La semana pasada tuvimos unas cuantas discusiones, una de ellas bastante fuerte. No sé si estábamos más alterados de lo normal, o era yo que tenía las hormonas revueltas y todo me afectaba.
La del sábado fue la peor.
Vino a casa por la tarde, estuvimos viendo Tiempos Modernos, de Chaplin, le había dicho que le tenía que meter en el mundo del cine clásico, que ya era hora de ver buen cine. Le gustó la idea, empezamos a verla, comíamos palomitas, me daba la mano. Hicimos una pausa porque quería ir al baño, cuando volvió se inclínó sobre mí para besarme, me tumbó en el sofá y me abrazó, me dijo que estaba muy bien, que le estaba gustando mucho la película y que se sentía muy cómodo conmigo, en casa. Nadie se creería que estuviera viendo una peli muda, pero estaba la mar de bien.
La cena fue muy bien, luego estuvimos jugando al trivial, le gané, se supone que tenía que pedirle un deseo sexual, pero empezamos a hablar de cuando nos conocimos, del tiempo que había pasado. Quién me iba a decir que unos minutos después estaría metida en la otra cama, hablando a gritos de habitación a habitación y sin querer saber nada de él. El me llamaba, me decía que fuera a la cama, yo no tenía ninguna gana ni ninguna intención, al final vino él, pero yo me fui. Estuvimos discutiendo bastante, llegó a decir que si se iba no volvía, que me lo pensara bien, yo le decía que se lo pensara él, que a mí me daba igual.
Todo empezó porque él decía que estábamos juntos de casualidad, que habíamos llegado hasta aquí de casualidad. Yo le decía que no, que era por algo más, te conoces de casualidad, pero si sigues con alguien será por algo. El insistía que todo era pura casualidad, y a mí cada vez me cabreaba más que siguiera insistiendo en eso, porque me sentía fatal, como si no le importara. Para mí era como si dijera que igual que estaba conmigo podría estar con otra, que no era importante. El me decía que no era eso lo que significaba para él ese concepto.
No quise hablar más, estaba tan enfadada, tan dolida, que preferí dejar el tema.
Al día siguiente volvió a sacar la conversación tranquilamente, cuando los dos estábamos más calmados, para explicarme que él pensaba eso porque no habíamos hecho nada premeditadamente, que habían ido suceciendo las cosas pero sin planearlas. Que él estuvo a punto de irse a vivir con ella y no fue casualidad, era algo pensado, como si hubieran querido tener un hijo o algo así, todo pensado. Pero lo nuestro había ido surgiendo, y eso no es malo como yo me pensaba, sino que es casual porque sucede poco a poco.
No sonaba tan mal, pero no me convence mucho. Quizá soy muy clásica y me gusta que me digan eres mi novia y no dejarlo ahí que todo el mundo te lo dice menos él. Quizá me gusta que me digan te quiero. Porque aunque sé que es así, que me lo demuestra, que le duele que no valore los momentos que tenemos, aunque eso es opinión suya, o que cree que estaremos siempre juntos, nada me gustaría más que oir de su boca esas dos palabras.
Desde luego todo se arregló, menos mal que no soy orgullosa, siempre he pensado que el orgullo no te lleva a ninguna parte, en todo caso a perder.
El lunes estuvimos todo el día fuera, le acompañé a una entrevista de trabajo, y por cierto, por fin le han llamado de un sitio y empezará a primeros de mes.
Nos pusimos muy contentos, ahora solo tenemos que esperar a tener pasta para celebrarlo. Qué largo es enero Dios!
Ahora ya vuelve a hablar de independizarse, de buscar piso, pero ya no me dice nada de que me vaya con él. Yo no le digo nada tampoco, porque aunque me encantaría, me gustaría que me lo pidiese él, pero porque quiere, no por compartir gastos. Así que creo que no será.
Hacemos planes para irnos de viaje, seguimos viéndonos cada día, me dice que estamos condenados a estar siempre juntos, pero que es una bonita condena. Me encanta que me abrace cuando paseamos, que me dé un beso de repente, que se me quede mirando.
Pero luego de repente le entran las prisas por irse a casa a hacer algo, o me dice no bajes del coche no me vea mi padre, o cosas así que no cuadran con lo anterior. Supongo que si no fuera así, no sería él.
Aprovecharemos estos días hasta que empiece el trabajo para poder vernos todos los días, porque luego ya será más dificil con los turnos y eso. Además seguro que algún día dice que está cansado o que no le apetece, normal.
Yo estoy que no puedo con mi alma, y todos los día pienso, bueno mañana si eso no quedamos y me dedico a descansar y a ponerme al día de mis cosas, pero soy incapaz. Llega el día y ya estoy deseando que sean las dos y media para pasar a buscarle. Si se pone el día de llover pienso, bueno mira, así voy a la piscina o descanso. Pero cuando veo que las nubes no se van me da rabia no poder quedar.
Todo esto solo tiene una cosa mala, que desde que estoy tan bien y mucho más tranquila estoy empezando a engordar otra vez.
Será verdad que la felicidad engorda.
miércoles, 16 de enero de 2008
miércoles, 9 de enero de 2008
Lo que nunca cuento
Casi siempre estoy contando los malos ratos que tenemos para desahogarme, los malos ratos que me hace pasar.
Y cada egoísta, caradura o listillo que leo se me clavan como cuchillos. Porque hay muchas cosas que no cuento de él, cosas que me encantan y que son las que compensan la balanza.
Nunca he contado que me atrae tanto físicamente que no sé cómo explicarlo, es mi ideal de chico. Más joven que yo, moreno, pelo muy corto, alto, deportista, ojos marrones y almendrados y que le brillan de una forma especial. Tiene una piel supersuave, una caricia suya es como sentir las nubes.
No he contado que es muy educado, que es algo que valoro mucho en la gente, que aunque a veces no lo parezca y yo se lo digo, es muy sensible, le afectan las cosas más de lo que parece, o más de lo que hace ver.
Le encantan los animales, tiene un amor hacia cualquier clase de bicho que no habia visto nunca en nadie. Un día que fuimos a jugar a basket la cancha estaba llena de caracoles porque había llovido, caracoles muy pequeños, y nos pegamos no sé cuánto rato apartándolos todos para no pisar ninguno.
