miércoles, 5 de septiembre de 2007

Las dos caras de la moneda

Ayer quedamos por la tarde para ir a la playa y otra vez fue genial. Me gusta que me cuente sus cosas, que me cuente tonterías, que nos riamos, que paseemos y me abraze, que me diga cosas bonitas.
Pero no me gusta que ella le llame y él se agobie por si le pilla.

Y me gusta que se preocupe por cómo estoy, si sigo mal por el enfado del día anterior. Que me diga que no me preocupe porque aunque estos días van a ser un poco complicados para vernos, luego podremos vernos bastante. Como siempre.

Y como siempre, hay cosas que me compensan, tanto que los malos ratos se me olvidan. Cierto que cuando llegan son los peores, porque gracias a Dios, es la única preocupación que tengo. Lo único que me falta en mi vida.

Juego con ventaja, porque yo sé cómo se ve esta situación desde fuera. Es una mierda, es mejor dejarlo, es un egoísta, y me merezco alguien mejor, alguien que me quiera de verdad.

Pero también sé cómo se ve desde dentro. Algunos o algunas de vosotras, también lo sabéis, y por eso entendeis perfectamente cómo me siento, cómo es esta situación.
Desde dentro es otro mundo, no es tan fácil como dejarlo y ya está. Hay un sentimiento muy grande por mi parte, y también por la suya aunque no lo parezca. Aquí cuento muchas cosas, pero nadie ve cómo me mira, cómo me habla, cómo está conmigo. Puedo describir mucho momentos buenos, pero no se ven. Es muy diferente imaginarlo a vivirlo. Quién dice que merezco algo mejor si para mí él ahora es el mejor? Si no, no estaría con él, no me compensarían tantas cosas. Y quién dice que no me quiere de verdad? No todo el mundo quiere igual, sé que lo suyo es incomprensible porque está con las dos, pero todos tenemos cosas que esconder. Todos hablamos de muchas cosas, yo no haré esto, yo no haré lo otro. Hasta que nos vemos en el asunto y no podemos salir. Yo jamás pensé, es más, creía firmemente que no podría compartir a nadie. Que mi pareja es mi pareja y de nadie más. Pero si te encuentras en esta situación sin quererlo todo cambia. Si él fuera mi pareja, no le iba a consentir que se fuera con nadie. Pero no lo es, me encontré en la tesitura de decidir si quería seguir con él o perderle, porque él empezaba la relación con ella. Podría haber dicho que no, que se acabó, pero dije que sí. Ya en ese momento, hace más de un año, me vi incapaz de seguir sin él. Y acepté mi papel. O eso o nada.
Pero no por eso me duelen menos las cosas, no por eso tengo que tomármelo todo con alegría.
Soy feliz a ratos, a días, unos más que otros. Otras veces me siento completamente desgraciada. Pero creo que es ley de vida, que no todos los días son felices. Siempre hay algo que te hace sufrir, que te da miedo, que te deprime.
En mi caso es él quien me hace feliz y quien me hace llorar. Tengo que perder los buenos momentos que cada vez son más, por los malos?

Sé que todo esto me lo tendría que recordar yo misma cuando estoy tan mal. Y lo hago. Pero en esos momentos no ves nada, solo un túnel sin salida. Todo es negro y complicado.
Pero en algún momento empiezas a ver la luz, y decides seguir.

martes, 4 de septiembre de 2007

Cómo he podido ser tan tonta?

Cómo he podido hacerme ilusiones?
Cómo he podido creer que las cosas cambiarían?

Ayer mientras hablábamos, me dijo que el viernes no podríamos quedar, que iban a ir a casa de otra pareja de amigos que les habían invitado a cenar. El sábado ya me había dicho que tampoco pq ella celebra su cumple que es el lunes. Me dijo que podría intentar hacer algo el domingo por la tarde. Pero ni el lunes por la noche ni el martes podría quedar tampoco por el cumple de ella.

Toda la siguiente semana va de tarde, con lo cual ya no nos veremos. Le pregunté si se iba de vacaciones ya ese siguiente finde o el mismo lunes. Dijo que el finde igual se iban con unos amigos a algún sitio, luego el resto de semana, por las vacaciones nada.

Total que me voy a pasar sin verle pues casi tres semanas, porque luego vuelve a ir de tardes.

