sábado, 8 de diciembre de 2007

Ilusiones

Os mentiría si dijera que no estoy feliz. Quizá hay cosas que podrían mejorar, pero siempre es todo mejorable.
Estoy feliz por cómo han cambiado las cosas, pero sobre todo por leer en algún comentario que mi germaneta está recuperando la ilusión de que a ella las cosas también le vayan bien.

Sé que es dificil en situaciones como éstas vivir con ilusión, tantas veces la he tenido yo y me he tenido que bajar a la realidad para que luego el golpe no sea tan fuerte. Hay veces que no puedes permitirte ilusionarte mucho, pero también es inevitable, y a veces hasta sale bien. Y si no tan bien como te gustaría ves que hay un camino y ahora sí que puedo empezar a ilusionarme más, aunque sin pasarme.

Cómo no voy a ilusionarme si cada vez me siento menos escondida. Le habla de mí a sus amigos, aunque solo sea para decir que hay alguien especial, ellos saben que cuando no sale está conmigo.
Me ilusiono porque hoy no va a quedar con sus amigos porque dice que me he portado muy bien con él y no quiere dejarme sola. Que también es porque no tiene pasta y porque no le apetece mucho salir. Pero será que le apetece estar conmigo.

Me ilusiono porque dice que si algún día me pide ser pareja seguro que yo le digo que no porque he conocido a otro o porque ya no me apetece. Yo le digo pues date prisa en pedírmelo.
Será que en el fondo le apetece? Quizá más adelante, cuando esté más tranquilo de todo lo que ahora le hace comerse la cabeza, cuando lleve un tiempo sin pareja y ya no le parezca agobiante estar con alguien.

Me ilusiono porque se despierta a mitad de noche y me abraza, yo me asusto y me dice, dame la mano, no tengas miedo. Y me abraza, y no me suelta la mano, y si yo se la suelto, me dice dame la mano. Me gusta que no quiera soltarme, que quiera sentirme cerca, que quiera darme la mano.
Igual que me la da en la calle a ratos, igual que me abraza o me da un beso.
Me gusta que vayamos de compras, que me anime a entrar en tiendas a probarme cosas, cuando le he oído que a ella nunca le ha acompañado porque le aburre ir de tiendas, no le gusta más que cuando él tiene que comprarse algo. Conmigo no se aburre?

Conmigo no se aburre, me ha repetido cien mil veces que conmigo se lo pasa muy bien, que se ríe mucho, que siempre hacemos cosas divertidas.

Me confesó, aunque ya lo había dicho otra vez, que esta última vez no tenía que haber vuelto con ella, que no sabe por qué lo hizo, pero ahora está seguro que no volvería. Que aunque le tenga un cariño especial porque es muy buena tía y han pasado muchas cosas juntos, sabe que no quiere estar con ella. Que si hubiese reaccionado mejor o hubiese sido más valiente en ese momento habría cortado ya, y nos habríamos ido de crucero y ya hubiésemos hecho un montón de cosas juntos. Ahora no podemos hacer demasiado porque no tiene trabajo. Siempre pasa algo, primero por ella, ahora que tenemos libertad no tenemos pasta. Siempre contra viento y marea.

Dijo que yo era la única persona que le había demostrado que realmente le quería, que había hecho muchas cosas por él, y por eso no quiere dejarme, por eso quiere hacer tantas cosas conmigo. Le dije que no lo hiciera por pena o gratitud, que si no le apetece no hacía falta. Pero es que me apetece, estoy muy bien contigo.

Ojalá encuentre pronto un trabajo, ojalá pueda hacer todo lo que le apetece y se relaje y se centre, así quizá quiera ser mi pareja, dejar de esconderme definitivamente.

Me estoy ilusionando, pero esta vez no voy a dejar de hacerlo.

miércoles, 5 de diciembre de 2007

Detalles

No vino a dormir. Pero me puso un sms que quedábamos a las 9,30 en su casa.

Pasé a buscarle, empezamos bien la mañana pero al final se torció un poco. Ibamos a ir a Morella pero nos pasamos la salida de la autopista y acabamos en Peñíscola. Eso sí, después de discutir, de que él se pusiera nervioso y de mala leche y yo también. Un rato sin hablarnos, porque cuando nos cabreamos es mejor que cada uno mire para un lado o acabamos fatal.

