Ayer me llamó, como me dijo, cuando ella se fue. Yo estaba mosqueada, para qué mentir, bastante cabreada, porque me pasé toda la tarde en casa y me fastidió bastante tener que volverme cuando ya estaba de camino. Incluso pensé quedarme en casa y no venir.
Cuando me llamó yo estaba bastante seca, y claro él me preguntó si estaba enfadada. Yo le decía no. El decía que lo sentía que no se imaginaba que iba a ir, que le había llamado en el último momento cuando él ya estaba preparado también para ir a la playa como dijimos.
Vamos que llego a salir un poco antes de casa y nos encontramos los tres en la puerta. Qué bonito.
Yo le decía que no sabía si ir o no, que no quería tener que volverme a mitad otra vez o tener que salir corriendo. El decía que tranquila que eso no iba a pasar. Que iba a pedir unas pizzas, que parara a comprar lambrusco y Cacique para después de cenar. Yo seguía tan seria, tan seca y tan desanimada que al final él se desanimó también y me dijo que si no quería que no fuera, que no era obligatorio, que para estar así mejor quedábamos ya el sábado y ya está. Que no pasaba nada. Entonces le dije, que sí que voy. No, mejor no vengas porque ahora me he desanimado yo. Que sí, que voy para allá, tú pide las pizzas.
Total que así estuvimos un rato hasta que me arreglé, cogí el coche y me vine para su casa.
Dice mi amiga que nos encanta meternos caña a los dos, que cuando no es el uno es el otro, que somos tal para cual y no le extraña que estemos juntos. Tal vez sea verdad. La conversación de ayer es el ejemplo más claro. Yo me enfado él está blando conmigo, hasta que dura demasiado y él se pone duro, entonces cambio el chip y soy yo quien me ablando.
Esta mañana nos hemos despertado pronto, se ha levantado y ha venido a despertarme porque nos queríamos ir de excursión.
Me encanta cuando viene a la cama y se tira encima de mí y me abraza, o se pone a hacerme cosquillas, o cuando se me queda mirando y me da un beso. Corto, rápido, pero tan dulce.
Nos hemos ido a un sitio precioso por aquí cerca, ha sido una de las excursiones que más me ha gustado. Por el paisaje, por el día que ha hecho, por lo bien que hemos estado.
Porque una vez estábamos parados bebiendo agua y se me ha quedado mirando y me ha dicho:
- Tienes los ojos bonitos
- Gracias
- No te lo ha dicho nadie nunca?
- Tú me lo dices siempre.
Por otra vez que estábamos parados mirando el paisaje y comentado lo bonito que era, y él me ha mirado, me ha abrazado y me ha dicho:
- Cuídate mucho eh? Siempre.
- Quédate conmigo y me cuidas tú.
Por otra vez que hemos parado a descansar y me he tumbado sobre una piedra grande que había junto al borde de la montaña y él se ha sentado a mi lado y me ha dicho, cuida no te caigas.
Y me ha empezado a acariciar la tripa, y la cadera, y ha metido la mano por debajo de mi pantalón y ha dicho:
- Esta mañana no hemos hecho el amor no?
- No
- Pues muy mal
- Bueno tampoco es obligatorio
- No, pero hay que hacerlo todos los días
- Bueno, luego lo hacemos
Y no dejaba de sonreirme y de acariciarme, y me extrañaba que dijera eso porque normalmente no es de los que están constantemente encima. Casi tengo que ser yo siempre la que empiece, nunca dice que no, pero no siempre es el primero en dar el paso.
Y hemos seguido hablando, yo me he levantado y me he quedado sentada junto a él, y le abrazaba y le he dicho:
- No me digas eso de cuídate mucho, porque me suena a que no te vaya a ver más.
- Nunca puedo decirte nada eh? Todo está mal
- No pero es que me suena a despedida, como si te fueras a ir para siempre.
- Nunca se sabe, y si me cae ahora un piedra en la cabeza?
- Bueno, pues que no te caiga, que luego tengo que volver sola y me aburro
Y ya hemos empezado a decir tonterías, pero ahí los dos sentados, pegados, abrazándonos, besándonos. Creo que ha sido el mejor momento del día.
Hemos vuelto a casa, a la suya, y me ha repetido porque ya me lo dijo ayer que me quedara a dormir hoy. El iba a salir, había quedado con ella y unos amigos, pero me dijo que no había problema que podía quedarme y así aunque volviese un poco tarde ya dormiamos juntos.
Le he dicho, hombre, es que me da palo, tú por ahí, y yo en tu casa, para eso me voy a la mía.