A ver, cómo me he hecho yo tantas ilusiones. Es que no me doy cuenta que todas esas cosas que hace con ella no las puede hacer conmigo?
Parece que ahora su vida social se ha vuelto a poner en marcha, como le dije, y no hacen más que quedar para cumpleaños, con parejitas y rollos así.

Claro, a mí ya me dio el bajón, me dijo que tranquila, que este mes iba a ser chungo porque coincidía su cumple y las vacaciones, pero que luego podríamos ir viéndonos como siempre.

Pero como siempre, soy yo la que tengo que esperar.

Otra vez salió el tema, que no quiere perderme, que está muy bien conmigo también, y que igual es que quiere a las dos. Le dije, pues entonces preséntame a mí también a tus amigos si los ves tan normal. Me dijo, pero es que se te va la olla? Pues claro que se me va la olla, hace días, si no, no estaría así.

Me duele cuando dice que ella se está volcando en la relación, que le dice que no juegue con sus sentimientos, y él lo cuenta con una pena por ella.

Y yo? Estoy tan volcada que ya estoy arrastrada, tb sabes lo que siento y sigues jugando conmigo, le dije.

No juego contigo. Sé lo que sientes, pero sabes cómo están las cosas. A ella la conocí antes que a tí, pasaron ciertas cosas, y nosotros al principio no estábamos como ahora.

Total, lo único que saqué en claro, que me confesó que no está enamorado de ella, que la quiere mucho y le importa, pero no está enamorado, porque se ha dado cuenta que estar enamorado es sentir como yo siento, entregarte por completo y pensar continuamente en la otra persona. Y él nunca ha sentido eso por nadie.

Total, que encima, no está enamorado, está con ella porque la quiere como a mí, pero como empezó a sentir cosas antes por ella, pues mira qué suerte. Siempre llego tarde a todo. Siempre me pasa lo mismo.

Volvió a decirme que tranquila, que la vida da muchas vueltas, que nunca se sabe.
Volví a contestarte, eso me lo has dicho muchas veces y mira las vueltas que ha dado, siempre acabas con ella. Nunca da las vueltas a mi favor en ese sentido.

Bajonazo otra vez, miedo a perderle, aburrimiento de hablar siempre de lo mismo. Me siento vacía si no le tengo, y encima de que no podré verle durante una semana o más ni siquiera podremos hablar. Vaya mierda de mesecito que me espera.

domingo, 2 de septiembre de 2007

Qué está pasando?

Cada día entiendo menos las cosas. Claro que puede que no haya nada que entender, simplemente vivir lo que llega.

Ayer mi niño salió por la noche con sus amigos y con ella. A las cinco de la mañana me llama y me pregunta que si es muy tarde para venir a casa. Le digo, no , ven. Siii? vale voy ahora mismo.

Total, que a las cinco de la mañana se presenta en casa, diciéndome que tenía ganas de verme. Que estaba por ahí y había pensado en mí, en que le apetecía venir a dormir conmigo. Y probó a llamarme.

Hoy nos hemos despertado juntos, se ha quedado a comer y se ha ido a eso de las cuatro y media de la tarde. Ha vuelto a decirme que era curioso pero ayer de repente le entraron muchas ganas de verme.
Pues yo no lo veo tan curioso, si siente algo por mí, es normal, solo que creo que no se da cuenta hasta qué punto. El mismo me dijo la semana pasada que quizá el estar con ella no le dejaba abrirse a lo que sentía por mí.

Esta tarde a las seis más o menos, me ha llamado, solo para hablar, para preguntarme qué tal estaba, qué hacía, para decirme cuatro tonterías. Menos de dos horas sin vernos y ya me llama.

Vale, no quiero darle importancia, no quiero pensar más allá de lo que es, pero es que a veces se me va la cabeza, mi imaginación vuela, y las cosas que veo me hacen soñar con que todo puede pasar.

Mientras estábamos en el sofá abrazados, yo le decía que cómo era posible que cada día le quisiera más, que no quería perderle pero que sabía que algún día se iría. El me decía que nunca se sabe, que las cosas pueden cambiar. Yo le digo que no, que no creo que cambie. El me pregunta que cómo veo la situación, yo le digo que él seguirá con ella, y a mi me olvidará. El pone mala cara, juraría que le entristece, que no quiere que pase. Por qué no pone remedio entonces?

