Llego a la estación. En poco más de una hora estaré contigo.
Busco mi asiento, me siento. Ya estoy nerviosa.
Abro el libro y me pongo a leer, así se me pasará más rápido. Me meto en la historia y la primera media hora pasa volando.
Primera parada, ya falta menos. Por qué a esta hora hace parada si a otras no hace? Por qué hoy no vamos de un tirón?
Nos ponemos en marcha, por fin. Ya falta menos. Sigo leyendo.
Miro por la ventana, el paisaje pasa rápido, cada vez estoy más cerca de tí.
Vuelvo al libro, leo una página, lo cierro. Miro el reloj. Diez minutos.
Vamos a casi 300 km por hora y parece que no corra.
Saco mi bolsa de maquillaje del bolso, me retoco la raya, mi pinto los labios. Me miro al espejo. Vale, estoy mona. Lo guardo todo.
Abro el libro. Imposible, ya no puedo leer. Estamos llegando.
Cada vez vamos más lento, llegamos a la estación, yo ya estoy de pie en la puerta con el abrigo puesto y la maleta a mi lado.
Por fin paramos. Hemos llegado. En solo dos minutos estaré abrazándote.
lunes, 11 de febrero de 2008
miércoles, 6 de febrero de 2008
Tres días
Tres días han pasado desde el domingo, tres días que no le he visto.
Y hasta el domingo no nos veremos, se me está haciendo eterno, tengo unas ganas de verle, de darle un beso, de que me abrace...
El lunes empezó su nuevo trabajo, pensando que haría turno de mañana y podriamos vernos por las tardes, pero hasta que aprenda como va todo tiene que estar en jornada partida, hasta tarde. Así que acaba muy cansado y con ganas de irse a su casa, como es normal. Y no hemos podido quedar ningún día.
El está algo desanimado, y dice que no quiere que esto nos afecte, que le apetece quedar conmigo. Justo este finde yo me tengo que ir al bautizo de mi sobrino y tampoco podemos vernos.
- Jo Sally, justo cuando más te necesito. Quédate porfa.
No puedo quedarme, le dije que había pensado volver el domingo pronto y así comíamos juntos o hacíamos algo, pero que como tenía comida con sus amigos, pues que no.
El dijo que no le apetecía ir a la comida, que le parecía bien que yo volviese antes y así nos veíamos, total a ellos ya los verá otro día, que tampoco les echa de menos ni le apetece tanto.
Claro, yo encantada, porque esta gente con la que tenía que quedar son los mismos con los que fue a pasar el fin de año, ella incluida.
Y prefiere quedar conmigo, tiene ganas de verme, de hablar, de estar conmigo.
Dice que con ella está bien, pero apenas hablan, y tampoco quiere llamarla él para que no crea que quiere volver o algo así, no quiere que se haga ilusiones de algo que no va a pasar.
El lunes me puso un sms para decirme que estaba agobiado, que si podía llamarle desde el trabajo. Estuvimos hablando un rato, y después recibí otro sms diciéndome que gracias por llamarle que necesitaba hablar y que soy un cielo. A mí como comprenderéis se me hizo el chocho agua. Soy así de tonta, cualquier cosilla y me deshago.
Hablamos todos los días por la noche como siempre, y a mediodía cuando baja a comer el bocata.
Ya que no nos vemos al menos no dejamos de hablar, de contarnos cualquier cosa.
Me gusta poder escuchar su voz, ya que no puedo verle.
Estoy como loca por que llegue el domingo.
Y hasta el domingo no nos veremos, se me está haciendo eterno, tengo unas ganas de verle, de darle un beso, de que me abrace...
El lunes empezó su nuevo trabajo, pensando que haría turno de mañana y podriamos vernos por las tardes, pero hasta que aprenda como va todo tiene que estar en jornada partida, hasta tarde. Así que acaba muy cansado y con ganas de irse a su casa, como es normal. Y no hemos podido quedar ningún día.
El está algo desanimado, y dice que no quiere que esto nos afecte, que le apetece quedar conmigo. Justo este finde yo me tengo que ir al bautizo de mi sobrino y tampoco podemos vernos.