- Y que más da. Pues así te quedas y estás ahí cuando vuelva, dormimos juntos.
- No sé, a ver si luego ella va a querer venir contigo.
- No, que se va a casa de unas amigas a dormir.
- Y si cambia de opinión?
- No creo, pero ya le diría algo para que no viniese, no sé.
Al final me he quedado más por pereza que por otra cosa. Ahora no me apetecía coger el coche e irme a casa. Pero es realmente raro que hayamos estado todo el día juntos, hemos hecho el amor, hemos cenado, él se ha ido de marcha con sus amigos y yo me he quedado en su casa. La verá un rato a ella ahora, y cuando vuelva yo estaré en la cama esperándole.
No parece que sea ella la amante y yo la abnegada esposa que se queda en casa mientras él sale con los amigotes? jajajaja. No sé ni por qué me río. Quizá porque hoy ha sido un día precioso y no quiero estropearlo con tonterías.
Solo sé que se ha ido con mis caricias en su piel, con mi olor y mis besos. Que aunque ahora esté unas horas con ella, volverá y se meterá en la cama conmigo y despertará a mi lado.
Aunque esta semana he tenido algún bajón, en general ha sido bastante buena, nos hemos visto mucho, hemos dormido juntos casi todos los días, yo casi no he parado por mi casa. Sólo he ido a coger la ropa para el día siguiente.
Me gustaría tener siempre esa sensación de tranquilidad porque sé que voy a verle, que tengo planes con él. Estar tan bien que tengo ganas de cantar, que estoy en el trabajo y estoy tarareando alguna canción. Que esas canciones no me dan ganas de llorar, sino que me animan porque las encuentro tan bonitas y por una vez no pienso que se parecen a mi realidad y son realmente tristes.
Si pudiera ser siempre así.
sábado, 20 de octubre de 2007
viernes, 19 de octubre de 2007
Paciencia
Creo que me voy a poner un monumento. Sí, aprovechando que llega mi cumpleaños me regalaré una estatua enorme donde diga "a la persona con más paciencia del mundo". Creo que he desbancado al santo Job, porque vamos lo mío tiene delito.
Ya os dije que el martes habíamos quedado para toda la tarde pero me tuve que ir a la mitad porque ella iba a pasar por casa.
Ayer por la noche me dice que ella va a estar muy liada, que tenemos libre hasta el sábado por noche, que quedarán a cenar pero que le puedo esperar en casa si quiero hasta que vuelva. Le dije que para eso me iba a la mía, pero que ya veríamos.
Total que esta tarde después de hablar un par de veces por la mañana diciéndome que iremos a la playa, traéte ropa para mañana por si vamos a andar y por si salimos esta noche y todo el rollo, cuando estoy a mitad de camino de su casa me llama al móvil.
-Dónde estás?
- Yendo a tu casa.
- No , no , pues vuélvete que ella va a pasar ahora.
Hala, media vuelta y a casa. Ahora a la señorita se le antoja ir para allá. Y claro, no sé si será para un rato, si será toda la tarde o qué. Y yo en casa a esperar. Porque me da la gana claro, q también podría hacer otra cosa, pero no tenía ni tengo ningún plan.
Y así siempre, que sí, que no, que haremos esto, que ahora no se puede, que a lo mejor no nos vemos, que sí que podemos.....
Nunca se sabe hasta el último momento, y aún así no hay nada decidido.
He soportado muchas situaciones de éstas, y sigo. Y aunque muchas veces me dan ganas de mandarlo todo a la mierda, no lo hago.
Ya no sé si es por cobardía, por paciente o por gilipollas.
Es lo que pasa cuando eres la amante, la amiga invisible. Que tienes que aguantar lo que viene, y si encima te quejas eres egoísta y no valoras lo que tienes.
Me da rabia que ahora que tenía que estar yo con él como planeamos ella aparezca y me quite mi tarde. Ella aparece y me quedo sin planes, ella llora y qué pena, hay que darle el gusto, ella se mosquea y no se hace algo conmigo porque claro, pobre.
Da igual cómo me sienta yo, porque es diferente, yo no soy su novia. Y qué hago aquí entonces?
Ya os dije que el martes habíamos quedado para toda la tarde pero me tuve que ir a la mitad porque ella iba a pasar por casa.
Ayer por la noche me dice que ella va a estar muy liada, que tenemos libre hasta el sábado por noche, que quedarán a cenar pero que le puedo esperar en casa si quiero hasta que vuelva. Le dije que para eso me iba a la mía, pero que ya veríamos.
