Vale. Quizá me estoy quejando de vicio. Quizá tengo más de lo que veo o creo y sigo exigiendo.
Pero creo que todo forma parte del mismo bajón.
Odio el invierno, los días grises y nublados, y los lluviosos más todavía. Aunque me encante ver las luces reflejadas en el suelo mojado. Es una de mis contradicciones. Qué le vamos a hacer soy así de rara. De extremos. De blanco o negro.
Entre semana no nos vemos, aunque hablemos dos veces al día mínimo. Bueno, más bien habla él porque me cuenta lo agobiado que está en el trabajo, y así al menos se desahoga.
Y yo le echo mucho de menos, no me gusta verle así, tan preocupado, agobiado, y con tantas cosas en la cabeza que le van a volver loco. Eso hace que yo esté mal, que me preocupe, que me agobie. No le cuento mis cosas hasta el finde que es cuando pactamos no hablar del trabajo para desconectar.
Echo de menos ir a la playa, al cine, a jugar. Y hablar de todo lo que nos ocurre o nos pasa por la cabeza porque pasamos toda la tarde juntos, porque tenemos todo el tiempo del mundo.
Este finde tiene que prepararse cosas del trabajo, pero ha dicho que vendrá el sábado a casa y lo hará aquí. Al menos aunque esté ocupado podremos vernos y estar juntos. Y de paso sale de casa y desconecta un poco.
Me siento sola, me abrazo a la almohada en la que él durmió y aspiro su olor. Cuento las horas que faltan para el viernes.
Las horas que faltan para abrazarle, para cubrirle de besos.
Porque si antes estaba lapa ahora ni os imagináis.
Se me hace la semana eterna, la misma que antes se pasaba volando, ahora parece que no termina. Las tardes me cunden mucho, tengo tiempo para todo, hasta para aburrirme, y antes me faltaban horas para hacer cosas con él.
No sé por qué el tiempo funciona al revés. Cuando estás bien vuela, cuando quieres que pase, no corre.
En fin, ya es martes.
martes, 19 de febrero de 2008
domingo, 17 de febrero de 2008
Qué me pasa?
Qué rápido pasa el fin de semana, sobre todo cuando el domingo tiene que irse pronto a casa.
Odio estos domingos que se va tan pronto.
Me queda una sensación de vacío, de fragilidad cuando no está. Le echo de menos tanto que me duele. Y sé que hasta el próximo viernes no podré verle.
Quiero volver a ayer por la noche mientras me abrazaba en el sofá y no dejaba de sonreir. Mientras cerraba los ojos y se quedaba apoyado en mi pecho, medio tumbado encima de mí.
Y si recuerdo esto por qué no puedo ser feliz tan solo con esos momentos?
Sigo esperando palabras que no llegarán, gestos que no hará conmigo.
La inseguridad me come, siempre estoy pensando en que no está enamorado de mí, en lo que no hace. En vez de pensar en que estamos bien juntos, en que cada persona es de una forma , que no todo el mundo actúa igual, que no todos los chicos dicen te quiero o quieren darte la mano para pasear. No todos te regalan cosas o se acuerdan de tu cumpleaños.
Me quiere menos por eso? No lo sé. Esta historia fue rara desde el principio, asumí ciertas cosas desde el principio y tal vez ahora ya no tendré lo que hubiese podido tener de haber empezado como pareja. Quizá es lo mejor, porque nada es falso, todo es real, como se siente, sin mentiras. Cada vez que me llama es porque quiere, porque le apetece. Cada beso es porque lo siente, cada abrazo es porque tiene ganas de hacerlo. Nada es por quedar bien, o porque tiene que hacerlo porque así lo mandan esas reglas no escritas de una relación más o menos seria.
Entonces por qué me dan estos bajones? Por qué hoy me hace llorar cualquier cosa que veo en la tele?
Me siento tan sola cuando no está. Y no verle cada día como estos meses atrás se me hace tan cuesta arriba.
No sé por qué hoy no puedo parar de llorar.
Odio estos domingos que se va tan pronto.
Me queda una sensación de vacío, de fragilidad cuando no está. Le echo de menos tanto que me duele. Y sé que hasta el próximo viernes no podré verle.
