Este ha sido un finde bastante bueno. El viernes estuve con unos amigos por la tarde, mi niño vino de madrugada para dormir conmigo y pasar juntos el sábado. Realmente no hicimos casi nada excepto dormir, comer y hacer el amor. Se fue por la tarde, había quedado para cenar con ella, yo había quedado con otro amigo. Vino a dormir conmigo porque quería que hoy estuviésemos juntos porque es mi cumple.
Pues sí, hoy cumplo un año más, y al igual que el año pasado quería despertarme a su lado, estar con él porque para mí es el mejor regalo que puedo tener. Luego hemos ido a comer al chino, realmente no se ha diferenciado en casi nada del cumpleaños del año pasado, solo que este yo le había pedido un regalo que no me ha hecho pero le seguiré exigiendo hasta que se aburra de oirme, que para eso yo le acompañé a comprar el de ella, y en que cada vez estamos mejor.
Durante la comida ha salido el tema del viaje, me ha dicho que seguramente podremos ir, que ya ha pedido los días y solo queda que se los concedan, y que ella a última hora no cambie de idea, porque con ella siempre es igual, nunca se sabe hasta el último momento. Dice, si tú estás cansada de esta situación ni te imaginas yo. Me ha vuelto a decir lo de la otra vez, que por una parte le apetece hacer muchas cosas conmigo, que es algo que le atrae mucho de mí, que no me cuesta moverme, en cambio ella siempre tiene que estar convenciendola. Que cuando están juntos se lo pasan muy bien, pero cuando se plantea cortar con ella siempre pasa algo que le hace cambiar de idea, hasta a veces le dan ganas de casarse. Pero por otra parte se ven muy poco, dice que el hecho de que ella viva en un pueblo que está a 12 km de aquí también influye y que siempre tiene muchas cosas que hacer. Yo le he dicho que solo son 12 km, no 300, que cuando quieres ver a alguien te mueves lo que haga falta, aunque sea para media hora. Que querer es poder, y que yo no es que no tenga nada que hacer, sino que muchas veces dejo lo que tengo que hacer para irme con él. Eso le ha hecho pensar, se ha quedado bastante serio.
Dice que a veces cree que está con él para que no se vaya con otra, como cuando habían cortado y le dijo que se iba con otra de vacaciones, y ella se puso como una loca y al final volvieron y se fueron juntos. Que él al principio estaba más metido en la relación que siempre intentaba darse otra oportunidad, pero ahora no, que si ella le dijera de cortar lo haría, y por eso cree que no le dice nada. Dice que la cosa no está muy bien.
Pero no lo deja, sigue con ella y sigue diciendo que aunque no hay nada en especial que no le guste de mí, que no está con ella porque sea mejor que yo, sino porque hay cosas que se sienten o no se sienten. Que con ella se dieron una serie de circunstancias que no cree que vuelvan a darse nunca.
Pero qué tengo yo para que nadie sienta esa chispa especial? O qué no tengo?
Por mucho que diga, algo especial tiene que haber conmigo si no, no se entiende todo lo que hace y dice.
Hace tiempo, durante el primer año de relación siempre me preguntaba que si yo iría a su boda. Yo le decía que no, que no podría, él contestaba que él sí vendría a la mía, que eramos amigos y le haría ilusión.
Hoy me ha dicho, yo no iré a tu boda. No podría ir.
Algo ha cambiado no?
El viernes me dijo siempre te tendré en mi corazón Sally, pase lo que pase.
Yo le pregunté y por qué no me tienes siempre a tu lado?
Ya no me contestó, se quedó dormido.
Esas frases, la forma en que hemos hecho el amor estos dos días, que hoy haya dicho antes de irse, qué guapa estás hoy, y que haya venido conmigo, es el mejor regalo de cumpleaños que puedo tener.
domingo, 28 de octubre de 2007
jueves, 25 de octubre de 2007
Se me cae la baba
Y es que es tan rico. Lo reconozco, no puedo evitarlo, estoy tan ciega que se me cae la baba con cada tontería que hace.
Veo lo malo que tiene y lo mal que lo paso a veces, pero hay otras como ahora que hace que me olvide de todo eso.