Total que esta tarde después de hablar un par de veces por la mañana diciéndome que iremos a la playa, traéte ropa para mañana por si vamos a andar y por si salimos esta noche y todo el rollo, cuando estoy a mitad de camino de su casa me llama al móvil.
-Dónde estás?
- Yendo a tu casa.
- No , no , pues vuélvete que ella va a pasar ahora.
Hala, media vuelta y a casa. Ahora a la señorita se le antoja ir para allá. Y claro, no sé si será para un rato, si será toda la tarde o qué. Y yo en casa a esperar. Porque me da la gana claro, q también podría hacer otra cosa, pero no tenía ni tengo ningún plan.
Y así siempre, que sí, que no, que haremos esto, que ahora no se puede, que a lo mejor no nos vemos, que sí que podemos.....
Nunca se sabe hasta el último momento, y aún así no hay nada decidido.
He soportado muchas situaciones de éstas, y sigo. Y aunque muchas veces me dan ganas de mandarlo todo a la mierda, no lo hago.
Ya no sé si es por cobardía, por paciente o por gilipollas.
Es lo que pasa cuando eres la amante, la amiga invisible. Que tienes que aguantar lo que viene, y si encima te quejas eres egoísta y no valoras lo que tienes.
Me da rabia que ahora que tenía que estar yo con él como planeamos ella aparezca y me quite mi tarde. Ella aparece y me quedo sin planes, ella llora y qué pena, hay que darle el gusto, ella se mosquea y no se hace algo conmigo porque claro, pobre.
Da igual cómo me sienta yo, porque es diferente, yo no soy su novia. Y qué hago aquí entonces?
jueves, 18 de octubre de 2007
Para poneros al día
Esta semana no están sus padres, y me he estado viniendo a dormir a su casa todos los días, menos uno. Habíamos quedado cuando salí de trabajar, me vine a comer con él y nos quedamos en casa, pero me tuve que ir, porque ella iba a venir. Me sentó muy mal porque estaba tan a gusto, justo viviendo una fantasía como si viviésemos juntos o algo así, pero claro, pronto desperté.
Casi mejor.
Me enfadé un poco y me fui sin darle un beso ni nada, pero en casa ya se me había pasado. Era algo que tenía que tener en cuenta, y bueno, al menos pudimos pasar la tarde juntos. Por la noche ya le echaba de menos y me moría por volver a abrazarle.
Ahora estoy en su casa, hemos venido de la playa y el cine, y no sé si mañana ya podremos quedar o no, el sábado y el domingo supongo que no nos veremos, y aunque nos hemos visto todos los días, a mí aún me sabe a poco.
El dice que soy una acaparadora, que siempre quiero más. Puede que sí, pero es que estar con él es lo que quiero el resto de mi vida.
Esta semana está siendo genial, aunque hoy hemos tenido otra vez una pequeña discusión que ya os contaré.
Si en el anterior post decía que después de la tempestad llega la calma, ahora temo que después de tanta calma lleguen otra vez los días malos.
Nunca se sabe.
Gracias por estar ahí aunque no haya pasado mucho. Os seguiré contando.
Casi mejor.
Me enfadé un poco y me fui sin darle un beso ni nada, pero en casa ya se me había pasado. Era algo que tenía que tener en cuenta, y bueno, al menos pudimos pasar la tarde juntos. Por la noche ya le echaba de menos y me moría por volver a abrazarle.
Ahora estoy en su casa, hemos venido de la playa y el cine, y no sé si mañana ya podremos quedar o no, el sábado y el domingo supongo que no nos veremos, y aunque nos hemos visto todos los días, a mí aún me sabe a poco.
El dice que soy una acaparadora, que siempre quiero más. Puede que sí, pero es que estar con él es lo que quiero el resto de mi vida.
Esta semana está siendo genial, aunque hoy hemos tenido otra vez una pequeña discusión que ya os contaré.
Si en el anterior post decía que después de la tempestad llega la calma, ahora temo que después de tanta calma lleguen otra vez los días malos.
Nunca se sabe.
Gracias por estar ahí aunque no haya pasado mucho. Os seguiré contando.
miércoles, 10 de octubre de 2007
Después de la tempestad...
llega la calma. Y así ha sido desde el lunes. Le llamé por la mañana para ver si me invitaba a dormir a su casa y al día siguiente yo me cogía fiesta y hacíamos algo. Me dijo que sí, que de hecho me lo iba a proponer él. Así que me fui a su casa a las diez y media de la noche, con la cena preparada, y allí estuvimos hablando, cenando, bebiendo y bailando salsa. Nos reímos un montón, nos dieron las tres de la mañana haciendo el ganso. Al día siguiente se nos hizo tarde y ya no fuimos a la playa, pero estuvimos viendo un documental de arañas en la tele que me quería enseñar y que me gustó mucho. Comimos juntos y se fue a trabajar, no sin antes echar uno rapidito.