Al final decidimos entrar al centro comercial que habíamos encontrado, compramos unas camisetas, hicimos una primitiva, empezamos a soñar con lo que haríamos cuando nos tocase el bote y nos fuimos a comer a Peñíscola.

A mí me encanta ese pueblo, a él también desde que yo se lo enseñé, y las tres veces que hemos ido han sido realmente especiales.

Llevábamos el GPS que se había comprado, y cada poco iba parando para reconfigurarlo o ponerle otra dirección. Cuando íbamos a entrar al pueblo de repente pone el intermitente y para el coche. Yo pensando qué querría mirar a esas alturas ya en el GPS, y le pregunté, para qué paras?

Para darte un beso.

Yo pensé, me toma el pelo. Pero no, paró, me dio un beso, y seguimos el viaje.

Me reí, porque no me lo esperaba, él dijo, no te lo creías? Estaba alucinada, pero fue un detalle que me encantó.

El día fue genial, además hizo un día precioso de sol. Nos hicimos muchas fotos juntos, abrazándonos, besándonos. El muy cariñoso, como últimamente. Creo que se ha quitado el peso de encima de estar escondiéndose y ahora lo disfruta más.

Por la noche había quedado, pero al final no salió, iban amigas de sus amigos y les dijo que no quería conocer a nadie, que no le interesa ahora, que está muy bien sin pareja. Dos de sus amigos saben que está conmigo, y el viernes pasado les contó la historia. Les dijo que hace dos años que estamos juntos, y ellos no se lo creían por lo visto. Les dijo que era una relación muy especial, que no es un simple rollo ni quedamos solo por sexo, pero que de momento no somos pareja ni nada.

No sé por qué pero me gusta que lo haya contado, quizá así aunque no me vean nunca saben que hay alguien. Ya no me siento tan invisible.

El domingo en casa genial, no hicimos nada especial, pero solo sentarnos a ver la tele, o tumbarnos en la cama, que me acaricie o se eche encima a hacerme cosquillas, ya lo convierte en inolvidable.


Nos hemos visto todos los días, vamos quedando a lo de siempre, jugar, playa y cine. Y hablar, hablar mucho, porque está preocupado y mal porque no encuentra trabajo.
Ayer hasta las 12,15 hablando, yo me caía de sueño y cansancio, pero estuve escuchándole.
Gracias por escucharme, me dijo. Hoy me lo ha repetido, mientras no dejaba de abrazarme.

Solo por eso vale la pena. Como valen la pena tantas cosas a su lado.

Mañana nos vamos a pasar el día y la noche fuera, hasta el viernes por la tarde.

Estoy contenta, pero cansada. Aunque no me importa cansarme de esta manera.

viernes, 30 de noviembre de 2007

Idiota

Habéis escuchado la canción de Nena Daconte "Idiota"?

Hay un trozo que dice así:

Idiota por perderme por si acaso te marchabas ya,
y tirar tu confianza desde mi cama hasta esa ventana.
No ves qué fácil ha sido para mí
perderlo todo en un momento.
Por mi miedo a perder,
por mi miedo a no controlar tu vuelo.

Pues algo así me ha pasado hoy. Hemos quedado para ir a jugar, yo iba supercontenta y bien. Ya sabía que iba a salir esta noche, pero conforme pasaba el rato y me iba contando que al final saldría más gente de la que pensaba porque iban amigas de amigas de sus colegas, que igual venía tarde, y todas esas cosas yo cada vez me sentía peor.
Yo quería salir también, me encantaría que a mí también me llevara, que me presentara, pero eso es casi lo de menos. Lo peor es que he empezado a pensar en lo de siempre, qué pasaría con tantas amigas, si alguna se le acercaría y empezaría a tontear, en fin, esas cosas.