Quiero volver a ayer por la noche mientras me abrazaba en el sofá y no dejaba de sonreir. Mientras cerraba los ojos y se quedaba apoyado en mi pecho, medio tumbado encima de mí.
Y si recuerdo esto por qué no puedo ser feliz tan solo con esos momentos?
Sigo esperando palabras que no llegarán, gestos que no hará conmigo.
La inseguridad me come, siempre estoy pensando en que no está enamorado de mí, en lo que no hace. En vez de pensar en que estamos bien juntos, en que cada persona es de una forma , que no todo el mundo actúa igual, que no todos los chicos dicen te quiero o quieren darte la mano para pasear. No todos te regalan cosas o se acuerdan de tu cumpleaños.
Me quiere menos por eso? No lo sé. Esta historia fue rara desde el principio, asumí ciertas cosas desde el principio y tal vez ahora ya no tendré lo que hubiese podido tener de haber empezado como pareja. Quizá es lo mejor, porque nada es falso, todo es real, como se siente, sin mentiras. Cada vez que me llama es porque quiere, porque le apetece. Cada beso es porque lo siente, cada abrazo es porque tiene ganas de hacerlo. Nada es por quedar bien, o porque tiene que hacerlo porque así lo mandan esas reglas no escritas de una relación más o menos seria.
Entonces por qué me dan estos bajones? Por qué hoy me hace llorar cualquier cosa que veo en la tele?
Me siento tan sola cuando no está. Y no verle cada día como estos meses atrás se me hace tan cuesta arriba.
No sé por qué hoy no puedo parar de llorar.
jueves, 14 de febrero de 2008
San Valentín
- Qué te ha regalado hoy?
Es lo que me ha preguntado mi hermana esta tarde, como dando tiempo a que pasara el día a ver qué caía.
Pues nada, porque principalmente para San Valentín nunca me regalan nada. Para no mentir, cuando estaba con mi primera pareja algo nos regalábamos o hacíamos algo especial, pero no siempre.
Y es que yo soy de las románticas, de las que le hace ilusión este día, de las que siempre esperan que les regalen una rosa, o un osito de peluche con un corazón o alguna cursilería semejante.
Pero no siempre me sale bien este día. Hace mucho que no me sale como me gustaría.
La primera vez que lo pude celebrar porque tenía pareja nos dimos los regalos por la noche. Había estado esperando todo el día, ilusionada, pero habíamos tenido una comida de trabajo de esas que se alargan y estuvimos de marcha hasta tarde. Yo había estado con un compañero que me llevaba muy bien hablando un montón y riéndonos y ella se puso celosa y me montó un pollo en casa que no veas. Así que mi primer San Valentín fue bastante mal.
Los siguientes mejoraron, pero cuando he tenido otras relaciones nunca lo he celebrado. O han pasado del día, o no sentían nada como para celebrarlo.
Así que hoy no he tenido regalo, ni un sms cariñoso ni nada, porque como le he dicho a mi hermana, entre que trabaja todo el día y no es mi novio, pues no hay celebración.
Me conformo con oirle decir que tiene muchas ganas de que llegue mañana, por desconectar, por estar conmigo y por todo. Y porque hemos estado haciendo planes para un viaje en vacaciones que espero que esta vez no se arruinen.
Aunque en el fondo siga esperando que me lleguen las flores algún día.
Es lo que me ha preguntado mi hermana esta tarde, como dando tiempo a que pasara el día a ver qué caía.
Pues nada, porque principalmente para San Valentín nunca me regalan nada. Para no mentir, cuando estaba con mi primera pareja algo nos regalábamos o hacíamos algo especial, pero no siempre.
Y es que yo soy de las románticas, de las que le hace ilusión este día, de las que siempre esperan que les regalen una rosa, o un osito de peluche con un corazón o alguna cursilería semejante.
Pero no siempre me sale bien este día. Hace mucho que no me sale como me gustaría.
La primera vez que lo pude celebrar porque tenía pareja nos dimos los regalos por la noche. Había estado esperando todo el día, ilusionada, pero habíamos tenido una comida de trabajo de esas que se alargan y estuvimos de marcha hasta tarde. Yo había estado con un compañero que me llevaba muy bien hablando un montón y riéndonos y ella se puso celosa y me montó un pollo en casa que no veas. Así que mi primer San Valentín fue bastante mal.