Teniaís que haberle visto un día que fuimos a un parque de loros, que podías entrar en las jaulas que eran enormes y dar de comer a los pájaros en tu mano. Se le iluminaba la cara de ver a esos animalillos en su mano, disfrutaba de su belleza. Se le veía feliz. Ese día me sentí tan bien de estar con él.
Con él he aprendido a ver y sentir la naturaleza de otro modo. Me fijo en cosas que antes no me fijaba, lo veo con otros ojos.
Me habla de cualquier tipo de animal y me cuenta mil cosas y curiosidades.
Le encanta ver documentales de cualquier tipo, y le encanta contármelos y decirme todo lo que ha aprendido o le ha sorprendido.
Nunca digo lo que me hace reir. Tiene una forma de decir las cosas que te ríes aunque no quieras, es gracioso, es divertido. Le gusta mucho salir, la música, hacer planes.
Le gusta ir al cine y comer palomitas. Todo va en un pack, si no hay palomitas no hay peli. Es así de especial. Y a mí me se me cae la baba con esas cosas que tiene.
Siempre que salimos comentamos la película, hacemos un debate sobre lo que hemos visto y empezamos a filosofar y a arreglar el mundo.
Me encantan esas conversaciones con él. Hablamos de cualquier tema, a veces hasta llegamos a discutir por defender cada uno su punto de vista, por intentar convencer al otro de que tenemos razón.
Le gusta pensar en los misterios de la vida, del universo, de dónde venimos, cómo funcionamos...
Le encanta viajar, le gusta aprovechar el tiempo cuando vamos a algún sitio, conocer sitios nuevos, otras culturas.
Nunca cuento que cada vez que cenamos o comemos juntos lo primero que hacemos es brindar, y dice por nosotros, por este día especial, por que no nos separemos. Siempre algo que me hace sonreir y no poder apartar la mirada de sus ojos.
Nunca digo lo bien que me hace sentir cuando estoy a su lado, no tengo miedo a nada, me olvido de todo, es como si nada más existiera.
Siempre está metiéndose conmigo en broma, pero cuando se pone es la persona más dulce que hay en la tierra, muy cariñoso. Me abraza por la espalda, me aprieta fuerta, y me muerde en un brazo. Me abraza, me mira y me dice qué guapa estás hoy. Me encanta cuando me dice no te vayas, o no cambies nunca, o lo mejor que me ha dicho: junto con mis padres eres la única persona en la que confío al cien por cien.
Podría seguir escribiendo hasta mañana, tantas cosas buenas tiene y tantas cosas me gustan de él, pero creo que lo dejaré para otro día para no subir los niveles de azúcar.
Y cada egoísta, caradura o listillo que leo se me clavan como cuchillos. Porque hay muchas cosas que no cuento de él, cosas que me encantan y que son las que compensan la balanza.
Nunca he contado que me atrae tanto físicamente que no sé cómo explicarlo, es mi ideal de chico. Más joven que yo, moreno, pelo muy corto, alto, deportista, ojos marrones y almendrados y que le brillan de una forma especial. Tiene una piel supersuave, una caricia suya es como sentir las nubes.
No he contado que es muy educado, que es algo que valoro mucho en la gente, que aunque a veces no lo parezca y yo se lo digo, es muy sensible, le afectan las cosas más de lo que parece, o más de lo que hace ver.
Le encantan los animales, tiene un amor hacia cualquier clase de bicho que no habia visto nunca en nadie. Un día que fuimos a jugar a basket la cancha estaba llena de caracoles porque había llovido, caracoles muy pequeños, y nos pegamos no sé cuánto rato apartándolos todos para no pisar ninguno.
Teniaís que haberle visto un día que fuimos a un parque de loros, que podías entrar en las jaulas que eran enormes y dar de comer a los pájaros en tu mano. Se le iluminaba la cara de ver a esos animalillos en su mano, disfrutaba de su belleza. Se le veía feliz. Ese día me sentí tan bien de estar con él.
Con él he aprendido a ver y sentir la naturaleza de otro modo. Me fijo en cosas que antes no me fijaba, lo veo con otros ojos.
Me habla de cualquier tipo de animal y me cuenta mil cosas y curiosidades.
Le encanta ver documentales de cualquier tipo, y le encanta contármelos y decirme todo lo que ha aprendido o le ha sorprendido.
Nunca digo lo que me hace reir. Tiene una forma de decir las cosas que te ríes aunque no quieras, es gracioso, es divertido. Le gusta mucho salir, la música, hacer planes.
Le gusta ir al cine y comer palomitas. Todo va en un pack, si no hay palomitas no hay peli. Es así de especial. Y a mí me se me cae la baba con esas cosas que tiene.
Siempre que salimos comentamos la película, hacemos un debate sobre lo que hemos visto y empezamos a filosofar y a arreglar el mundo.
Me encantan esas conversaciones con él. Hablamos de cualquier tema, a veces hasta llegamos a discutir por defender cada uno su punto de vista, por intentar convencer al otro de que tenemos razón.
Le gusta pensar en los misterios de la vida, del universo, de dónde venimos, cómo funcionamos...
Le encanta viajar, le gusta aprovechar el tiempo cuando vamos a algún sitio, conocer sitios nuevos, otras culturas.
Nunca cuento que cada vez que cenamos o comemos juntos lo primero que hacemos es brindar, y dice por nosotros, por este día especial, por que no nos separemos. Siempre algo que me hace sonreir y no poder apartar la mirada de sus ojos.
Nunca digo lo bien que me hace sentir cuando estoy a su lado, no tengo miedo a nada, me olvido de todo, es como si nada más existiera.
Siempre está metiéndose conmigo en broma, pero cuando se pone es la persona más dulce que hay en la tierra, muy cariñoso. Me abraza por la espalda, me aprieta fuerta, y me muerde en un brazo. Me abraza, me mira y me dice qué guapa estás hoy. Me encanta cuando me dice no te vayas, o no cambies nunca, o lo mejor que me ha dicho: junto con mis padres eres la única persona en la que confío al cien por cien.
Podría seguir escribiendo hasta mañana, tantas cosas buenas tiene y tantas cosas me gustan de él, pero creo que lo dejaré para otro día para no subir los niveles de azúcar.
martes, 8 de enero de 2008
Celos y decepciones
A veces estás hablando de cualquier cosa tan tranquilamente y no sabes cómo estás en medio de una discusión.