También me estuvo contando que está muy confuso. Que no sabe si irse a vivir con ella o no, porque hay detalles que no le gustan, pero que no es por culpa de ella, sino de él, que es muy raro y hay cosas que no soporta. Y no sabe si decirle que no quiere irse con ella o no, porque por una parte es muy buena tía, la quiere mucho y no quiere hacerle daño, y por otra tampoco quiere hacerle perder el tiempo o meter la pata si se van. Y además estoy yo, que se lo pasa genial conmigo, que le gustaría hacer muchísimas cosas, y sabe que conmigo las haría, porque ella es más parada para eso. Dice que aunque yo no lo crea se acuerda de muchas de las cosas que hemos hecho, y que echa de menos algunas. Que le hubiese encantado hacer el crucero conmigo, ir a Roma, que no crea que ha pasado del tema.
Y me pide mi opinión. Y claro, lo que yo le dije. Me encanta que me lo cuentes porque significa que tienes muchísima confianza conmigo, pero no soy la persona indicada para aconsejarte. Porque todo lo que diga puede ser utilizado en mi contra. Si le digo déjala, parece que sea en plan vengativo e interesado, basta que le diga una cosa para que haga la contraria. Le dije, si algo no te convence del todo y tienen dudas, es que algo falla. En la relación con ella o en cualquier cosa de tu vida. Las cosas las tienes que hacer porque te apetece y porque quieres, en cualquier aspecto, y si lo quieres vas a por ello de cabeza. Tú también tienes cosas que no me gustan, pero sé que de cabeza me iría contigo. Sin pensármelo, porque las cosas buenas compensan a las malas.
Yo podría ser muy mala y decirte muy sutilmente que la dejaras porque vas a estar mejor sin ella y así podremos hacer mogollón de cosas y movernos de aquí para allá. Pero no lo hago, porque igual estarías mal, y lo que no quiero es que estés mal. Que hagamos algo y estés mal por ella, o aunque no lo hagamos. Quiero que estés bien, aunque no sea conmigo.
El sigue en su indecisión, supongo que al final seguirán juntos, no sé si se atreverá a dar el paso porque a veces también le da pena.
Pero sé que conmigo se lo ha pasado genial, que ayer me dijo que fuera otra vez a dormir, que me dijo que me quedara hoy con él y no fuera a trabajar, y al final ha pasado porque me he dormido, que hoy no he ido porque le han cambiado el horario del turno y sale a las doce de la noche.
Me dijo que la próxima semana podemos hacer lo mismo, pero como tendrá las tardes libres puede que ella se apunte a ir a su casa cuando salga de trabajar. El ni se lo había planteado, se lo dije yo. Así que ya se verá.
Desde luego todas las penas que tuve el finde se fueron en cuanto hablé con él el lunes. Y todos los detalles que ha tenido, todas las risas y todo lo que hemos hecho, no diré que lo compensen, porque a veces el dolor es tan grande que no hay compensación posible, pero sí que me hace olvidar los malos ratos.
Mañana me voy a las fiestas, él también va, qué cosas, estaremos los dos en Zaragoza y puede que ni nos veamos. Dice que le encantaría poder quedarse conmigo porque sabe que lo pasaríamos muy bien y haríamos muchas cosas, pero que no puede dejar colgados a sus amigos y se irá con ellos.
Es una lástima, me hubiese gustado que viniese conmigo, pero otra vez será. O no.
He pasado unos días muy bien con él. Sé que la próxima semana nos veremos otra vez, y yo voy a estar con mis amigos, mi familia y de fiestas, así que estaré bien aunque lo eche muchísimo de menos en todo lo que haga.
Hoy no me llamará porque sale tarde, pero tenía un mal rollo en el trabajo, le he dicho que me lo cuente mañana a ver qué ha pasado. Me dice, vale. Si esta noche estoy muy mal te llamo aunque sea tarde vale? O estarás durmiendo?
No me dormiré, y si lo hiciera me despertaría para que me cuente lo que quiera. Me lo ha dicho de esa forma como que me necesitaba para hablar que sería incapaz de decirle que no.