Los siguientes mejoraron, pero cuando he tenido otras relaciones nunca lo he celebrado. O han pasado del día, o no sentían nada como para celebrarlo.
Así que hoy no he tenido regalo, ni un sms cariñoso ni nada, porque como le he dicho a mi hermana, entre que trabaja todo el día y no es mi novio, pues no hay celebración.
Me conformo con oirle decir que tiene muchas ganas de que llegue mañana, por desconectar, por estar conmigo y por todo. Y porque hemos estado haciendo planes para un viaje en vacaciones que espero que esta vez no se arruinen.
Aunque en el fondo siga esperando que me lleguen las flores algún día.
miércoles, 13 de febrero de 2008
Mal día
Hoy es uno de esos días en los que casi todo lo que haces te sale mal.
Vale, desde luego podría haber sido peor, siempre puede ser peor, pero desde luego no ha sido de los mejores.
Esta mañana voy a coger el coche y cuando pongo las luces me hace una de ellas un ruido horrible. Sin luces. Lo he dejado en el parking y me he ido andando. Y encima hoy tenía que ir a la ITV!!
En el trabajo como siempre, viendo la cara de asquerosa de mi jefa que una semana después de coger un día de fiesta me pregunta que por qué lo cogí, que si tuve un imprevisto.
Pues claro que tuve un imprevisto imbécil, si no hubiese avisado!
Yo intentando controlarme, le digo que sí que lo tuve. Me pregunta qué pasó.
No tengo por qué darle explicaciones, pero le digo que tuve que llevar al gato al veterinario porque se puso malo. Me pone cara de vaya cosa, qué excusa más mala y me recuerda que solo se pueden coger los días sin avisar para imprevistos. Le contesto que fue imprevisto por no soltarle que cuando su hijo se pone malo y se tiene que ir al médico no pasa nada ni le pongo caras yo, o cien mil cosas más que me vienen a la cabeza. Pero me da tanto asco hablar con ella que m e levanto y vuelvo a mi sitio. Se libra de que le conteste porque me supera el asco que le tengo.
Por cierto, no sé si lo conté, pero la semana pasada mi gatico estaba fatal, apenas se movía ni comía, pasó un día entero así, y cuando por la mañana vimos que estaba igual o peor decidimos llevarlo al veterinario sin perder más tiempo. Le hicieron análisis y le salió la glucosa alta. Un subidón de azúcar, vamos, que un poco más y coge diabetes, y ya nos dijo que para los gatos era fatal, porque es muy difícil ponerles la insulina y al final pues se sacrifican. Así que ahora a dieta total y ya está mejor. Pero menudo susto me llevé, pasé un día fatal hasta que nos dijeron lo que le pasaba, yo solo pensaba si sería algo muy grave y nos diría que teníamos que sacrificarlo o algo así. Me muero.
Y después de esta aclaración, sigo con mi maravilloso día.
Me voy a la ITV, voy de los nervios porque es la primera vez, y cuando por fin paso todo el rollo patatero eso, me dicen que espere. Me tienen esperando más de media hora, y al final me dicen que han cambiado mis papeles con los de otro coche y que me llamarán cuando los localicen, o mejor que cuando vuelva porque tengo que cambiar un faro que por eso me hacía ruido, que a ver si ya los tienen.
Mañana otra vez al mecánico, y claro como tengo que dejarlo ya no puedo ir a darle la sorpresa a mi niño. No puedo ir a buscarle. Menos mal que está haciendo mal tiempo y no me importa tanto como si hiciera bueno.
Mi amiga ha discutido otra vez con su novia, cada día discuten. A mí ya empieza a caerme mal. Se fue unos días a ver a su hermano a París, y yo casi deseaba que no le dejaran entrar a la vuelta, que tuviese que volverse a su país. Principalmente porque tampoco veo que mi amiga esté bien, todo son agobios, discusiones y malos rollos. Pero esto ya lo contaré otro día.
Y encima llama un amigo nuestro a mi amiga y se pone a hablar tb con la novia y por mí ni pregunta.
Respecto a lo de ayer, no es que me esté comiendo la cabeza con que no me diga que me quiere y todo eso, simplemente me gustaría oírlo, pero sé que hay muchas cosas que merecen la pena y me demuestran que me quiere a su manera, aunque no esté enamorado.