- Jo Sally, justo cuando más te necesito. Quédate porfa.
No puedo quedarme, le dije que había pensado volver el domingo pronto y así comíamos juntos o hacíamos algo, pero que como tenía comida con sus amigos, pues que no.
El dijo que no le apetecía ir a la comida, que le parecía bien que yo volviese antes y así nos veíamos, total a ellos ya los verá otro día, que tampoco les echa de menos ni le apetece tanto.
Claro, yo encantada, porque esta gente con la que tenía que quedar son los mismos con los que fue a pasar el fin de año, ella incluida.
Y prefiere quedar conmigo, tiene ganas de verme, de hablar, de estar conmigo.
Dice que con ella está bien, pero apenas hablan, y tampoco quiere llamarla él para que no crea que quiere volver o algo así, no quiere que se haga ilusiones de algo que no va a pasar.
El lunes me puso un sms para decirme que estaba agobiado, que si podía llamarle desde el trabajo. Estuvimos hablando un rato, y después recibí otro sms diciéndome que gracias por llamarle que necesitaba hablar y que soy un cielo. A mí como comprenderéis se me hizo el chocho agua. Soy así de tonta, cualquier cosilla y me deshago.
Hablamos todos los días por la noche como siempre, y a mediodía cuando baja a comer el bocata.
Ya que no nos vemos al menos no dejamos de hablar, de contarnos cualquier cosa.
Me gusta poder escuchar su voz, ya que no puedo verle.
Estoy como loca por que llegue el domingo.
De Carnaval
Aunque un poco tarde os cuento cómo me fue el carnaval. A mí me encanta disfrazarme, y no sé si será un trauma infantil, que nunca me hicieron un disfraz o qué pero ahora lo cojo con un gusto que no veas. Hace unos años que empecé a hacerlo y este año me disfracé de la época del charlestón, los años 20.
Fuimos a cenar con gente del trabajo el viernes, en un principio íbamos a ir disfrazados al menos seis de los ocho que éramos, pero al final se rajaron y nos quedamos solo tres. Lo único que salvó la noche fue los comentarios que me hicieron de que estaba muy bien, que me quedaba genial el disfraz y todo eso, porque por lo demás fue bastante aburrida. Hay días que lo pasamos bien y otros que son un rollazo, como este viernes. Con las ganas que tenía yo de salir y divertirme. Otra vez será.
El sábado me lo puse para que me viera mi niño y me hiciera unas fotos que el día anterior no me había dado ni tiempo. A él le daba igual verme o no, no le hace mucha gracia esto del carnaval, como que pasa bastante.
Cuando salí de la habitación y me vió se quedó con la boca abierta. Claro verme de morena en vez de pelirroja sorprende bastante, jajaja. Además, iba bastante bien, no es por nada :P
- Y no te metieron mano ayer en el pub?
- Nada, solo un tío me dijo que estaba estupenda, pero nada más.
- Pues si te veo yo por ahí, te meto mano fijo.
Total, risas, fotos y él que se estaba poniendo cariñoso. Y tuvimos la conversación del anterior post, que fue más larga, pero bueno.
Cuando nos fuimos a la cama me dijo que no me quitara las medias, que le daban mucho morbo así de rejilla, así que las rompí un poco por en medio, él las acabó de romper con las manos y los dientes, y así con las medias y el top de flecos lo hicimos como locos.
Me encanta cuando hacemos cosas diferentes.
Os pongo una foto para que también podáis opinar del disfraz, ya que con peluca y todo no se me conoce mucho, jajaja.
Fuimos a cenar con gente del trabajo el viernes, en un principio íbamos a ir disfrazados al menos seis de los ocho que éramos, pero al final se rajaron y nos quedamos solo tres. Lo único que salvó la noche fue los comentarios que me hicieron de que estaba muy bien, que me quedaba genial el disfraz y todo eso, porque por lo demás fue bastante aburrida. Hay días que lo pasamos bien y otros que son un rollazo, como este viernes. Con las ganas que tenía yo de salir y divertirme. Otra vez será.