También me estuvo contando que está muy confuso. Que no sabe si irse a vivir con ella o no, porque hay detalles que no le gustan, pero que no es por culpa de ella, sino de él, que es muy raro y hay cosas que no soporta. Y no sabe si decirle que no quiere irse con ella o no, porque por una parte es muy buena tía, la quiere mucho y no quiere hacerle daño, y por otra tampoco quiere hacerle perder el tiempo o meter la pata si se van. Y además estoy yo, que se lo pasa genial conmigo, que le gustaría hacer muchísimas cosas, y sabe que conmigo las haría, porque ella es más parada para eso. Dice que aunque yo no lo crea se acuerda de muchas de las cosas que hemos hecho, y que echa de menos algunas. Que le hubiese encantado hacer el crucero conmigo, ir a Roma, que no crea que ha pasado del tema.
Y me pide mi opinión. Y claro, lo que yo le dije. Me encanta que me lo cuentes porque significa que tienes muchísima confianza conmigo, pero no soy la persona indicada para aconsejarte. Porque todo lo que diga puede ser utilizado en mi contra. Si le digo déjala, parece que sea en plan vengativo e interesado, basta que le diga una cosa para que haga la contraria. Le dije, si algo no te convence del todo y tienen dudas, es que algo falla. En la relación con ella o en cualquier cosa de tu vida. Las cosas las tienes que hacer porque te apetece y porque quieres, en cualquier aspecto, y si lo quieres vas a por ello de cabeza. Tú también tienes cosas que no me gustan, pero sé que de cabeza me iría contigo. Sin pensármelo, porque las cosas buenas compensan a las malas.
Yo podría ser muy mala y decirte muy sutilmente que la dejaras porque vas a estar mejor sin ella y así podremos hacer mogollón de cosas y movernos de aquí para allá. Pero no lo hago, porque igual estarías mal, y lo que no quiero es que estés mal. Que hagamos algo y estés mal por ella, o aunque no lo hagamos. Quiero que estés bien, aunque no sea conmigo.
El sigue en su indecisión, supongo que al final seguirán juntos, no sé si se atreverá a dar el paso porque a veces también le da pena.
Pero sé que conmigo se lo ha pasado genial, que ayer me dijo que fuera otra vez a dormir, que me dijo que me quedara hoy con él y no fuera a trabajar, y al final ha pasado porque me he dormido, que hoy no he ido porque le han cambiado el horario del turno y sale a las doce de la noche.
Me dijo que la próxima semana podemos hacer lo mismo, pero como tendrá las tardes libres puede que ella se apunte a ir a su casa cuando salga de trabajar. El ni se lo había planteado, se lo dije yo. Así que ya se verá.
Desde luego todas las penas que tuve el finde se fueron en cuanto hablé con él el lunes. Y todos los detalles que ha tenido, todas las risas y todo lo que hemos hecho, no diré que lo compensen, porque a veces el dolor es tan grande que no hay compensación posible, pero sí que me hace olvidar los malos ratos.
Mañana me voy a las fiestas, él también va, qué cosas, estaremos los dos en Zaragoza y puede que ni nos veamos. Dice que le encantaría poder quedarse conmigo porque sabe que lo pasaríamos muy bien y haríamos muchas cosas, pero que no puede dejar colgados a sus amigos y se irá con ellos.
Es una lástima, me hubiese gustado que viniese conmigo, pero otra vez será. O no.
He pasado unos días muy bien con él. Sé que la próxima semana nos veremos otra vez, y yo voy a estar con mis amigos, mi familia y de fiestas, así que estaré bien aunque lo eche muchísimo de menos en todo lo que haga.
Hoy no me llamará porque sale tarde, pero tenía un mal rollo en el trabajo, le he dicho que me lo cuente mañana a ver qué ha pasado. Me dice, vale. Si esta noche estoy muy mal te llamo aunque sea tarde vale? O estarás durmiendo?
No me dormiré, y si lo hiciera me despertaría para que me cuente lo que quiera. Me lo ha dicho de esa forma como que me necesitaba para hablar que sería incapaz de decirle que no.
sábado, 6 de octubre de 2007
Me gustaría alejar este dolor
Me gustaría saber que se siente viviendo sin este miedo, esta inseguridad y esta tristeza cada vez que no estoy con él. O mejor dicho, cada vez que sé que está con ella.
Intento no pensar en ello, pero inevitablemente los pensamientos asaltan mi cabeza, me reconcomen y me queman por dentro.
Sé que no arreglo nada con eso, que las cosas no cambian, simplemente soy yo la que paso el mal rato, y qué puedo hacer?
Me gustaría tener un grupo de amigos que no fueran gays, que les gustara salir por donde me gusta a mí, que no se cansaran enseguida y se fueran a casa, que pudieran traer al grupo gente nueva que conocer.