Total, que me he rallado yo sola y me ha entrado un agobio brutal. El no hacía más que preguntarme qué me pasaba, si estaba bien. Yo le decía que nada, que estaba bien. Pero claro, no me creía, se me nota mucho cuando no estoy bien. El insistía, me abrazaba, me cogía de la cintura, me volvía a preguntar qué te pasa Sally?
Y yo que nada. El decía, pero si te conozco como si te hubiera parido, venga cuéntamelo, es del trabajo? Estás mal en casa? Conmigo? cuéntamelo que me puedes contar lo que quieras.
Es porque salgo esta noche? Te sabe mal que salga?

Le decía que no, que no era eso, que no me sabe mal que salga, que estoy bien.

Y no me sabe mal, lo que me sabe mal es lo que pueda pasar. Porque él no quiere conocer a nadie ni tiene interés, pero los tonteos son otra cosa, y no me gusta que haya una probabilidad de que se morree con alguna.

Yo cada vez más agobiada, pero no podía decirle todo lo que pasa por mi cabeza, no quiero que se sienta presionado, porque no somos novios, es una relación especial, pero no puedo exigirle fidelidad. El sabrá lo que tiene o quiere hacer, como yo. Pero no puedo exigirle.

Estábamos pensando dónde ir mañana, pero decía que si volvía hoy muy tarde y estaba muy cansado a ver si se levantaba porque claro. Yo le he dicho que mañana no me quedaba en casa, que quería hacer algo. El me decía, bueno ya me esforzaré por darte gusto. Pero todo el rato muy cariñoso, entre risas, sonrisas y abrazos. Sabía que no estaba bien y quería animarme.

Yo cada vez más rallada y cuando nos estábamos despidiendo en el coche me dice, bueno, pues luego voy, supongo que para las cinco y media o así ya estaré, puede que antes, pero vamos.

Y no se me ocurre otra cosa que contestarle que si está muy cansado y quiere dormir que se vaya a su casa, para que duerma más tranquilo.

La cara que ha puesto de sorpresa era para verla. No se lo esperaba y así me lo ha dicho. Me ha preguntado que por qué le decía eso.

No, por si estás muy cansado y quieres dormir.

En ese momento ya me había arrepentido, pero he seguido diciéndoselo.

Es la primera vez que me dices eso, no sé, de verdad me lo dices?

Solo si estás muy cansado.

De verdad no quieres que vaya?

Lo digo por si quieres dormir mañana. Pero bueno, mejor vienes y así te despierto que si no te darán las dos de la tarde durmiendo.

No no, ya me has dicho que no, pues ya me iré a casa, lo hacemos así entonces. Ya me has desanimado.

Ven, que si no te dormirás.

No no, es que a veces me descuadras.

Bueno pues no vengas.

Qué te pasa Sally?

Nada.

Nos hemos despedido, bien, normal, sin enfados. Mientras yo salía a poner la "L" otra vez y él recogía sus cosas, me ha dado otro beso y se ha ido rápidamente porque su padre estaba a punto de llegar.
Entonces le he llamado y le he dicho, pórtate bien vale?

Ha hecho un gesto afirmativo con la cabeza y ha seguido andando deprisa.

Yo me he montado en el coche y me he sentido completamente idiota. Estúpida y gilipollas por ser así. Por amargarme la tarde pensando en lo que puede que haga, y no disfrutarla con él.

Si es listo y me conoce, ya sabrá por qué estaba mal. Solo espero que no se haya enfadado, que no se agobie o piense que me está haciendo daño y quiera alejarse para protegerme. Y espero que venga a dormir conmigo.

Soy idiota.

lunes, 26 de noviembre de 2007

Palabras que me vuelven loca

El sábado estuvimos viendo la tele por la noche, un dvd de Martes y Trece, y nos reímos mucho.
Cada vez nos acomodábamos más en el sofá, y él se iba apoyando en mi hombro, luego se recostaba en mi pecho, cada vez más juntos.

- Quién me iba a decir a mí que un sábado por la noche estaría viendo a Martes y Trece y encima me lo pasaría bien. Pero la verdad que he estado super a gusto. Contigo estoy muy cómodo siempre.


Esta mañana no he ido a trabajar, he llamado para decir que me encontraba mal, y me he ido a acompañarle a la entrevista de trabajo que tenía. Yo le esperaba en el coche.

- He tardado mucho? lo siento. Gracias por esperarme.