Acaba de llamarme desde el trabajo, porque se aburría, y me llama para preguntarme qué tal el día, y para quedar mañana.
Yo no sé si también la ha llamado a ella o no, pero no me importa. Se ha acordado de mí, me ha llamado y me ha dejado dibujada esta sonrisa de boba.
Ayer hablamos de lo del viaje, como siempre, que ya se verá que no es tan fácil, que no sabe qué va a hacer porque le está diciendo ella que vaya a Londres, sus colegas que quieren irse al mes que viene de viaje también, y yo que a ver si nos vamos. Se está agobiando.
Al final dijo que a ver que podía hacer, pero que no me pensara que no quería venir conmigo o que pasaba de mí, sencillamente no es tan fácil escaquearse.
Como ya me sé todas las conversaciones, al final paso de todo y evito discutir, porque no me sirve de nada más que para llevarme un mal rato. Así que lo dejé estar, lo que tenga que ser será.
Y luego seguimos hablando normal, y nos reímos mucho, y me daban unas ganas de tenerle al lado para abrazarle que ni os imagináis, por las bromas que hacía, por las tonterías que decía, por hacerme reír tanto.
Hoy estaba en el cine y antes de que empezara la peli me he puesto a mirar unos videos que llevo en el móvil. Y sale uno que no me acordaba que tenía, y está tan guapo que me lo hubiese comido. Se lo he enseñado a mi amiga, y yo venga decir, qué guapo, es más rico. Y ella me miraba de esa manera como diciendo, hija mía, que chocha estás.
Yo le he dicho, ya sé que estoy chocha y soy gilipollas, pero hija, qué le voy a hacer.
Veo lo malo que tiene y lo mal que lo paso a veces, pero hay otras como ahora que hace que me olvide de todo eso.
Acaba de llamarme desde el trabajo, porque se aburría, y me llama para preguntarme qué tal el día, y para quedar mañana.
Yo no sé si también la ha llamado a ella o no, pero no me importa. Se ha acordado de mí, me ha llamado y me ha dejado dibujada esta sonrisa de boba.
Ayer hablamos de lo del viaje, como siempre, que ya se verá que no es tan fácil, que no sabe qué va a hacer porque le está diciendo ella que vaya a Londres, sus colegas que quieren irse al mes que viene de viaje también, y yo que a ver si nos vamos. Se está agobiando.
Al final dijo que a ver que podía hacer, pero que no me pensara que no quería venir conmigo o que pasaba de mí, sencillamente no es tan fácil escaquearse.
Como ya me sé todas las conversaciones, al final paso de todo y evito discutir, porque no me sirve de nada más que para llevarme un mal rato. Así que lo dejé estar, lo que tenga que ser será.
Y luego seguimos hablando normal, y nos reímos mucho, y me daban unas ganas de tenerle al lado para abrazarle que ni os imagináis, por las bromas que hacía, por las tonterías que decía, por hacerme reír tanto.
Hoy estaba en el cine y antes de que empezara la peli me he puesto a mirar unos videos que llevo en el móvil. Y sale uno que no me acordaba que tenía, y está tan guapo que me lo hubiese comido. Se lo he enseñado a mi amiga, y yo venga decir, qué guapo, es más rico. Y ella me miraba de esa manera como diciendo, hija mía, que chocha estás.
Yo le he dicho, ya sé que estoy chocha y soy gilipollas, pero hija, qué le voy a hacer.
martes, 23 de octubre de 2007
El viaje
Hoy me encuentro un poco rara. Será la revolución mensual de hormonas que me tiene loca. Tan pronto estoy contenta recordando estos días junto a él, como me dan ganas de llorar porque sé que me va a dejar colgada otra vez.
La semana pasada hablamos del viaje que teníamos que hacer cuando ella se vaya a Londres. Ahora dice que quizá no podamos ir, que igual se va con ella, porque está mosqueada porque no va, porque se están distanciando.
Le dije que si no nos íbamos yo también me iba a mosquear y mucho, que estoy harta de quedarme siempre colgada, que ya me lo hizo las anteriores vacaciones porque pasó aquello , pero que esta vez era él quien lo había planeado, quien me hizo la ilusión y ahora se plantea irse con ella.
