gustaría.
La primera vez que lo pude celebrar porque tenía pareja nos dimos los regalos por la noche. Había estado esperando todo el día, ilusionada, pero habíamos tenido una comida de trabajo de esas que se alargan y estuvimos de marcha hasta tarde. Yo había estado con un compañero que me llevaba muy bien hablando un montón y riéndonos y ella se puso celosa y me montó un pollo en casa que no veas. Así que mi primer San Valentín fue bastante mal.
Los siguientes mejoraron, pero cuando he tenido otras relaciones nunca lo he celebrado. O han pasado del día, o no sentían nada como para celebrarlo.
Así que hoy no he tenido regalo, ni un sms cariñoso ni nada, porque como le he dicho a mi hermana, entre que trabaja todo el día y no es mi novio, pues no hay celebración.
Me conformo con oirle decir que tiene muchas ganas de que llegue mañana, por desconectar, por estar conmigo y por todo. Y porque hemos estado haciendo planes para un viaje en vacaciones que espero que esta vez no se arruinen.
Aunque en el fondo siga esperando que me lleguen las flores algún día.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)