Me gustaría no estar toda la manaña repitiendo "van a discutir, ella se irá y él vendrá conmigo", como si de un mantra se tratara, porque creo que no me estoy volviendo loca. Creo sinceramente que ya lo estoy.
Cuando volvía de la playa he venido paseando por otro camino más largo, para que me diera el sol, el aire, para despejarme. No podía evitar pensar si ellos también habrían ido a alguna playa, a comer paella, a pasarlo bien.
Pasaba junto a una pared rugosa, y he pasado mis nudillos por ella para hacerme daño. Por qué?
Acaso no lo paso ya mal? Necesito más dolor? O es que necesito algo más tangible por lo que sufrir?
No sé por qué lo hago, pero cuando estoy tan mal parece que quiera castigarme a mí misma con algún dolor físico.
Sé que llegara el próximo día que estemos juntos y volveré a sentirme en una felicidad completa o casi completa, si no me pongo a pensar que esto acabará.
Me gustaría que él estuviese aquí, para sentirme bien, para no sentirme tan sola. Para no estar tan sola.
Intento no pensar en ello, pero inevitablemente los pensamientos asaltan mi cabeza, me reconcomen y me queman por dentro.
Sé que no arreglo nada con eso, que las cosas no cambian, simplemente soy yo la que paso el mal rato, y qué puedo hacer?
Me gustaría tener un grupo de amigos que no fueran gays, que les gustara salir por donde me gusta a mí, que no se cansaran enseguida y se fueran a casa, que pudieran traer al grupo gente nueva que conocer.
Me gustaría no estar toda la manaña repitiendo "van a discutir, ella se irá y él vendrá conmigo", como si de un mantra se tratara, porque creo que no me estoy volviendo loca. Creo sinceramente que ya lo estoy.
Cuando volvía de la playa he venido paseando por otro camino más largo, para que me diera el sol, el aire, para despejarme. No podía evitar pensar si ellos también habrían ido a alguna playa, a comer paella, a pasarlo bien.
Pasaba junto a una pared rugosa, y he pasado mis nudillos por ella para hacerme daño. Por qué?
Acaso no lo paso ya mal? Necesito más dolor? O es que necesito algo más tangible por lo que sufrir?
No sé por qué lo hago, pero cuando estoy tan mal parece que quiera castigarme a mí misma con algún dolor físico.
Sé que llegara el próximo día que estemos juntos y volveré a sentirme en una felicidad completa o casi completa, si no me pongo a pensar que esto acabará.
Me gustaría que él estuviese aquí, para sentirme bien, para no sentirme tan sola. Para no estar tan sola.
viernes, 5 de octubre de 2007
Sola
Este finde me toca quedarme sola. Y no habrá sorpresas, porque si las hay, desde luego será la megasorpresa.
Sus padres se han ido de vacaciones y ella se va todo el finde a su casa con él. Así que no habrá llamadas de última hora, ni de madrugada porque viene a dormir ni nada.
Ayer era el último día que nos veíamos hasta no se sabe cuando, ya que la próxima semana el lleva el turno de tarde y no podremos quedar.
La tarde estaba negra negrísima, y claro para ir a jugar o a la playa pues no hacía día, pero al final quedamos. Fui a buscarle, empezó a llover muchísimo, y nos fuimos a la playa, pero esta vez no salimos del coche, nos quedamos allí dentro hablando. Después nos fuimos al cine.
Fue una tarde tranquila, diferente. Pero como siempre lo pasamos muy bien.
Por la noche me llamó, me dijo que el próximo finde ella al final no se va, así que no podríamos quedar. Pero había una posibilidad, porque él se iba a ir con los amigos a las fiestas una noche y quizá podríamos vernos allí. Luego se van a Madrid otra noche, dijo que intentaría quedarse conmigo, pero que igual no les hacía mucha gracia que les dejase colgados con el hotel reservado y todo eso.
Supongo que con un poco de suerte tendré que hacerme la encontradiza con él, para que sus amigos no sospechen, como si no nos conociéramos y yo le entrara aprovechando la borrachera de las fiestas.
Me gusta jugar, igual hasta tiene su morbo ;D
Me preguntó si me había enfadado porque se fuera con sus amigos. El plan era que si ella se iba él se venía conmigo.
Le dije que no, pero que me daba rabia que todas las cosas que me apetecía hacer con él, y todos los sitios que me gustaría enseñarle al final se iba con otra gente. Me hubiese gustado llevarle a las fiestas, a Madrid, a Roma tanto que hablábamos de ella. Pero ya estuvo con ella.