Eso pasó ayer, estábamos hablando de irnos un finde por ahí y dijo que a ver si al final podía darle carpetazo a lo de esta chica y ya no teníamos que preocuparnos de nada.
Lo dijo de una manera que daba a entender que hasta que ella no estuviera con alguien no se acabaría la cosa y no podríamos hacer nada tranquilos.
Por lo visto yo lo entendí mal, porque después de mucho discutir, de decirle yo que no solo dependía de que ella saliese con alguien sino también de él, parece que no iban por ahí los tiros.
Resulta que su mejor amigo está interesado en ella, y él está contento de que quiera salir con ella, porque sabe que las cosas podrían irles bien. Si esto ocurre ella no estará tan detrás de él como parece que todavía está, además ahora que se va a ir a vivir al lado de su casa él teme que ella quiera quedar más a menudo y que una cosa lleve a la otra, que se acaben liando otra vez, aunque él tiene claro que no quiere volver a tener una relación con ella, pero aún así, quién sabe.
Por eso le dije que estaba en su mano que eso pasara o no, porque si él le dice que no, no pasa nada. El dice que yo lo veo muy fácil, que quiere mantener una amistad con ella, que no quiere perderla como amiga aunque no quiera volver a ser su novio porque además ya no siente nada por ella, aparte de mucho cariño, claro. Yo le digo que me parece genial, pero que eso no quiere decir que tengamos que volver a no hacer nada, a escondernos y todo eso.
Total, que la cosa se va liando, no nos entendemos, cada vez nos gritamos más, nos cabreamos más y dejamos de hablarnos.
Cuando ya nos calmamos un poco él me dijo que se sentía decepcionado conmigo porque no confío en él.
- Y cómo quieres que confíe después de todo lo que he pasado? Se me hace muy difícil la verdad.
- Vale, pero esto de volver con ella solo pasó una vez, no cincuenta, y ahora con quién estoy? Sabes de sobra que uno de los motivos por los que corté era porque estabas tú, porque habíamos pasado muchas cosas juntos y tampoco quería perderte. Entiendo tus celos cuando estaba con ella, pero ahora no los entiendo y más viendo todo lo que ha cambiado esto, que he hecho mucho por tí, que hemos estado haciendo un montón de cosas y encima pones en duda que quiera estar contigo, aún piensas que voy a volver con ella.
- Pero es que es lo que has dicho tú, viviendo tan cerca hay más posibilidades, yo sé que estará más pendiente de tí.
- Pues por eso tengo ganas de que salga con mi colega, para dar carpetazo de una vez por todas, porque así sé que no habrá posibilidad de nada, ella estará con él y se acabó.
- Entiende por qué tengo miedo, porque he pasado mucho tiempo así, era tu pareja, y ahora no sé qué pasará, lo he pasado muy mal y me he vuelto desconfiada, la verdad.
- Es que tú te piensas que para mí todo ha sido muy fácil, que estaba con ella y contigo y todo era jiji jaja, pero no me he reído nada. Cada vez que te daba un plantón lo pasaba fatal, o cuando tenía que cambiar los planes a última hora, y con lo del crucero no digamos, lo pasé muy mal, porque aparte de dejarte tirada sabía que te hacía mucha ilusión y todo lo que estabas pasando.
Yo pensaba que nosotros aparte de ser amigos muy especiales, no sé, teníamos algo más, una confianza ciega el uno en el otro, y ahora me vienes con eso.
Saqué conclusiones precipitadamente quizá, porque entendí una cosa que él no quería decir y yo me monté mi película. Es cierto que tendría que pensar en todo lo que está pasando ahora, que si está tan seguro de no volver es que no lo va a hacer. Pero también sé que ella quiere volver, sé lo que somos capaces de hacer las mujeres cuando amamos a alguien, y sé que en parte no es casualidad que ahora se vaya a vivir a dos portales del suyo. Una de las razones por las que lo dejaron era porque vivían lejos y no podían verse mucho. No sé, no hace falta ser muy espabilada.
Quizá estoy celosa, quizá tengo miedo, quizá me he vuelto muy desconfiada, pero a mí me sigue dando miedo lo que pueda pasar.
Y como siempre, una de cal y otra de arena, después de todo esto que parecía que quería estar conmigo sobre todas las cosas, empieza a hablar como siempre de que no quiere tener una pareja, que ahora tiene otros problemas y otras cosas en que pensar. Que para intentar algo con alguien tendría que tener su vida ya muy organizada y ahora no es el caso.
Siempre dice algo que deja claro que él está muy bien conmigo, pero ni pareja ni nada, que yo siento cosas muy fuertes por él, pero él nunca se incluye en esto.
La verdad, estoy otra vez de bajón, no sé qué pensar. Lo mejor es no pensar en nada, sino disfrutar, pero no puedo evitarlo.
No sé si serán los virus que me están dejando por los suelos, el síndrome premenstrual o que realmente como dice él y mucha gente es que me gusta sufrir, pero estos días estoy dándole muchas vueltas a esto, si realmente llegará a algo, si se quedará en el camino.
Sé que no hay relaciones perfectas ni seguras para siempre pero no sé qué pasará, no veo nada claro, por mucho que él siga hablando de irnos este finde, o de hacer un crucero en vacaciones.
Se me pasará, solo es una mal día. O una mala semana.
Eso pasó ayer, estábamos hablando de irnos un finde por ahí y dijo que a ver si al final podía darle carpetazo a lo de esta chica y ya no teníamos que preocuparnos de nada.
Lo dijo de una manera que daba a entender que hasta que ella no estuviera con alguien no se acabaría la cosa y no podríamos hacer nada tranquilos.
Por lo visto yo lo entendí mal, porque después de mucho discutir, de decirle yo que no solo dependía de que ella saliese con alguien sino también de él, parece que no iban por ahí los tiros.
Resulta que su mejor amigo está interesado en ella, y él está contento de que quiera salir con ella, porque sabe que las cosas podrían irles bien. Si esto ocurre ella no estará tan detrás de él como parece que todavía está, además ahora que se va a ir a vivir al lado de su casa él teme que ella quiera quedar más a menudo y que una cosa lleve a la otra, que se acaben liando otra vez, aunque él tiene claro que no quiere volver a tener una relación con ella, pero aún así, quién sabe.
