jueves, 30 de agosto de 2007

A veces

A veces pienso que es posible.

A veces pienso que puede ser. Que puede que acabe enamorándose de mí.

A veces creo que ya lo está y no se da cuenta.

Si me mira a los ojos de esa forma, si me llama por segunda vez a las doce y media de la noche solo porque le apetece hablar conmigo, si me abraza tan fuerte y quiere viajar conmigo.

No entiendo por qué dice que puede sentir lo mismo por mí que yo por él. Si cada uno siente de una manera.

Me gusta esa sensación de estar flotando cuando estoy entre sus brazos. Esa sensación de que de repente todo se para alrededor, de que nada existe cuando estamos mirándonos.
Me gusta sentir que está solo conmigo, a veces.
Me gusta cuando vamos paseando, me agarra de la cintura y me atrae hacia él. Me gusta cuando me llama con el nombre que él me ha cambiado. Me gusta cuando me acaricia, cuando me besa.
A veces hace planes que no se cumplirán, otras veces sí, pero me gusta que quiera hacerlos, que lo piense, que se ilusione.
Me gusta tanto que no puedo parar de decirle lo que siento.

A veces pienso que sería posible vivir en esa nube a la que subo de vez en cuando.

lunes, 27 de agosto de 2007

Quiero ser como Paris Hilton

Bueno, o al menos tener su dinero. Qué bien se debe vivir cuando tienes pasta sin conocimiento. Y eso que no me puedo quejar, pero quién no quiere tener más?

Este finde mi niño y yo nos dimos un capricho y nos fuimos a un hotel 5 estrellas gran lujo con Spa y estuvimos el sábado y el domingo en plan relax y como dioses.

Qué maravilla de sitio, qué tranquilidad, y qué bien poder olvidarse del mundo con él. Para eso no me hace falta irme tan lejos, pero allí, es mejor todavía.

El viernes ya vino a comer a casa, estuvimos juntos toda la tarde y la noche, el sábado nos fuimos para allá, y disfrutamos del Spa, de la piscina, de la habitación. Todo genial. El domingo también pudimos estar bastante rato, hasta el mediodia que ya nos vinimos hacia casa, pero antes fuimos al cine. En fin, un finde estupendo y sin tener que compartirle con nadie.

Durante la comida del sábado me dijo, en momentos como este me dan ganas de cortar con ella para estar solo contigo.

Le dije que no me dijera eso, porque si no lo va a hacer, prefiero no saberlo. Podría hacerlo no? Podría cortar con ella y estar solo conmigo, y así seguiríamos pasando findes geniales.

Hubo varios momentos románticos, como cuando llegamos a la habitación y nos tumbamos en la cama, se me quedó mirando a los ojos y me dijo, me gustan tus ojos, son de color miel, son bonitos.

O como cuando él estaba en una de las piscinas del spa, y yo estaba mirándole desde la tumbona, entonces me llamó, me dijo,ven. Entré en el agua, me abrazó y se puso a bailar conmigo mientras me tarareaba una canción al oído. Yo me reía, luego nos besamos.

Esa sensación de que no existe nada ni nadie más en esos momentos es la mejor del mundo.
Ojalá durara siempre, o al menos se repitiera más a menudo. Aunque para ser sincera, con él, se me repite mucho. Cada vez que estoy con él es como si no existiera nada más, y cada vez mejor.

El lunes cuando me llamó por la noche me saludó con un hola guapa, has pensado en mí?
- Claro siempre pienso en tí.

El estaba escuchando el Adagio de Albinoni, lo habíamos escuchado en la habitación del hotel, a él le gustaba mucho, y no podía parar de escucharla. Mientras estábamos tumbados en unas de las tumbonas de la piscina, los dos en silencio, me dijo, estoy pensando en cosas que hemos pasado y la música esta le pega mucho a lo nuestro.

Me pareció muy bonito. Bueno ese finde todo me lo pareció, excepto cuando empezó con sus dudas de siempre . Al menos tiene dudas, quizá algún día se decida por mí. Aunque lo veo difícil.

Ahora estoy esperando que llegue el viernes para verle, tengo unas ganas que me muero .

Estos días he estado un poco liada porque ha venido mi hermana con mi sobrino y no he tenido tiempo para nada. Ha sido un caos, porque mi casa es pequeña y te vuelves loca en cuanto hay más de dos, pero bueno, el chico está muy mono, y lo hemos pasado bien.
Se me cae la baba con él, jajaja.

jueves, 23 de agosto de 2007

Vosotros y yo

Quiero deciros a todos otra vez muchas gracias. Pero esta vez lo hago en un post, no en un comentario, porque tengo muchas cosas que decir.