Luego hemos parado en la gasolinera para comprar agua. He comprado chicles tb, siempre me está pidiendo chicles. He sacado el bote este redondo de Trident, bien grande y le he ofrecido.

- Hala qué bien, gracias. Eres la chica más guapa del mundo.

Hemos estado jugando un rato, hemos vuelto al coche.

- La verdad que contigo sí que siento que aprovecho los días.


Me ha llamado como todas las noches.

- Solo llamo para saludarte y decirte buenas noches

Hemos dicho las cuatro tonterías de turno me ha contado lo que estaba haciendo.

-Mañana hablamos, un beso guapa.

domingo, 25 de noviembre de 2007

Malditos domingos

Voy a coger manía a los domingos. Pero no la típica de mañana hay que ir a trabajar, esa ya se la tengo hace tiempo, sino la de que últimamente siempre me traen algo que me hace estar mal después de estar genial.

Este finde ha estado genial, hasta hace unas horas me sentía tan feliz, no he parado de reirme y sonreir, no he parado de besarle, de abrazarle, él no ha parado de hacer lo mismo conmigo, no hemos parado de hacer planes.

Pero al rato de estar en casa me ha llamado, todo ilusionado, para decirme que si todo va bien, en enero por fin podrá independizarse. Su tía se compra piso y él cogerá el que ella tiene ahora. Pero claro como es tanta pasta tendrá que dejar de salir tanto, de viajar, de hacer muchas cosas.
Mi primera reacción ha sido enfadarme, sin decirle nada, pero no me ha sentado nada bien. Después de tanto insistir en que pensara si me iba con él ahora hace la suya y se va donde quiere? Ya no me espera?
Se lo he dicho, de buenas, para no discutir, lo primero ha sido decir que bueno que ahora no sería tan fácil pq tendría que dar explicaciones en su casa y no era lo mismo decir que había encontrado un piso para compartir que éste que es de su tía y claro. Todo problemas. Menos mal que ha reaccionado y me ha dicho que de todas formas no me preocupe, que si las cosas van mal y tengo que irme que puedo ir con él, que siempre puede decir que son muchos gastos y necesita compartir.

En fin, que no sé cómo no me conozco el cuento y aprendo de una vez que con él un día es una cosa y otro otra. Que las cosas cambian de repente de un día a otro.
Y sobre todo no sé como no aprendo a dejar de darle vueltas a todo. Si todavía no sé si se podrá ir o no, no sé cómo saldrán las cosas.

Pero siempre es este maldito miedo a perderle, a que todo cambie, porque sé que por mucho que me quiera y le importe, por muy especial que sea para él y no quiera renunciar a mí, no está enamorado, tiene sus propios planes y no siempre estoy yo en ellos.

Esta misma mañana me estaba diciendo que si en este mes le sale trabajo podríamos ir reservando ya el crucero para las vacaciones. Pero ahora ya no podrá ser.

Sé que mi reacción ha sido completamente egoísta, porque sabiendo la ilusión que le hace independizarse y lo contento que me lo decía, no he mostrado ni un ápice de alegría. Solo he pensado que me dejaba sola, y que adiós a todos los planes que teníamos.
Soy incapaz de no comerme la cabeza ya por algo que no sé que rumbo tomará y de hacer otros planes.

Pero es que me encanta cuando decimos todo lo que queremos hacer, la ilusión que tenemos, cuando me dice que soy muy especial y muy importante en su vida, cuando dice que si no me hubiera conocido no habría cortado con ella, pero que no quería renunciar a mí. Siempre está diciendo que seremos amigos siempre, que no quiere perderme pase lo que pase, y que nunca se sabe cuando le digo que no se enamorará de mí ni estaremos juntos.
Me encanta que me pregunte si estoy bien, si estoy feliz, que me diga que se me nota feliz cuando me mira. Se me queda mirando, me abraza y me dice cuídate mucho eh? pase lo que pase.
Me gusta que se preocupe por mí cuando no le respondo ni al fijo ni al móvil, que me insista en que le haga una perdida cuando vuelvo sola a casa desde la suya.