Por eso le dije que estaba en su mano que eso pasara o no, porque si él le dice que no, no pasa nada. El dice que yo lo veo muy fácil, que quiere mantener una amistad con ella, que no quiere perderla como amiga aunque no quiera volver a ser su novio porque además ya no siente nada por ella, aparte de mucho cariño, claro. Yo le digo que me parece genial, pero que eso no quiere decir que tengamos que volver a no hacer nada, a escondernos y todo eso.
Total, que la cosa se va liando, no nos entendemos, cada vez nos gritamos más, nos cabreamos más y dejamos de hablarnos.
Cuando ya nos calmamos un poco él me dijo que se sentía decepcionado conmigo porque no confío en él.
- Y cómo quieres que confíe después de todo lo que he pasado? Se me hace muy difícil la verdad.
- Vale, pero esto de volver con ella solo pasó una vez, no cincuenta, y ahora con quién estoy? Sabes de sobra que uno de los motivos por los que corté era porque estabas tú, porque habíamos pasado muchas cosas juntos y tampoco quería perderte. Entiendo tus celos cuando estaba con ella, pero ahora no los entiendo y más viendo todo lo que ha cambiado esto, que he hecho mucho por tí, que hemos estado haciendo un montón de cosas y encima pones en duda que quiera estar contigo, aún piensas que voy a volver con ella.
- Pero es que es lo que has dicho tú, viviendo tan cerca hay más posibilidades, yo sé que estará más pendiente de tí.
- Pues por eso tengo ganas de que salga con mi colega, para dar carpetazo de una vez por todas, porque así sé que no habrá posibilidad de nada, ella estará con él y se acabó.
- Entiende por qué tengo miedo, porque he pasado mucho tiempo así, era tu pareja, y ahora no sé qué pasará, lo he pasado muy mal y me he vuelto desconfiada, la verdad.
- Es que tú te piensas que para mí todo ha sido muy fácil, que estaba con ella y contigo y todo era jiji jaja, pero no me he reído nada. Cada vez que te daba un plantón lo pasaba fatal, o cuando tenía que cambiar los planes a última hora, y con lo del crucero no digamos, lo pasé muy mal, porque aparte de dejarte tirada sabía que te hacía mucha ilusión y todo lo que estabas pasando.
Yo pensaba que nosotros aparte de ser amigos muy especiales, no sé, teníamos algo más, una confianza ciega el uno en el otro, y ahora me vienes con eso.
Saqué conclusiones precipitadamente quizá, porque entendí una cosa que él no quería decir y yo me monté mi película. Es cierto que tendría que pensar en todo lo que está pasando ahora, que si está tan seguro de no volver es que no lo va a hacer. Pero también sé que ella quiere volver, sé lo que somos capaces de hacer las mujeres cuando amamos a alguien, y sé que en parte no es casualidad que ahora se vaya a vivir a dos portales del suyo. Una de las razones por las que lo dejaron era porque vivían lejos y no podían verse mucho. No sé, no hace falta ser muy espabilada.
Quizá estoy celosa, quizá tengo miedo, quizá me he vuelto muy desconfiada, pero a mí me sigue dando miedo lo que pueda pasar.
Y como siempre, una de cal y otra de arena, después de todo esto que parecía que quería estar conmigo sobre todas las cosas, empieza a hablar como siempre de que no quiere tener una pareja, que ahora tiene otros problemas y otras cosas en que pensar. Que para intentar algo con alguien tendría que tener su vida ya muy organizada y ahora no es el caso.
Siempre dice algo que deja claro que él está muy bien conmigo, pero ni pareja ni nada, que yo siento cosas muy fuertes por él, pero él nunca se incluye en esto.
La verdad, estoy otra vez de bajón, no sé qué pensar. Lo mejor es no pensar en nada, sino disfrutar, pero no puedo evitarlo.
No sé si serán los virus que me están dejando por los suelos, el síndrome premenstrual o que realmente como dice él y mucha gente es que me gusta sufrir, pero estos días estoy dándole muchas vueltas a esto, si realmente llegará a algo, si se quedará en el camino.
Sé que no hay relaciones perfectas ni seguras para siempre pero no sé qué pasará, no veo nada claro, por mucho que él siga hablando de irnos este finde, o de hacer un crucero en vacaciones.
Se me pasará, solo es una mal día. O una mala semana.
viernes, 4 de enero de 2008
Incertidumbre
No sé si estoy viviendo un sueño que yo misma me estoy creando o qué. Las cosas no son como a mí me gustaría, aunque se parecen bastante, pero también es verdad que sigo aguantando a veces, que por no discutir me callo cosas. Quizá no estoy en posición de exigir según qué, porque si no somos pareja no tengo por qué pedirle explicaciones o insistir en ciertas cosas.
Tenemos momentos muy buenos, y él se ha volcado mucho en mí, hace y ha hecho mucho por estar conmigo, a veces tiene detalles que me hacen pensar que no puede estar sin mí, pero otras veces hace lo contrario y me rompe todos los esquemas. Sé que una de las razones por las que lo dejó con ella fuí yo, aunque no es la única, pero eso quiere decir que le importo y quiere estar conmigo, no quería perderme.
Ayer no nos vimos porque aparte de que estaba lloviendo los dos estábamos malos. Pero estuvimos hablando por teléfono todo el día. Una de las veces me llamó para decirme que se acababa de levantar, por la tarde, y ya estaba mejor, que quería que lo supiera.
Claro, a mí me dejó con cara de boba, diciendo, qué mono es. Mira que llamar solo para eso.
Otra de las veces que hablamos me preguntaba qué nos depararía este nuevo año, que teníamos pendiente el crucero, volver a Menorca, ir a Londres, a Roma, a la Riviera Maya.... Tantas cosas. Eso quiere decir que le apetece hacer todos esos viajes conmigo, que quiere seguir haciendo planes y le encanta hacerlos.
Pero por la noche cuando volvimos a hablar me dijo que ella le había llamado y que está buscando un piso para compartir con una amiga, y uno de los que ha visto está en su misma calle. El dijo que le aconsejara, que qué hacía, porque claro si yo iba a buscarle o algo y ella le veía qué pasaría. Le dije, lo primero no tengo que decirte nada, tú sabras, pero qué pasa que nunca le vas a decir que sales de vez en cuando con otra chica o qué?