El sábado me lo puse para que me viera mi niño y me hiciera unas fotos que el día anterior no me había dado ni tiempo. A él le daba igual verme o no, no le hace mucha gracia esto del carnaval, como que pasa bastante.
Cuando salí de la habitación y me vió se quedó con la boca abierta. Claro verme de morena en vez de pelirroja sorprende bastante, jajaja. Además, iba bastante bien, no es por nada :P
- Y no te metieron mano ayer en el pub?
- Nada, solo un tío me dijo que estaba estupenda, pero nada más.
- Pues si te veo yo por ahí, te meto mano fijo.
Total, risas, fotos y él que se estaba poniendo cariñoso. Y tuvimos la conversación del anterior post, que fue más larga, pero bueno.
Cuando nos fuimos a la cama me dijo que no me quitara las medias, que le daban mucho morbo así de rejilla, así que las rompí un poco por en medio, él las acabó de romper con las manos y los dientes, y así con las medias y el top de flecos lo hicimos como locos.
Me encanta cuando hacemos cosas diferentes.
Os pongo una foto para que también podáis opinar del disfraz, ya que con peluca y todo no se me conoce mucho, jajaja.
domingo, 3 de febrero de 2008
Meme
La verdad, no sé por qué se llama meme a esta especie de test, será porque son una memez? jajaja. A mí en el fondo me encantan, te pasas un rato divertido leyéndolos y haciéndolos. Este me lo ha pasado Marianeli, así que ahí va.
LO QUE TE CHOCA: La gente que odia a los animales, no sé cómo pueden hacerles daño.
LO QUE TE ERIZA: una caricia en la nuca
LO QUE TE EXCITA: sus manos por mi cuerpo
LO QUE TE SUELTA (libera?): estar con él
LO QUE TE HACE REIR: mis amigos, mi niño, mi sobrino... me río con bastante facilidad :D
LO QUE TE HACE FALTA PARA SER FELIZ: Que me toque la primitiva y dejar de trabajar :P
LO QUE TE HACE LLORAR: Hay días que nada, otros todo.
LO QUE TE DA NAUSEAS: El abuso de poder, mi jefa... y más cosas que no pondré por no ser desagradable.
LO QUE TE TRAE INFELICIDAD: Pensar en perder a la gente que quiero
LO QUE TE LASTIMA: Que no me tengan en cuenta
LO QUE DESEAS: Hacer un crucero, viajar mucho, ser feliz siempre.
LO QUE TEMES QUE LLEGUE: El seguro del coche
LO QUE NO QUIERES PERDER: Mis recuerdos, la gente que quiero
LO QUE QUIERES ALCANZAR: Que mi niño se enamore de mí, y ser feliz
LA FECHA QUE ODIO: La Navidad en general, me cansa bastante
LA FESTIVIDAD QUE ADORAS: San Juan, el comienzo del verano
UNA MENTIRA QUE HAYAS DICHO: Si digo alguna es por no hacer daño a alguien, no suelo mentir , no me sale.
UNA NOSTALGIA: Los días que pasaba en casa de mi abuela y su tortilla de patata
No sé a cuánta gente hay que pasárselo como Marianeli lo ha pasado a tres pues yo no voy a ser menos, y nomino a..... Tam, Carn y Nicole.
Hala venga, a entreteneros un ratico.
LO QUE TE CHOCA: La gente que odia a los animales, no sé cómo pueden hacerles daño.
LO QUE TE ERIZA: una caricia en la nuca
LO QUE TE EXCITA: sus manos por mi cuerpo
LO QUE TE SUELTA (libera?): estar con él
LO QUE TE HACE REIR: mis amigos, mi niño, mi sobrino... me río con bastante facilidad :D
LO QUE TE HACE FALTA PARA SER FELIZ: Que me toque la primitiva y dejar de trabajar :P
LO QUE TE HACE LLORAR: Hay días que nada, otros todo.
LO QUE TE DA NAUSEAS: El abuso de poder, mi jefa... y más cosas que no pondré por no ser desagradable.
LO QUE TE TRAE INFELICIDAD: Pensar en perder a la gente que quiero
LO QUE TE LASTIMA: Que no me tengan en cuenta
LO QUE DESEAS: Hacer un crucero, viajar mucho, ser feliz siempre.