Sé que no tengo que pensar más allá, sé que todo puede ir bien, aunque de diferente forma, pero quiero dejar ya de esconderme, dejar de vivir a la sombra de ella aunque ya no estén juntos. Quiero que me vean con él y no me esconda, que diga que soy su amiga y ya está.
Quiero estar tranquila y bien de una vez.

Tan egoísta soy que solo pienso en mí? Tan egoísta que me puede el miedo a no tenerle antes que alegrarme por sus cosas? Qué clase de amor siento entonces?

jueves, 22 de noviembre de 2007

Algo inesperado

Cuando he salido de trabajar he recibido un sms suyo. No me lo esperaba, porque estaba el día bastante nublado y no creía que me propusiera ir a jugar un rato.
Pero así ha sido, a jugar y al cine.

Yo no sé, pero por mucho tiempo que pase cada momento a su lado es como si fuera el primero. Puedo sentir las cosas con la misma intensidad del primer día, como si no hubiera pasado el tiempo, a veces incluso con más fuerza. Me sigue gustando mucho, me sigue poniendo con sus gestos, me sigo poniendo nerviosa cada vez que voy a verle. Estas mariposas no se van de mi estómago. Se han acomodado y no quieren salir. Y me encanta esa sensación.

Cuando me mira de esa manera se me hace difícil creer que no está loco por mí, pero así es. Simplemente está loco, pero no es por mi culpa :P

Mañana vendrá por la tarde, yo salgo de cena con unas compañeras del trabajo, pero me esperará en casa. El sábado nos iremos a algún sitio, y por la noche igual queda con ella a cenar, aunque hasta mañana no lo sabrá seguro. Por una parte dice que no le apetece mucho, que prefiere venir a casa, pero según cómo se ponga ella lo hará, porque tampoco quiere perder la amistad con ella.
Mañana ella va a comer a su casa. Y pase lo que pase, vendrá a dormir conmigo el sábado.

El no deja de preguntarme qué tal estoy, si estoy bien. Yo le digo que como siempre, a ratos, a días. Pero que no se preocupe, que como él me dice soy sufridora por naturaleza.

Yo disfruto de cada momento a su lado, me hace sonreír cuando dice mi nombre, me hace reír con sus comentarios y sus salidas. Siento tanto amor a su lado que a veces creo que voy a explotar.

Puede que quede con ella, que quiera seguir siendo su amigo, pero es a mí a quien da su total confianza, a quien cuenta todos sus problemas y preocupaciones, a quien no deja por mucha libertad que quiera. Dice que menos mal que me tiene a mí porque esos ratos que pasamos juntos es lo único que le anima a veces.

Cómo puedo sentirme mal alguna vez teniendo todo esto?

Por miedo a perderlo quizá. Porque no quiero.

miércoles, 21 de noviembre de 2007

De los nervios

Llevo desde que vine del viaje atacada de los nervios. Volver a la realidad después de estar en el paraíso es duro.
No sé, supongo que se me han juntado muchas cosas, todo a la vez, en el momento que tenía más revueltas las hormonas y me ha dado un bajón increíble, por eso no he escrito mucho, aparte de estar supercansada porque he llevado una semana de trabajo bastante tensa.

No sé si os he contado alguna vez que vivo con mi amiga, y que ahora se había echado una novia argentina. Pues el martes llega aquí, y viviremos las tres juntas. Ellas no pueden irse a vivir solas porque no tienen mucha pasta, sobre todo ella que llega con lo que le ha sobrado del préstamo que le han hecho para el billete de avión. Así que a partir del martes mi vida cambia un poco, porque estaré viviendo con una pareja en casa, a ella no la conozco y no sé cómo saldrán las cosas. Tendremos que habituarnos a convivir con alguien nuevo. Mi amiga lo tiene más fácil pues es su pareja y al fin y al cabo estará bien, aunque también esté nerviosa por lo que pueda pasar, pero yo tengo que aprender a vivir junto a una pareja que puede estar acaramelada cuando menos me apetezca ver ñoñerías, o que se ponga a discutir y me pille a mí en medio.
Me pone nerviosa la nueva situación.