Dice que también le apetece ir conmigo, pero claro que ella es su novia, que ya sé cómo están las cosas. Que yo lo quiero todo, que no me conformo con nada y que soy una acaparadora.
Le dije que claro que lo quiero todo, porque quiero pasar mi vida con él, fijate si quiero. Y que está muy bien ir a la playa y al cine todos los días, pero que también me apetece hacer otras cosas con él, sobre todo si es él quien me las va prometiendo.
Como siempre al final, él se queda con la suya y yo con la mía, y no quería discutir más. Que si me dejaba tirada otra vez , se acabaría.
No hemos vuelto a hablar del tema, no quiero presionarle más, hará lo que quiera diga lo que diga yo.
Pero llevo unas noches soñando que me dice que se va a Londres, y yo me despierto nerviosa y cabreada.
Porque esta vez creo que ya no aguantaré, y sí que le diré que hasta aquí hemos llegado.
Pero por otra parte es que no quiero terminar con él. Sé que así seguirá tomándome el pelo toda la vida, pero tengo que asumir mi papel y sé que estas cosas pasan cuando eres la otra. Siempre corres el riesgo de quedarte tirada.
Pienso que le quiero tanto, que quiero seguir luchando por él, que quizá algún día cambie, y si me voy no sabré nunca qué habría pasado.
Escucho canciones que me hacen más fuerte, que me animan a seguir, porque sé que lo nuestro es difícil, pero es verdadero.
Solo quiero que me diga que ha cogido las vacaciones y que nos vamos los dos unos días. Ahora me toca a mí no?
La semana pasada hablamos del viaje que teníamos que hacer cuando ella se vaya a Londres. Ahora dice que quizá no podamos ir, que igual se va con ella, porque está mosqueada porque no va, porque se están distanciando.
Le dije que si no nos íbamos yo también me iba a mosquear y mucho, que estoy harta de quedarme siempre colgada, que ya me lo hizo las anteriores vacaciones porque pasó aquello , pero que esta vez era él quien lo había planeado, quien me hizo la ilusión y ahora se plantea irse con ella.
Dice que también le apetece ir conmigo, pero claro que ella es su novia, que ya sé cómo están las cosas. Que yo lo quiero todo, que no me conformo con nada y que soy una acaparadora.
Le dije que claro que lo quiero todo, porque quiero pasar mi vida con él, fijate si quiero. Y que está muy bien ir a la playa y al cine todos los días, pero que también me apetece hacer otras cosas con él, sobre todo si es él quien me las va prometiendo.
Como siempre al final, él se queda con la suya y yo con la mía, y no quería discutir más. Que si me dejaba tirada otra vez , se acabaría.
No hemos vuelto a hablar del tema, no quiero presionarle más, hará lo que quiera diga lo que diga yo.
Pero llevo unas noches soñando que me dice que se va a Londres, y yo me despierto nerviosa y cabreada.
Porque esta vez creo que ya no aguantaré, y sí que le diré que hasta aquí hemos llegado.
Pero por otra parte es que no quiero terminar con él. Sé que así seguirá tomándome el pelo toda la vida, pero tengo que asumir mi papel y sé que estas cosas pasan cuando eres la otra. Siempre corres el riesgo de quedarte tirada.
Pienso que le quiero tanto, que quiero seguir luchando por él, que quizá algún día cambie, y si me voy no sabré nunca qué habría pasado.
Escucho canciones que me hacen más fuerte, que me animan a seguir, porque sé que lo nuestro es difícil, pero es verdadero.
Solo quiero que me diga que ha cogido las vacaciones y que nos vamos los dos unos días. Ahora me toca a mí no?
lunes, 22 de octubre de 2007
Qué no daría yo
Daría todo lo que tengo porque siempre fuera así contigo.
Porque pudiera verte todos los días, por poder dormir contigo, por despertar a tu lado.
Daría mi vida por poder pasar un tiempo contigo, sin que nadie más se cruzara en nuestro camino, por poder hacer planes, por llevarlos a cabo.
Daría mi alma al diablo por poder irme de vacaciones contigo, porque no acabasen nunca esas caricias, por seguir viendo el brillo en tus ojos cuando me miras.
Me gustaría que solo existiera yo para tí.