LO QUE TEMES QUE LLEGUE: El seguro del coche
LO QUE NO QUIERES PERDER: Mis recuerdos, la gente que quiero
LO QUE QUIERES ALCANZAR: Que mi niño se enamore de mí, y ser feliz
LA FECHA QUE ODIO: La Navidad en general, me cansa bastante
LA FESTIVIDAD QUE ADORAS: San Juan, el comienzo del verano
UNA MENTIRA QUE HAYAS DICHO: Si digo alguna es por no hacer daño a alguien, no suelo mentir , no me sale.
UNA NOSTALGIA: Los días que pasaba en casa de mi abuela y su tortilla de patata
No sé a cuánta gente hay que pasárselo como Marianeli lo ha pasado a tres pues yo no voy a ser menos, y nomino a..... Tam, Carn y Nicole.
Hala venga, a entreteneros un ratico.
La imagen perfecta
Esta mañana he abierto los ojos y ahí estaban, mi gato acurrucado junto a mí, al otro lado mi niño. Entonces se ha dado la vuelta se ha pegado a mi espalda y me ha abrazado.
Esa era la imagen perfecta para mí, la sensación única de estar un domingo por la mañana holgazaneando en la cama, lo que quiero tener para el resto de mi vida.
Me gusta despertarme y ver que está a mi lado, me gusta más cuando le abrazo y le acaricio la tripa, o más abajo. Me gusta que él se dé la vuelta y me acaricie también. Me gusta meterme debajo de las sábanas y hacer que se despierte con una sonrisa, gimiendo de placer.
Me gusta cenar con él en casa, a la luz de las velas, con música suave de fondo, y hablar de cualquier cosa mientras acabamos el vino. Pero me gusta más todavía cuando hablamos sobre nosotros, sobre nuestros miedos, nuestro pasado, nuestras historias, sobre lo que queremos hacer.
Me gusta cuando se tumba en el sofá y yo le beso, y empezamos a acariciarnos, y a veces no llegamos a la cama.
Me gusta que las conversaciones se alarguen en el sofá, y me gusta lo que me contestó cuando le pregunté qué es lo que más le gustaba de mí y lo que más detestaba.
- Lo que más me gusta, muchas cosas. Que siempre estás ahí cuando te llamo, que si te digo que te pidas un día de fiesta para acompañarme a algún sitio lo haces, aunque a veces te la juegues, que sé que si te digo para quedar siempre me dices que sí. Tu paciencia, tienes mucha paciencia conmigo. Que no nos estancamos, siempre hacemos algo y vamos cambiando. Me gusta cómo eres, que te muestras tal como eres, que eres muy buena gente. Que aunque para unas cosas eres muy tímida para otras no te da corte nada, y eso lo admiro mucho. No sé muchas cosas.
- Y lo que más detestas?
- Nada. No hay nada que no me guste tanto como para decir que lo detesto. Bueno sólo una cosa que no me gustó, pero no voy a repetirme.
Sonreía, se refería a cuando me lié con el dj. No le sentó bien, le dolió y aún se acuerda.
- Bueno y tampoco me gustó cuando no querías hablar conmigo. Que te llamaba y no querías cogerme el teléfono, lo pasé muy mal. Esa sensación de que no quisieras ni hablarme no me gustó.
- Yo también lo pasé muy mal, pero en ese momento quería cortar, quería acabar con todo y sabía que si te hablaba no podría.
- La verdad que si me hubieran dicho entonces que iba a acabar contigo, en otro trabajo y como estoy ahora, no me lo habría creído. Estaba tan a punto ya de irme a vivir con ella, más o menos bien el trabajo , habíamos hecho muchos planes y no pensé que cambiaría tanto la situación.
Tampoco yo lo pensaba. Aquellos días sin hablarnos, que aunque fueron dos o tres me parecieron una eternidad, creí que eran el final de todo. Tampoco yo me hubiese creído que ahora estuviéramos tan bien, que no tendría que compartirle, que seguiría teniendo dudas respecto a nuestro futuro aunque diferentes a las que tenía.