Será también, que aunque hablemos dos veces al día mínimo, le echo de menos, y necesito abrazarle y sentir sus brazos alrededor de mi cintura.
En fin, aún queda un poco hasta que termine el día, espero que todo esto sea lo peor que ha pasado hoy.
Vale, desde luego podría haber sido peor, siempre puede ser peor, pero desde luego no ha sido de los mejores.
Esta mañana voy a coger el coche y cuando pongo las luces me hace una de ellas un ruido horrible. Sin luces. Lo he dejado en el parking y me he ido andando. Y encima hoy tenía que ir a la ITV!!
En el trabajo como siempre, viendo la cara de asquerosa de mi jefa que una semana después de coger un día de fiesta me pregunta que por qué lo cogí, que si tuve un imprevisto.
Pues claro que tuve un imprevisto imbécil, si no hubiese avisado!
Yo intentando controlarme, le digo que sí que lo tuve. Me pregunta qué pasó.
No tengo por qué darle explicaciones, pero le digo que tuve que llevar al gato al veterinario porque se puso malo. Me pone cara de vaya cosa, qué excusa más mala y me recuerda que solo se pueden coger los días sin avisar para imprevistos. Le contesto que fue imprevisto por no soltarle que cuando su hijo se pone malo y se tiene que ir al médico no pasa nada ni le pongo caras yo, o cien mil cosas más que me vienen a la cabeza. Pero me da tanto asco hablar con ella que m e levanto y vuelvo a mi sitio. Se libra de que le conteste porque me supera el asco que le tengo.
Por cierto, no sé si lo conté, pero la semana pasada mi gatico estaba fatal, apenas se movía ni comía, pasó un día entero así, y cuando por la mañana vimos que estaba igual o peor decidimos llevarlo al veterinario sin perder más tiempo. Le hicieron análisis y le salió la glucosa alta. Un subidón de azúcar, vamos, que un poco más y coge diabetes, y ya nos dijo que para los gatos era fatal, porque es muy difícil ponerles la insulina y al final pues se sacrifican. Así que ahora a dieta total y ya está mejor. Pero menudo susto me llevé, pasé un día fatal hasta que nos dijeron lo que le pasaba, yo solo pensaba si sería algo muy grave y nos diría que teníamos que sacrificarlo o algo así. Me muero.
Y después de esta aclaración, sigo con mi maravilloso día.
Me voy a la ITV, voy de los nervios porque es la primera vez, y cuando por fin paso todo el rollo patatero eso, me dicen que espere. Me tienen esperando más de media hora, y al final me dicen que han cambiado mis papeles con los de otro coche y que me llamarán cuando los localicen, o mejor que cuando vuelva porque tengo que cambiar un faro que por eso me hacía ruido, que a ver si ya los tienen.
Mañana otra vez al mecánico, y claro como tengo que dejarlo ya no puedo ir a darle la sorpresa a mi niño. No puedo ir a buscarle. Menos mal que está haciendo mal tiempo y no me importa tanto como si hiciera bueno.
Mi amiga ha discutido otra vez con su novia, cada día discuten. A mí ya empieza a caerme mal. Se fue unos días a ver a su hermano a París, y yo casi deseaba que no le dejaran entrar a la vuelta, que tuviese que volverse a su país. Principalmente porque tampoco veo que mi amiga esté bien, todo son agobios, discusiones y malos rollos. Pero esto ya lo contaré otro día.
Y encima llama un amigo nuestro a mi amiga y se pone a hablar tb con la novia y por mí ni pregunta.
Respecto a lo de ayer, no es que me esté comiendo la cabeza con que no me diga que me quiere y todo eso, simplemente me gustaría oírlo, pero sé que hay muchas cosas que merecen la pena y me demuestran que me quiere a su manera, aunque no esté enamorado.
Será también, que aunque hablemos dos veces al día mínimo, le echo de menos, y necesito abrazarle y sentir sus brazos alrededor de mi cintura.