Qué más da. Resignación.
De momento este finde estoy sola. No quiero pensar mucho en que estarán juntos, en si estarán muy bien. Desde luego no estarán mal, pero ojalá discutan como siempre. Aunque de lo que me sirve.
Hace un rato me ha llamado, hemos hablado un poco y me ha dicho que me llamará el domingo si puede, o el lunes.
Espero que ella no se quede a dormir tb el domingo. Es que no tiene casa?
Este finde me lo dedicaré a mí, y descansaré y también me aburriré.
Y le echaré de menos.
Sus padres se han ido de vacaciones y ella se va todo el finde a su casa con él. Así que no habrá llamadas de última hora, ni de madrugada porque viene a dormir ni nada.
Ayer era el último día que nos veíamos hasta no se sabe cuando, ya que la próxima semana el lleva el turno de tarde y no podremos quedar.
La tarde estaba negra negrísima, y claro para ir a jugar o a la playa pues no hacía día, pero al final quedamos. Fui a buscarle, empezó a llover muchísimo, y nos fuimos a la playa, pero esta vez no salimos del coche, nos quedamos allí dentro hablando. Después nos fuimos al cine.
Fue una tarde tranquila, diferente. Pero como siempre lo pasamos muy bien.
Por la noche me llamó, me dijo que el próximo finde ella al final no se va, así que no podríamos quedar. Pero había una posibilidad, porque él se iba a ir con los amigos a las fiestas una noche y quizá podríamos vernos allí. Luego se van a Madrid otra noche, dijo que intentaría quedarse conmigo, pero que igual no les hacía mucha gracia que les dejase colgados con el hotel reservado y todo eso.
Supongo que con un poco de suerte tendré que hacerme la encontradiza con él, para que sus amigos no sospechen, como si no nos conociéramos y yo le entrara aprovechando la borrachera de las fiestas.
Me gusta jugar, igual hasta tiene su morbo ;D
Me preguntó si me había enfadado porque se fuera con sus amigos. El plan era que si ella se iba él se venía conmigo.
Le dije que no, pero que me daba rabia que todas las cosas que me apetecía hacer con él, y todos los sitios que me gustaría enseñarle al final se iba con otra gente. Me hubiese gustado llevarle a las fiestas, a Madrid, a Roma tanto que hablábamos de ella. Pero ya estuvo con ella.
Qué más da. Resignación.
De momento este finde estoy sola. No quiero pensar mucho en que estarán juntos, en si estarán muy bien. Desde luego no estarán mal, pero ojalá discutan como siempre. Aunque de lo que me sirve.
Hace un rato me ha llamado, hemos hablado un poco y me ha dicho que me llamará el domingo si puede, o el lunes.
Espero que ella no se quede a dormir tb el domingo. Es que no tiene casa?
Este finde me lo dedicaré a mí, y descansaré y también me aburriré.
Y le echaré de menos.
martes, 2 de octubre de 2007
Jugando
Hoy hemos ido a jugar por la tarde a basket y a fútbol. Me he reído un montón, lo he pasado genial.
Me he reído con todas las tonterías que decía y que hacía. Me gusta verle jugar, me gusta verle tirando a canasta, cómo regatea y como corre por el campo de fútbol. Cada gesto y cada palabra me vuelven loca.
Cómo es posible que en vez de desencantarme por que sé que esto terminará, cada vez me guste más, cada vez me atraiga más?
Será que me gustan las cosas difíciles?
No sé si es que nos gusta agarrarnos a un clavo ardiendo como si fuera la última oportunidad en la vida, si nos gustan los retos o más nos atrae algo cuanto más complicado es.
He llegado a pensar si estaré obsesionada. Pero creo que si lo estuviera no sentiría todo lo que siento, simplemente actuaría por impulsos sin importarme si puedo hacerle daño o no.
Hoy lo he pasado genial, pero como siempre, tengo esa sensación de que le voy a perder. O más bien esa seguridad.
Cuando salíamos de jugar le he dicho que como me iba a tener a dieta muchos días, tendría que buscarme a alguien. Ha empezado como siempre, qué mala, eso no lo digas.
- Hombre qué quieres? Si tú no me das lo que necesito, tendré que buscar a alguien que sí que me lo dé.
-Qué mala eres. Vaya golpe bajo, qué decepción.
Y así en plan broma un rato.
Nos hemos ido al cine. Cuando hemos llegado me ha preguntado. Eso que decías lo dirías en broma no?