Y hay otra cosa más. La semana pasada me dijo que para noviembre tendríamos unos días libres porque ella se va a Londres. El estuvo el año pasado, y siempre dice que le encantó, que le gustaría volver. Sin embargo, no va con ella. Se supone que le encantaría volver con ella, con su novia, a un sitio que tanto le ha gustado no? Ya está pensando en lo que podremos hacer. Esta tarde cuando me ha llamado, ha sacado el tema otra vez, estaba hablando de Londres, de que le gustaría volver, de que me gustaría mucho. Le he dicho, a ver cuando me llevas y me enseñas todo lo que te gustó. Y dice, en noviembre, nos vamos?
-Sí, y nos encontramos todos allí no?
-Te imaginas?

Prefiere ir conmigo que con ella? O es que yo entiendo las cosas a mi conveniencia. No sé, creo que ya no entiendo nada.

Hoy ella le ha llamado mientras estaba conmigo, y ha estado hablando menos de cinco minutos. Conmigo se pasa rato y rato. Claro que eso solo quiere decir que yo tengo más conversación que ella, o más palique. No sé.

Prefiero no pensarlo.

El tiempo

Me gustaría poder jugar con el tiempo, hacer que fuese hacia adelante o hacia atrás según mi conveniencia.

Así, ahora retrocedería una semana y estaría contigo, paseando por el pueblo, a punto de irnos a nuestra habitación a hacer el amor. Te tendría para mí sola.
Así no tendría que estar ahora sola, sabiendo que estás con ella por ahí, y pensando en lo que harás.
Te ríes igual con ella que conmigo? La abrazas igual que a mí? También le dices que te gustan sus ojos? O acaso es otra parte la que te gusta más de ella?
Te lo estás pasando tan bien como ayer conmigo?

Si pudiera adelantaría el tiempo hasta dentro de unos meses o unos años, para saber si estás o no conmigo, para saber si he superado esto o al final soy feliz contigo.

sábado, 1 de septiembre de 2007

Tú me acostumbraste

Podría acostumbrarme fácilmente a escucharte decir qué guapa estás tantas veces como ayer.

Podría acostumbrarme a que me des la mano mientras cenamos, o a que te levantes a abrazarme porque te ha gustado la cena.

Podría acostumbrarme a que me abraces cuando te despiertas diciéndome que tienes frío para que yo te lo quite.

Lo malo, o lo bueno, es que ya me estoy acostumbrando a tus abrazos, a que cada vez sean más largos, más intensos.

Me estoy acostumbrando a que me llames todos los días, a que me digas que no quieres que esté con ningún otro tío, porque en el fondo me encanta cuando te pones celoso.

Estoy acostumbrada a que hagas planes conmigo, a verte ilusionado con salir conmigo, a tu olor en mis sábanas que me acompaña cuando ya te has ido.

Pero no me acostumbro todavía a tu ausencia. Cada día duele más. Todavía no puedo evitar que el dolor no aparezca cuando como hoy veo tu coche aparcado junto a un restaurante de los caros y pienso que estarás con ella. Aunque estuvieras en el McDonalds, no me acostumbro a que no estés conmigo.

Todas tus dudas hacen que las mías crezcan cada vez más, porque cada vez entiendo menos.

Pero ya me estoy acostumbrado a intentar dejar de entenderte. Solo disfruto lo que me das, los ratos que pasamos juntos que cada vez son más románticos, más tiernos, más intensos.

Te pregunto si hay alguna posibilidad de que no te vayas de vacaciones con ella y me contestas, no lo sé Sally, de verdad que no lo sé.

Pero ya estoy acostumbrada a estas respuestas ambiguas, que no sé si significan me gustaría irme contigo pero es difícil, o deja ya el tema.

Ya estoy acostumbrada a esperarte, a vivir con la añoranza de tí, a que por mi estómago vuelen mil mariposas cada vez que voy a verte, a que quieran salir a buscarte cuando no estás, a desear que hoy me des una sorpresa y vengas a dormir conmigo porque no te quedas mucho rato por ahí.

jueves, 30 de agosto de 2007

A veces

A veces pienso que es posible.

A veces pienso que puede ser. Que puede que acabe enamorándose de mí.