Me gusta ir a tu casa y quedarme, me gusta que me dejes la llave cuando tú te vas a trabajar. Me gusta que me abraces al despertar, que te rías conmigo.
Me gusta que aunque no pueda ir quedemos para ir a cenar. Me gusta que me digas que vienes por mí porque te hubieses ido a casa porque te encuentras mal. Y aún así vienes, y cenamos, y nos reímos, y hablamos y me miras, y me dices que te gusta cuando río.
Te doy las gracias por venir y tú me las das por acompañarte. Te acompañaría toda la vida si quisieras, te digo. Y como siempre sonríes y no contestas.
Me gusta sentirme así, volver a casa con esa sonrisa en la cara que no puedo quitarme. Y que no quiero que se vaya nunca. Quiero seguir sintiendo esta emoción tonta de haberte visto, de volverte a ver.
Quiero hablar contigo por teléfono como ayer, que me digas que te lo has pasado muy bien conmigo, que me digas que soy muy buena mujer, yo me río y te digo pues no me dejes que se me llevará otro. Y tú dices que te resultaría muy raro verme con otro, que no te gustaría. Pues no me dejes marchar, te digo. Pero las circunstancias ahora están como están, respondes.
No quiero pensar en que al final te vayas con ella de viaje y vuelvas a dejarme colgada, porque entonces pienso en dejarte por no quererme. Quiero pensar que hoy has venido aún estando mal, y me demuestras que te importo.
Qué puedo hacer para que sea todo menos complicado? Cómo hago para que te olvides de ella y quieras tener solo estos momentos conmigo?
Quisiera no tener que estar pensando si te veré o no el finde, quisiera saber que tenemos muchos planes por hacer.
Ojalá esta sonrisa tonta no empezara a borrarse por pensar en cuándo será la próxima vez.
Es posible que hace media hora que te has ido y ya te eche de menos?
Lo que daría esta noche por dormir otra vez contigo.
Porque pudiera verte todos los días, por poder dormir contigo, por despertar a tu lado.
Daría mi vida por poder pasar un tiempo contigo, sin que nadie más se cruzara en nuestro camino, por poder hacer planes, por llevarlos a cabo.
Daría mi alma al diablo por poder irme de vacaciones contigo, porque no acabasen nunca esas caricias, por seguir viendo el brillo en tus ojos cuando me miras.
Me gustaría que solo existiera yo para tí.
Me gusta ir a tu casa y quedarme, me gusta que me dejes la llave cuando tú te vas a trabajar. Me gusta que me abraces al despertar, que te rías conmigo.
Me gusta que aunque no pueda ir quedemos para ir a cenar. Me gusta que me digas que vienes por mí porque te hubieses ido a casa porque te encuentras mal. Y aún así vienes, y cenamos, y nos reímos, y hablamos y me miras, y me dices que te gusta cuando río.
Te doy las gracias por venir y tú me las das por acompañarte. Te acompañaría toda la vida si quisieras, te digo. Y como siempre sonríes y no contestas.
Me gusta sentirme así, volver a casa con esa sonrisa en la cara que no puedo quitarme. Y que no quiero que se vaya nunca. Quiero seguir sintiendo esta emoción tonta de haberte visto, de volverte a ver.
Quiero hablar contigo por teléfono como ayer, que me digas que te lo has pasado muy bien conmigo, que me digas que soy muy buena mujer, yo me río y te digo pues no me dejes que se me llevará otro. Y tú dices que te resultaría muy raro verme con otro, que no te gustaría. Pues no me dejes marchar, te digo. Pero las circunstancias ahora están como están, respondes.
No quiero pensar en que al final te vayas con ella de viaje y vuelvas a dejarme colgada, porque entonces pienso en dejarte por no quererme. Quiero pensar que hoy has venido aún estando mal, y me demuestras que te importo.
Qué puedo hacer para que sea todo menos complicado? Cómo hago para que te olvides de ella y quieras tener solo estos momentos conmigo?
Quisiera no tener que estar pensando si te veré o no el finde, quisiera saber que tenemos muchos planes por hacer.
Ojalá esta sonrisa tonta no empezara a borrarse por pensar en cuándo será la próxima vez.
Es posible que hace media hora que te has ido y ya te eche de menos?