En fin, aún queda un poco hasta que termine el día, espero que todo esto sea lo peor que ha pasado hoy.
martes, 12 de febrero de 2008
No es oro todo lo que reluce
El encuentro tardó unos minutos más de lo que esperaba. Estaba ya de los nervios, salí al hall de la estación y no estaba. Tardó un poco en llegar. Como tuvo que aparcar un poco mal no fue el recibimiento tan efusivo como deseaba. Pero el día estuvo genial. Se quedó más rato del que pensaba en un principio. Necesitaba desconectar, y además no había quedado con nadie en todo el finde, nadie podía, así que lo cogió con gusto el domingo.
Está bastante agobiado en el trabajo, trabaja doce horas y sale muy cansado. Me llama cada vez que se encuentra mal, me cuenta cómo lo está pasando, tenemos conversaciones larguísimas en las que prácticamente solo habla él, porque necesita desahogarse. Y lo hace conmigo. Y me encanta que lo haga.
Esta mañana estaba pensando en hacer algo especial para San Valentín. Pensaba coger fiesta y acudir a la playa donde va a comer para desconectar un poco, llevar un picnic y estar esa hora con él. No lo tenía claro porque el tiempo está un poco chungo. Esta tarde me ha llamado porque otra vez se sentía fatal, y he pensado que aunque llueva iré, por darle la sorpresa, por que desconecte y pueda hablar tranquilamente, aunque tengamos que comer en el coche.
El no celebra nunca ese día, pero a mí me gustan estas tonterías, supongo que es mi alma romanticona. Le pregunté qué me iba a regalar, y dijo que le pillaba fuera de juego, que no sabía ni qué día era. Hoy le he dicho que lo que quería que me regalara era que se tranquilizara e intentara no agobiarse tanto.
Ya sé que no me regalará nada, y tampoco me importa, sé que cuando quiera hacerme un regalo lo hará y ya está.
Esta noche hemos estado casi una hora hablando, he intentado animarle, he estado escuchando, él me ha dado las gracias por escucharle siempre, decía que al menos le tranquilizaba hablar conmigo, que estaba deseando que llegase el finde para hacer algo, para estar conmigo y olvidarse del trabajo.
Pero justo cuando nos estábamos despidiendo y yo le preguntaba si le servía de algo si le decía que le quería mucho ha sonado su móvil, y entonces ha dicho ya nervioso
- Si, bueno, ya hablamos luego,bueno, mañana, es que me llaman. Un beso, chao.
Ya no sabía qué decir, creo que ni me ha oído lo que le decía. No sé quién le llamaría, no sé si sería algún amigo suyo para proponerle algo para el viernes. Ese que dice que quiere que llegue, pero sé que tiene más ganas de salir con ellos que otra cosa.
Me gustaría que no corriera tanto para coger el móvil, que acabara de hablar conmigo tranquilamente. Me gustaría que no se quedase callado cuando le digo que le quiero. Me muero por oirle decir que me quiere.
Es lo único que quiero para San Valentín, para cualquier día del año. Y es lo único que no voy a tener.
A veces parece todo tan perfecto, pero no lo es. Sé que muchas veces me demuestra que me quiere, pero hay muchas formas de querer.
Es bonito oirlo de vez en cuando además de verlo reflejado en hechos.
No lo dice porque no lo siente como pareja. Porque esas dos palabras tan sencillas son las que más cuesta decir, y porque según quién las dice cree que estará más atado.
A veces hay detalles preciosos que os cuento, pero hay otros que no me lo parecen tanto y que me hacen dudar del futuro.
Está bastante agobiado en el trabajo, trabaja doce horas y sale muy cansado. Me llama cada vez que se encuentra mal, me cuenta cómo lo está pasando, tenemos conversaciones larguísimas en las que prácticamente solo habla él, porque necesita desahogarse. Y lo hace conmigo. Y me encanta que lo haga.
Esta mañana estaba pensando en hacer algo especial para San Valentín. Pensaba coger fiesta y acudir a la playa donde va a comer para desconectar un poco, llevar un picnic y estar esa hora con él. No lo tenía claro porque el tiempo está un poco chungo. Esta tarde me ha llamado porque otra vez se sentía fatal, y he pensado que aunque llueva iré, por darle la sorpresa, por que desconecte y pueda hablar tranquilamente, aunque tengamos que comer en el coche.
El no celebra nunca ese día, pero a mí me gustan estas tonterías, supongo que es mi alma romanticona. Le pregunté qué me iba a regalar, y dijo que le pillaba fuera de juego, que no sabía ni qué día era. Hoy le he dicho que lo que quería que me regalara era que se tranquilizara e intentara no agobiarse tanto.