- Hombre pero es que estuvimos juntos en Fin de año, hace tres días, y no sé resulta violento.
- Vale os visteis, pero hace dos meses que habéis cortado. O es que pasó algo en Nochevieja que no me has contado?
- No, no pasó nada.
- Pues entonces. De todas formas aún no sabes seguro si va a ir allí, hay otras opciones, cuando sea seguro te preocupas.
- Vale, pero tú no te enfades.
- No me enfado, pero no quiero volver otra vez a lo de siempre.
- Bueno, ya se verá qué pasa. No te preocupes vale?
Pero claro, empecé a pensar, y si se va y está tan cerca. Uno de los problemas era que vivían muy lejos el uno del otro, si ahora están a tres portales de distancia qué pasará? Supongo que nada, ya ha pasado tiempo y han cambiado cosas, pero aún así, no me hace gracia. Con la de calles y barrios que hay para irse y tiene que ver un piso en esa. Es que nunca me libraré de su sombra?
Ayer me dio otro bajón, esta inseguridad me vuelve loca, por eso digo que no sé hasta qué punto yo puedo exigir nada. Sé que él me quiere mucho, pero no está enamorado, no quiere una relación conmigo, aunque lo que tenemos sea casi lo mismo, pero hoy por ejemplo habíamos quedado que venía a dormir a casa, y ahora me dice que se lo pensará que igual no viene, que si todavía estoy mal y eso, que lo dejamos que no pasa nada. Le he dicho que ya no estoy tan mal, además mi amiga se va a casa de unos amigos para dejarme la casa sola, encima no la voy a hacer irse para que luego a última hora me diga que no se mueve.
Así que todas estas cosas, estos cambios, me producen inseguridad, me llenan de incertidumbre, no sé qué va a pasar. Por una parte no deja de hacer planes conmigo, dice que cree que estamos condenados a pasar toda la vida juntos con esa cara de malo que me encanta, no deja de repetirme que no me vaya con nadie, que solo tengo que estar con él, que él ya no busca nada cuando sale, y por otro lado a veces parece que le dé igual no verme, desquedar, o que a mí me apetezca pasar la noche con él.
A veces me dice que no para hacerme rabiar, para ver si me enfado o no, pero la forma que me lo ha dicho hoy me ha sonado a que realmente se lo estaba pensando, no sé. Yo le he insistido, sí ven, porfa, ven, con mi voz melosa, pero cuando ha dicho no me insistas tanto que sabes que en mí crea el efecto contrario porque no me gusta, me ha hecho ver que quizá no estaba bromeando.
Aunque los dos sabemos que es una relación muy especial, lo vemos desde puntos diferentes. Yo estoy enamoradísima de él. El no lo está, aunque me quiere muchísimo.
Tenemos momentos muy buenos, y él se ha volcado mucho en mí, hace y ha hecho mucho por estar conmigo, a veces tiene detalles que me hacen pensar que no puede estar sin mí, pero otras veces hace lo contrario y me rompe todos los esquemas. Sé que una de las razones por las que lo dejó con ella fuí yo, aunque no es la única, pero eso quiere decir que le importo y quiere estar conmigo, no quería perderme.
Ayer no nos vimos porque aparte de que estaba lloviendo los dos estábamos malos. Pero estuvimos hablando por teléfono todo el día. Una de las veces me llamó para decirme que se acababa de levantar, por la tarde, y ya estaba mejor, que quería que lo supiera.
Claro, a mí me dejó con cara de boba, diciendo, qué mono es. Mira que llamar solo para eso.
Otra de las veces que hablamos me preguntaba qué nos depararía este nuevo año, que teníamos pendiente el crucero, volver a Menorca, ir a Londres, a Roma, a la Riviera Maya.... Tantas cosas. Eso quiere decir que le apetece hacer todos esos viajes conmigo, que quiere seguir haciendo planes y le encanta hacerlos.
Pero por la noche cuando volvimos a hablar me dijo que ella le había llamado y que está buscando un piso para compartir con una amiga, y uno de los que ha visto está en su misma calle. El dijo que le aconsejara, que qué hacía, porque claro si yo iba a buscarle o algo y ella le veía qué pasaría. Le dije, lo primero no tengo que decirte nada, tú sabras, pero qué pasa que nunca le vas a decir que sales de vez en cuando con otra chica o qué?
- Hombre pero es que estuvimos juntos en Fin de año, hace tres días, y no sé resulta violento.
- Vale os visteis, pero hace dos meses que habéis cortado. O es que pasó algo en Nochevieja que no me has contado?
- No, no pasó nada.
- Pues entonces. De todas formas aún no sabes seguro si va a ir allí, hay otras opciones, cuando sea seguro te preocupas.
- Vale, pero tú no te enfades.
- No me enfado, pero no quiero volver otra vez a lo de siempre.
- Bueno, ya se verá qué pasa. No te preocupes vale?
Pero claro, empecé a pensar, y si se va y está tan cerca. Uno de los problemas era que vivían muy lejos el uno del otro, si ahora están a tres portales de distancia qué pasará? Supongo que nada, ya ha pasado tiempo y han cambiado cosas, pero aún así, no me hace gracia. Con la de calles y barrios que hay para irse y tiene que ver un piso en esa. Es que nunca me libraré de su sombra?
Ayer me dio otro bajón, esta inseguridad me vuelve loca, por eso digo que no sé hasta qué punto yo puedo exigir nada. Sé que él me quiere mucho, pero no está enamorado, no quiere una relación conmigo, aunque lo que tenemos sea casi lo mismo, pero hoy por ejemplo habíamos quedado que venía a dormir a casa, y ahora me dice que se lo pensará que igual no viene, que si todavía estoy mal y eso, que lo dejamos que no pasa nada. Le he dicho que ya no estoy tan mal, además mi amiga se va a casa de unos amigos para dejarme la casa sola, encima no la voy a hacer irse para que luego a última hora me diga que no se mueve.