Lo que daría esta noche por dormir otra vez contigo.
sábado, 20 de octubre de 2007
Una situación rara
Ayer me llamó, como me dijo, cuando ella se fue. Yo estaba mosqueada, para qué mentir, bastante cabreada, porque me pasé toda la tarde en casa y me fastidió bastante tener que volverme cuando ya estaba de camino. Incluso pensé quedarme en casa y no venir.
Cuando me llamó yo estaba bastante seca, y claro él me preguntó si estaba enfadada. Yo le decía no. El decía que lo sentía que no se imaginaba que iba a ir, que le había llamado en el último momento cuando él ya estaba preparado también para ir a la playa como dijimos.
Vamos que llego a salir un poco antes de casa y nos encontramos los tres en la puerta. Qué bonito.
Yo le decía que no sabía si ir o no, que no quería tener que volverme a mitad otra vez o tener que salir corriendo. El decía que tranquila que eso no iba a pasar. Que iba a pedir unas pizzas, que parara a comprar lambrusco y Cacique para después de cenar. Yo seguía tan seria, tan seca y tan desanimada que al final él se desanimó también y me dijo que si no quería que no fuera, que no era obligatorio, que para estar así mejor quedábamos ya el sábado y ya está. Que no pasaba nada. Entonces le dije, que sí que voy. No, mejor no vengas porque ahora me he desanimado yo. Que sí, que voy para allá, tú pide las pizzas.
Total que así estuvimos un rato hasta que me arreglé, cogí el coche y me vine para su casa.
Dice mi amiga que nos encanta meternos caña a los dos, que cuando no es el uno es el otro, que somos tal para cual y no le extraña que estemos juntos. Tal vez sea verdad. La conversación de ayer es el ejemplo más claro. Yo me enfado él está blando conmigo, hasta que dura demasiado y él se pone duro, entonces cambio el chip y soy yo quien me ablando.
Esta mañana nos hemos despertado pronto, se ha levantado y ha venido a despertarme porque nos queríamos ir de excursión.
Me encanta cuando viene a la cama y se tira encima de mí y me abraza, o se pone a hacerme cosquillas, o cuando se me queda mirando y me da un beso. Corto, rápido, pero tan dulce.
Nos hemos ido a un sitio precioso por aquí cerca, ha sido una de las excursiones que más me ha gustado. Por el paisaje, por el día que ha hecho, por lo bien que hemos estado.
Porque una vez estábamos parados bebiendo agua y se me ha quedado mirando y me ha dicho:
- Tienes los ojos bonitos
- Gracias
- No te lo ha dicho nadie nunca?
- Tú me lo dices siempre.
Por otra vez que estábamos parados mirando el paisaje y comentado lo bonito que era, y él me ha mirado, me ha abrazado y me ha dicho:
- Cuídate mucho eh? Siempre.
- Quédate conmigo y me cuidas tú.
Por otra vez que hemos parado a descansar y me he tumbado sobre una piedra grande que había junto al borde de la montaña y él se ha sentado a mi lado y me ha dicho, cuida no te caigas.
Y me ha empezado a acariciar la tripa, y la cadera, y ha metido la mano por debajo de mi pantalón y ha dicho:
- Esta mañana no hemos hecho el amor no?
- No
- Pues muy mal
- Bueno tampoco es obligatorio
- No, pero hay que hacerlo todos los días
- Bueno, luego lo hacemos
Y no dejaba de sonreirme y de acariciarme, y me extrañaba que dijera eso porque normalmente no es de los que están constantemente encima. Casi tengo que ser yo siempre la que empiece, nunca dice que no, pero no siempre es el primero en dar el paso.
Y hemos seguido hablando, yo me he levantado y me he quedado sentada junto a él, y le abrazaba y le he dicho:
- No me digas eso de cuídate mucho, porque me suena a que no te vaya a ver más.
- Nunca puedo decirte nada eh? Todo está mal
- No pero es que me suena a despedida, como si te fueras a ir para siempre.
- Nunca se sabe, y si me cae ahora un piedra en la cabeza?
- Bueno, pues que no te caiga, que luego tengo que volver sola y me aburro
Y ya hemos empezado a decir tonterías, pero ahí los dos sentados, pegados, abrazándonos, besándonos. Creo que ha sido el mejor momento del día.