Ya sé que no me regalará nada, y tampoco me importa, sé que cuando quiera hacerme un regalo lo hará y ya está.
Esta noche hemos estado casi una hora hablando, he intentado animarle, he estado escuchando, él me ha dado las gracias por escucharle siempre, decía que al menos le tranquilizaba hablar conmigo, que estaba deseando que llegase el finde para hacer algo, para estar conmigo y olvidarse del trabajo.
Pero justo cuando nos estábamos despidiendo y yo le preguntaba si le servía de algo si le decía que le quería mucho ha sonado su móvil, y entonces ha dicho ya nervioso
- Si, bueno, ya hablamos luego,bueno, mañana, es que me llaman. Un beso, chao.
Ya no sabía qué decir, creo que ni me ha oído lo que le decía. No sé quién le llamaría, no sé si sería algún amigo suyo para proponerle algo para el viernes. Ese que dice que quiere que llegue, pero sé que tiene más ganas de salir con ellos que otra cosa.
Me gustaría que no corriera tanto para coger el móvil, que acabara de hablar conmigo tranquilamente. Me gustaría que no se quedase callado cuando le digo que le quiero. Me muero por oirle decir que me quiere.
Es lo único que quiero para San Valentín, para cualquier día del año. Y es lo único que no voy a tener.
A veces parece todo tan perfecto, pero no lo es. Sé que muchas veces me demuestra que me quiere, pero hay muchas formas de querer.
Es bonito oirlo de vez en cuando además de verlo reflejado en hechos.
No lo dice porque no lo siente como pareja. Porque esas dos palabras tan sencillas son las que más cuesta decir, y porque según quién las dice cree que estará más atado.
A veces hay detalles preciosos que os cuento, pero hay otros que no me lo parecen tanto y que me hacen dudar del futuro.
Premios
Ultimamente he recibido varios premios de diferentes personas. Y no deja de chocarme, porque la verdad que yo nunca he ganado nada.
Vamos que una vez en las ferias gané un jamón de esos malos malísimos y me fui más contenta para casa que para qué.
Pero lo mejor de estos premios no es el hecho de que me los den, que ya está genial, sino todo lo que dicen sobre mi blog o sobre mí.
Habláis de mi calidez, de la forma en que explico todo, del amor verdadero que siento. Y la verdad que todo esto me encanta.
Cuando empecé a escribir el blog solo pretendía encontrar a alguien en mi misma situación, no sentirme tan tonta como me sentía en ese entonces. Quería saber que no estaba sola, si había alguien más en mi misma situación. Y así fue. Encontré varia gente que ya no está que me contaban sus experiencias, me animaban, compartían sus sentimientos conmigo. Y todo eso hizo que me animara a seguir, que contara mi historia y mis penas cada día. Eso hizo que dejara de escribir en mi diario para hacerlo aquí. (Creo que tendré que ponerme al día en el papel, jajaja).
Así que estos premios no son sólo mérito mío, sino de todos los que me habéis seguido y apoyado en mis malos momentos, que es cuando más se agradece porque es cuando realmente se necesita.
Quiero saltarme las reglas de los premios y daros los dos a todos vosotros que habéis estado a mi lado y seguís estándolo, y espero que no os vayais porque ya me he acostumbrado a vuestras palabras de ánimo, a compartir vuestras cosas que ya se hacen nuestras, y para mí entrar al blog es como quedar un rato con cada uno para contarnos qué tal nos ha ido el día.
Soy un poco torpe y no me sale ponerlos aquí, y no tengo mucho tiempo de estar experimentando, pero ya sabéis que son el premio calidez y el premio Arte y Pico.
Gracias a los que me los habéis dado, Patry, Yayi, Nicole y Daniela. Creo que no me olvido de nadie, y si es así, me lo decís, y os añado, no hace falta que os recuerde que tengo memoria de pez ;)
Y por cierto, hablando de premios, a ver si gano el viaje a Praga del concurso de fotografía al que me he apuntado, que me encantaría volver, esta vez con mi niño.
Vamos que una vez en las ferias gané un jamón de esos malos malísimos y me fui más contenta para casa que para qué.