Así que todas estas cosas, estos cambios, me producen inseguridad, me llenan de incertidumbre, no sé qué va a pasar. Por una parte no deja de hacer planes conmigo, dice que cree que estamos condenados a pasar toda la vida juntos con esa cara de malo que me encanta, no deja de repetirme que no me vaya con nadie, que solo tengo que estar con él, que él ya no busca nada cuando sale, y por otro lado a veces parece que le dé igual no verme, desquedar, o que a mí me apetezca pasar la noche con él.
A veces me dice que no para hacerme rabiar, para ver si me enfado o no, pero la forma que me lo ha dicho hoy me ha sonado a que realmente se lo estaba pensando, no sé. Yo le he insistido, sí ven, porfa, ven, con mi voz melosa, pero cuando ha dicho no me insistas tanto que sabes que en mí crea el efecto contrario porque no me gusta, me ha hecho ver que quizá no estaba bromeando.
Aunque los dos sabemos que es una relación muy especial, lo vemos desde puntos diferentes. Yo estoy enamoradísima de él. El no lo está, aunque me quiere muchísimo.
jueves, 3 de enero de 2008
De verdad me parezco?
He visto en el blog de Nanuck esta web que te saca el parecido con las celebridades y lo he hecho. Madre mía!
De verdad me parezco a estas tias buenas? jajajaja, no creo pero bueno, me ha subido el ánimo.
Sé que no podreis opinar porque la mayoría no habeis visto mi foto, pero he puesto la que tengo en el msn, así que unos cuantos podreis darme vuestra opinión. Pero no vale hacer la pelota eh? jajajja
De verdad me parezco a estas tias buenas? jajajaja, no creo pero bueno, me ha subido el ánimo.
Sé que no podreis opinar porque la mayoría no habeis visto mi foto, pero he puesto la que tengo en el msn, así que unos cuantos podreis darme vuestra opinión. Pero no vale hacer la pelota eh? jajajja
| http://www.myheritage.com/collage |
miércoles, 2 de enero de 2008
Nochevieja
El domingo estuve un poco mal, pensando en lo que estaría haciendo y todo eso. Pero me calmé pronto, no le dí demasiadas vueltas. Total, para qué, si no merece la pena. El iba a hacer lo que quisiera y yo no iba a enterarme, así que aunque no estaba bien del todo, estuve bastante normal.
El día de Nochevieja al final lo pasé muy bien. Creía que no sería tan divertido porque uno de mis amigos, el más animado, no podía venir, pero me reí un montón, hicimos tonterías todas las que quisimos y más, estuvimos cantando , bailando y haciendo las típicas fotos de todos los años enseñando las bragas rojas. En fin, que me lo pasé genial, acabé bastante beoda y dormí como una manta zamorana hasta que me desperté con la boca como un estropajo. Pero aparte de eso, bien.
Nada más levantarme me llamó, era la una y media y él ya volvía para casa. Dijo si nos íbamos a jugar y al cine. Así que cogí el coche, vine a casa a cambiarme y pasé a buscarle. Pasamos la tarde juntos, no me comentó nada de los días en el camping, excepto lo que habían hecho un poco en general.
Si no hubiese pasado nada entre ellos supongo que me habría dicho algo así como tranquila que no pasó nada. Pero si no lo ha mencionado imagino que hubo rollo, o al menos hablaron de algo, pero no me lo ha contado. Yo no he querido preguntar, casi prefiero no saber, aunque me imagino lo que me diría.
Hoy también hemos quedado un rato, pero ha empezado a llover y nos hemos vuelto a casa. Mañana si está el tiempo igual no podremos quedar. Maldita lluvia!
No quiero darle muchas vueltas porque hemos estado muy bien estos días y no quiero pensar mucho en el tema, aunque tendría cosas en las que pensar. Podría hacer un propósito de año nuevo, no pensar tanto y disfrutar el momento. A ver si se cumple o como casi todos se queda por cumplir.
El día de Nochevieja al final lo pasé muy bien. Creía que no sería tan divertido porque uno de mis amigos, el más animado, no podía venir, pero me reí un montón, hicimos tonterías todas las que quisimos y más, estuvimos cantando , bailando y haciendo las típicas fotos de todos los años enseñando las bragas rojas. En fin, que me lo pasé genial, acabé bastante beoda y dormí como una manta zamorana hasta que me desperté con la boca como un estropajo. Pero aparte de eso, bien.
Nada más levantarme me llamó, era la una y media y él ya volvía para casa. Dijo si nos íbamos a jugar y al cine. Así que cogí el coche, vine a casa a cambiarme y pasé a buscarle. Pasamos la tarde juntos, no me comentó nada de los días en el camping, excepto lo que habían hecho un poco en general.
Si no hubiese pasado nada entre ellos supongo que me habría dicho algo así como tranquila que no pasó nada. Pero si no lo ha mencionado imagino que hubo rollo, o al menos hablaron de algo, pero no me lo ha contado. Yo no he querido preguntar, casi prefiero no saber, aunque me imagino lo que me diría.
Hoy también hemos quedado un rato, pero ha empezado a llover y nos hemos vuelto a casa. Mañana si está el tiempo igual no podremos quedar. Maldita lluvia!
No quiero darle muchas vueltas porque hemos estado muy bien estos días y no quiero pensar mucho en el tema, aunque tendría cosas en las que pensar. Podría hacer un propósito de año nuevo, no pensar tanto y disfrutar el momento. A ver si se cumple o como casi todos se queda por cumplir.
domingo, 30 de diciembre de 2007
Una tarde en el circo
Siempre se ha dicho que el mundo del circo tiene dos caras. La que todo el mundo ve de ilusión, de magia, de alegría. Y la que está detrás, la tristeza, la soledad, ir de aquí para allá sin tener un sitio fijo.
El viernes le acompañé a una entrevista de trabajo que tenía aquí cerca y ya pasamos el día por ahí. Todo genial, como siempre, muchos mimos, muchos abrazos, risas, vamos aquí, vamos allá... Comimos en un restaurante pequeño y con mucho encanto, fuimos a pasear después.
Y vimos el circo. Le dije si quería entrar, dijo que bueno. Compramos palomitas, nos reímos, aplaudimos como críos, comimos algodón de azúcar. Todo magia y alegría.
Pero también tuve la parte triste, como cualquier circo que se precie.