Hemos vuelto a casa, a la suya, y me ha repetido porque ya me lo dijo ayer que me quedara a dormir hoy. El iba a salir, había quedado con ella y unos amigos, pero me dijo que no había problema que podía quedarme y así aunque volviese un poco tarde ya dormiamos juntos.
Le he dicho, hombre, es que me da palo, tú por ahí, y yo en tu casa, para eso me voy a la mía.
- Y que más da. Pues así te quedas y estás ahí cuando vuelva, dormimos juntos.
- No sé, a ver si luego ella va a querer venir contigo.
- No, que se va a casa de unas amigas a dormir.
- Y si cambia de opinión?
- No creo, pero ya le diría algo para que no viniese, no sé.
Al final me he quedado más por pereza que por otra cosa. Ahora no me apetecía coger el coche e irme a casa. Pero es realmente raro que hayamos estado todo el día juntos, hemos hecho el amor, hemos cenado, él se ha ido de marcha con sus amigos y yo me he quedado en su casa. La verá un rato a ella ahora, y cuando vuelva yo estaré en la cama esperándole.
No parece que sea ella la amante y yo la abnegada esposa que se queda en casa mientras él sale con los amigotes? jajajaja. No sé ni por qué me río. Quizá porque hoy ha sido un día precioso y no quiero estropearlo con tonterías.
Solo sé que se ha ido con mis caricias en su piel, con mi olor y mis besos. Que aunque ahora esté unas horas con ella, volverá y se meterá en la cama conmigo y despertará a mi lado.
Aunque esta semana he tenido algún bajón, en general ha sido bastante buena, nos hemos visto mucho, hemos dormido juntos casi todos los días, yo casi no he parado por mi casa. Sólo he ido a coger la ropa para el día siguiente.
Me gustaría tener siempre esa sensación de tranquilidad porque sé que voy a verle, que tengo planes con él. Estar tan bien que tengo ganas de cantar, que estoy en el trabajo y estoy tarareando alguna canción. Que esas canciones no me dan ganas de llorar, sino que me animan porque las encuentro tan bonitas y por una vez no pienso que se parecen a mi realidad y son realmente tristes.
Si pudiera ser siempre así.
Cuando me llamó yo estaba bastante seca, y claro él me preguntó si estaba enfadada. Yo le decía no. El decía que lo sentía que no se imaginaba que iba a ir, que le había llamado en el último momento cuando él ya estaba preparado también para ir a la playa como dijimos.
Vamos que llego a salir un poco antes de casa y nos encontramos los tres en la puerta. Qué bonito.
Yo le decía que no sabía si ir o no, que no quería tener que volverme a mitad otra vez o tener que salir corriendo. El decía que tranquila que eso no iba a pasar. Que iba a pedir unas pizzas, que parara a comprar lambrusco y Cacique para después de cenar. Yo seguía tan seria, tan seca y tan desanimada que al final él se desanimó también y me dijo que si no quería que no fuera, que no era obligatorio, que para estar así mejor quedábamos ya el sábado y ya está. Que no pasaba nada. Entonces le dije, que sí que voy. No, mejor no vengas porque ahora me he desanimado yo. Que sí, que voy para allá, tú pide las pizzas.
Total que así estuvimos un rato hasta que me arreglé, cogí el coche y me vine para su casa.
Dice mi amiga que nos encanta meternos caña a los dos, que cuando no es el uno es el otro, que somos tal para cual y no le extraña que estemos juntos. Tal vez sea verdad. La conversación de ayer es el ejemplo más claro. Yo me enfado él está blando conmigo, hasta que dura demasiado y él se pone duro, entonces cambio el chip y soy yo quien me ablando.
Esta mañana nos hemos despertado pronto, se ha levantado y ha venido a despertarme porque nos queríamos ir de excursión.
Me encanta cuando viene a la cama y se tira encima de mí y me abraza, o se pone a hacerme cosquillas, o cuando se me queda mirando y me da un beso. Corto, rápido, pero tan dulce.
Nos hemos ido a un sitio precioso por aquí cerca, ha sido una de las excursiones que más me ha gustado. Por el paisaje, por el día que ha hecho, por lo bien que hemos estado.