Yo le cambiaba de tema y no le contestaba. El volvía a preguntar. Yo le decía que sí que en serio. Y él seguía contestando, qué mala eres.
Lo bueno o lo malo del tema es que se ha quedado pensando en eso, porque me lo ha vuelto a preguntar cuando había pasado un rato. Y no es la primera vez. Cuando ha, pasado unos días sin vernos siempre me pregunta si he sido buena, si me he portado bien...
Si tanto le preocupa, por qué no quiere estar solo conmigo?
Ayer me dijo que este finde sería imposible quedar, por lo que os conté. Le dije que vaya, que además este finde iba a estar sola completamente porque mi amigo no venía ni nada.
- Jolín, me sabe mal.
- No digas eso, si tan mal te supiera no lo harías.
- Hombre claro que me sabe mal por tí. Tampoco me gusta que te quedes sola.
- No mientas, si no te gustara estarías conmigo.
- Sallyy, otra vez vamos a empezar con lo de siempre?
- No, no empiezo, pero al menos no digas tonterías.
Y ya cambié de tema porque no quería discutir.
El caso es que siempre tiene esos detalles tontos que a mí no me parecen tan tontos. Como que cada vez que le dejo en casa me dice que le haga perdida cuando yo llego a la mía, para saber que he llegado bien.
Cuando llegamos a su casa, él se baja del coche y mientras yo me preparo, porque conduce él, y me pongo el asiento bien y el retrovisor, él me espera, me da otro beso y me insiste, ten cuidado eh?, hazme perdida cuando llegues.
No sé , tiene tantos detalles, para bien y para no tan bien.
Me he reído con todas las tonterías que decía y que hacía. Me gusta verle jugar, me gusta verle tirando a canasta, cómo regatea y como corre por el campo de fútbol. Cada gesto y cada palabra me vuelven loca.
Cómo es posible que en vez de desencantarme por que sé que esto terminará, cada vez me guste más, cada vez me atraiga más?
Será que me gustan las cosas difíciles?
No sé si es que nos gusta agarrarnos a un clavo ardiendo como si fuera la última oportunidad en la vida, si nos gustan los retos o más nos atrae algo cuanto más complicado es.
He llegado a pensar si estaré obsesionada. Pero creo que si lo estuviera no sentiría todo lo que siento, simplemente actuaría por impulsos sin importarme si puedo hacerle daño o no.
Hoy lo he pasado genial, pero como siempre, tengo esa sensación de que le voy a perder. O más bien esa seguridad.
Cuando salíamos de jugar le he dicho que como me iba a tener a dieta muchos días, tendría que buscarme a alguien. Ha empezado como siempre, qué mala, eso no lo digas.
- Hombre qué quieres? Si tú no me das lo que necesito, tendré que buscar a alguien que sí que me lo dé.
-Qué mala eres. Vaya golpe bajo, qué decepción.
Y así en plan broma un rato.
Nos hemos ido al cine. Cuando hemos llegado me ha preguntado. Eso que decías lo dirías en broma no?
Yo le cambiaba de tema y no le contestaba. El volvía a preguntar. Yo le decía que sí que en serio. Y él seguía contestando, qué mala eres.
Lo bueno o lo malo del tema es que se ha quedado pensando en eso, porque me lo ha vuelto a preguntar cuando había pasado un rato. Y no es la primera vez. Cuando ha, pasado unos días sin vernos siempre me pregunta si he sido buena, si me he portado bien...
Si tanto le preocupa, por qué no quiere estar solo conmigo?
Ayer me dijo que este finde sería imposible quedar, por lo que os conté. Le dije que vaya, que además este finde iba a estar sola completamente porque mi amigo no venía ni nada.
- Jolín, me sabe mal.
- No digas eso, si tan mal te supiera no lo harías.
- Hombre claro que me sabe mal por tí. Tampoco me gusta que te quedes sola.
- No mientas, si no te gustara estarías conmigo.
- Sallyy, otra vez vamos a empezar con lo de siempre?
- No, no empiezo, pero al menos no digas tonterías.
Y ya cambié de tema porque no quería discutir.
El caso es que siempre tiene esos detalles tontos que a mí no me parecen tan tontos. Como que cada vez que le dejo en casa me dice que le haga perdida cuando yo llego a la mía, para saber que he llegado bien.
Cuando llegamos a su casa, él se baja del coche y mientras yo me preparo, porque conduce él, y me pongo el asiento bien y el retrovisor, él me espera, me da otro beso y me insiste, ten cuidado eh?, hazme perdida cuando llegues.
No sé , tiene tantos detalles, para bien y para no tan bien.
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