A veces creo que ya lo está y no se da cuenta.

Si me mira a los ojos de esa forma, si me llama por segunda vez a las doce y media de la noche solo porque le apetece hablar conmigo, si me abraza tan fuerte y quiere viajar conmigo.

No entiendo por qué dice que puede sentir lo mismo por mí que yo por él. Si cada uno siente de una manera.

Me gusta esa sensación de estar flotando cuando estoy entre sus brazos. Esa sensación de que de repente todo se para alrededor, de que nada existe cuando estamos mirándonos.
Me gusta sentir que está solo conmigo, a veces.
Me gusta cuando vamos paseando, me agarra de la cintura y me atrae hacia él. Me gusta cuando me llama con el nombre que él me ha cambiado. Me gusta cuando me acaricia, cuando me besa.
A veces hace planes que no se cumplirán, otras veces sí, pero me gusta que quiera hacerlos, que lo piense, que se ilusione.
Me gusta tanto que no puedo parar de decirle lo que siento.

A veces pienso que sería posible vivir en esa nube a la que subo de vez en cuando.

lunes, 27 de agosto de 2007

Quiero ser como Paris Hilton

Bueno, o al menos tener su dinero. Qué bien se debe vivir cuando tienes pasta sin conocimiento. Y eso que no me puedo quejar, pero quién no quiere tener más?

Este finde mi niño y yo nos dimos un capricho y nos fuimos a un hotel 5 estrellas gran lujo con Spa y estuvimos el sábado y el domingo en plan relax y como dioses.

Qué maravilla de sitio, qué tranquilidad, y qué bien poder olvidarse del mundo con él. Para eso no me hace falta irme tan lejos, pero allí, es mejor todavía.

El viernes ya vino a comer a casa, estuvimos juntos toda la tarde y la noche, el sábado nos fuimos para allá, y disfrutamos del Spa, de la piscina, de la habitación. Todo genial. El domingo también pudimos estar bastante rato, hasta el mediodia que ya nos vinimos hacia casa, pero antes fuimos al cine. En fin, un finde estupendo y sin tener que compartirle con nadie.

Durante la comida del sábado me dijo, en momentos como este me dan ganas de cortar con ella para estar solo contigo.

Le dije que no me dijera eso, porque si no lo va a hacer, prefiero no saberlo. Podría hacerlo no? Podría cortar con ella y estar solo conmigo, y así seguiríamos pasando findes geniales.

Hubo varios momentos románticos, como cuando llegamos a la habitación y nos tumbamos en la cama, se me quedó mirando a los ojos y me dijo, me gustan tus ojos, son de color miel, son bonitos.

O como cuando él estaba en una de las piscinas del spa, y yo estaba mirándole desde la tumbona, entonces me llamó, me dijo,ven. Entré en el agua, me abrazó y se puso a bailar conmigo mientras me tarareaba una canción al oído. Yo me reía, luego nos besamos.

Esa sensación de que no existe nada ni nadie más en esos momentos es la mejor del mundo.
Ojalá durara siempre, o al menos se repitiera más a menudo. Aunque para ser sincera, con él, se me repite mucho. Cada vez que estoy con él es como si no existiera nada más, y cada vez mejor.

El lunes cuando me llamó por la noche me saludó con un hola guapa, has pensado en mí?
- Claro siempre pienso en tí.

El estaba escuchando el Adagio de Albinoni, lo habíamos escuchado en la habitación del hotel, a él le gustaba mucho, y no podía parar de escucharla. Mientras estábamos tumbados en unas de las tumbonas de la piscina, los dos en silencio, me dijo, estoy pensando en cosas que hemos pasado y la música esta le pega mucho a lo nuestro.

Me pareció muy bonito. Bueno ese finde todo me lo pareció, excepto cuando empezó con sus dudas de siempre . Al menos tiene dudas, quizá algún día se decida por mí. Aunque lo veo difícil.

Ahora estoy esperando que llegue el viernes para verle, tengo unas ganas que me muero .

Estos días he estado un poco liada porque ha venido mi hermana con mi sobrino y no he tenido tiempo para nada. Ha sido un caos, porque mi casa es pequeña y te vuelves loca en cuanto hay más de dos, pero bueno, el chico está muy mono, y lo hemos pasado bien.
Se me cae la baba con él, jajaja.