Mañana empieza en el nuevo trabajo, nuevos horarios y turnos. Se acabó vernos todos los días. Se hará lo que se pueda, pero se me va a hacer muy duro no verle tan seguido, no ir a jugar cada día con él. Empieza una nueva época.
Esa era la imagen perfecta para mí, la sensación única de estar un domingo por la mañana holgazaneando en la cama, lo que quiero tener para el resto de mi vida.
Me gusta despertarme y ver que está a mi lado, me gusta más cuando le abrazo y le acaricio la tripa, o más abajo. Me gusta que él se dé la vuelta y me acaricie también. Me gusta meterme debajo de las sábanas y hacer que se despierte con una sonrisa, gimiendo de placer.
Me gusta cenar con él en casa, a la luz de las velas, con música suave de fondo, y hablar de cualquier cosa mientras acabamos el vino. Pero me gusta más todavía cuando hablamos sobre nosotros, sobre nuestros miedos, nuestro pasado, nuestras historias, sobre lo que queremos hacer.
Me gusta cuando se tumba en el sofá y yo le beso, y empezamos a acariciarnos, y a veces no llegamos a la cama.
Me gusta que las conversaciones se alarguen en el sofá, y me gusta lo que me contestó cuando le pregunté qué es lo que más le gustaba de mí y lo que más detestaba.
- Lo que más me gusta, muchas cosas. Que siempre estás ahí cuando te llamo, que si te digo que te pidas un día de fiesta para acompañarme a algún sitio lo haces, aunque a veces te la juegues, que sé que si te digo para quedar siempre me dices que sí. Tu paciencia, tienes mucha paciencia conmigo. Que no nos estancamos, siempre hacemos algo y vamos cambiando. Me gusta cómo eres, que te muestras tal como eres, que eres muy buena gente. Que aunque para unas cosas eres muy tímida para otras no te da corte nada, y eso lo admiro mucho. No sé muchas cosas.
- Y lo que más detestas?
- Nada. No hay nada que no me guste tanto como para decir que lo detesto. Bueno sólo una cosa que no me gustó, pero no voy a repetirme.
Sonreía, se refería a cuando me lié con el dj. No le sentó bien, le dolió y aún se acuerda.
- Bueno y tampoco me gustó cuando no querías hablar conmigo. Que te llamaba y no querías cogerme el teléfono, lo pasé muy mal. Esa sensación de que no quisieras ni hablarme no me gustó.
- Yo también lo pasé muy mal, pero en ese momento quería cortar, quería acabar con todo y sabía que si te hablaba no podría.
- La verdad que si me hubieran dicho entonces que iba a acabar contigo, en otro trabajo y como estoy ahora, no me lo habría creído. Estaba tan a punto ya de irme a vivir con ella, más o menos bien el trabajo , habíamos hecho muchos planes y no pensé que cambiaría tanto la situación.
Tampoco yo lo pensaba. Aquellos días sin hablarnos, que aunque fueron dos o tres me parecieron una eternidad, creí que eran el final de todo. Tampoco yo me hubiese creído que ahora estuviéramos tan bien, que no tendría que compartirle, que seguiría teniendo dudas respecto a nuestro futuro aunque diferentes a las que tenía.
Mañana empieza en el nuevo trabajo, nuevos horarios y turnos. Se acabó vernos todos los días. Se hará lo que se pueda, pero se me va a hacer muy duro no verle tan seguido, no ir a jugar cada día con él. Empieza una nueva época.
martes, 29 de enero de 2008
Hoy
Hoy parece que las nubes han pasado, parece que mis nervios se han calmado.
Hoy tenía muchas ganas de verle, qué tontería! si le ví ayer. Pero aún así sentía unas ganas tremendas de abrazarle, de darle un beso.
Me sentía fatal por tantos días de discusiones, es como si hubiese estado perdiendo un tiempo precioso.
Pero de todo se saca alguna experiencia, de todo sale algo bueno.
Desde luego no se han alejado mis dudas, siguen ahí, pero prefiero no hacerles mucho caso y disfrutar cada momento. Quién sabe lo que la vida nos traerá.