Porque una vez estábamos parados bebiendo agua y se me ha quedado mirando y me ha dicho:
- Tienes los ojos bonitos
- Gracias
- No te lo ha dicho nadie nunca?
- Tú me lo dices siempre.
Por otra vez que estábamos parados mirando el paisaje y comentado lo bonito que era, y él me ha mirado, me ha abrazado y me ha dicho:
- Cuídate mucho eh? Siempre.
- Quédate conmigo y me cuidas tú.
Por otra vez que hemos parado a descansar y me he tumbado sobre una piedra grande que había junto al borde de la montaña y él se ha sentado a mi lado y me ha dicho, cuida no te caigas.
Y me ha empezado a acariciar la tripa, y la cadera, y ha metido la mano por debajo de mi pantalón y ha dicho:
- Esta mañana no hemos hecho el amor no?
- No
- Pues muy mal
- Bueno tampoco es obligatorio
- No, pero hay que hacerlo todos los días
- Bueno, luego lo hacemos
Y no dejaba de sonreirme y de acariciarme, y me extrañaba que dijera eso porque normalmente no es de los que están constantemente encima. Casi tengo que ser yo siempre la que empiece, nunca dice que no, pero no siempre es el primero en dar el paso.
Y hemos seguido hablando, yo me he levantado y me he quedado sentada junto a él, y le abrazaba y le he dicho:
- No me digas eso de cuídate mucho, porque me suena a que no te vaya a ver más.
- Nunca puedo decirte nada eh? Todo está mal
- No pero es que me suena a despedida, como si te fueras a ir para siempre.
- Nunca se sabe, y si me cae ahora un piedra en la cabeza?
- Bueno, pues que no te caiga, que luego tengo que volver sola y me aburro
Y ya hemos empezado a decir tonterías, pero ahí los dos sentados, pegados, abrazándonos, besándonos. Creo que ha sido el mejor momento del día.
Hemos vuelto a casa, a la suya, y me ha repetido porque ya me lo dijo ayer que me quedara a dormir hoy. El iba a salir, había quedado con ella y unos amigos, pero me dijo que no había problema que podía quedarme y así aunque volviese un poco tarde ya dormiamos juntos.
Le he dicho, hombre, es que me da palo, tú por ahí, y yo en tu casa, para eso me voy a la mía.
- Y que más da. Pues así te quedas y estás ahí cuando vuelva, dormimos juntos.
- No sé, a ver si luego ella va a querer venir contigo.
- No, que se va a casa de unas amigas a dormir.
- Y si cambia de opinión?
- No creo, pero ya le diría algo para que no viniese, no sé.
Al final me he quedado más por pereza que por otra cosa. Ahora no me apetecía coger el coche e irme a casa. Pero es realmente raro que hayamos estado todo el día juntos, hemos hecho el amor, hemos cenado, él se ha ido de marcha con sus amigos y yo me he quedado en su casa. La verá un rato a ella ahora, y cuando vuelva yo estaré en la cama esperándole.
No parece que sea ella la amante y yo la abnegada esposa que se queda en casa mientras él sale con los amigotes? jajajaja. No sé ni por qué me río. Quizá porque hoy ha sido un día precioso y no quiero estropearlo con tonterías.
Solo sé que se ha ido con mis caricias en su piel, con mi olor y mis besos. Que aunque ahora esté unas horas con ella, volverá y se meterá en la cama conmigo y despertará a mi lado.
Aunque esta semana he tenido algún bajón, en general ha sido bastante buena, nos hemos visto mucho, hemos dormido juntos casi todos los días, yo casi no he parado por mi casa. Sólo he ido a coger la ropa para el día siguiente.
Me gustaría tener siempre esa sensación de tranquilidad porque sé que voy a verle, que tengo planes con él. Estar tan bien que tengo ganas de cantar, que estoy en el trabajo y estoy tarareando alguna canción. Que esas canciones no me dan ganas de llorar, sino que me animan porque las encuentro tan bonitas y por una vez no pienso que se parecen a mi realidad y son realmente tristes.
Si pudiera ser siempre así.
viernes, 19 de octubre de 2007
Paciencia
Creo que me voy a poner un monumento. Sí, aprovechando que llega mi cumpleaños me regalaré una estatua enorme donde diga "a la persona con más paciencia del mundo". Creo que he desbancado al santo Job, porque vamos lo mío tiene delito.