Antes de entrar íbamos hablando de que esa noche no iba a venir a dormir a casa. A la mañana siguiente había quedado para ir a comprar lo de Fin de Año con toda la gente. Decía que mejor iba desde su casa. Yo no lo entendía porque el sitio donde habían quedado está muy cerca de la mía. Pero pensé que seguramente habría quedado con ella o con alguien por su casa y no quería que se enteraran de que estaba conmigo.
Se lo dije, se sonrió y dijo que no podía engañarme, pero que era por el hecho de no dar explicaciones si veían que venía de esta zona. Le dije que lo comprendía antes porque estaba con ella, lo puedo comprender ahora porque es reciente, pero que el tema de esconderme tanto llegará un momento que no lo entenderé. Que no necesito que me presente en sociedad, pero que tampoco deje de hacer algo solo porque no le vean.
El ya se agobió, dice que le presiono. Que tenemos que hablar este tema porque cree que hay cosas que yo no tengo claras.
Ya sé que no somos pareja, pero ni como amiga tengo por qué permanecer eternamente en la sombra.
Para colmo ayer me entero que todo el grupo con el que van no saben que ellos han cortado, excepto uno que es a quien se lo contó aquella vez. Así que encima tendrán que hacer la pantomima de que están juntos. Por no dar explicaciones.
Ayer vino a buscarme cuando terminaron de comprar, nos fuimos a jugar y luego estuvimos ya toda la tarde y noche en casa. Yo ya no estaba muy bien, como la tarde del jueves, que ya medio discutimos por el hecho de que iban a estar juntos y a mí no me hacía ninguna gracia. El decía que lo comprendiera, que no había quedado con ella hace poco, que había quedado con un montón de gente hace mes y medio y que va por la gente, no por ella.
- Pero con quién vas a dormir? Qué pasará con la tontería de beber y pasarlo bien?
- No te pongas así, ya sabes que yo no me voy con nadie, no sé si pasará algo o no, no tiene por qué, pero además no es cualquiera, es mi ex, acabo de cortar hace nada, hemos estado casi dos años juntos...
- Pero a mí me duele que te líes con ella, no lo puedes entender? Si es tu ex, es tu ex, fin de la relación ya no tienes que hacer nada con ella.
- Tú tranquila, que no voy a volver con ella ni nada. Ya sabes que ahora no quiero estar con nadie, ya dijimos que no buscaríamos sexo ni nada, que si aparece alguien con quien puede haber una relación hablamos pero si no, nada.
Y esta mañana cuando estaba arreglándose para irse, yo me he quedado sentada en el borde de la cama, no podía contener las lágrimas, porque me daba miedo que volviese con ella, dos días juntos, pasándolo bien, qué puede pasar? Y porque me hubiese gustado pasar el fin de año con él, darle el primer beso del año, divertirme con él y su gente.
Me ha preguntado por qué lloraba. Se lo he dicho, y me ha contestado que no me preocupe, que no pasará nada, que ya no siente nada por ella, que ayer cuando la vió se dio cuenta de que no había ningún sentimiento como había antes. Que por mucho que le diga que va a cambiar que ya es tarde,porque él ahora está bien así y no quiere una relación ni con ella ni con nadie. Que esté tranquila, que él ahora lo que quiere es encontrar un trabajo, hacer la suya e independizarse. Pero nada de relaciones.
Me decía que dejara de llorar, que no fuera exagerada, que solo son dos noches que no nos vemos, yo le digo que a mí me parece genial que se vaya con sus amigos, pero el hecho de que esté también con ella es lo que me hace estar mal.
Le he dicho, supongo que no me llamarás ni podré llamarte.
- Hombre Sally, será complicado. Ya hablaremos el martes. Hija, no pasa nada, tú tranquila.
- Es que me hacía ilusión estar contigo.
- Bueno, pero no podemos estar todos los días juntos hija, nos hemos estado viendo todos los días hace tiempo, no te quejes, por dos día que no estoy o no hablemos no pasa nada. El martes te llamo cuando vuelva.
Pero él no entiende que para mí sea importante pasar el fin de año con él, que quiera darle el primer beso. A mí esas bobadas me gustan, me parecen importantes. Y más si sé que va a ser otra quien se lo va a dar. No entiende que para mí verle todos los días es perfecto, que vale que no pasa nada si no podemos quedar, pero no me gusta que no me llame porque no puede verle nadie. que no quiera dar explicaciones. Tampoco tiene que darlas, con decir que llama a su madre, o decir a tí que te importa a quien llamo. Que si quisiera me llamaría un momento.
Es fácil de entender su postura, porque él está conmigo genial, nadie lo discute, hace un montón de cosas por mí y por quedar conmigo. Pero está encantado de irse con sus amigos dos días a termimar el año y le da igual si yo no estoy, porque estoy otros días.
Para mí, es un asco no poder estar con él en un día así. Porque si él me lo pidiera sabe que me hubiese ido con él, habría dejado a mis amigos por estar con él.
Pero lo peor de todo es saber que está ella allí. Si no, seguro que no lo estaría pasando tan mal. Me daría pena no celebrarlo juntos, pero bueno, no pasa nada, también tiene que hacer cosas con sus amigos, no siempre vamos a hacerlo todo juntos.
Cuando he salido a la puerta a despedirle yo seguía llorando, no podía parar, además todas esas cosas que me había dicho volvían a recordarme que no está enamorado de mí. No es que se me hubiera olvidado, ya lo sé, ya sé que nunca lo estará, pero no me gusta oir ciertas cosas. El está bien como está, yo también lo estoy, pero no quiero que me diga que no quiere una relación y todo eso. No sé hay días que me da igual, hoy me afecta el doble.
Como no dejaba de llorar me dice,
- Ni tranquilo me puedo ir.
- Bueno yo tampoco me lo voy a pasar bien estos días, así que
- Tranquila, ya nos veremos el martes. Feliz año.
Espero que lo sea. Aunque yo lo voy a acabar con los mismos nervios y lágrimas que hace días que no me visitaban.
El viernes le acompañé a una entrevista de trabajo que tenía aquí cerca y ya pasamos el día por ahí. Todo genial, como siempre, muchos mimos, muchos abrazos, risas, vamos aquí, vamos allá... Comimos en un restaurante pequeño y con mucho encanto, fuimos a pasear después.
