Siempre se ha dicho que el mundo del circo tiene dos caras. La que todo el mundo ve de ilusión, de magia, de alegría. Y la que está detrás, la tristeza, la soledad, ir de aquí para allá sin tener un sitio fijo.
El viernes le acompañé a una entrevista de trabajo que tenía aquí cerca y ya pasamos el día por ahí. Todo genial, como siempre, muchos mimos, muchos abrazos, risas, vamos aquí, vamos allá... Comimos en un restaurante pequeño y con mucho encanto, fuimos a pasear después.
Y vimos el circo. Le dije si quería entrar, dijo que bueno. Compramos palomitas, nos reímos, aplaudimos como críos, comimos algodón de azúcar. Todo magia y alegría.
Pero también tuve la parte triste, como cualquier circo que se precie.
Antes de entrar íbamos hablando de que esa noche no iba a venir a dormir a casa. A la mañana siguiente había quedado para ir a comprar lo de Fin de Año con toda la gente. Decía que mejor iba desde su casa. Yo no lo entendía porque el sitio donde habían quedado está muy cerca de la mía. Pero pensé que seguramente habría quedado con ella o con alguien por su casa y no quería que se enteraran de que estaba conmigo.
Se lo dije, se sonrió y dijo que no podía engañarme, pero que era por el hecho de no dar explicaciones si veían que venía de esta zona. Le dije que lo comprendía antes porque estaba con ella, lo puedo comprender ahora porque es reciente, pero que el tema de esconderme tanto llegará un momento que no lo entenderé. Que no necesito que me presente en sociedad, pero que tampoco deje de hacer algo solo porque no le vean.
El ya se agobió, dice que le presiono. Que tenemos que hablar este tema porque cree que hay cosas que yo no tengo claras.
Ya sé que no somos pareja, pero ni como amiga tengo por qué permanecer eternamente en la sombra.
Para colmo ayer me entero que todo el grupo con el que van no saben que ellos han cortado, excepto uno que es a quien se lo contó aquella vez. Así que encima tendrán que hacer la pantomima de que están juntos. Por no dar explicaciones.
Ayer vino a buscarme cuando terminaron de comprar, nos fuimos a jugar y luego estuvimos ya toda la tarde y noche en casa. Yo ya no estaba muy bien, como la tarde del jueves, que ya medio discutimos por el hecho de que iban a estar juntos y a mí no me hacía ninguna gracia. El decía que lo comprendiera, que no había quedado con ella hace poco, que había quedado con un montón de gente hace mes y medio y que va por la gente, no por ella.
- Pero con quién vas a dormir? Qué pasará con la tontería de beber y pasarlo bien?
- No te pongas así, ya sabes que yo no me voy con nadie, no sé si pasará algo o no, no tiene por qué, pero además no es cualquiera, es mi ex, acabo de cortar hace nada, hemos estado casi dos años juntos...
- Pero a mí me duele que te líes con ella, no lo puedes entender? Si es tu ex, es tu ex, fin de la relación ya no tienes que hacer nada con ella.
- Tú tranquila, que no voy a volver con ella ni nada. Ya sabes que ahora no quiero estar con nadie, ya dijimos que no buscaríamos sexo ni nada, que si aparece alguien con quien puede haber una relación hablamos pero si no, nada.
Y esta mañana cuando estaba arreglándose para irse, yo me he quedado sentada en el borde de la cama, no podía contener las lágrimas, porque me daba miedo que volviese con ella, dos días juntos, pasándolo bien, qué puede pasar? Y porque me hubiese gustado pasar el fin de año con él, darle el primer beso del año, divertirme con él y su gente.
Me ha preguntado por qué lloraba. Se lo he dicho, y me ha contestado que no me preocupe, que no pasará nada, que ya no siente nada por ella, que ayer cuando la vió se dio cuenta de que no había ningún sentimiento como había antes. Que por mucho que le diga que va a cambiar que ya es tarde,porque él ahora está bien así y no quiere una relación ni con ella ni con nadie. Que esté tranquila, que él ahora lo que quiere es encontrar un trabajo, hacer la suya e independizarse. Pero nada de relaciones.
Me decía que dejara de llorar, que no fuera exagerada, que solo son dos noches que no nos vemos, yo le digo que a mí me parece genial que se vaya con sus amigos, pero el hecho de que esté también con ella es lo que me hace estar mal.
Le he dicho, supongo que no me llamarás ni podré llamarte.
- Hombre Sally, será complicado. Ya hablaremos el martes. Hija, no pasa nada, tú tranquila.
- Es que me hacía ilusión estar contigo.
- Bueno, pero no podemos estar todos los días juntos hija, nos hemos estado viendo todos los días hace tiempo, no te quejes, por dos día que no estoy o no hablemos no pasa nada. El martes te llamo cuando vuelva.
Pero él no entiende que para mí sea importante pasar el fin de año con él, que quiera darle el primer beso. A mí esas bobadas me gustan, me parecen importantes. Y más si sé que va a ser otra quien se lo va a dar. No entiende que para mí verle todos los días es perfecto, que vale que no pasa nada si no podemos quedar, pero no me gusta que no me llame porque no puede verle nadie. que no quiera dar explicaciones. Tampoco tiene que darlas, con decir que llama a su madre, o decir a tí que te importa a quien llamo. Que si quisiera me llamaría un momento.
Es fácil de entender su postura, porque él está conmigo genial, nadie lo discute, hace un montón de cosas por mí y por quedar conmigo. Pero está encantado de irse con sus amigos dos días a termimar el año y le da igual si yo no estoy, porque estoy otros días.
Para mí, es un asco no poder estar con él en un día así. Porque si él me lo pidiera sabe que me hubiese ido con él, habría dejado a mis amigos por estar con él.
Pero lo peor de todo es saber que está ella allí. Si no, seguro que no lo estaría pasando tan mal. Me daría pena no celebrarlo juntos, pero bueno, no pasa nada, también tiene que hacer cosas con sus amigos, no siempre vamos a hacerlo todo juntos.
Cuando he salido a la puerta a despedirle yo seguía llorando, no podía parar, además todas esas cosas que me había dicho volvían a recordarme que no está enamorado de mí. No es que se me hubiera olvidado, ya lo sé, ya sé que nunca lo estará, pero no me gusta oir ciertas cosas. El está bien como está, yo también lo estoy, pero no quiero que me diga que no quiere una relación y todo eso. No sé hay días que me da igual, hoy me afecta el doble.
Como no dejaba de llorar me dice,
- Ni tranquilo me puedo ir.
- Bueno yo tampoco me lo voy a pasar bien estos días, así que
- Tranquila, ya nos veremos el martes. Feliz año.
Espero que lo sea. Aunque yo lo voy a acabar con los mismos nervios y lágrimas que hace días que no me visitaban.