Ya os dije que el martes habíamos quedado para toda la tarde pero me tuve que ir a la mitad porque ella iba a pasar por casa.
Ayer por la noche me dice que ella va a estar muy liada, que tenemos libre hasta el sábado por noche, que quedarán a cenar pero que le puedo esperar en casa si quiero hasta que vuelva. Le dije que para eso me iba a la mía, pero que ya veríamos.
Total que esta tarde después de hablar un par de veces por la mañana diciéndome que iremos a la playa, traéte ropa para mañana por si vamos a andar y por si salimos esta noche y todo el rollo, cuando estoy a mitad de camino de su casa me llama al móvil.
-Dónde estás?
- Yendo a tu casa.
- No , no , pues vuélvete que ella va a pasar ahora.
Hala, media vuelta y a casa. Ahora a la señorita se le antoja ir para allá. Y claro, no sé si será para un rato, si será toda la tarde o qué. Y yo en casa a esperar. Porque me da la gana claro, q también podría hacer otra cosa, pero no tenía ni tengo ningún plan.
Y así siempre, que sí, que no, que haremos esto, que ahora no se puede, que a lo mejor no nos vemos, que sí que podemos.....
Nunca se sabe hasta el último momento, y aún así no hay nada decidido.
He soportado muchas situaciones de éstas, y sigo. Y aunque muchas veces me dan ganas de mandarlo todo a la mierda, no lo hago.
Ya no sé si es por cobardía, por paciente o por gilipollas.
Es lo que pasa cuando eres la amante, la amiga invisible. Que tienes que aguantar lo que viene, y si encima te quejas eres egoísta y no valoras lo que tienes.
Me da rabia que ahora que tenía que estar yo con él como planeamos ella aparezca y me quite mi tarde. Ella aparece y me quedo sin planes, ella llora y qué pena, hay que darle el gusto, ella se mosquea y no se hace algo conmigo porque claro, pobre.
Da igual cómo me sienta yo, porque es diferente, yo no soy su novia. Y qué hago aquí entonces?
Ya os dije que el martes habíamos quedado para toda la tarde pero me tuve que ir a la mitad porque ella iba a pasar por casa.
Ayer por la noche me dice que ella va a estar muy liada, que tenemos libre hasta el sábado por noche, que quedarán a cenar pero que le puedo esperar en casa si quiero hasta que vuelva. Le dije que para eso me iba a la mía, pero que ya veríamos.
Total que esta tarde después de hablar un par de veces por la mañana diciéndome que iremos a la playa, traéte ropa para mañana por si vamos a andar y por si salimos esta noche y todo el rollo, cuando estoy a mitad de camino de su casa me llama al móvil.
-Dónde estás?
- Yendo a tu casa.
- No , no , pues vuélvete que ella va a pasar ahora.
Hala, media vuelta y a casa. Ahora a la señorita se le antoja ir para allá. Y claro, no sé si será para un rato, si será toda la tarde o qué. Y yo en casa a esperar. Porque me da la gana claro, q también podría hacer otra cosa, pero no tenía ni tengo ningún plan.
Y así siempre, que sí, que no, que haremos esto, que ahora no se puede, que a lo mejor no nos vemos, que sí que podemos.....
Nunca se sabe hasta el último momento, y aún así no hay nada decidido.
He soportado muchas situaciones de éstas, y sigo. Y aunque muchas veces me dan ganas de mandarlo todo a la mierda, no lo hago.
Ya no sé si es por cobardía, por paciente o por gilipollas.
Es lo que pasa cuando eres la amante, la amiga invisible. Que tienes que aguantar lo que viene, y si encima te quejas eres egoísta y no valoras lo que tienes.
Me da rabia que ahora que tenía que estar yo con él como planeamos ella aparezca y me quite mi tarde. Ella aparece y me quedo sin planes, ella llora y qué pena, hay que darle el gusto, ella se mosquea y no se hace algo conmigo porque claro, pobre.
Da igual cómo me sienta yo, porque es diferente, yo no soy su novia. Y qué hago aquí entonces?
Suscribirse a:
Entradas (Atom)