Pero lo mejor de estos premios no es el hecho de que me los den, que ya está genial, sino todo lo que dicen sobre mi blog o sobre mí.
Habláis de mi calidez, de la forma en que explico todo, del amor verdadero que siento. Y la verdad que todo esto me encanta.
Cuando empecé a escribir el blog solo pretendía encontrar a alguien en mi misma situación, no sentirme tan tonta como me sentía en ese entonces. Quería saber que no estaba sola, si había alguien más en mi misma situación. Y así fue. Encontré varia gente que ya no está que me contaban sus experiencias, me animaban, compartían sus sentimientos conmigo. Y todo eso hizo que me animara a seguir, que contara mi historia y mis penas cada día. Eso hizo que dejara de escribir en mi diario para hacerlo aquí. (Creo que tendré que ponerme al día en el papel, jajaja).
Así que estos premios no son sólo mérito mío, sino de todos los que me habéis seguido y apoyado en mis malos momentos, que es cuando más se agradece porque es cuando realmente se necesita.
Quiero saltarme las reglas de los premios y daros los dos a todos vosotros que habéis estado a mi lado y seguís estándolo, y espero que no os vayais porque ya me he acostumbrado a vuestras palabras de ánimo, a compartir vuestras cosas que ya se hacen nuestras, y para mí entrar al blog es como quedar un rato con cada uno para contarnos qué tal nos ha ido el día.
Soy un poco torpe y no me sale ponerlos aquí, y no tengo mucho tiempo de estar experimentando, pero ya sabéis que son el premio calidez y el premio Arte y Pico.
Gracias a los que me los habéis dado, Patry, Yayi, Nicole y Daniela. Creo que no me olvido de nadie, y si es así, me lo decís, y os añado, no hace falta que os recuerde que tengo memoria de pez ;)
Y por cierto, hablando de premios, a ver si gano el viaje a Praga del concurso de fotografía al que me he apuntado, que me encantaría volver, esta vez con mi niño.
lunes, 11 de febrero de 2008
En el tren
Llego a la estación. En poco más de una hora estaré contigo.
Busco mi asiento, me siento. Ya estoy nerviosa.
Abro el libro y me pongo a leer, así se me pasará más rápido. Me meto en la historia y la primera media hora pasa volando.
Primera parada, ya falta menos. Por qué a esta hora hace parada si a otras no hace? Por qué hoy no vamos de un tirón?
Nos ponemos en marcha, por fin. Ya falta menos. Sigo leyendo.
Miro por la ventana, el paisaje pasa rápido, cada vez estoy más cerca de tí.
Vuelvo al libro, leo una página, lo cierro. Miro el reloj. Diez minutos.
Vamos a casi 300 km por hora y parece que no corra.
Saco mi bolsa de maquillaje del bolso, me retoco la raya, mi pinto los labios. Me miro al espejo. Vale, estoy mona. Lo guardo todo.
Abro el libro. Imposible, ya no puedo leer. Estamos llegando.
Cada vez vamos más lento, llegamos a la estación, yo ya estoy de pie en la puerta con el abrigo puesto y la maleta a mi lado.
Por fin paramos. Hemos llegado. En solo dos minutos estaré abrazándote.
Busco mi asiento, me siento. Ya estoy nerviosa.
Abro el libro y me pongo a leer, así se me pasará más rápido. Me meto en la historia y la primera media hora pasa volando.
Primera parada, ya falta menos. Por qué a esta hora hace parada si a otras no hace? Por qué hoy no vamos de un tirón?
Nos ponemos en marcha, por fin. Ya falta menos. Sigo leyendo.
Miro por la ventana, el paisaje pasa rápido, cada vez estoy más cerca de tí.
Vuelvo al libro, leo una página, lo cierro. Miro el reloj. Diez minutos.
Vamos a casi 300 km por hora y parece que no corra.
Saco mi bolsa de maquillaje del bolso, me retoco la raya, mi pinto los labios. Me miro al espejo. Vale, estoy mona. Lo guardo todo.
Abro el libro. Imposible, ya no puedo leer. Estamos llegando.
Cada vez vamos más lento, llegamos a la estación, yo ya estoy de pie en la puerta con el abrigo puesto y la maleta a mi lado.
Por fin paramos. Hemos llegado. En solo dos minutos estaré abrazándote.
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