Hoy vuelvo a sentirme bien, y eso es lo que importa.
Hoy tenía muchas ganas de verle, qué tontería! si le ví ayer. Pero aún así sentía unas ganas tremendas de abrazarle, de darle un beso.
Me sentía fatal por tantos días de discusiones, es como si hubiese estado perdiendo un tiempo precioso.
Pero de todo se saca alguna experiencia, de todo sale algo bueno.
Desde luego no se han alejado mis dudas, siguen ahí, pero prefiero no hacerles mucho caso y disfrutar cada momento. Quién sabe lo que la vida nos traerá.
Hoy vuelvo a sentirme bien, y eso es lo que importa.
domingo, 27 de enero de 2008
Eterno excelente
He pasado una mala temporada, no sé si aún estoy con alguna tontería pegada en mi cabeza.
Se me han juntado varias cosas, y me he sentido hundida, perdida, con ganas de salir corriendo, dejarlo todo atrás. Muy agobiada, ansiosa y desquiciada.
He llegado a plantearme si mi niño está conmigo por conveniencia, por no estar solo, si se avergüenza de mí. La verdad que a veces hace cosas que es para planteárselo, pero conociéndole no sé de qué me extraño.
Ayer por la tarde discutimos otra vez, y dijo que últimamente no hacíamos más que discutir, que no sabía qué nos estaba pasando. Que quedaba conmigo porque se lo pasaba muy bien y estaba muy a gusto pero que estos días hasta se lo pensaba dos veces porque no quería acabar discutiendo.
En parte ha sido por mi culpa, estaba tan nerviosa, tan insegura de todo que saltaba a la mínima, pero con él y con todo el mundo. Es como si mi paciencia se hubiera acabado por completo, como si ya no quisiera callarme nada, todo me daba igual.
Y así se lo dije ayer. Estuvimos hablando durante la cena, tranquilamente. El decía que a lo mejor vernos tanto no nos iba bien, nos cansábamos aunque fuera inconscientemente, y a lo mejor estaría bien vernos dos o tres días a la semana. Le expliqué que no era eso, al menos por mi parte, porque aunque había días que también pensaba eso, luego sentía que quería estar con él, que aunque hubiese una discusión también había muchas risas, abrazos, contarnos cosas y hablar de todo un poco, desahogarnos, jugar, pasear, comentar la película del cine. En fin, que no quería perder eso, y menos ahora que enseguida empezará a trabajar y ya no será igual, ya no nos veremos todos los días.
Le conté que me sentía tan mal en el trabajo, en casa, con todo el mundo, hasta con él a veces, porque parece como si tuviese que estar siempre demostrando algo, lo que valgo, y encima parece que no valgo nada. Parece que nunca esté a la altura en nada. Ni en el trabajo, porque la imbécil de mi jefa todo lo cuestiona. Ni en casa, porque mi amiga y su novia discuten mucho y la mayoría de las veces es por los celos que ella tiene de mí, y aunque no haga yo nada ni sea mi culpa, me siento culpable de no sé qué.
Sé que mucha gente, mis amigos, mi hermana, cuestionan mi comportamiento en esta relación, por lo que pasó y por cómo estoy ahora, aunque no me digan nada directamente, y aunque a mí no me importe lo que piensen porque siempre he actuado como me ha dictado mi cabeza y mi corazón.
Y por él, porque siento que nunca hago nada bien porque me dice que soy torpe, que soy vaga, o cualquier cosa. Dice que no haga caso de eso, que él es así con todo el mundo, siempre se está metiendo con quien sea, le gusta chinchar, que desde luego conmigo no tendría que hacerlo, al menos tanto, que es broma , que con todo lo que me diga que me quede con un diez por ciento porque lo dice por decir.
Le digo si se avergüenza de mí porque no quiere que me vean sus padres o sus amigos, y dice que en absoluto, que si no no saldría conmigo por cualquier parte, pero que para esas cosas él es muy raro, muy celoso de su intimidad, que no quiere que sus padres ni nadie sepa lo que hace o con quién va. Que nunca ha dicho nada en casa de lo que hace o deja de hacer. Que su madre es muy tradicional y siempre cuestiona muchas cosas, tiene bastantes prejuicios, y no quiere que si me ve empiece a comerle la cabeza con cualquier idea que ella tenga. como que qué hace con una mujer más mayor o cosas así.