Sé que me repito mucho en lo que cuento, que un día es todo maravilloso y al siguiente toca el bajón y los lloriqueos, y siempre estáis ahí para escucharme y animarme. Y no os imagináis cuánto me ayudan vuestros comentarios.

Lo mejor de todo es que veo que hay gente que me comprende porque pasa o ha pasado por lo mismo, y eso te hace sentir menos tonta a veces, porque ves que no eres la única en este mundo que está metida en semejante situación. Una situación que vista desde fuera, yo la primera, diría estás loca por aguantar y además eres tonta. Es que no lo ves?

Pues no. O peor, desde dentro lo ves y no puedes o no quieres salir.
No sé dónde está mi límite, pero creo que bastante cerca ya. Pero esto lo he pensado tantas veces y luego no lo dejo. Aunque creo que esta vez ya no aguantaré tanto.

Cuando empecé a escribir, hace ya un año, lo hice por desahogarme, porque aunque yo escribo un diario, era una manera de decirlo al mundo, por si alguien me escuchaba y se encontraba en la misma situación que yo. Quería no sentirme tan sola en esto.
Y ahora puedo decir que no me siento sola en ese sentido, porque poco a poco he ido "conociendo" mucha gente que sabe por lo que estoy pasando, y que me dejan compartir sus historias también.

Parece mentira como se puede coger tanto cariño a alguien que ni siquiera has visto en tu vida, que no sabes ni qué aspecto tienen, quizá por eso es todo tan sencillo, porque solo te dejas llevar por los sentimientos, conoces a la gente en su parte más vulnerable a veces, sin dejarte guiar por el físico o cualquier otra cosa. Conoces sus miedos, sus inquietudes, sus secretos, todo lo que normalmente te cuesta tanto llegar a saber cuando te encuentras con alguien cara a cara.

Ahora, he de reconocer, que estoy enganchada a vuestros blogs, a vuestras vidas, porque me interesa saber si estáis bien o mal, si habéis conocido a alguien, o si os pica un pie. Ahora sois mis amigos del blog, como le digo a la gente.

Me gustaría contaros más cosas sobre mí, o sobre mi vida, pero nunca se sabe quién puede leerlo por casualidad, y no quiero dar demasiadas pistas por si acaso. Quizá es una tontería, pero bueno.
Ahora creo que más o menos sabéis mi edad, por algún comentario que he hecho. Bueno , vale, tengo 36, aunque realmente no los aparento. Normalmente todo el mundo me lo dice, pero por mi forma de ser, por mi forma de pensar, incluso fisícamente.
La verdad, creo que siempre he sido muy infantil, quizá por eso a veces parece que tenga 15 años. No pienso en las cosas que piensa la gente de mi edad, igual porque llevo otra vida, no he tenido hijos o yo qué sé. Pero bueno, ahora ya sabéis algo más de mí, para que os hagáis una idea. Siempre me he sentido un poco mayor sabiendo que la mayoria estáis entre los 20 y los 30, pero ahora que sabéis mi edad, me siento como la yaya jajaja.

En definitiva, que os agradezco que estéis ahí, que estoy encantada de haberos conocido aunque no os haya visto, y que espero que me dejéis compartir vuestras cosas durante mucho tiempo.

miércoles, 22 de agosto de 2007

Hoy toca sal

Pues sí, después de tanto azúcar ayer, ya era raro que durara más de un día.
Ibamos a quedar mañana a comer, pero resulta que no puede.
Le digo pues mira, así no tengo que ir a comprar.
Parece que te alegres, me contesta.
Pues no me alegro me sabe mal porque tenía ganas de verte y otra vez me quedo colgada.

Y otra vez hemos tenido esa discusión de que harta estoy de quedarme siempre tirada, y él decir que si ya estamos con lo mismo otra vez.
Pues claro, y las veces que le quedan. Si lo único que tengo es el recurso del pataleo, pues lo hago, aunque no sirva de nada.
En qué quedamos entonces, si me alegro mal, si me enfado también.

Dice que solo me acuerdo de lo malo, no de lo bueno. Le he dicho que de eso nada, que precisamente porque me compensa lo bueno sigo aguantando como una imbécil.
Porque vuelvo a sentirme imbécil, aunque no lo sea, pero es lo que siento, porque siempre tengo que esperar yo, porque lo sé todo.

Ya sé que él hace lo posible, que se la juega, pero ese es su problema, como le he dicho. Si tanto se la juega por mí, qué está pasando?
Quién le importa más? Ella que es con quien tiene la relación y no quiere que se entere, o yo porque se la juega para estar conmigo?
Claro que por mucho que se la juegue hay momentos en los que no puede estirar más la cuerda, y entonces la que se queda sola soy yo.