Y vimos el circo. Le dije si quería entrar, dijo que bueno. Compramos palomitas, nos reímos, aplaudimos como críos, comimos algodón de azúcar. Todo magia y alegría.
Pero también tuve la parte triste, como cualquier circo que se precie.
Antes de entrar íbamos hablando de que esa noche no iba a venir a dormir a casa. A la mañana siguiente había quedado para ir a comprar lo de Fin de Año con toda la gente. Decía que mejor iba desde su casa. Yo no lo entendía porque el sitio donde habían quedado está muy cerca de la mía. Pero pensé que seguramente habría quedado con ella o con alguien por su casa y no quería que se enteraran de que estaba conmigo.
Se lo dije, se sonrió y dijo que no podía engañarme, pero que era por el hecho de no dar explicaciones si veían que venía de esta zona. Le dije que lo comprendía antes porque estaba con ella, lo puedo comprender ahora porque es reciente, pero que el tema de esconderme tanto llegará un momento que no lo entenderé. Que no necesito que me presente en sociedad, pero que tampoco deje de hacer algo solo porque no le vean.
El ya se agobió, dice que le presiono. Que tenemos que hablar este tema porque cree que hay cosas que yo no tengo claras.
Ya sé que no somos pareja, pero ni como amiga tengo por qué permanecer eternamente en la sombra.
Para colmo ayer me entero que todo el grupo con el que van no saben que ellos han cortado, excepto uno que es a quien se lo contó aquella vez. Así que encima tendrán que hacer la pantomima de que están juntos. Por no dar explicaciones.
Ayer vino a buscarme cuando terminaron de comprar, nos fuimos a jugar y luego estuvimos ya toda la tarde y noche en casa. Yo ya no estaba muy bien, como la tarde del jueves, que ya medio discutimos por el hecho de que iban a estar juntos y a mí no me hacía ninguna gracia. El decía que lo comprendiera, que no había quedado con ella hace poco, que había quedado con un montón de gente hace mes y medio y que va por la gente, no por ella.
- Pero con quién vas a dormir? Qué pasará con la tontería de beber y pasarlo bien?
- No te pongas así, ya sabes que yo no me voy con nadie, no sé si pasará algo o no, no tiene por qué, pero además no es cualquiera, es mi ex, acabo de cortar hace nada, hemos estado casi dos años juntos...
- Pero a mí me duele que te líes con ella, no lo puedes entender? Si es tu ex, es tu ex, fin de la relación ya no tienes que hacer nada con ella.
- Tú tranquila, que no voy a volver con ella ni nada. Ya sabes que ahora no quiero estar con nadie, ya dijimos que no buscaríamos sexo ni nada, que si aparece alguien con quien puede haber una relación hablamos pero si no, nada.
Y esta mañana cuando estaba arreglándose para irse, yo me he quedado sentada en el borde de la cama, no podía contener las lágrimas, porque me daba miedo que volviese con ella, dos días juntos, pasándolo bien, qué puede pasar? Y porque me hubiese gustado pasar el fin de año con él, darle el primer beso del año, divertirme con él y su gente.
Me ha preguntado por qué lloraba. Se lo he dicho, y me ha contestado que no me preocupe, que no pasará nada, que ya no siente nada por ella, que ayer cuando la vió se dio cuenta de que no había ningún sentimiento como había antes. Que por mucho que le diga que va a cambiar que ya es tarde,porque él ahora está bien así y no quiere una relación ni con ella ni con nadie. Que esté tranquila, que él ahora lo que quiere es encontrar un trabajo, hacer la suya e independizarse. Pero nada de relaciones.
Me decía que dejara de llorar, que no fuera exagerada, que solo son dos noches que no nos vemos, yo le digo que a mí me parece genial que se vaya con sus amigos, pero el hecho de que esté también con ella es lo que me hace estar mal.
Le he dicho, supongo que no me llamarás ni podré llamarte.
- Hombre Sally, será complicado. Ya hablaremos el martes. Hija, no pasa nada, tú tranquila.
- Es que me hacía ilusión estar contigo.
- Bueno, pero no podemos estar todos los días juntos hija, nos hemos estado viendo todos los días hace tiempo, no te quejes, por dos día que no estoy o no hablemos no pasa nada. El martes te llamo cuando vuelva.
Pero él no entiende que para mí sea importante pasar el fin de año con él, que quiera darle el primer beso. A mí esas bobadas me gustan, me parecen importantes. Y más si sé que va a ser otra quien se lo va a dar. No entiende que para mí verle todos los días es perfecto, que vale que no pasa nada si no podemos quedar, pero no me gusta que no me llame porque no puede verle nadie. que no quiera dar explicaciones. Tampoco tiene que darlas, con decir que llama a su madre, o decir a tí que te importa a quien llamo. Que si quisiera me llamaría un momento.
Es fácil de entender su postura, porque él está conmigo genial, nadie lo discute, hace un montón de cosas por mí y por quedar conmigo. Pero está encantado de irse con sus amigos dos días a termimar el año y le da igual si yo no estoy, porque estoy otros días.
Para mí, es un asco no poder estar con él en un día así. Porque si él me lo pidiera sabe que me hubiese ido con él, habría dejado a mis amigos por estar con él.
Pero lo peor de todo es saber que está ella allí. Si no, seguro que no lo estaría pasando tan mal. Me daría pena no celebrarlo juntos, pero bueno, no pasa nada, también tiene que hacer cosas con sus amigos, no siempre vamos a hacerlo todo juntos.
Cuando he salido a la puerta a despedirle yo seguía llorando, no podía parar, además todas esas cosas que me había dicho volvían a recordarme que no está enamorado de mí. No es que se me hubiera olvidado, ya lo sé, ya sé que nunca lo estará, pero no me gusta oir ciertas cosas. El está bien como está, yo también lo estoy, pero no quiero que me diga que no quiere una relación y todo eso. No sé hay días que me da igual, hoy me afecta el doble.
Como no dejaba de llorar me dice,
- Ni tranquilo me puedo ir.
- Bueno yo tampoco me lo voy a pasar bien estos días, así que
- Tranquila, ya nos veremos el martes. Feliz año.
Espero que lo sea. Aunque yo lo voy a acabar con los mismos nervios y lágrimas que hace días que no me visitaban.
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