A raíz de esto mi niño me propuso que nos fuésemos a vivir juntos. El quiere independizarse y quiere irse solo, pero dice que si yo voy a estar mal nos vamos juntos. Que no estaría mal, que podríamos pasarlo muy bien, pero hay ciertos inconvenientes.

A mí me encantaría si fuese en plan pareja, pero está claro que no es así. El ha cortado para hacer la suya, para no dar explicaciones a nadie, para tener libertad y no quiere una pareja. Vale que seguiremos haciendo cosas como hasta ahora, que me quiere mucho y soy importante para él, pero desde luego no voy a tener lo que me gustaría. Pero eso ya lo sabía.

Hemos estado hablando mucho de todo esto, de que cada uno tiene libertad para hacer lo que quiera, que él no va a buscar nada, pero si aparece alguien cuando sale y hay tonteos, pues bueno, que no puede prometerme que no hará nada, pero desde luego no piensa ir a buscar sexo porque conmigo está muy contento, tiene bastante y no le apetece además. Cada uno puede hacer lo que quiera, pero no nos lo contaremos, nos respetaremos, y si aparece alguien para una posible relación pues ya nos lo diremos.

Yo le digo que si eso pasa esta vez no voy a estar ahí, que lo he hecho una vez, pero no más. Dice que podemos seguir viéndonos como amigos si llega el caso, pero yo no puedo ser su amiga, ya se lo he dicho muchas veces. Le dije que tendría que pasar bastante tiempo hasta que hablara de nuevo con él. Dice que entonces se siente presionado porque aunque no quiera nada con nadie si aparece alguien sabe que me pierde y eso no le gusta.
Pues lo siento, pero a mí tampoco me gusta estar compartiéndole.
Le dije que también puede ser que pase dentro de mucho tiempo y ya se haya enfriado nuestra relación, dice que mientras sigamos viéndonos no cree que se enfríe.

Así que también me pone nerviosa saber que puede irse con cualquiera como siempre, que nunca estaré con él como pareja. Y porque lo de irme a vivir con él me come mucho la cabeza. Por una parte me parece genial, estaría con él, aunque él hiciese su vida, pero sería tambíen más parte de la mía. Quién sabe que pudiera pasar, sería otro riesgo a correr. Por otra parte quizá lo pasara mal en ciertas ocasiones, no lo sé. Además ahora estoy muy acomodada en mi casa, tengo todo lo que quería tener y me ha costado mucho conseguirlo, pero también sé que en un momento u otro me quedaré sola, porque mi amiga y su novia se irán y no podré afrontar yo sola el alquiler. Claro que si voy con él, su idea es comprarse un estudio para él solo en unos años, y también me quedaría colgada. Así que no sé. Parece que todo se complica, o yo lo veo muy complicado.

Yo le digo que de momento esperemos a ver qué pasa, cómo me va en casa, y que él encuentre trabajo. Que nos lo tomemos con tranquilidad, lo vamos pensando, pero tranquilamente.

Tengo que relajarme, empezar a pensar que podemos pasarlo muy bien juntos como hasta ahora, pero que, como hasta ahora, no será para mí.

Ya no soy la otra, soy alguien muy especial, alguien que le importa tanto que es capaz de renunciar a vivir solo que era lo que quería, por ayudarme a mí. Sé que ninguna caricia es fingida, que todo el cariño que me da es porque lo siente, porque le apetece hacerlo, porque le encanta que le acaricie cuando me despierto y porque le apetece coger mi mano o abrazarme cuando lo hace.
Sé que hemos llegado a un punto de confianza, de cariño y de sentimientos especiales que harán muy difícil que nos separemos, y si llega el momento será doloroso.
Sé que está muy convencido de no volver con ella, que ni siquiera piensa en ella, que tiene claro que ni con ella se iría a vivir ahora. Pero no sé qué pasará con ellos si se ven, si coinciden en fin de año o dentro de un tiempo. No quiero pensarlo. Tendrán rollo y punto.
Sé que todo eso me duele, que no me gusta saber que puede estar con otra tía, como a él no le gusta que esté con otro tío, pero como dice, no me lo puede prohibir, ni exigirme algo que él no es capaz de prometerme.

Hay cosas que cambian, pero otras no. Es lo que hay.