Y sé que pasará definitivamente, y entonces dolerá más.

Quizá estoy exagerando porque un día no pueda quedar, pero me había hecho ilusiones de verle, y saber que estará con ella pues no me hace gracia. Si fuera porque tiene que hacer otras cosas, vale, lo entiendo, pero es que aunque no me quiera decir nada, sé que estará con ella. Y cada vez lo soporto menos. Hace mucho tiempo que me duele, pero cada vez es más y más duro. Porque cada día que pasa yo le quiero más, y tanto amor se traduce en tanto dolor.
Los momentos buenos son buenísimos, pero los malos son lo peor.

Encima me pilla todo esto en estas semanas que mi amiga no está, que hace mal tiempo y ni siquiera puedo ir a la playa.

Este post me recuerda a los últimos que escribió Anita, que el primero estaba genial y al siguiente en pocas horas volvía a estar mal. Por qué nos tiene que pasar esto?

martes, 21 de agosto de 2007

No apto para diabéticos

Qué hay mejor que llegar a casa después de trabajar y sentarte a comer con la persona que amas?
Quizá que te diga que estás muy guapa, que te queda muy bien el pelo hoy, que no deje de mirarte y abrazarte.
O dormir la siesta con él, y despertar entre caricias y hacer el amor.

Pues así ha sido mi tarde de hoy. Bellísima, inesperada, y completamente feliz. Aún no puedo dejar de sonreir, aún me tiemblan las piernas, aún llevo su olor en mi piel.

Desde que ayer me dijo que si se venía a comer a casa, estoy supercontenta. Hasta en el trabajo estaba más animada. (Eso, y que no está mi jefa , que también ayuda).

Vamos que hoy mi día es para matar a un diabético. Exceso de azúcar por todas partes. Me siento completamente feliz. Cuánto durará? Nunca se sabe, pero no voy a pensarlo ahora, total ya sabemos como funciona esto.

Encima no dejaba de preguntarme, dónde me vas a llevar este finde? Yo le decía que no me había querido hacer muchos planes por si acaso luego me quedo con las ganas, me dice, tranquila que eso no pasará. Eso ya lo he oído más veces, le digo. Qué mala, me contesta sonriendo.
Más exceso de azúcar, en cualquier momento si no fuera mi historia, vomitaría.

Parece que tiene muchas ganas de que llegue el finde, y hoy ha estado tan bien conmigo. Como siempre, pero mejor. Claro, luego una empieza a pensar, se hace ilusiones y ve cosas dónde no las hay, o quizá donde él no deja que las haya.

Seguramente el jueves repetiremos. Yo solo sé que si el cielo es como esta tarde, quiero morirme ya.

lunes, 20 de agosto de 2007

Mis amigos

Lo prometido es deuda, y tal como os dije en un post anterior os cuento la historia de mis amigos y por qué cada vez me siento más lejos de ellos.

Como casi todo el mundo, supongo, he ido teniendo y perdiendo amigos a lo largo de mi vida. Cuando cambié de ciudad, dejé de verme con mi amiga de allí, por otros motivos también, y empecé a conocer a las chicas que vinieron conmigo. Sobre todo a una, nos hicimos íntimas. Tanto que acabamos siendo pareja. A través de ella conocí a su grupo de amigos, pero las cosas de la vida, al final nos veíamos más con uno que con los demás. A través de este chico fuimos conociendo a otros, y así, siempre llegaba alguno a través de otro. Al final eramos un grupo de 7 u 8 más o menos, o depende la temporada y los novios de cada uno. Claro, al estar nosotras juntas, y acabar con uno en especial, supongo que os habreis imaginado ya que todos eran gays. Bueno, y lo son.
El caso es que todo iba genial, sobre todo mientras nosotras estábamos juntas, que fue mucho tiempo.

Cuando nosotras dejamos la relación, no dejamos la amistad, fue bastante difícil, sobre todo para ella, pero lo conseguimos y seguimos siendo muy amigas, bueno, creo que somos mucho más, hermanas o lo que sea, pero estamos muy unidas.
Yo lo dejé con ella porque a mí siempre me habían gustado los tíos, pero con ella pasó algo especial, y claro, después de muchos años yo notaba que me seguían atrayendo los tíos, que nunca había estado con uno en serio, había tonteado, pero nada. Y me apetecía mucho, además que ya me había colgado de uno, y aunque no podía pasar nada porque estaba casado, (sí, lo sé, mi ojo es fatal, está visto) pero ya con ella no estaba bien.