Yo me siento mal por haber pasado estos días discutiendo tanto, aunque sé que también hay que tener mucha paciencia para estar con él, al menos yo, porque nuestros caracteres chocan mucho si uno de los dos no está calmado y cargado de paciencia. También él la ha tenido conmigo, me ha aguantado cosas que sé que le sacan de quicio, pero ahí ha estado.
Después de la conversación me preguntó qué balance hacía de estos dos años, qué nota le ponía, le dije que un diez, porque aunque he pasado momentos muy malos, también los he pasado muy buenos, y desde luego no me arrepiento de nada, volvería a hacerlo.
El dijo que tampoco se arrepentía de nada, que le había influenciado en muchas cosas, que le había apoyado mucho, que le ponía un eterno excelente.
Entonces se levantó, se acercó a mi silla, se puso detrás, me abrazó y me besó en la cara. Le dije que yo creía que teníamos una bonita historia, por lo que había pasado y por cómo estábamos ahora, que habíamos pasado de todo y seguíamos juntos.
- Pues claro tonta.
Yo no quería que dejara de abrazarme. Fue entonces cuando empecé a sentirme mejor.
Aún así sigo un poco tocada, no se me ha pasado del todo, pero sé que no quiero volver a discutir con él. Sigo teniendo un mar de dudas, de inseguridades con respecto a él, siempre dice que no sabe qué pasará, si acabará conmigo, con otra o con nadie, que lo único que sabe es que ahora quiere centrarse en su trabajo, en buscar piso, en hacer sus cosas, y que está muy bien así, que no quiere conocer a nadie ni tener una relación con nadie. Y me pregunto dónde me deja eso a mí? Qué pasará cuando pase el tiempo?
Y no lo sé. Y sigo con él porque quiero estar con él. Y porque otras veces me dice que soy tan importante para él, cuenta conmigo para la mayoría de sus cosas y decisiones, porque para la película que estamos viendo cinco o seis veces solo para mirarme y abrazarme, para darme un beso, porque me abraza cuando paseamos o mientras estoy haciendo la cena.
Tengo que volver a recuperar mis dosis de paciencia, seguridad y confianza, y seguir hacia delante aprovechando cada momento.
Se me han juntado varias cosas, y me he sentido hundida, perdida, con ganas de salir corriendo, dejarlo todo atrás. Muy agobiada, ansiosa y desquiciada.
He llegado a plantearme si mi niño está conmigo por conveniencia, por no estar solo, si se avergüenza de mí. La verdad que a veces hace cosas que es para planteárselo, pero conociéndole no sé de qué me extraño.
Ayer por la tarde discutimos otra vez, y dijo que últimamente no hacíamos más que discutir, que no sabía qué nos estaba pasando. Que quedaba conmigo porque se lo pasaba muy bien y estaba muy a gusto pero que estos días hasta se lo pensaba dos veces porque no quería acabar discutiendo.
En parte ha sido por mi culpa, estaba tan nerviosa, tan insegura de todo que saltaba a la mínima, pero con él y con todo el mundo. Es como si mi paciencia se hubiera acabado por completo, como si ya no quisiera callarme nada, todo me daba igual.
Y así se lo dije ayer. Estuvimos hablando durante la cena, tranquilamente. El decía que a lo mejor vernos tanto no nos iba bien, nos cansábamos aunque fuera inconscientemente, y a lo mejor estaría bien vernos dos o tres días a la semana. Le expliqué que no era eso, al menos por mi parte, porque aunque había días que también pensaba eso, luego sentía que quería estar con él, que aunque hubiese una discusión también había muchas risas, abrazos, contarnos cosas y hablar de todo un poco, desahogarnos, jugar, pasear, comentar la película del cine. En fin, que no quería perder eso, y menos ahora que enseguida empezará a trabajar y ya no será igual, ya no nos veremos todos los días.
Le conté que me sentía tan mal en el trabajo, en casa, con todo el mundo, hasta con él a veces, porque parece como si tuviese que estar siempre demostrando algo, lo que valgo, y encima parece que no valgo nada. Parece que nunca esté a la altura en nada. Ni en el trabajo, porque la imbécil de mi jefa todo lo cuestiona. Ni en casa, porque mi amiga y su novia discuten mucho y la mayoría de las veces es por los celos que ella tiene de mí, y aunque no haga yo nada ni sea mi culpa, me siento culpable de no sé qué.
Sé que mucha gente, mis amigos, mi hermana, cuestionan mi comportamiento en esta relación, por lo que pasó y por cómo estoy ahora, aunque no me digan nada directamente, y aunque a mí no me importe lo que piensen porque siempre he actuado como me ha dictado mi cabeza y mi corazón.
Y por él, porque siento que nunca hago nada bien porque me dice que soy torpe, que soy vaga, o cualquier cosa. Dice que no haga caso de eso, que él es así con todo el mundo, siempre se está metiendo con quien sea, le gusta chinchar, que desde luego conmigo no tendría que hacerlo, al menos tanto, que es broma , que con todo lo que me diga que me quede con un diez por ciento porque lo dice por decir.
Le digo si se avergüenza de mí porque no quiere que me vean sus padres o sus amigos, y dice que en absoluto, que si no no saldría conmigo por cualquier parte, pero que para esas cosas él es muy raro, muy celoso de su intimidad, que no quiere que sus padres ni nadie sepa lo que hace o con quién va. Que nunca ha dicho nada en casa de lo que hace o deja de hacer. Que su madre es muy tradicional y siempre cuestiona muchas cosas, tiene bastantes prejuicios, y no quiere que si me ve empiece a comerle la cabeza con cualquier idea que ella tenga. como que qué hace con una mujer más mayor o cosas así.
Yo me siento mal por haber pasado estos días discutiendo tanto, aunque sé que también hay que tener mucha paciencia para estar con él, al menos yo, porque nuestros caracteres chocan mucho si uno de los dos no está calmado y cargado de paciencia. También él la ha tenido conmigo, me ha aguantado cosas que sé que le sacan de quicio, pero ahí ha estado.
Después de la conversación me preguntó qué balance hacía de estos dos años, qué nota le ponía, le dije que un diez, porque aunque he pasado momentos muy malos, también los he pasado muy buenos, y desde luego no me arrepiento de nada, volvería a hacerlo.
El dijo que tampoco se arrepentía de nada, que le había influenciado en muchas cosas, que le había apoyado mucho, que le ponía un eterno excelente.
Entonces se levantó, se acercó a mi silla, se puso detrás, me abrazó y me besó en la cara. Le dije que yo creía que teníamos una bonita historia, por lo que había pasado y por cómo estábamos ahora, que habíamos pasado de todo y seguíamos juntos.
- Pues claro tonta.
Yo no quería que dejara de abrazarme. Fue entonces cuando empecé a sentirme mejor.
Aún así sigo un poco tocada, no se me ha pasado del todo, pero sé que no quiero volver a discutir con él. Sigo teniendo un mar de dudas, de inseguridades con respecto a él, siempre dice que no sabe qué pasará, si acabará conmigo, con otra o con nadie, que lo único que sabe es que ahora quiere centrarse en su trabajo, en buscar piso, en hacer sus cosas, y que está muy bien así, que no quiere conocer a nadie ni tener una relación con nadie. Y me pregunto dónde me deja eso a mí? Qué pasará cuando pase el tiempo?
Y no lo sé. Y sigo con él porque quiero estar con él. Y porque otras veces me dice que soy tan importante para él, cuenta conmigo para la mayoría de sus cosas y decisiones, porque para la película que estamos viendo cinco o seis veces solo para mirarme y abrazarme, para darme un beso, porque me abraza cuando paseamos o mientras estoy haciendo la cena.
Tengo que volver a recuperar mis dosis de paciencia, seguridad y confianza, y seguir hacia delante aprovechando cada momento.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)