Total, que seguíamos saliendo todo el grupo pero con el paso del tiempo yo notaba que me aburría tanto rollito gay siempre igual. A mí me apetecía también salir por otros bares que no fueran siempre los mismos. Que al cine íbamos, pero si había alguna peli del tema o que pudiese salir algo relacionado se perdía el culo, en fin, todas esas cosas. Yo la verdad, empecé a cansarme y cada vez salía menos, y salgo menos con ellos. Y claro, eso se nota, y ellos también se van distanciando.

Yo sé que les pido un favor y están ahí, que darían su vida por mí se lo necesitara, y eso es muy importante. De hecho estos días que estuve tan mal con lo de mi niño, no faltaba una llamada de apoyo, un qué tal estás hoy, y tú ven que no te puedes quedar sola, etc.
Eso lo tengo claro, y los quiero un montón, y nos reímos mucho, pero a veces las risas siempre del mismo tema cansan.

Tengo otro amigo hetero, con el que tampoco se puede contar mucho porque siempre tiene cosas que hacer y gente con quien quedar. Es más difícil quedar con él que con el Papa.

Así que todo esto unido a que cada vez salgo menos, y que me cuesta mucho encontrar a alguien con quien me encuentre a gusto de verdad, pues eso. Que cada vez me encuentro más sola.

Lo bueno es que aquí he "conocido" gente con la que tengo algo en común, aunque sea estar loca por alguien que no te hace el caso que te gustaría, que me apoya y me entiende. Y eso también me ayuda. Al menos no pienso que soy una idiota, sino que estas cosas pasan y a mucha gente.

Ya sé que me diréis que tengo que apuntarme a algún sitio y conocer gente, pero lo primero que no sé si me apetece mucho, y además ya os he dicho que me cuesta intimar. Puedo hablar y pasar un rato, pero alguien con quien tenga una complicidad, esté realmente a gusto, y me apetezca hacer cosas es difícil de encontrar para mí.

Por eso con mi niño es especial, porque además de sentir todo lo que siento, tengo esa complicidad, me siento tan bien con él, tan tranquila, es como llegar a casa, no hay agobios ni problemas. Y otras veces que me he pillado por alguien esto no me ha pasado con tanta intensidad. Así que por eso me da tanto miedo y tanta pena perderle, porque aparte de perderle a él perdería a un amigo. Pero claro, no puedo ser solo su amiga. Al menos por ahora.

La sorpresa del sábado

Él sábado iba a quedar con un amigo para salir por la noche, tenía que llamarme para decirme sí o no. Pero no me llamó, me quedé con las ganas.

El que me llamó fue mi niño. Me dijo que no sabía si salir con los colegas o no, que por una parte le apetecía, pero por otra también le apetecía estar conmigo. Al final se vino a casa, estaba un poco depre, dijo que si salía se iba a desfasar mucho y no tenía ganas de hacer nada de lo que se pudiese arrepentir.
Está depre por el trabajo, porque quiere montar algo y no sabe el qué, porque en lo sentimental no sabe si está haciendo bien. No sé si se refiere a si no hace bien estando con las dos, o siguiendo con ella. Las dos cosas se las he oído, pero ya no quise preguntar más.

En un momento dado le pregunté que cuando ya no nos viésemos cómo me recordaría. Dijo que como alguien que ha estado ahí siempre cuando las cosas no iban bien. Pero que de la manera que sea intentaría que nunca perdiéramos contacto. A veces no sé cómo tomarme estas cosas.

Luego no sé cómo salió el tema de los hijos, que yo no quería tener, pero que si un día fallaba la pastilla y me quedaba qué iba a hacer. Me dejarías? El decía que no, tampoco le apetece mucho lo de los críos. Tranquilo, le dije, que la pastilla no fallará, que me la tomo todos los días puntualmente. Pero me preguntó qué nombre le pondría, y empezamos a hablar de los que nos gustaban, y cuando dijo uno que le gustaba a él y le añadió su apellido y el mío, me sonó tan bien. A ver, no es que me diesen ganas de quedarme embarazada, pero sonaba genial tener algo en común, algo tan fuerte.

Estuvimos bebiendo, hicimos el amor, y tonteando tonteando me disfracé de colegiala, me dijo, sabes que cuando quieres eres muy sexy?
Podría decirlo más a menudo :P
La verdad que lo pasamos genial, fue impresionante.

De pensar que iba a estar sola toda la noche, estuve con mi niño.

En cambio ayer no me llamó. Siempre lo hace por la noche, a veces me llama también por la tarde para comentarme alguna cosa. Ayer, me extrañó que no lo hiciera. No sé si habrá pasado algo, estará más depre, o simplemente no lo hizo. Espero que me llame hoy. Si no puedo verle, al menos poder hablar con él.

La vida te da estas sorpresas, para bien y para no tan bien.